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"EL MODELO para obtener fondos ESTÁ QUEBRADO"

Precios desorbitados y financiación opaca: el carnaval de Río ya es solo para las élites

Los precios desorbitados han provocado la elitización de una fiesta orientada a los turistas. A ello se suma la opacidad en el origen de la financiación de las escuelas de samba

Foto: Brasileñas durante una fiesta de barrio conocida como Banda do Candinho e Mulatas, durante el carnaval, en Sao Paulo, Brasil. (Reuters)
Brasileñas durante una fiesta de barrio conocida como "Banda do Candinho e Mulatas", durante el carnaval, en Sao Paulo, Brasil. (Reuters)

"Con dinero o sin dinero, yo me divierto". Es el lema que este año centra la temática del desfile de la escuela de samba Mangueira, una de las más antiguas y de las más queridas de Río de Janeiro. Con este "enredo" (trama), la escuela que representa la homónima favela, localizada cerca del estadio Maracaná, ironizará este domingo en el Sambódromo sobre los males que aquejan actualmente el carnaval de Río: crisis económica, reducción de los fondos públicos y elitización de una fiesta popular que cada vez atrae a más turistas y deja fuera a los verdaderos protagonistas, el pueblo.

En la actualidad los forofos del carnaval, especialmente los habitantes de las favelas donde nacieron y se desarrollaron las escuelas de samba que cada año desfilan en el mayor 'show' del mundo, no consiguen pagar los precios exorbitantes de las entradas al Sambódromo. Un asiento en las gradas puede costar unos 300 reales (cerca de 75 euros), mientras que las entradas más caras oscilan entre los 2.500 reales (625 euros) en la platea e incluso 5.000 o 6.000 reales (1.250 o 1.500 euros) por una noche en la zona vip con todas las bebidas incluidas. Son sumas inaccesibles para una gran parte de la población, que a duras penas consigue sobrevivir con un salario mínimo de 954 reales (238 euros).

"Las escuelas de samba han apostado por un Sambódromo elitizado, dando prioridad a los turistas", destaca Luiz Antonio Simas, historiador y autor de varios libros sobre el carnaval de Río. Año tras año la televisión muestra la imagen del Sambódromo repleto de extranjeros. El problema es que los turistas a menudo abandonan el recinto antes del final del desfile, que suele durar hasta las 6.00 o 7.00 de la mañana, dejando sectores enteros de las gradas desiertos.

El coste real de un desfile es el secreto mejor guardado de las escuelas de samba, que también se niegan a revelar el origen de los fondos que recaudan

La elitización de una fiesta genuinamente popular no es un fenómeno nuevo. Sin embargo, el recorte drástico de la financiación municipal del año pasado ha obligado a los actores del carnaval de Río a replantearse cuestiones de fondo referentes a su naturaleza y a su futuro. ¿Para quién está pensada la fiesta? ¿Tiene que ser considerado un 'show' o una manifestación cultural? ¿Es viable seguir con montajes teatrales cada vez ambiciosos con unos recursos cada vez más reducidos?

El dinero es precisamente el protagonista de este carnaval en un año de grave crisis económica. Brasil cerró 2017 con una tasa de desempleo del 12%, o lo que es lo mismo, con 12,6 millones de parados. El déficit fiscal fue de 110.583 millones de reales (unos 27.600 millones de euros), equivalente al 1,69% del PIB. En un escenario marcado por recortes y reformas que pueden mermar los ingresos de trabajadores y jubilados, el año pasado el alcalde de Río de Janeiro, Marcelo Crivella, decidió reducir un 50% la financiación de las escuelas de samba, destinando tan solo 13 millones de reales (3,2 millones de euros), frente a los 26 concedidos en 2016.

"Va a ser el carnaval más interesante de los últimos tiempos porque las escuelas de samba se las han tenido que apañar con la mitad de los fondos públicos. Este año más que nunca lo que cuenta es la creatividad. Tengo mucha curiosidad por ver lo que han sido capaces de preparar", dice Mariana Rodrigues, una guía turística de Río de Janeiro que trabaja desde hace 15 años con esta fiesta.

La razón esgrimida por el alcalde para justificar los recortes es que prefería destinar este dinero a los comedores de las guarderías municipales. Cabe recordar que Crivella es un obispo evangélico y también sobrino de Edir Macedo, el líder de la Iglesia Universal del Reino de Deus, la principal congregación evangélica de Brasil. Hace un año, durante su primer trimestre de mandato, Crivella interrumpió por primera vez en la historia de Río la tradición de entregar las llaves de la ciudad al Rey Momo, el guardián simbólico del carnaval, y de presenciar los desfiles en el Sambódromo. Su declarada antipatía por la fiesta popular más importante de Brasil creó cierto malestar entre muchos cariocas, al tiempo que su decisión de recortar el dinero del carnaval fue apoyada por buena parte de sus electores.

