La Isla de Octubre y la Isla Russky

La otra cara del negocio del Mundial: Rusia crea dos nuevos paraísos fiscales

El evento deportivo del año y las sanciones internacionales han dado el último empujón al proyecto para que haya zonas 'offshore' en Kaliningrado y Vladivostok

Foto: Vladimir Putin durante la presentación de la Copa del Mundo 2018, acompañado por el Presidente de FIFA Gianni Infantino y el mandatario boliviano Evo Morales. (REUTERS)
Vladimir Putin durante la presentación de la Copa del Mundo 2018, acompañado por el Presidente de FIFA Gianni Infantino y el mandatario boliviano Evo Morales. (REUTERS)

A los oligarcas rusos, lo único que verdaderamente les duele que les toquen es el bolsillo. Muchos de ellos, ante la falta de garantías legales en Rusia, guardan su dinero en el extranjero. Pese a la reticencia de algunos países como el Reino Unido -destino de un desproporcionado número de estas grandes fortunas- a usar las sanciones internacionales como forma de presión, estas medidas empiezan a hacer mella en las figuras cercanas al Kremlin. Ante los vetos económicos, el Ejecutivo ruso ha vuelto a sacar el arma de los paraísos fiscales para repatriar bienes y, de paso, atraer inversiones extranjeras. Con el riesgo, avisan algunos abogados locales, de caer en las listas de países 'no cooperativos' a efectos tributarios.

La aprobación en el Congreso estadounidense el pasado 6 de abril de la llamada Ley de Sanciones contra los Adversarios de América, que imponía restricciones a 24 individuos y 14 entidades rusas, provocó el mayor desplome de la bolsa de Moscú desde la crisis de Crimea de 2014. 26 de las 27 mayores fortunas del país perdieron un total de 16.000 millones de dólares tras el anuncio, y el rublo se desplomó un 3,5% en una sola jornada.

El primer ministro Dimitry Medvédev tardó solo tres días en pedir a su gabinete que diseñase medidas específicas para aliviar las consecuencias de estas sanciones. El Ministerio de Finanzas propuso establecer dos zonas económicas 'offshore' en sendas islas de Kaliningrado y Vladivostok, en los dos extremos del país. El propósito había sido ya expresado de forma clara por el viceprimer ministro ruso Igor Shuvalov durante el Foro Económico del Este: “Que aquellos interesados en repatriar su dinero a Rusia puedan hacerlo rápidamente y sin imposición de ninguna forma de tasación sobre los activos adquiridos externamente", declaró.

La idea, explicó Shuvalov, era convertir “Kaliningrado en un centro financiero internacional, que podría atraer recursos financieros no solo rusos, sino también extranjeros”. El proyecto, de hecho, lleva flotando en el aire desde hace década y media, pero las sanciones de la Administración Trump y un Mundial de fútbol que puntará los ojos del globo entero sobre Rusia terminaron de darle el último empujón.

La Copa del Mundo, tal y como lucía en la plaza principal de San Petersburgo (REUTERS)
La Copa del Mundo, tal y como lucía en la plaza principal de San Petersburgo (REUTERS)

El texto de la iniciativa lo están preparado por varios de los principales expertos económicos de Rusia, procedentes del Centro de Investigación en Legislación Internacional y Comparativa y de la Escuela Superior de Economía de Moscú, así como por abogados especializados. De acuerdo con el vicegobernador de Kaliningrado, Alexander Shenderuk-Zhidkov, "representantes de los mayores negocios de Rusia" se han interesado por el proyecto. El modelo, según ha afirmado el Ministro de Desarrollo Económico Maxim Oreshkin, es el paraíso fiscal de Delaware, en EEUU. Hong Kong también ha sido tomado como ejemplo, especialmente para la zona oriental, que espera abrirse a los capitales asiáticos.

Los trucos Crimea y el nuevo intento

La Isla de Octubre, en Kaliningrado, y la Isla Russky, en Vladivostok, se unen así a Crimea, donde desde hace varios años las autoridades locales trabajan para establecer un régimen financiero extraordinario que atraiga capitales e inversores extranjeros.

