Un agente de la policía de Michigan, EEUU, estaba haciendo la ronda por un barrio cuando se encontró a una madre angustiada, con su bebé de tres semanas en brazos y gritando que la niña no podía respirar. Con una templanza y una calma admirables, el policía cogió a la pequeña, le dio la vuelta y varias palmadas en la espalda hasta que consiguió que rompiese a llorar y comenzase a respirar normalmente.

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios