las iglesias, objetivo de los fanáticos

Los atentados yihadistas hacen peligrar la "unión sagrada" de Francia

La unidad nacional estalló el 14 de julio. Desde entonces, la oposición utiliza toda su artillería para criticar la "incapacidad" del gobierno en su lucha contra el terrorismo

Foto: Miembros de las fuerzas especiales de la policía en el exterior de la iglesia atacada, el 26 de julio de 2016 (Reuters)
Miembros de las fuerzas especiales de la policía en el exterior de la iglesia atacada, el 26 de julio de 2016 (Reuters)

 Solamente hay una víctima mortal, pero esta vez es el alcance del símbolo lo que cuenta. El degollamiento de un sacerdote católico dentro de una iglesia, como ocurrió ayer en Normandía, es una acción que acelera brutalmente el empeño de los islamistas: fragmentar a la sociedad francesa y aumentar el rechazo de los ciudadanos de este país al islam en general, sin calificativos, a sus compatriotas musulmanes. En el templo de Saint Etienne de Rouvray, los dos yihadistas han intentado encender con soplete la hoguera del enfrentamiento cultural que muchos en Francia vienen anunciando desde hace décadas. Con asesinar al cura tenían bastante para su bomba propagandística; no hacía falta acabar con la vida del resto de las personas que se encontraban en el recinto.

Las primeras reaciones del Presidente François Hollande y del Primer Ministro, Manuel Valls, eran un mensaje de apoyo a los católicos del país, pero inisistiendo en que "toda Francia se sentía golpeada". Pero hará falta más que un tuit para frenar la ira, la desesperación y la impotencia de la ciudadanía… y del gobierno.

Los atentados yihadistas hacen peligrar la "unión sagrada" de Francia

El Presidente Hollande presumía el 14 de julio al mediodía de la ausencia de atentados durante la Eurocopa de fútbol y anunciaba el fin del estado de emergencia al final del Tour. Esa noche, el camión asesino de Niza destrozó la vida de 80 personas y las previsiones del gobierno. Hollande está pasando el verano desplazándose para condenar in situ los ataques e insistir en que "Francia está en guerra". En Normandía anunció que "se emplearán toos los medios" para combatir al enemigo. Pero esas palabras parecen una repetición de las ya anunciadas tras el atentado contra Charlie Hebdo, tras el 13N, tras la matanza de Niza…

En enero de 2015, tanto Hollande como Valls recibieron el aplauso unánime de la oposición, entonces solidaria en el dolor con el gobierno. Pero la unidad nacional, "la unión sagrada", como dicen los franceses, estalló el 14 de julio. La oposición de centro derecha y los nacional-populistas de Marine Le Pen utilizaron toda su artillería para criticar la "incapacidad" del gobierno en su lucha contra el terrorismo.

El presidente François Hollande y el ministro del Interior Bernard Cazeneuve abandonan el ayuntamiento de Saint-Etienne-du-Rouvray, el 26 de julio de 2016 (Reuters)
El presidente François Hollande y el ministro del Interior Bernard Cazeneuve abandonan el ayuntamiento de Saint-Etienne-du-Rouvray, el 26 de julio de 2016 (Reuters)

El hecho de que uno de los asesinos de la iglesia disfrutara de la libertad, tras haber sido expulsado de Turquía cuando pretendía unirse al Estado Islámico, volverá a servir como argumento a quienes consideran que los magistrados franceses aplican una laxitud que provoca consecuencias gravísimas para la sociedad. La Fiscalía había recurrido la decisión de los jueces, pero entre la obsesión de hacer hueco en las abarrotadas cárceles francesas y la "comprensión" de algunos magistrados hacia los delincuentes, el futuro asesino andaba suelto.

El ex Presidente Nicolás Sarkozy ha manifestado que las "argucias jurídicas", "las precauciones" y "pretextos" ya "no son admisibles". Sarkozy pretende – entre otras cosas- que los acusados de terrorismo con doble nacionalidad pierdan la francesa y sean expulsados del país tras su condena; quiere que los radicalizados considerados "S" sean encerrados y controlados las 24 horas del día.

Objetivo: crear tensión

En la guerra de comunicados que forma parte del Tour de Francia para las presidenciales de 2017, el Frente Nacional también hace propuestas: expulsar a todos los imanes radicales, desautorizar a los Hermanos Musulmanes y poner fuera de la ley a la Unión de Oganizaciones Islámicas de Francia (UOIF). "Matan a nuestros hijos, asesinan a nuestros policías y degüellan nuestros sacerdotes. ¡Despertad!". El llamamiento de Marion Marechal Le Pen, la menor de la familia y diputada francesa, va dirigido a los franceses y también al gobierno. Muchos utilizarán su mensaje para volver a hablar de guerra civil en Francia. Pero en estos momentos prelectorales y con perspectivas cada día más esperanzadoras para el FN, nada podría perjudicar más a los populistas que un Breivik francés o una banda de "patriotas" apaleando a los musulmanes de los guetos franceses.

Los templos católicos son un claro objetivo para los yihadistas. En abril del año pasado, un estudiante argelino, Sidi Ahmed Ghlam había recibido ya la orden de atentar contra una iglesia parisina. Asesinó a una profesora de fitness para robarle el coche y se disparó accidentalmente en una pierna. Los servicios de socorro avisaron a la policía y fue detenido.

La iglesia de Saint-Etienne-du-Rouvray tras la toma de rehenes (Reuters)
La iglesia de Saint-Etienne-du-Rouvray tras la toma de rehenes (Reuters)

Por supuesto, era imposible saber cuándo actuarían de nuevo los asesinos. Como es ya imposible saber  si el próximo objetivo será una discoteca, un festival de verano, un sala de cine, el metro, Eurodisney… Otro de los objetivos de los terroristas islámicos es precisamente ese: crear tal estado de tensión en Francia que obligue a un gobierno demócrata como el de París a una "Erdoganización" del régimen; a sobrepasar todos los límites que la Constitución marca en la lucha contra el terror.

El degollamiento del sacerdote al menos no dará lugar a vacíos debates en las televisiones y radios francesas, entre supuestos especialistas, sobre el estado mental de los terroristas, sobre si se trata de "lobos solitarios" o yihadistas con contrato fijo. La gente está harta de "especialistas".

Este miércoles, Hollande vuelve a reunir en el Elíseo a los dirigentes de los católicos, protestantes, ortodoxos, budistas, judíos y musulmanes. Muchos preferirían que hubiera otra reunión solo con los responsabes del islam en Francia. Repetir que la mayoría de los franceses musulmanes no tiene nada que ver con el islamo-fascismo (como ya dijo Valls) no es suficiente ya para una buena parte de la población, a la que le gustaría que los dirigentes de los franceses musulmanes fueran más claros en la defensa del Estado laico, de la integración y del respeto de las normas de una sociedad democrática igualitaria y libre; en la condena del comunitarismo. Para ello, recurren al la figura de Raymond Aron, que ya hace décadas afirmaba que "los individuos no pueden convertirse en ciudadanos del mismo Estado, a menos que tengan el sentimiento de compartir un destino común". 

 
 
Mundo

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
17 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios