Depresión e ideas suicidas: Instagram es tóxico para las adolescentes y Facebook lo sabe
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'FACEBOOK FILES': segunda parte

Depresión e ideas suicidas: Instagram es tóxico para las adolescentes y Facebook lo sabe

Su propia investigación exhaustiva muestra un importante problema de salud mental que Facebook minimiza en público

Foto: EC Diseño.
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Hace alrededor de un año, la adolescente Anastasia Vlasova empezó a ver a un terapeuta. Había desarrollado un trastorno alimentario, y tenía una idea clara de qué había conducido a él: su tiempo en Instagram.

Se unió a la plataforma con 13 años, y con el tiempo estaba pasando tres horas al día fascinada con las vidas y cuerpos aparentemente perfectos de las ‘influencers’ de ‘fitness’ que publicaban en la aplicación. “Cuando entraba en Instagram, lo único que veía eran fotos de cuerpos esculpidos, abdominales perfectos y mujeres que hacían 100 ‘burpees’ en 10 minutos, declara Vlasova, que ahora tiene 18 años y vive en Reston, Virginia.

En aquel momento, investigadores dentro de Instagram, propiedad de Facebook, estaban estudiando este tipo de experiencia y preguntándose si era parte de un fenómeno más amplio. Sus descubrimientos confirmaron varios problemas importantes.

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“El treinta y dos por ciento de las chicas adolescentes declararon que, cuando se sentían mal con sus cuerpos, Instagram les hacía sentirse peor”, declararon los investigadores en una presentación de diapositivas de marzo de 2020 publicada en el panel de mensajes interno de Facebook, y revisada por ‘The Wall Street Journal’. “Las comparaciones en Instagram pueden cambiar la forma en que las mujeres jóvenes se ven y se describen a sí mismas”.

Durante los últimos tres años, Facebook ha estado realizando estudios sobre cómo su ‘app’ de publicación de fotografías afecta a sus millones de usuarios jóvenes. En repetidas ocasiones, los investigadores de la empresa descubrieron que Instagram era perjudicial para un porcentaje considerable de ellos, sobre todo chicas adolescentes. “Agravamos los problemas con la imagen corporal para una de cada tres adolescentes”, decía una diapositiva de 2019, resumiendo una investigación sobre adolescentes que experimentan dichos problemas.

“Los adolescentes culpan a Instagram de aumentos en los niveles de ansiedad y depresión”, decía otra diapositiva. “Esta reacción era espontánea y consistente en todos los grupos”. Entre los adolescentes que presentaron pensamientos suicidas, el 13% de los británicos y el 6% de los norteamericanos localizaban el origen del deseo de suicidarse en Instagram, mostraba una presentación.

Foto: Las nuevas Ray-Ban Stories.

Expandir su base de usuarios jóvenes es crucial para los más de 100.000 millones de dólares de ingresos anuales de la compañía, y no quiere comprometer su interacción con la plataforma. Más del 40% de los usuarios de Instagram tienen 22 años o menos, en comparación con cinco millones de adolescentes en Facebook, donde los usuarios jóvenes llevan reduciéndose una década, según la documentación.

De media, los adolescentes en EEUU pasan un 50% más de tiempo en Instagram que en Facebook. “Instagram está bien posicionado para lograr repercusión y ganar con la gente joven”, declaraba una diapositiva de un investigador que fue publicada de forma interna. Otra publicación decía: “Hay un camino de crecimiento si Instagram puede mantener su trayectoria”.

Públicamente, Facebook ha minimizado constantemente los efectos negativos de la ‘app’ para los adolescentes, y no ha hecho pública su investigación ni la ha puesto a disposición de académicos o legisladores que han preguntado por ella. “Los estudios que hemos observado revelan que el uso de aplicaciones sociales para conectar con otras personas puede tener beneficios positivos para la salud mental”, declaró el CEO Mark Zuckerberg en una audiencia ante el Congreso en marzo de 2021 cuando se le preguntó por los niños y la salud mental.

"He insistido mucho para que aceptemos nuestras responsabilidades en mayor medida"

En mayo, el director de Instagram Adam Mosseri declaró a periodistas que la investigación que había visto sugería que los efectos de la ‘app’ en el bienestar de los adolescentes son probablemente “bastante leves”.

