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Cómo viajar a Marte a bajo coste: India gasta 54 millones en llegar al planeta rojo

India adelanta a China en la conquista de Marte. El hito tecnológico solo ha sido logrado por Europa, Rusia y EEUU. Pero la hazaña radica en el coste del proyecto

Foto: La misión de la NASA Mars Atmosphere and Volatile Evolution (MAVEN) vista en una ilustración difundida en septiembre (Reuters).
La misión de la NASA Mars Atmosphere and Volatile Evolution (MAVEN) vista en una ilustración difundida en septiembre (Reuters).

La India busca vida en Marte. La sonda Mangalyaan (nave marciana) orbita desde la mañana de este miércoles alrededor del planeta rojo. El país del elefante adelanta a China en la conquista de este astro en una reedición asiática de la guerra de las estrellas. El hito tecnológico indio solo ha sido logrado por Estados Unidos, Rusia y Europa. Pero la verdadera hazaña quizás radica en el bajo coste del proyecto marciano: 54 millones de dólares. Una minucia comparado con los 521 millones de euros del satélite estadounidense Maven, que llegó dos días antes a Marte. Innovación frugal, lo llaman en la India. “La película de Hollywood Gravity costó más que nuestra misión a Marte”, se congratuló el primer ministro indio, Narendra Modi.

El Gobierno dio luz verde al proyecto en agosto de 2012. La geometría del Sol, la Tierra y Marte exigía que el lanzamiento de Mangalyaan se realizase en noviembre de 2013 o esperar 26 meses para contar con las condiciones ideales. Los científicos de la Organización India de Investigación Espacial (ISRO) contaban con apenas 15 meses para el lanzamiento. Una misión de este tipo requiere por lo general hasta seis años de preparación. Pero no esperaron.

India adelanta a China en la conquista de Marte, en una reedición asiática de la guerra de las estrellas. El hito tecnológico indio solo ha sido logrado por Estados Unidos, Rusia y Europa. Pero la verdadera hazaña radica en el bajo coste del proyecto: 54 millones de dólaresEn el mes previsto, el satélite indio voló de la Tierra, realizó un viaje espacial de 670 kilómetros durante 300 días. Y, finalmente, entró en la órbita marciana entre aplausos indios. Ahora el satélite estudiará la superficie, la topografía y la atmósfera del planeta y se centrará en la búsqueda de metano, uno de los indicativos de la existencia de vida.

La India se convierte así en el primer país asiático en llegar a Marte y se une a la élite espacial mundial. Japón falló en 1998 y la misión China de 2011 no llegó a su destino, aunque logró poner en el espacio a una mujer hace dos años. De las 40 misiones que se han lanzado al planeta rojo desde 1960 solo han llegado a su destino 17. Y solo la Unión Europea lo consiguió en su primer intento, en el año 2003.

Cuando la escasez es una forma de vida

Cómo es posible que un país en desarrollo en el que 400 millones de personas no tienen electricidad y un tercio de sus habitantes carecen de retretes llegue a Marte en un tiempo récord y con un presupuesto tan limitado. “En la India se llama jugaad, innovación frugal. Consiste en sacar el máximo rendimiento a los escasos recursos que tienes. Una consecuencia de la escasez. Es una forma de vida”, explica a El Confidencial Roddam Narasimba, científico aeroespacial y profesor del Centro de Investigación Científica Avanzada Jawaharlal Nehru de Bangalore. 

Los países desarrollados y ricos no necesitan poner el énfasis en el desarrollo de tecnologías baratas. Pero la India sí. Aquí se creó el coche más barato del mundo, con un precio de unos 1.000 euros (el Tata Nano), una tableta de 30 euros y se acaba de lanzar un móvil inteligente por 25 euros.

La nave low cost de India, en Marte

Nada explica mejor la reputación frugal de la ISRO que aquella fotografía en la que se veía como un satélite era transportado en un carro tirado por un buey en 1981. Los científicos espaciales indios -con una edad media de 27 años- cobran unos 800 euros mensuales. Los salarios representan un 15% del presupuesto del ISRO. Y trabajan mucho. “En algunas partes de Europa incluso los científicos espaciales tienen jornadas de 35 horas semanales. Para nosotros trabajar 18 horas diarias es común”, explicaba el presidente del ISRO, Kopillil Radhakrishnan, a medios locales recientemente.     

Radhakrishnan rechaza el concepto de innovación frugal. “No me gusta ese término. Nuestra filosofía general es la relación entre coste y efectividad. Nuestro objetivo fue como llegar a Marte con un presupuesto limitado”, dice.

Para lograrlo la agencia redujo sus costes con una técnica familiar en la India: transformar lo viejo en algo nuevo. El motor del cohete de lanzamiento fue desarrollado en los 70 con ayuda francesa. Desde entonces, han construido 120 de ellos y cada nuevo modelo es una evolución sobre lo anterior. En este caso tuvieron que darle más potencia. Y plataforma de lanzamiento es un diseño de 1993.

‘En la India se llama jugaad, innovación frugal. Consiste en sacar el máximo rendimiento a los escasos recursos que tienes. Una consecuencia de la escasez. Es una forma de vida’, explica Roddam Narasimba, científico aeroespacialAdemás, los científicos del ISRO crearon un solo Mangalyaan, el que viajaría a Marte. Estados Unidos y Europa suelen construir tres: uno de prueba, uno para volar y otro de recambio. Las pruebas las realizan son “software”. A ello se suma el concepto modular de las naves. Los sistemas de navegación, altitud, sensores y otros instrumentos sirven para diferentes misiones. Se trata de encajar las piezas, según explicó Radhakrishnan.