Sus detractores, sin embargo, defienden que el argumento oficial para reducir a la mitad la financiación de las escuelas de samba es populista y carece de fundamento. "Para mí, el tema de fondo es otro. ¿El problema es realmente financiero o se trata de un ataque contra una manifestación cultural que reafirma la subversión del orden, la vida bohemia y otros valores de la cultura afro-brasileña? El carnaval es la forma más plena de libertad que existe", cuestiona Leandro Vieira, el director artístico de la Mangueira, que este año va a lanzar una crítica abierta al alcalde de Río de Janeiro desde el Sambódromo.

Kamilla Carvalho durante un ensayo del desfile de la escuela de samba Salgueiro, en Río de Janeiro.
Kamilla Carvalho durante un ensayo del desfile de la escuela de samba Salgueiro, en Río de Janeiro.

La financiación de las escuelas de samba es desde siempre un tema controvertido en una ciudad que es considerada la postal de Brasil. El turismo en Río representa el 4,9% del PIB de este Estado federado y emplea al 4,3% de la población, es decir, a 211.000 personas. El quid de la cuestión en los últimos meses ha sido si las subvenciones para el carnaval pueden ser consideradas un gasto innecesario en un momento de profunda crisis económica o si, por lo contrario, deben ser vistas como una inversión estratégica en un negocio multimillonario que genera empleo y beneficios para centenares de empresarios.

El carnaval mueve cerca de 2.750 millones de euros en todo en Brasil, que se traducen en ingresos conspicuos para hoteles, empresas de eventos y agencias de viaje, aeropuertos, grupos musicales y los sectores de bebidas, alimentación y transporte. Se prevé que 10,69 millones de turistas nacionales y 400.000 extranjeros participarán en los festejos carnavalescos de 2018 en ciudades como Río de Janeiro, Salvador de Bahía, Recife y Olinda. Es un dato muy prometedor para el sector turístico de este país, que sin embargo todavía está bastante lejos de los niveles europeos. Brasil, que cuenta con 207 millones de habitantes, recibió en el año olímpico tan solo 6,6 millones de turistas extranjeros. En el mismo periodo (2016) España, con 46,5 millones de habitantes, acogió a 75,3 millones de turistas.

Para el carnaval de 2018, Río de Janeiro espera la llegada de 1,5 millones de turistas brasileños e internacionales, que deben inyectar unos 875 millones de euros en la maltrecha economía de este Estado. Es una perspectiva alentadora para el sector y para Riotur, la empresa municipal de turismo responsable de la imagen y del 'marketing' del carnaval. Hay que recordar que en Río de Janeiro se pierde el 80% de los empleos destruidos en todo el país.

Financiación de dictadores

No obstante, una parte de los intelectuales de Río de Janeiro critican la simbiosis entre carnaval y turismo. El historiador Luiz Antonio Simas defiende públicamente que las escuelas de samba deberían reivindicar su valor cultural y pasar a depender de la Concejalía de Cultura. "Las escuelas de samba están entre dos opciones: reinventarse como instituciones comunitarias y asociativas o la muerte como cadáveres o empresas turísticas", escribe Simas.

Para los que conciben el carnaval como arte y folclore, y no como puro entretenimiento, la crisis económica no es la única responsable de haber alejado a los patrocinadores y al público del Sambódromo. Vieira, el director artístico de la Mangueira, no para de recordar en todas las entrevistas que ha dado desde el anuncio de los recortes que el carnaval de Río se ha alejado de sus bases populares para convertirse en un gran espectáculo para la televisión y los turistas, y en un producto comercial para una burguesía pudiente. "Nos hemos divorciado del pueblo", resume Vieira.

Una bailarina durante un ensayo de una escuela de samba en Copacabana, Río de Janeiro. (Reuters)
Una bailarina durante un ensayo de una escuela de samba en Copacabana, Río de Janeiro. (Reuters)

"La samba de Mangueira no se propone solo de hablar del recorte de financiación. Este recorte evidencia una crisis del modelo del desfile", asegura Vieira. "Para mí, las escuelas de samba se encerraron en un parque en el que hay que pagar para entrar. No todas las personas hoy tienen dinero para la entrada. El problema que veo no es que las escuelas estén dentro de este parque. Incluso el desfile se ha vuelto objetivamente más caro y es preciso ganar dinero. Lo que no es obligatorio es que las escuelas estén solo dentro del parque. Si ellas hubiesen mantenido la proximidad con sus comunidades, a lo mejor esta historia sería diferente", agrega.

El carnaval de Río de Janeiro comenzó a forjarse a principios del siglo pasado, cuando la música y la percusión de los esclavos libertos llegados desde Bahía tras la abolición de la esclavitud se mezcló con la sonoridad de origen europea de la capital, dando origen a la samba. Aunque las primeras escuelas de samba aparecieron en los años 20, fue en 1932 cuando el diario 'Mundo Sportivo' decidió lanzar una competición, configurando las bases del carnaval contemporáneo.