En una entrevista reciente, Mosseri dijo: “En ningún caso pretendo subestimar esos temas… Algunos de los problemas mencionados en esta historia no están necesariamente extendidos, pero su impacto en las personas puede ser enorme”. Dijo que creía que Facebook se había dado cuenta tarde de que conectar a tal cantidad de personas tenía desventajas. “He insistido mucho para que aceptemos nuestras responsabilidades en mayor medida”, afirmó.

Señaló que la investigación sobre los efectos de salud mental en los adolescentes era valiosa, y que los empleados de Facebook planteaban preguntas difíciles sobre la plataforma. “Para mí, esto no son trapos sucios. Realmente estoy muy orgulloso de esta investigación”, declaró.

Algunas funciones de Instagram podrían ser dañinas para algunos usuarios jóvenes, y no es fácil abordarlas, declaró. Añadió: “Hay mucho bien en lo que hacemos”.

Lo que Facebook sabe

Los documentos de Instagram forman parte de una serie de comunicaciones internas revisadas por ‘The Wall Street Journal’, en áreas que incluyen la salud mental, el discurso político y la trata de personas. Ofrecen un retrato sin precedentes de cómo Facebook es plenamente consciente de que los productos y sistemas cruciales para su éxito empresarial fracasan de forma rutinaria.

Los documentos también muestran que Facebook ha hecho el mínimo esfuerzo para combatir dichos problemas y les resta importancia de cara al público.

Foto: Acceso al videojuego 'Fortnite' desde el móvil. (iStock)

La investigación de la compañía sobre Instagram, la mirada más profunda hasta el momento a lo que el gigante tecnológico sabe sobre su impacto en adolescentes y su bienestar mental, representa una de las brechas más claras reveladas en los documentos entre la comprensión que Facebook tiene de sí mismo y su posición pública.

Sus esfuerzos incluyen grupos de reflexión, encuestas ‘online’ y estudios de registros en 2019 y 2020. También incluyen encuestas a gran escala de decenas de miles de personas en 2021 que emparejaban respuestas de usuarios con los propios datos de Facebook sobre cuánto tiempo pasaban los usuarios en Instagram y lo que veían.

Los investigadores son empleados de Facebook en áreas que incluyen la ciencia de datos, el ‘marketing’ y el desarrollo de producto, que trabajan en una serie de temas vinculados a cómo interaccionan los usuarios con la plataforma. Muchos tienen experiencia en informática, psicología y análisis cuantitativo y cualitativo.

Foto: Redes sociales en un 'smartphone'. (iStock)

En cinco presentaciones hechas durante los 18 meses anteriores a esta primavera, los investigadores llevaron a cabo lo que denominaron una “inmersión profunda en la salud mental adolescente” y estudios de seguimiento.

Llegaron a la conclusión de que algunos de los problemas estaban vinculados concretamente a Instagram, y no a las redes sociales en general. Eso es especialmente cierto en lo que se refiere a la denominada comparación social, que se produce cuando la gente determina su propio valor en relación con el atractivo, la riqueza y el éxito de otros.

“La comparación social es peor en Instagram”, indicaba la inmersión profunda de Facebook en los problemas con la imagen corporal de chicas adolescentes en 2020, señalando que TikTok, una aplicación de vídeos cortos, se basa en la actuación, mientras que los usuarios de Snapchat, una ‘app’ rival de intercambio de fotos y vídeos, están protegidos por filtros graciosos que “mantienen la atención en la cara”. En cambio, Instagram se centra en gran medida en el cuerpo y el estilo de vida.

Las funciones que Instagram identifica como las más perjudiciales para los adolescentes parecen estar en el núcleo de la plataforma.

