Gobierno de Donald Trump: Cuando el pueblo está avisado, el impacto de la intromisión de Rusia es mínimo. Noticias de Mundo
de la crisis de venezuela al comercio exterior

"Cuando el pueblo está avisado, el impacto de la intromisión de Rusia es mínimo"

El Subecretario de Estado para Asuntos Políticos, Thomas Shannon, marca las líneas de la política exterior de la Administración Trump en un encuentro al que ha sido invitado El Confidencial

Foto: El Subsecretario de Estado para Asuntos Políticos de EEUU, Thomas Shannon, durante el encuentro. (EFE)
El Subsecretario de Estado para Asuntos Políticos de EEUU, Thomas Shannon, durante el encuentro. (EFE)

A Tom Shannon hay que reconocerle honestidad, valentía e inteligencia. Valentía por dar la cara por el Departamento de Estado en el que ha desarrollado gran parte de su carrera, un día después de que su superior último, el presidente Donald Trump, hiciese correr ríos de tinta con sus supuestos comentarios sobre algunos "países de mierda" durante una reunión con varios congresistas. Honestidad, por mostrar su incomodidad ante este tipo de exabruptos pese a provenir del que en último término es su jefe; e inteligencia, por ser capaz de marcar distancias sin por ello mostrar deslealtad.

Shannon, Subsecretario de Asuntos Políticos del Departamento de Estado, se encuentra estos días de visita oficial en España, donde se ha reunido con funcionarios de Exteriores, Defensa y Moncloa, aunque ha rechazado dar nombres. Ayer celebró un encuentro a puerta cerrada en la Embajada estadounidense al que fue invitado El Confidencial, donde se habló de los principales asuntos que marcarán la agenda exterior de EEUU durante el resto del mandato: Venezuela, Corea del Norte, Irán, la influencia rusa en los procesos electorales de las democracias occidentales y las relaciones comerciales.

Según Shannon, en sus encuentros con los representantes de nuestro país se ha hablado mucho sobre los intentos de injerencia electoral por parte de Rusia​. "Desde nuestro punto de vista, es importante hablar públicamente de eso y preparar a los países para este tipo de injerencia. Porque lo que hemos aprendido en Europa, especialmente en Alemania y Francia, es que cuando las autoridades electorales y la prensa están anticipando eso, cuando el pueblo entiende lo que está pasando, el impacto de la intromisión es mínimo", afirma.

Como diplomático con una larga experiencia, especializado en América Latina —desde su primer destino como funcionario consular en Guatemala en 1984 hasta los cuatro años como embajador en Brasil previos a su nombramiento actual, en diciembre de 2016—, Shannon es muy consciente de la problemática de Venezuela y, en menor medida, Cuba, así como de su importancia para la Unión Europea y del papel que puede jugar España. "Estamos coordinando nuestras acciones diplomáticas para crear una red de sanciones contra el Gobierno de Venezuela, y especialmente individuos que hayan participado en violencia contra el pueblo de Venezuela o contra el proceso democrático", señala, con el propósito de "facilitar las posibilidades de diálogo entre el Gobierno y la oposición".

Shannon también ha venido buscando la cooperación española y europea en cuestiones como Corea del Norte e Irán. "Estamos bien alineados en la mayoría de los temas", indica, especialmente en el primer caso: tanto EEUU como la UE comparten el objetivo de una solución dialogada al conflicto norcoreano y "contemplar una península sin armas nucleares". Respecto a Irán, las discrepancias son algo mayores: España, como el resto de la Unión Europea, apoya el acuerdo nuclear negociado por la Administración Obama, el mismo que Trump preferiría desmantelar. Pero Shannon ha señalado que a España, igual que a EEUU, también "les preocupan otros aspectos del comportamiento de Irán, especialmente en el área de misiles, la intervención en países vecinos como Yemen, Bahréin, Siria, Líbano…". "Nosotros estamos en un proceso de diálogo entre la Casa Blanca y el Congreso, buscando la manera de cambiar aspectos de nuestra legislación doméstica que afecten a la forma en la que enfocamos el acuerdo nuclear con Irán, con la esperanza de poder crear un ambiente donde el acuerdo sea viable políticamente dentro de los Estados Unidos", subraya.

