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La inflación está aquí para quedarse: así hay que preparar las carteras de inversión
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La inflación está aquí para quedarse: así hay que preparar las carteras de inversión

Las expectativas autocumplidas de inflación van en aumento y se avecinan un montón de presiones inflacionistas a largo plazo

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La inflación galopante del año pasado es un cambio radical respecto a la inflación baja que ha predominado durante la última década, y la línea dura de esta semana de la Fed es una novedad para los corredores menores de 35 años. Pero los mercados parten de la base de que tanto la inflación elevada como el discurso de la Reserva Federal son temporales, y no signos de un cambio de régimen económico.

Puede que no sea así. Las fuerzas inflacionistas a largo plazo se están acumulando, como ha advertido el Banco de Pagos Internacionales, banco central de los bancos centrales del mundo. La buena noticia es que los inversores que están de acuerdo conmigo en que se está produciendo un cambio de régimen económico todavía tienen tiempo para preparar sus carteras. La mala es que la inflación actual significa que ya se ha vuelto caro protegerse contra la subida de los precios.

El martes, la Fed intensificó su retórica de línea dura y los mercados se desplomaron. Ese mismo día, la presidenta de la Fed de San Francisco, Mary Daly, plasmó de forma precisa el cambio de enfoque de la Fed, para la que la subida de los precios ha sustituido al empleo como principal preocupación: "Entiendo que la inflación es tan perjudicial como no tener empleo", expuso.

Foto: Una persona compra en un supermercado en Manhattan, Nueva York (Reuters)

Es importante distinguir entre el brote de inflación actual, que los mercados no pueden ignorar, y la inflación a largo plazo. En pocas palabras: los precios de los bonos asumen que la inflación volverá a su objetivo sin que la Fed tenga que mantener los tipos altos.

Los inversores no están apostando exactamente por la tan denostada inflación "transitoria" que esperaba antes el presidente de la Fed, Jerome Powell, pero no se alejan mucho.

Si nos saltamos los próximos cinco años, los cinco años posteriores se cotizan con una inflación de los precios al consumo del 2,4% combinada con un rendimiento real de los bonos, de los valores del Tesoro protegidos contra la inflación, que apenas se mantiene por encima de cero. La Reserva Federal tiene como objetivo una medida de la inflación diferente, que tiende a ser un poco más baja que el IPC, por lo que los mercados esperan en general que la Reserva Federal alcance su objetivo del 2% sin empujar los tipos de interés muy por encima de la inflación.

Hay buenas razones para tomarse estos cálculos con cautela, ya que los TIPS (valores del Tesoro protegidos contra la inflación) no son muy líquidos, la prima de riesgo incorporada a los bonos varía y la Fed es una gran compradora, lo que podría provocar una desconexión entre el mensaje y los bonos. Aun así, para un inversor que piense que la economía ha pasado de la deflación a enfrentarse a presiones inflacionistas a largo plazo, esta es una oportunidad: o bien habrá más inflación de la que se presupone, o bien la Fed tendrá que mantener unos tipos mucho más altos para impedir que los precios suban tan rápido.

Foto: Christine Lagarde, presidenta del BCE. (EFE/Lecocq)

Ahora bien, es cierto que el mercado ya se ha movido mucho. A principios de este año, el rendimiento a cinco años de los TIPS a partir de dentro de cinco años era de 0,47 puntos porcentuales por debajo de la inflación. Ahora se sitúa 0,27 puntos por encima de la inflación; el discurso de línea dura de la Fed ha surtido efecto. Por su parte, el punto de equilibrio de la inflación en el mercado de bonos para dentro de cinco años está muy ligeramente por encima.

Sin embargo, este no es el aspecto que deberían tener los precios de una nueva era. Si nos remontamos a 2013 y 2014, historia no muy lejana, los inversores pensaban que la Fed necesitaría tipos reales a largo plazo más altos que los actuales, y que aun así habría más inflación.

Durante la década de 1980, cuando la Fed de Paul Volcker estaba desesperada por evitar una repetición de la inflación de la década de 1970, los tipos de interés estaban de media más de cuatro puntos porcentuales por encima de la inflación. Dejando a un lado el hecho de que ahora el tipo de interés objetivo de los fondos de la Reserva Federal está en un extraordinario 7% por debajo de la inflación, los mercados no se preparan para que la Reserva Federal sea realmente agresiva a largo plazo. Los inversores siguen pensando que no es necesario, ya que a largo plazo las presiones inflacionistas disminuirán.

Es probable que eso sea un error. Las presiones inflacionistas del covid y la guerra seguramente desaparecerán con el tiempo, pero las expectativas autocumplidas de los consumidores y las empresas sobre la inflación van en aumento, y se avecina un montón de presiones inflacionistas a más largo plazo. Entre ellas, se incluyen el retroceso de la globalización, el gasto masivo para abandonar los combustibles fósiles, más gasto militar, gobiernos dispuestos a aplicar una política fiscal laxa y un punto de partida de una economía sobrecalentada y dinero superbarato.

Foto: El presidente de la Fed, Jerome Powell. (Reuters/Pool/Tom Williams) Opinión

Por último, está la cuestión de qué se debe hacer si se cree que las presiones inflacionistas van a durar. Hay muchas operaciones en el mercado de bonos para los expertos financieros, como las apuestas sobre la tasa de equilibrio —la diferencia entre los TIPS y los rendimientos ordinarios del Tesoro— o sobre los rendimientos más altos a largo plazo. Sin embargo, es difícil poseerlos durante un tiempo prolongado. Y, por desgracia, los precios de las inversiones más sencillas, como las materias primas, el oro o las acciones, que podrían ofrecer cierta protección contra la inflación a lo largo de una década, ya han subido mucho, debido a la inflación actual.

El mayor cambio en un nuevo entorno económico sería la alteración de la relación entre bonos y acciones. Esta semana, las acciones cayeron al tiempo que subían los rendimientos de los bonos, porque la subida de los rendimientos se vio impulsada cuando la Fed demostró estar más preocupada por la inflación que por el crecimiento. Algo similar ocurrió el año pasado, cuando la inflación se disparó.

Pero es demasiado pronto para afirmar que se trata de un cambio de régimen definitivo. En los últimos 100 días, las acciones han seguido tendiendo a subir a la par que los rendimientos, como han hecho desde el año 2000. En general, desde los ochenta y los noventa —la última vez que la Fed se centró en la inflación a expensas del crecimiento—, las acciones no han caído cuando los rendimientos han subido.

Este régimen es duro para los inversores, ya que los bonos no amortiguan la cartera como lo han hecho durante las últimas tres décadas. En lugar de ganar cuando las acciones se hunden, los bonos también perderían dinero. La inflación duele.

*Contenido con licencia de 'The Wall Street Journal'.

La inflación galopante del año pasado es un cambio radical respecto a la inflación baja que ha predominado durante la última década, y la línea dura de esta semana de la Fed es una novedad para los corredores menores de 35 años. Pero los mercados parten de la base de que tanto la inflación elevada como el discurso de la Reserva Federal son temporales, y no signos de un cambio de régimen económico.

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