Las funciones que Instagram identifica como las más perjudiciales para los adolescentes parecen estar en el núcleo de la plataforma

La tendencia de compartir solo los mejores momentos, la presión por parecer perfecto y un producto adictivo pueden hacer que los adolescentes entren en una espiral de trastornos alimenticios, una percepción dañina de sus propios cuerpos y depresión, según indicaba una investigación interna de marzo de 2020. Advertía de que la página ‘Explora’, que presenta a los usuarios fotos y vídeos seleccionados por un algoritmo, puede enviar a los usuarios hacia un contenido que puede ser perjudicial. “Las características de Instagram se agravan entre ellas para crear una tormenta perfecta”, señalaba la investigación.

El estudio ha sido revisado por directivos de Facebook, y fue citado en una presentación de 2020 ante Zuckerberg, según los documentos.

En una audiencia ante el Congreso en marzo, Zuckerberg defendió a la compañía de las críticas de los legisladores sobre los planes para crear un nuevo producto de Instagram para niños menores de 13 años. Cuando se le preguntó si la empresa había estudiado los efectos de la aplicación en niños, dijo “creo que la respuesta es que sí”.

Foto: Facebook permitirá limitar tus contenidos en un solo click (Twitter/Nathaniel Gleicher)

En agosto, los senadores Richard Blumenthal y Marsha Blackburn pidieron a Zuckerberg en una carta que publicara la investigación interna de Facebook sobre el impacto de sus plataformas en la salud mental de los jóvenes.

A modo de respuesta, Facebook envió a los senadores una carta de seis páginas que no incluía los estudios propios de la compañía. En su lugar, Facebook declaró que había muchos desafíos a la hora de realizar un estudio en esta área, diciendo: “No somos conscientes de que exista un consenso entre estudios o expertos sobre cuánto tiempo de pantalla es ‘demasiado”, según una copia de la carta revisada por el ‘WSJ’.

Facebook también les dijo a los senadores que su investigación interna era privada y “se mantenía confidencial para promover un diálogo franco y abierto y una lluvia de ideas de forma interna”.

"No somos conscientes de que exista un consenso entre estudios o expertos sobre cuánto tiempo de pantalla es ‘demasiado"

Una portavoz de Facebook declaró que la compañía daba la bienvenida a una colaboración productiva con el Congreso y buscaría oportunidades para trabajar con investigadores externos en estudios fiables.

“Las respuestas de Facebook fueron tan evasivas —no logrando siquiera contestar a todas nuestras preguntas— que realmente levantaron sospechas sobre lo que Facebook podía estar escondiendo”, declara el senador Blumenthal en un ‘e-mail’. “Parece que Facebook esté siguiendo el ejemplo de Big Tobacco —atacando a adolescentes con productos potencialmente peligrosos mientras enmascaran la ciencia públicamente—”.

Mosseri declaró en la entrevista reciente: “No enviamos nuestras investigaciones a reguladores normalmente por varios motivos”. Añadió que Facebook debía encontrar una forma de compartir resúmenes de alto nivel sobre lo que la empresa descubre, y que él también quería proporcionar acceso a los datos de Facebook a investigadores externos. Dijo que el plan de la empresa para el producto de Instagram para niños, al que los fiscales generales del Estado se han opuesto, sigue en proceso.

Foto: Ojos proyectados en 3D (Facebook)

Cuando se le informó de la investigación interna de Facebook, Jean Twenge, profesora de psicología en la Universidad Estatal de San Diego que ha publicado estudios que indican que las redes sociales son perjudiciales para algunos adolescentes, dijo que era un posible punto de inflexión en el debate sobre cómo afectan las redes sociales a los adolescentes.

“Si crees que R.J. Reynolds debería haber sido más honesto sobre la relación entre fumar y el cáncer de pulmón, entonces seguramente deberías creer que Facebook tendría que ser más sincero sobre los vínculos con la depresión entre chicas adolescentes”, afirma.

A la caza de usuarios jóvenes

Cuando Facebook pagó 1.000 millones de dólares por Instagram en 2012, era una pequeña ‘startup’ con 13 empleados y ya era un éxito. Ese año, Facebook había observado por primera vez una caída en el número de adolescentes que utilizaban su producto homónimo, según los documentos. La empresa llegaría a ver Instagram como la mejor apuesta de Facebook para el crecimiento entre adolescentes.