Shannon, en otro momento del encuentro. (EFE)
Shannon, en otro momento del encuentro. (EFE)

Con el primer aniversario de la toma de posesión del presidente Trump acercándose a gran velocidad, muchos observadores no terminan de percibir una verdadera estrategia en materia de política exterior. ¿Existe una 'doctrina Trump'? "Es importante entender que la elección del presidente Trump señala mucho más que un cambio de administración. Es parte de un proceso de cambios políticos de gran trascendencia: para nuestra política exterior, quiere decir que el pueblo americano está pidiendo a sus líderes y a sus oficiales militares y diplomáticos una explicación de nuestro propósito en el mundo y por qué actuamos como actuamos, qué estamos tratando de lograr y hacer. Y hasta cierto punto, el presidente está tratando de construir unas relaciones exteriores que contesten a esas preguntas del pueblo americano", dice Shannon. "Esto quiere decir justificar el uso de fuerza fuera de nuestras fronteras, y también responde a preguntas de cómo podemos manejar nuestro comercio global de modo que mejore la vida de ciudadanos americanos, y que afronte el problema del estancamiento salarial y el aumento de la desigualdad en EEUU. O sea, cómo construir una economía dentro de un marco global que tenga un impacto más solidario dentro de los Estados Unidos", comenta.

En este nuevo paisaje, Rusia aparece en el horizonte más de lo que les habría gustado a algunos miembros de la Casa Blanca. Pero Shannon asegura que en sus múltiples encuentros bilaterales con representantes de Rusia, en campos como las llamadas Conversaciones de Estabilidad Estratégica, ha percibido la seriedad de los enviados rusos. "Mis interlocutores tienen instrucciones claras de sentarse con nosotros y buscar acuerdos", asegura. Dice que es normal que hasta cierto punto haya manifestaciones retóricas relativamente hostiles, que hasta cierto punto "indican la falta de confianza que existe a nivel público entre ambos países", pero que existen estructuras que permiten el mantenimiento de un diálogo.

Pero es a partir de la llegada de las cuestiones realmente espinosas cuando se puede ver el buen hacer diplomático de Shannon, un político que se destacó en administraciones anteriores por su defensa de la adopción de medidas contra el cambio climático y que ahora trabaja para un presidente famoso por su intención de reflotar la industria de los combustibles fósiles. Interrogado al respecto, Shannon responde: "Todavía somos parte de la Convención de la ONU sobre el Cambio Climático, participamos en las recientes reuniones en Bonn y seguimos realizando avances tecnológicos para hacer frente a los problemas provocados por el cambio climático", asegura. Sin embargo, matiza: "Lo que hemos manifestado hasta este momento es nuestra intención de salir del Acuerdo de París. Más que nada, como el presidente ha explicado claramente, no queremos limitar nuestra actividad económica en un acuerdo multilateral. Pero eso no afecta directamente a nuestro compromiso de cuidar el medio ambiente", asegura.

¿No le incomodan las contradicciones en las que a veces incurre su presidente? "Como funcionario de carrera, he hecho un juramento de respetar y proteger la Constitución de los Estados Unidos, los valores y las instituciones y procesos democráticos que presenta. Y parte del compromiso que existe en EEUU entre funcionarios electos y diplomáticos de carrera y otros miembros del Gobierno, como los militares y otros, es que nosotros estamos comprometidos a respetar la voluntad del pueblo americano, expresado mediante elecciones y mediante nuestras instituciones. Y yo respeto la decisión del pueblo americano, al presidente y a los demás funcionarios electos, y voy a hacer todo lo que pueda para asegurar que el Gobierno del presidente sea un éxito", aclara.

Shannon cree que es más o menos inevitable que la imagen de EEUU se resienta en lugares como América Latina a causa del endurecimiento de las políticas migratorias promovido por el presidente Trump. "Hasta cierto punto va a haber una imagen de dureza. Porque él ha dejado claro que va a revisar nuestras prácticas migratorias para entender su propósito y asegurar que son bien comprendidas por el pueblo americano y que él puede defenderlas ante este", apunta. "En este sentido yo creo que el presidente está forzando un debate necesario en el Congreso y en el público americano sobre el proceso de migración hacia los EEUU. Y en mi opinión, uno de los desafíos a los que nos enfrentamos es que en Estados Unidos mucho del trabajo relacionado con la cuestión migratoria ha sido manejado por órdenes ejecutivas o por acciones de un partido u otro, pero no de los dos. Y eso crea una estructura legal muy inestable, porque si hay cambios de poder esa estructura se vuelve muy vulnerable. Lo que necesitamos es un nuevo consenso en el que ambos partidos, de manera bipartidista, puedan establecer reglas y propósitos de inmigración que reflejen dónde está el pueblo americano en este momento", reflexiona. "Yo creo que estamos en rumbo hacia algo así. Va a haber momentos de gran dolor, pero creo que políticamente es necesario".

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