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Así está revolucionando Audi la fabricación de coches para lograr la neutralidad de carbono
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Desde 2026 solo presentará eléctricos

Así está revolucionando Audi la fabricación de coches para lograr la neutralidad de carbono

Energía verde, uso de elementos reciclados, reaprovechamiento de materiales secundarios, reducción del consumo de agua... Audi quiere que en 2025 sus factorías sean ejemplares

Foto: La producción será neutra en carbono en todas las fábricas de Audi a partir de 2025, un objetivo logrado ya en dos de sus plantas.
La producción será neutra en carbono en todas las fábricas de Audi a partir de 2025, un objetivo logrado ya en dos de sus plantas.

La batalla contra las emisiones derivadas del transporte no tiene lugar solo en las calles y carreteras, y no dependerá solo de los muchos o pocos vehículos eléctricos que compremos en el futuro. Esa batalla se libra en otros muchos ámbitos, como la generación de la energía con que deberemos alimentar a millones de coches, el adecuado reciclaje de las pesadas y contaminantes baterías o, desde luego, el proceso de producción de los automóviles, donde la tarea ecológica tiene que comenzar mucho antes de que el vehículo empiece a ensamblarse. Los fabricantes lo saben, y unos con mayor celeridad y otros con menos (fabricar 'limpio' es más caro) están implementando medidas para que la sostenibilidad sea integral y cubra toda la vida del automóvil, desde su planteamiento inicial hasta su eliminación final, una filosofía que se extiende a cada uno de sus componentes.

Y no cabe duda de que en la vida de un automóvil, su fabricación aglutina buena parte de los factores contaminantes. Al menos, hasta ahora. Audi, por ejemplo, se ha fijado como prioridad que la producción sea neutra en carbono en todas sus fábricas para el año 2025, un objetivo que ya cumple en su plantas de Audi Bruselas desde 2018 y Audi Hungría desde el año pasado. La marca de los cuatro aros quiere ser una empresa con cero emisiones netas de carbono en 2050, y para ello plantea una estrategia comercial que apuesta con claridad por el coche eléctrico, de los que tendrá más de 20 en 2025, cuando la huella ecológica de su gama será un 30% inferior a la del 2015. De hecho, a partir de 2026 la casa de Ingolstadt solo lanzará vehículos eléctricos, y la producción de coches con motor de combustión cesará en 2033, dos años antes del plazo impuesto desde la Unión Europea.

placeholder Como ocurre con los modelos e-tron y e-tron-GT, la producción de los nuevos Q4 e-tron (arriba) es ya neutra en carbono según Audi.
Como ocurre con los modelos e-tron y e-tron-GT, la producción de los nuevos Q4 e-tron (arriba) es ya neutra en carbono según Audi.

Audi está revolucionando la producción de coches, y su lucha se extiende a la cadena de suministro. Por ejemplo, a las baterías de iones de litio de sus coches eléctricos, cuya producción resulta especialmente exigente desde el punto de vista energético, pues aquí es donde se producirá casi una cuarta parte de las emisiones de carbono por cada coche fabricado. Por ese motivo Audi concentra esfuerzos en la fase inicial, donde el uso inteligente de los recursos permitirá ahorrar materiales, reducir el consumo de energía y, por tanto, rebajar las emisiones de CO2 en los procesos previos a la producción del vehículo. Por eso la empresa puso en marcha en 2018 el 'Programa de CO2 en la cadena de suministro'. “Estamos convencidos de que los proveedores juegan un papel clave en nuestro éxito con respecto a la sostenibilidad”, explica Marco Philippi, director de Estrategia de Compras de Audi.

Para la marca alemana, las oportunidades se encuentran principalmente en los ciclos cerrados de materiales, el aumento gradual del uso de materiales secundarios, la aplicación de otros procedentes de procesos del reciclaje en los componentes de plástico y el uso de electricidad verde. Y según cálculos de Audi y sus proveedores, las nuevas medidas, que estarán en pleno funcionamiento en 2025, tienen el potencial de ahorrar una media de 1,2 toneladas de CO2 por vehículo. Y ya en 2020 Audi pudo evitar la emisión de más de 335.000 toneladas de CO2 relacionadas con su cadena de suministro.

Energía, reciclado y residuos

Un ejemplo de mayor sostenibilidad en la cadena de suministro es el cambio a las energías renovables. Las células de las baterías de alto voltaje empleadas por los vehículos eléctricos deben producirse con electricidad verde. Así se hizo con el primer modelo de este tipo en la marca, el e-tron, y así sigue siendo hoy. Además, Audi está comprometida con varias iniciativas en favor del cumplimiento de los derechos humanos y la protección del medioambiente en su cadena de suministro, lo que incluye su incorporación a la Global Battery Alliance, una plataforma mundial que se puso en marcha en 2017 por iniciativa del Foro Económico Mundial que reúne a actores públicos y privados para organizar de forma sostenible la cadena de valor de las baterías desde una perspectiva social, tecnológica, medioambiental y económica.

placeholder Audi devuelve al proveedor de aluminio los restos sobrantes de sus procesos de prensado para que se procesen de nuevo y puedan recuperarse en forma de bobinas de aluminio. Eso redujo 165.000 toneladas las emisiones de CO2 en 2020.
Audi devuelve al proveedor de aluminio los restos sobrantes de sus procesos de prensado para que se procesen de nuevo y puedan recuperarse en forma de bobinas de aluminio. Eso redujo 165.000 toneladas las emisiones de CO2 en 2020.