Facebook había estado supervisando el aumento de funciones entretenidas en aplicaciones rivales, incluida Snapchat, y en 2016 dio instrucciones a los empleados para que se centraran en ganar lo que veían como una carrera por usuarios adolescentes, según exdirectivos de Instagram.

Instagram convirtió las fotos en el eje central de la aplicación, con filtros que facilitaban que los usuarios editaran las imágenes. Después añadió vídeos, secciones de contenido elegido por algoritmos y herramientas que retocaban las caras de la gente. En poco tiempo, Instagram se convirtió en el equivalente de la cafetería del instituto ‘online’: un sitio en el que los adolescentes publicaban sus mejores fotos, encontraban amigos, se juzgaban mutuamente, presumían e intimidaban.

Foto: Logo de Google. (EFE)

La investigación de Facebook indica que los efectos de Instagram no son dañinos para todos los usuarios. Para la mayoría de adolescentes, las consecuencias de una “comparación social negativa” son manejables y pueden verse superadas por el uso de la ‘app’ como una forma divertida para que los usuarios se expresen y conecten con amigos, según la investigación. Pero una gran cantidad de pruebas internas de Facebook muestran que Instagram puede ser dañino para muchos.

En un estudio de adolescentes en EEUU y Reino Unido, Facebook descubrió que más del 40% de los usuarios de Instagram que decían sentirse “poco atractivos” dijeron que la sensación empezó en la ‘app’. Cerca de una cuarta parte de los adolescentes que confesaron sentirse “no suficientemente buenos” dijeron que la sensación había empezado en Instagram. Muchos también dijeron que la aplicación debilitó su confianza en la solidez de sus amistades.

Los investigadores de Instagram indicaron que los que sufrían las consecuencias psicológicas de la plataforma no salían de la misma necesariamente. Los adolescentes decían a menudo que querían pasar menos tiempo en Instagram, señalan las presentaciones, pero no tenían autocontrol para hacerlo.

"Los adolescentes nos dijeron que no les gustaba la cantidad de tiempo que pasaban en la aplicación, pero tenían que estar"

“Los adolescentes nos dijeron que no les gustaba la cantidad de tiempo que pasaban en la aplicación, pero que sentían que tenían que estar presentes”, explicó un director de investigación de Instagram a sus compañeros, según los documentos. “A menudo se sienten ‘adictos’ y saben que lo que están viendo es malo para su salud mental, pero se sienten incapaces de frenarse a sí mismos”.

Durante el aislamiento de la pandemia, “si querías enseñarles a tus amigos lo que estabas haciendo, tenías que entrar en Instagram”, declara Destinee Ramos, de 17 años, de Neenah, Wisconsin. “Nos inclinamos a llamarlo una obsesión”.

Ramos y su amiga Isabel Yoblonski, de 18 años, creían que esto presentaba un posible problema de salud para su comunidad, así que decidieron entrevistar a sus compañeros como parte de un concurso nacional de ciencias. Descubrieron que, de los 98 estudiantes que respondieron, casi el 90% dijo que las redes sociales afectaban negativamente a su salud mental.

Foto: Foto: EC.
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En grupos de reflexión, los empleados de Instagram escucharon directamente a adolescentes que estaban sufriendo. “Sentía que tenía que luchar por ser considerada guapa o incluso ser visible”, dijo una adolescente sobre su experiencia en Instagram.

Después de pasar fotos en Instagram, “siento que soy demasiado grande y no lo suficientemente guapa”, contó otra adolescente a los investigadores de Facebook. “Me hace sentirme insegura con mi cuerpo a pesar de que sé que soy delgada”.

“Para algunas personas, puede ser tentador desestimar esto como adolescentes que están tristes”, declara la Dra. Twenge. Pero estamos viendo depresiones clínicas que requieren tratamiento. Estamos hablando de autolesiones que mandan a la gente a urgencias.

“Patada en el estómago”

Eva Behrens, estudiante de 17 años del Instituto Redwood en el condado de Marin, California, dice que calcula que la mitad de las chicas de su curso tienen preocupaciones por su imagen corporal asociadas con Instagram. “Cada vez que me siento bien conmigo misma, entro en Instagram, y entonces todo desaparece”, afirma.

