Razones para una revolución imposible: por qué las protestas de Hong Kong fracasarán

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Un manifestante de Hong Kong junto a varios paraguas. (Z. Aldama)
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Un manifestante de Hong Kong junto a varios paraguas. (Z. Aldama)

Un policía mostrando su carnet de policía. (Z. Aldama)
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Un policía mostrando su carnet de policía. (Z. Aldama)

Un policía en una manifestación de Hong Kong. (Z. Aldama)
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Un policía en una manifestación de Hong Kong. (Z. Aldama)

Un manifestante en Hong Kong. (Z. Aldama)
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Un manifestante en Hong Kong. (Z. Aldama)

La policía, cargando contra los manifestantes en Hong Kong. (Z. Aldama)
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La policía, cargando contra los manifestantes en Hong Kong. (Z. Aldama)

Un policía se interesa por el estado de salud de un manifestante.
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Un policía se interesa por el estado de salud de un manifestante.

Un manifestante en su casa de Hong Kong. (Z. Aldama)
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Un manifestante en su casa de Hong Kong. (Z. Aldama)

Varios policías reducen a un manifestante. (Z. Aldama)
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Varios policías reducen a un manifestante. (Z. Aldama)

 Otro manifestante posando en Hong Kong. (Z. Aldama)
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Otro manifestante posando en Hong Kong. (Z. Aldama)

Una mujer afectada por el gas pimienta usado por la policía. (Z. Aldama)
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Una mujer afectada por el gas pimienta usado por la policía. (Z. Aldama)

El pasado 21 de julio, como cualquier otro domingo, Calvin So colgó su delantal poco antes de las diez de la noche. Este joven de 23 años se cambió la chaquetilla de cocinero y, ataviado con los pantalones del trabajo y una camiseta gris, salió del centro comercial en el que está empleado para regresar a su casa en el barrio hongkonés de Yuen Long. Fue entonces cuando se encontró con una muchedumbre enfurecida. “Había un centenar de hombres vestidos con camisas blancas y armados con varas de bambú. Sin mediar palabra, 20 o 30 se abalanzaron sobre mí y comenzaron a darme una paliza”, recuerda en en el lugar en el que fue atacado.

Ese nutrido grupo de matones locales estaba esperando la llegada de los manifestantes prodemocracia que, después de haber provocado disturbios en el centro de la excolonia británica, se había organizado por las redes sociales para acudir a Yuen Long. Se trata de un distrito habitado mayoritariamente por ciudadanos prochinos que rechazan el movimiento surgido para protestar contra la propuesta de ley de extradición, retirada el pasado día 7, y que ahora exige amnistía para los procesados y la adopción del sufragio universal para elegir al jefe del Ejecutivo local.

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