Otro ejemplo de cómo Audi está introduciendo más sostenibilidad en la cadena de suministro son los materiales secundarios, pues la firma alemana recupera y devuelve los restos de aluminio de la planta de prensado al proveedor para que los procese y los recupere en forma de bobinas de aluminio. Esto significa que se reduce la cantidad de aluminio primario necesario en la producción, rebajando así las emisiones de carbono. La introducción del denominado 'ciclo cerrado de aluminio' en el taller de prensado de Audi evitó la emisión de unas 165.000 toneladas de CO2 en 2020; y tras las factorías de Neckarsulm y de Ingolstadt, la siguiente que adoptará este proceso será la de Győr, en Hungría, desde este mismo año.

Como contribución a la conservación de los recursos, Audi utiliza cada vez más componentes reciclados. No sólo se trata de reducir las emisiones de carbono, sino también de hacer un uso económico y eficiente de los materiales. Por ejemplo, unos 27 componentes del SUV eléctrico Q4 e-tron están fabricados con materiales procedentes del reciclaje de elementos previamente usados. En el exterior, eso incluye piezas como el soporte al que se anclan algunos elementos del sistema de refrigeración, los faros o la carcasa del paragolpes, que tiene que cumplir unas exigencias mecánicas especialmente altas. Además, piezas como los soportes de los faros, los revestimientos de los pasos de rueda, las cubiertas de los paragolpes, el carenado del suelo y los deflectores de las ruedas se fabrican con materias primas secundarias.

Botellas de plástico en tapizados

Siguiendo con el Audi Q4 e-tron, su interior recurre a materiales reciclados en los elementos de aislamiento. Además, muchas de las superficies visibles también contienen materiales procedentes del reciclaje, como el revestimiento del suelo y parte del maletero. En las versiones con acabado S line, por ejemplo, se utiliza una microfibra denominada Dinámica en combinación con el cuero artificial para la tapicería de los asientos deportivos. Las fibras de poliéster, que constituyen el 45% del material de esta microfibra, se obtienen a partir de botellas plásticas de PET recicladas, de tejidos antiguos o de fibras residuales.

placeholder La microfibra de la tapicería de los Q4 e-tron S line se obtiene a partir de botellas de plástico PET recicladas, de tejidos antiguos y de distintas fibras residuales.
La microfibra de la tapicería de los Q4 e-tron S line se obtiene a partir de botellas de plástico PET recicladas, de tejidos antiguos y de distintas fibras residuales.

Y más ejemplos: la moqueta y las alfombrillas del Audi e-tron GT están fabricadas con Econyl, un material compuesto al 100% por fibras de nailon recicladas, procedentes de residuos de producción, restos de telas y alfombras, o viejas redes de pesca. De hecho, la cuarta generación del A3, actualmente a la venta, fue el primer Audi cuya tapicería de asientos emplea material reciclado, procedente en cada unidad de hasta 45 botellas de PET de 1,5 litros. Adicionalmente, otras 62 botellas más de polietileno se reciclan para fabricar la moqueta que recubre el suelo del habitáculo del Audi A3.

Todo va en línea, en cualquier caso, con la estrategia del Grupo Volkswagen, que ha fijado sus requisitos de sostenibilidad para las empresas asociadas en su 'Código de Conducta para Socios Comerciales'. El gigante alemán, que parece querer dejar atrás definitivamente el daño a su imagen autoinfligido por el tristemente famoso 'Dieselgate', presta especial atención a cualquier indicio de violación de los requisitos de ese código y realiza un seguimiento sistemático de los mismos, concediendo la calificación de sostenibilidad 'S rating' a los proveedores como criterio obligatorio para la adjudicación de contratos de Audi desde 2019, pues la marca de los cuatro aros solo trabaja con empresas que superan dicha auditoría.

placeholder Con 45 botellas de PET de litro y medio se obtiene la fibra necesaria para crear la tapicería de los asientos del nuevo Audi A3. Arriba, una embarcación de recogida de residuos flotantes.
Con 45 botellas de PET de litro y medio se obtiene la fibra necesaria para crear la tapicería de los asientos del nuevo Audi A3. Arriba, una embarcación de recogida de residuos flotantes.

Además, existen buzones y mediadores para informar a Audi sobre casos sospechosos, e incluso la Inteligencia Artificial ayuda a supervisar la cadena de suministro en la marca alemana desde octubre de 2020: su análisis abarca posibles riesgos para la sostenibilidad, como la contaminación ambiental, las violaciones de los derechos humanos o la corrupción, y cuando la Inteligencia Artificial los localiza... hace sonar la alarma. “Podemos reconocer dónde aparecen los riesgos potenciales mucho antes y contrarrestarlos activamente; por ejemplo, mediante un diálogo estratégico específico con las empresas proveedoras”, explica Philippi.