Cuando su compañera Molly Pitts, de 17 años, llegó al instituto, descubrió que sus compañeros utilizaban Instagram como herramienta para medir su popularidad relativa. Los estudiantes se referían al número de seguidores que tenían los demás como si el número estuviera grabado en sus frentes, declara. Ahora, dice, cuando mira su número de seguidores en Instagram, la mayoría de las veces es una “patada en el estómago”.

Durante años, ha habido poco debate entre médicos en torno a que, para algunos pacientes, Instagram y otras redes sociales empeoran sus condiciones. Angela Guarda, directora del programa de trastornos alimenticios en el Hospital Johns Hopkins y profesora adjunta de Psiquiatría en la Escuela de Medicina Johns Hopkins, dice que para sus pacientes es normal decir que aprendieron trucos en redes sociales sobre cómo restringir la ingesta de alimentos o vomitar. Calcula que Instagram y otras aplicaciones de redes sociales desempeñan un papel en los trastornos de cerca de la mitad de sus pacientes. “Son aquellos que son más vulnerables o que ya están desarrollando un problema —el uso de Instagram y otras redes sociales puede agravarlo—”, afirma.

"Son aquellos que son más vulnerables o que ya están desarrollando un problema. Instagram y otras redes pueden agravarlo"

Lindsay Dubin, de 19 años, quería hacer más ejercicio últimamente. Buscó entrenamientos en Instagram y encontró algunos que le gustaron. Desde entonces, el algoritmo de la ‘app’ ha llenado su página ‘Explora’ con fotos de cómo perder peso, el tipo de cuerpo “ideal” y lo que debería y no debería comer. “Me golpea cada vez que entro en Instagram”, explica.

Jonathan Haidt, psicólogo social en la Escuela de Negocios Stern de la Universidad de Nueva York y coautor del ‘bestseller’ ‘The Coddling of the American Mind’, lleva preocupándose por los efectos de las redes sociales en los adolescentes desde que empezó a estudiarlos en 2015. Ha hablado en dos ocasiones con Zuckerberg sobre los efectos de Facebook en la salud mental de los adolescentes, la primera vez después de que el CEO le contactara en 2019.

Zuckerberg indicó que, sobre las cuestiones de polarización política y salud mental adolescente, creía que los trabajos de investigación eran contradictorios y no señalaban claramente hacia ningún efecto causal dañino, según Haidt. Dice que sintió que, en ese momento, Zuckerberg era “parcial, pero curioso”. “Le pedí a Mark que nos ayudase como padres”, afirma. “Mark dijo que estaba trabajando en ello”.

placeholder Mark Zuckerberg. (Reuters)
Mark Zuckerberg. (Reuters)

En enero de 2020, Facebook invitó a Haidt a su sede en Menlo Park, California, donde Mosseri y empleados de Instagram le informaron sobre los esfuerzos de la plataforma por combatir el ‘bullying’ y reducir la presión social en la plataforma. Haidt dice que encontró tales esfuerzos sinceros y loables, pero advirtió de que seguramente no eran suficientes para luchar contra lo que él creía era una creciente epidemia de salud pública. “No se me indicó que tenían una investigación interna que mostraba un problema”, declara. La portavoz de Facebook no ha querido hacer comentarios sobre dicha interacción.

Algunos investigadores de Instagram dicen que fue complicado conseguir que otros compañeros escuchasen la gravedad de sus descubrimientos. Además, “estamos interponiéndonos directamente entre la gente y sus bonificaciones”, declara un ex investigador.

En lugar de citar sus propios datos mostrando los efectos negativos de Instagram, públicamente los directivos de Facebook han señalado a menudo a estudios del Oxford Internet Instituto que han mostrado una escasa correlación entre el uso de redes sociales y la depresión.

Otros estudios también han descubierto incoherencias entre la cantidad de tiempo que las personas dicen usar las redes sociales y la cantidad de tiempo real que pasan en ellas. Mosseri ha señalado a esos estudios como pruebas de por qué la investigación utilizando datos internos podría no ser precisa.