A finales de la década de los 30, el expresidente y dictador Getúlio Vargas convirtió la samba en el símbolo de la cultural oficial del régimen, llamado Estado Nuevo. En esta misma época empezó la financiación pública del carnaval con las primeras subvenciones que el entonces alcalde de Río de Janeiro, Pedro Ernesto, concedió en 1935.

La inyección de dinero público en el carnaval condicionó desde el principio la temática de los desfiles. Hasta los años 60 la mayoría de las escuelas escogían "enredos" patrióticos y oficialistas, que ensalzaban personajes o momentos de la historia brasileña. Con el inicio del proceso de descolonización en África, la temática del orgullo negro y de la ancestralidad ganaron protagonismo en los desfiles. Los años 70 y 80 estuvieron marcados por la censura llevada a cabo durante la dictadura militar y también por la incorporación de artistas provenientes de la academia de Bellas Artes, que revolucionaron el concepto visual de la que hoy puede ser considerada una ópera itinerante al ritmo de la samba.

Ya en los años 90 empezó la tradición de los "enredos" patrocinados por países, ciudades, embajadas o marcas, que sigue hasta hoy. En 2015 la escuela Beija-Flor, campeona en 13 ocasiones, protagonizó una polémica internacional cuando dedicó su desfile a Guinea Ecuatorial. No fue una elección casual. El dictador Teodoro Obiang costeó el espectáculo inyectando 3,5 millones de euros. Contra todo pronóstico y a pesar de las críticas recibidas, la escuela ganó el campeonato. En 2006 otra escuela, Unidos de Vila Isabel, se hizo con el trofeo gracias a un desfile pagado con el petróleo venezolano. El fallecido presidente Hugo Chávez invirtió 500.000 dólares para un "enredo" titulado 'Estoy loco por ti, América: la Vila canta la latinidad'.

Niños durante un ensayo de la escuela de samba Vai Vai, en Sao Paulo. (Reuters)
Niños durante un ensayo de la escuela de samba Vai Vai, en Sao Paulo. (Reuters)

La crisis financiera de las escuelas de samba ha servido para que intelectuales, productores, sambistas y ciudadanos de a pie reflexionen sobre el modelo actual del carnaval y su 'gigantismo', que obliga a conseguir patrocinios cada vez más conspicuos para costear producciones artísticas marcadas por la megalomanía. El coste real de un desfile es el secreto mejor guardado de las escuelas de samba, que también se niegan a revelar íntegramente el origen de los fondos que recaudan.

Según las cifras oficiales, cada escuela recibe entre cinco y seis millones de reales (de 1,2 a 1,5 millones de euros), procedentes de los fondos municipales, la venta de entradas al Sambódromo, la venta de los derechos de imagen a la TV Globo y las inversiones de los patrocinadores. Pero no se sabe lo que realmente cuesta el montaje del espectáculo para cada asociación. La sospecha de que las escuelas de samba reciben fondos 'negros' procedentes de un juego ilegal llamado 'Bicho' o del narcotráfico está siempre presente en las conversaciones de los cariocas. "Este flujo de capital siempre ha sido y todavía es muy nebuloso. Creo que este momento de crisis actual es una oportunidad de abrir a caja negra de la financiación de las escuelas de samba", señala Simas.

Este historiador también critica ferozmente el gigantismo de las escuelas de samba, que ha llevado a asociaciones que representan a personas de bajo poder adquisitivo a producir un espectáculo cada vez más ambicioso y caro. "Las escuelas de samba fueron tratadas por la industria del entretenimiento como potenciales vehículos de propaganda de masas, inducción al consumo y circulación de capitales legales y/o ilícitos. Y asumieron este papel encantadas de la vida. ¿Qué pasa ahora, en un contexto de crisis, cuando este papel reducido de vehículos de propaganda de masas parece no sustentarse?", pregunta Simas.

"El modelo de financiación de los desfiles en los últimos 20 años, basado en el binomio de incentivo público y trama patrocinada, está quebrado. Con presupuestos apretados, los gobiernos de las tres esferas [federal, estadual y municipal] disminuirán aún más los incentivos para eventos culturales, abriendo espacio para alianzas con la iniciativa privada. Y las tramas sobre marcas o ciudades, estados y países ya escaseaban en los últimos años. Las empresas ya no patrocinan escuelas de samba para divulgar sus productos", analiza Anderson Baltar, periodista especializado en el carnaval y fundador de Radio Arquibancada, que emite noticias exclusivamente ligadas al mundo de las escuelas de samba.

Para una gran parte los especialistas e historiadores del carnaval, esta fiesta popular solo podrá sobrevivir si es capaz de reconquistar el nexo con la sociedad. Y no solo esto: la crisis financiera de las escuelas de samba tiene que servir para que dichas escuelas puedan reinventarse y volver a un modelo más auténtico y genuinamente popular. El tiempo dirá si el mayor 'show' de la tierra pueda embarcar en un proceso de decrecimiento controlado para recuperar la sostenibilidad y la tradición.

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