Si el programa espacial indio es un extraordinario ejemplo de reducción de costes gracias a la inventiva, también lo es de la eficiencia en un país extraordinariamente ineficiente. “El ISRO prueba que el Estado de la India puede ser eficiente y responsable cuando quiere”, escribió el periodista del Financial Times Edward Luce en su aclamado libro In Spite of Gods. Otro caso de extrema eficacia india es la celebración de elecciones. En los comicios generales de este mismo año 814 millones de indios estaban llamados a votar en 1,4 millones de urnas en 930.000 colegios repartidos por un territorio mayor que la Unión Europea. Fueron las mayores elecciones de la historia y transcurrieron como la seda.

El ISRO y la Comisión Electoral india tienen una característica en común: gozan de una independencia absoluta, sin la intromisión de políticos. El ISRO solo responde ante el primer ministro. Además, el programa espacial y las elecciones, son prioridades nacionales con objetivos muy definidos.

“Cómo es posible que la India ponga un satélite en Marte y no logre cosas más simples. La ausencia de política es un motivo. Pero también lo es el encauzamiento del talento de este país. La India tiene un gran talento que se desperdicia. Cuando el país tiene un objetivo común y se pone tras ello las cosas pueden funcionar”, afirma Narasimba.

Dos militares en la estación de control de la ISRO en Sriharikota (Reuters).
Dos militares en la estación de control de la ISRO en Sriharikota (Reuters).

Así, la India es capaz de contar un puntero programa espacial con un coste relativamente bajo y extremadamente eficiente. En 2008 lanzó su primera sonda lunar, que obtuvo pruebas de la existencia de agua en el satélite terrestre. El año pasado puso en órbita el primero de los siete satélites de un sistema de navegación propio similar al Sistema de Posicionamiento Global estadounidense (GPS), que entrará en funcionamiento en 2015. Su coste total es de 180 millones de euros. Ya es rutina que ponga en órbita sondas de otros países, como Canadá, Austria, Reino Unido o Dinamarca. Lo ha hecho en 35 ocasiones. En total, el ISRO ha lanzado más de 100 misiones espaciales, la mayoría con éxito.

“Delirios de la élite” en un país de niños malnutridos

A pesar de ello, el programa espacial indio cuenta con críticos y detractores. Fue así desde su inicio hace poco más de medio siglo con el lema “Tecnología espacial al servicio de la humanidad”. El economista Jean Dreze, experto en desarrollo y coautor junto al premio Nobel Amartya Sen del libro An Uncertain Glory, acerca de las deficiencias sociales indias, llamó el proyecto a Marte un “delirio de la élite india en busca del estatus de superpotencia”.

Desde que Mangalyaan comenzó su viaje marciano se han reproducido las críticas. Después de todo, la mitad de los niños en la India están desnutridos, el país acoge a un tercio de los pobres del mundo y es incapaz de proveer a buena parte de sus 1.250 millones de habitantes de servicios básicos como agua limpia, sanidad o educación.

El ISRO cuenta hoy con 16.000 científicos y un presupuesto de unos 800 millones de euros anuales, el 0,038% de su PIB. Estados Unidos gasta 12.500 millones de euros en la NASA, un 0,1% de su producto interior bruto. Unos números que los defensores del programa espacial justifican dados los beneficios.

Lanzamiento del PSLV-C25, que porta la sonda a Marte, desde Sriharikota (Reuters).
Lanzamiento del PSLV-C25, que porta la sonda a Marte, desde Sriharikota (Reuters).

“El coste de la misión es trivial. Si divides ese dinero entre todos los indios no da ni para un café para cada uno”, sostiene Narasimba. “Incluso para los estándares indios es barato”, añade el experto. La ciudad de Bombay gastó 260 millones de euros en un puente. Una estatua en honor de uno de los fundadores de la India moderna costará 300 millones de euros, entre otros proyectos millonarios.

Uno de los grandes argumentos a favor de las aventuras espaciales indias son los satélites del tiempo, que ayudan a calcular las lluvias del monzón de las que dependen millones de agricultores y prevenir ciclones e inundaciones. Un ciclón causó 10.000 muertos en la costa del estado de Orissa en 1999. Una nueva súper tormenta golpeó la misma región el año pasado. Murieron 23 personas. El analista Ajey Lele, especializado en el espacio del Instituto de Estudios y Análisis de Defensa de Nueva Delhi, sostiene que gracias a los satélites lanzados se pudo organizar la evacuación de medio millón de habitantes.

Narasimba defiende además la inspiración que despiertan semejantes logros. “La idea de  muchos padres indios es que su hijo no tenga que hacer lo que él hace. Estos proyectos abren la imaginación de las personas y las inspiran. Estoy seguro que la mayoría de los indios apoyan el viaje a Marte”.  La sonda Mangalyaan ya orbita alrededor de Marte en busca de vida. Está por ver si inspirará más que la oscarizada película Gravity, que costó 23 millones de euros más. Pero también recaudó 555 millones de euros.

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