Foto: Los alumnos podrán pintar el banco de la amistad con los colores que más les gusten (Foto: Twitter)

En el pasado, Facebook fue donante de un investigador del Oxford Institute, que forma parte del Departamento de Investigación y Docencia de la Universidad de Oxford en Gran Bretaña. El investigador principal de los estudios, Andrew Przybylski, que dice no haber recibido fondos de Facebook, declara que las compañías como Facebook tienen que ser más abiertas sobre sus estudios. “Los datos existen dentro de la industria tecnológica”, afirma. “Los científicos solo tienen que poder acceder a ellos para una investigación neutral e independiente”.

En una entrevista, Przybylski declaró: “La gente habla de Instagram como si fuese una droga. Pero no podemos estudiar el principio activo”.

Los directivos de Facebook se han esforzado por encontrar vías para reducir el daño de Instagram a la vez que mantienen a la gente en la plataforma, según presentaciones internas sobre el asunto. Durante años, Facebook ha experimentado con esconder los registros de ‘likes’ que los usuarios veían en sus fotos. Los adolescentes comunicaron a Facebook en grupos de reflexión que los recuentos de ‘likes’ les generaban ansiedad y contribuían a sus sentimientos negativos.

placeholder Fotografía que muestra el logotipo de Instagram. (EFE)
Fotografía que muestra el logotipo de Instagram. (EFE)

Cuando Facebook probó un nuevo cambio para esconder los ‘likes’ en un programa piloto que llamaron Project Daisy, descubrieron que no mejoraba la vida de los adolescentes. “No observamos cambios en las medidas de bienestar general”, escribieron empleados de Facebook en una diapositiva que presentaron a Zuckerberg sobre el experimento en 2020. No obstante, Facebook implementó el cambio como una opción para los usuarios de Facebook e Instagram en mayo de 2021 después de que altos directivos argumentaran a Zuckerberg que eso les podría hacer quedar bien al parecer que abordaban el problema, según los documentos.

“El lanzamiento de Daisy sería recibido por la prensa y los padres como un indicio positivo de que a Instagram le preocupan sus usuarios, sobre todo cuando se junte con otros lanzamientos que generen buena imagen en los medios”; escribieron directivos de Facebook en una conversación sobre cómo presentar sus conclusiones a Zuckerberg.

Cuando Facebook implementó el Project Daisy, Mosseri reconoció públicamente que la función realmente no cambiaba mucho la forma en que se sentían los usuarios. En la entrevista, dijo que no cree que haya soluciones claras para arreglar Instagram. Declaró que es moderadamente optimista sobre herramientas que está desarrollando Instagram para identificar a personas que tienen problemas e intentar “empujarles” hacia un contenido más positivo.

Dicen que también están probando un método para preguntar a los usuarios si quieren tomarse un descanso de Instagram

Facebook permitió a dos investigadores hablar sobre su trabajo. Dicen que también están probando un método para preguntar a los usuarios si quieren tomarse un descanso de Instagram. Parte del desafío, según los investigadores, es que tienen problemas para determinar qué usuarios corren el mayor riesgo. Los investigadores también declaran que la causalidad de algunos de sus descubrimientos era incierta, e indican que algunos de los estudios tenían tamaños de muestra pequeños.

“Creo que cualquier cosa debería estar sobre la mesa”, dice Mosseri. “Pero tenemos que ser honestos y aceptar que hay soluciones intermedias. No es tan simple como deshabilitar algo y pensar que mejora, porque muchas veces puedes empeorar las cosas accidentalmente”.

Centrados en los selfis

En los documentos internos, los investigadores de Facebook también sugieren que Instagram podría ofrecer "filtros divertidos" en vez de filtros embellecedores. Se centraron en los selfis, especialmente con filtros que permiten a los usuarios retocar sus caras. “Compartir o ver selfis con filtros en las historias hizo que la gente se sintiera peor”, escribieron los investigadores en enero.