Con el agua no se juega

El programa medioambiental 'Mission:Zero' de Audi, enfocado a que la producción sea neutra en carbono en todas sus fábricas dentro de cuatro años siguiendo los exitosos casos de Bélgica y Hungría, aborda el uso del agua, la eficiencia de los recursos y la biodiversidad, y ha iniciado ya proyectos piloto en todas las sedes. En Bruselas, por ejemplo, la factoría apostó por la electricidad verde al instalarse un gran sistema fotovoltaico de 107.000 metros cuadrados, y el suministro de calor para los edificios procede allí de energía renovable a través de la cobertura mediante certificados de biogás. Además, las emisiones que todavía son técnicamente inevitables se compensan mediante proyectos de créditos de carbono certificados.

Y en la planta de Neckarsulm se ha puesto en marcha un imaginativo sistema de reciclaje, porque los residuos de material plástico se separan de la producción, para después ser triturados y transformados en filamentos que, con la ayuda de impresoras 3D, convierten esos hilos de plástico en herramientas o piezas para la producción adaptadas con precisión a las necesidades de los empleados.

placeholder Algunas fábricas de Audi emplean plásticos sobrantes para crear piezas o herramientas útiles en la producción mediante impresoras 3D.
Algunas fábricas de Audi emplean plásticos sobrantes para crear piezas o herramientas útiles en la producción mediante impresoras 3D.

También el agua centra los esfuerzos de Audi, que emplea ahora ese elemento con más moderación y utilizando procesos eficientes, como ciclos cerrados de agua y un mayor uso del agua de lluvia. La marca quiere reducir a la mitad el consumo de agua por vehículo producido de aquí a 2035, y para ello se recurrirá en todos sus centros de producción a agua reciclada, usada repetidamente y reprocesada dentro del circuito siempre que sea posible.

Por ejemplo, Audi México está libre de aguas residuales desde 2018, en la planta de Neckarsulm se está estableciendo un ciclo cerrado de agua entre la fábrica y la planta municipal de tratamiento de aguas residuales contigua y en la factoría de Ingolstadt se utiliza desde 2019 un centro de suministro de agua de servicio. De este modo, aproximadamente la mitad de las aguas residuales generadas pueden introducirse en un circuito donde se tratan y procesan para su reutilización.

placeholder El agua centra la atención de la marca alemana en los procesos de producción, y el objetivo es reducir su uso a la mitad por coche fabricado en el año 2035.
El agua centra la atención de la marca alemana en los procesos de producción, y el objetivo es reducir su uso a la mitad por coche fabricado en el año 2035.

Y la preocupación de Audi por el entorno va más allá. Lo explica Peter Kössler, director de Producción y Logística: “en muchas regiones del mundo los hábitats para plantas e insectos son cada vez más escasos; y por eso queremos contribuir a preservar la biodiversidad en nuestros emplazamientos”. Los espacios naturales alrededor de las instalaciones del fabricante teutón en Münchsmünster constituyen un proyecto ejemplar de actuación en materia de biodiversidad, pues gracias a su diseño ecológico, el complejo se convierte en un paisaje valioso para numerosas especies de plantas y animales, ya que se han transformado 17 hectáreas de terreno en medios idóneos para animales y plantas donde ya se han desarrollado más de 110 especies de plantas y proliferan también abejas de diversas especies.

Los efectos de estos pasos son, por tanto, ya visibles; y como muestra de ello la producción de los Audi e-tron, e-tron GT y Q4 e-tron, así como su entrega a los clientes, ya son neutras en carbono. Además, todo el carbono inevitablemente emitido en el curso de la producción y la logística se compensa con créditos certificados por las organizaciones sin ánimo de lucro Gold Standard y Verified Carbon Standard, de manera que todos vehículos eléctricos de la marca alemana destinados a los mercados europeo y estadounidense se entregan al cliente como un producto con balance neutro en emisiones de carbono desde el pasado 1 de enero, lo que ha sido certificado por la organización independiente germana TÜV Nord.

La batalla contra las emisiones derivadas del transporte no tiene lugar solo en las calles y carreteras, y no dependerá solo de los muchos o pocos vehículos eléctricos que compremos en el futuro. Esa batalla se libra en otros muchos ámbitos, como la generación de la energía con que deberemos alimentar a millones de coches, el adecuado reciclaje de las pesadas y contaminantes baterías o, desde luego, el proceso de producción de los automóviles, donde la tarea ecológica tiene que comenzar mucho antes de que el vehículo empiece a ensamblarse. Los fabricantes lo saben, y unos con mayor celeridad y otros con menos (fabricar 'limpio' es más caro) están implementando medidas para que la sostenibilidad sea integral y cubra toda la vida del automóvil, desde su planteamiento inicial hasta su eliminación final, una filosofía que se extiende a cada uno de sus componentes.

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