Tras su anexión a Rusia en 2014, Crimea vió mermar todos sus sectores económicos. Los tres restaurantes de comida rápida de McDonald's de la región tardaron pocos días en cerrar, convirtiéndose en la anécdota más elocuente de lo que estaba ocurriendo. Los hoteles del Grupo Radisson abandonaron las playas en el Mar Negro, los bancos cerraron el grifo de los préstamos para actividades en la zona mientras las inversiones extranjeras en toda Ucrania caían un 45% interanual en 2013 y un 81% en 2014, según datos de la OCDE. La dificultad a la hora de encontrar reconocimiento internacional no mejoraba la situación post-guerra.

La región, ya bajo mandato ruso, recuperó la idea -ya explorada años antes- de convertirse en una zona de tributación 'flexible' para atraer capital extranjero. La península comenzó a ofrecer así un 2% de impuestos sobre los beneficios, ningún gravamen para la compra de vivienda o tierras, la exención de cualquier impuesto sobre importaciones y exportaciones y barra libre de trucos contables, legalizados, para las empresas.

Los agujeros legales más interesantes eran, sin duda, los que permitían saltarse las sanciones europeas que cayeron sobre Rusia justamente tras la anexión de la península. Varias firmas europeas, sobre todo italianas, consiguieron así meter pié en la 'nueva' Crimea saltándose las sanciones, según el mismo Primer Ministro local Sergei Askanov declaró a 'Ría Novosti', la principal agencia de noticias rusa.

Cierre de un McDonald's en Simferopol, en Abril de 2014 (REUTERS).
Cierre de un McDonald's en Simferopol, en Abril de 2014 (REUTERS).

Como explica a este periódico Sergey Suhankin, investigador de la Fundación Jamestown que ha estudiado el proyecto de las nuevas zonas económicas, es importante señalar que "la principal diferencia [entre Crimea y los dos nuevos proyectos] sería que en Crimea cualquier tipo de cooperación económica externa queda congelada debido a su estatus, mientras que los proyectos en Kaliningrado y Vladivostok podrían estar movidos por un verdadero interés por parte de Moscú”.

Los políticos locales han intentado sortear esta situación, con poco éxito, tomando contactos con grupos nacionalistas de varios países, desde la extrema derecha italiana de Forza Nuova hasta los independentistas andaluces de la Asamblea Nacional Andaluza. Su representante fue invitado a un viaje donde las autoridades locales hicieron hincapié, en lo económico, en lo mucho que pueden aprender de la explotación del turismo en España: "Los miembros de las delegaciones españolas sugirieron que en la península, donde la prioridad es el desarrollo turístico y complejo recreativo, es necesario crear un programa de formación especializada centrada en el turismo", rezaba la nota de prensa oficial de los anfitriones de Crimea. El objetivo del encuentro era "el establecimiento de contactos comerciales entre las pequeñas y medianas empresas de la República de Crimea con el sector empresarial, en España".

¿La corrupción? En Occidente

En este sentido, detalla Suhankin, el investigador entrevistado, hay al menos tres razones para crear las nuevas zonas offshore: "Primero, el Kremlin quiere y necesita proporcionar apoyo para los principales oligarcas y magnates financieros afectados -o que podrían serlo- por las sanciones de la UE y, en mucha mayor medida, de EEUU. Segundo, quiere usar esto para propósitos propagandísticos: para mostrarle al mundo que 'somos capaces de defender a nuestros hombres de negocios y su dinero'. Tercero, dada la limitada posibilidad de apoyarse en créditos externos, Moscú necesita esa liquidez para financiar sus proyectos”.

Un problema fundamental será, una vez más, cómo los mayores partners comerciales potencias de Rusia -la UE sobre todo- verán los paraís fiscales. El diario Kommersant reportaba el mes pasado el miedo de los abogados locales: acabar en una 'lista negra' de paraísos fiscales que dificulte cualquier intento de atraer capital extranjero.

Y eso que el 'efecto Papeles de Panamá' no ha llegado a Rusia. Paradójicamente, las grandes investigaciones internacionales sobre corrupción, como que publicaron en España El Confidencial y La Sexta, no parecen haber alterado la opinión pública rusa sobre los paraísos fiscales en la misma medida que lo ha hecho en Europa, EEUU o Australia. “El público ruso solo ve como corrupto a Occidente… y los Papeles de Panamá lo han demostrado de forma explícita”, señala Suhankin. “La mayoría de los rusos no están demasiado preocupados con la corrupción interna: todo el mundo sabe que existe, ha estado allí durante siglos. Es una parte de la cultura y la mentalidad rusa”, asegura.

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