Sylvia Colt-Lacayo, estudiante de 20 años de la Universidad Stanford, dice que hace poco probó un filtro que estrechaba sus pómulos y los volvía rosas. Pero entonces Colt-Lacayo se dio cuenta de que el filtro había reducido los pómulos que había heredado de su padre nicaragüense y le hacía parecer más europea. Eso le produjo “un sabor amargo en la boca”, dice.

placeholder Una mujer se hace un selfi. (iStock)
Una mujer se hace un selfi. (iStock)

Colt-Lacayo utiliza silla de ruedas, y en el pasado Instagram le hizo sentir que no tenía la imagen que debía tener, o no hacía las cosas que hacían otras chicas adolescentes en la ‘app’, declara. Dice que empezó a seguir a gente que iba en silla de ruedas, o que padecen una enfermedad crónica o mencionan otras discapacidades, y la plataforma se convirtió en un lugar en el que podía ver fotos de personas discapacitadas más mayores siendo felices.

En marzo, los investigadores declararon que Instagram debería reducir la exposición a contenido de famosos sobre moda, belleza y relaciones, y aumentar la exposición a contenido de amigos cercanos, según un conjunto de diapositivas que publicaron en el panel de mensajes interno de Facebook.

Un empleado actual cuestionó dicha idea en comentarios en el panel de mensajes, diciendo que los famosos con vidas perfectas eran esenciales para la aplicación. “¿No es eso en torno a lo que gira IG principalmente?”, escribió. Echar un vistazo a “la vida (muy fotogénica) del 0,1% en el top? ¿No es ese el motivo por el que los adolescentes están en la plataforma?”

Los investigadores de Facebook también sugieren que Instagram podría ofrecer "filtros divertidos" en vez de filtros embellecedores

Un actual exdirectivo cuestionó la idea de reformar Instagram para evitar la comparación social. “La gente utiliza Instagram porque es una competición”, declara el exdirectivo. “Esa es la parte divertida”.

Instagram, una competición

Para promover un uso más sano de Instagram, la compañía se ha asociado con organizaciones sin ánimo de lucro para promover lo que llama “resiliencia emocional”, según los documentos. Los vídeos creados como parte de dicho esfuerzo incluyen recomendaciones de que los adolescentes se planteen afirmaciones diarias para recordarse a sí mismos que “tengo el control de mi experiencia en Instagram”.

Los investigadores de Facebook identificaron la sobresexualización de chicas como algo que pesa sobre la salud mental de los usuarios de la ‘app’. Shevon Jones, trabajadora social clínica licenciada asentada en Atlanta, Georgia, dice que esto puede afectar especialmente a las niñas negras, porque la gente suele asumir que las chicas negras son más mayores de lo que realmente son y critican sus cuerpos con mayor frecuencia.

“Lo que las niñas suelen ver en las redes sociales son chicas con cinturas más estilizadas, pechos y caderas más grandes, y eso puede llevarlas a tener problemas con su imagen corporal”, declara Jones. “Es un momento muy crítico, y están intentando descifrarse a sí mismas y a todo lo que les rodea”.

Las niñas suelen ver en las redes sociales chicas estilizadas y eso puede llevarlas a tener problemas con su imagen

Los chicos adolescentes no están exentos. En la inmersión profunda que los investigadores de Facebook realizaron en la salud mental en 2019, descubrieron que el 14% de los chicos en EEUU decían que Instagram les hacía sentirse peor con ellos mismos. En su informe sobre la imagen corporal en 2020, los investigadores de Facebook descubrieron que el 40% de los chicos adolescentes experimentaban una comparación social negativa.

“Simplemente me siento al límite muchas veces”, declaró un chico adolescente en EEUU a los investigadores de Facebook. “Es como si te pudieran examinar por cualquier cosa que hagas. Un error. Un paso equivocado”. Muchos de los adolescentes entrevistados para este artículo dicen que no quieren que Instagram desaparezca. Vlasova, que ya no usa Instagram, dice que no cree que los directivos de Facebook se hayan esforzado lo suficiente para volver su plataforma menos tóxica.

“Tuve que vivir con mi trastorno alimenticio durante cinco años, y la gente sigue sufriendo en Instagram”, declara.

*Contenido con licencia de ‘The Wall Street Journal’.

Hace alrededor de un año, la adolescente Anastasia Vlasova empezó a ver a un terapeuta. Había desarrollado un trastorno alimentario, y tenía una idea clara de qué había conducido a él: su tiempo en Instagram.

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