importantes novedades en 2015

¡Que este no es mi Banco Central Europeo, que me lo han cambiado!

Año nuevo... Banco Central Europeo nuevo. La entidad monetaria europea encara 2015 con tantas novedades que conviene no pasarlas por alto para no perderse

Foto: Foto de familia de la reunión del Consejo de Gobierno del BCE de octubre en Nápoles
Foto de familia de la reunión del Consejo de Gobierno del BCE de octubre en Nápoles

Año nuevo... Banco Central Europeo (BCE) nuevo. La entidad europea encara 2015 con tantos cambios que conviene no pasarlos por alto para no perderse. Por si no bastara con todas las novedades que la institución ya ha incorporado de la mano de su presidente, Mario Draghi, el nuevo año traerá innovaciones históricas. Unas sonarán más burocráticas, pero otras cambiarán para siempre la trayectoria y la misión del BCE. Allá van las cuatro más relevantes. 

1. Reuniones cada seis semanas

Hasta la fecha, el BCE ha mantenido una tradición: el Consejo de Gobierno se reunía con carácter mensual el primer jueves de cada mes -salvo que fuera festivo, con lo que se pasaba al segundo jueves-. En adelante, ya no será así. Siguiendo la estela de la Reserva Federal (Fed) estadounidense, los cónclaves monetarios se celebrarán en la Eurozona cada seis semanas, con lo que en todo el ejercicio se celebrarán ocho reuniones. La primera cita de 2015 tendrá lugar el 22 de enero; y la segunda, el 5 de marzo.

Este cambio forzará otro: desde 2015, el Boletín Económico Mensual del BCE será sustituido por otro Boletín Económico que se adaptará a la nueva periodicidad de las reuniones y que se publicará dos semanas después de cada reunión. 

2. Las rotaciones llegan al BCE

Las en los equipos titulares ya no serán solo cosa del deporte. El BCE las incorporará desde 2015 porque el desembarco de Lituania a la Eurozona implica que se superen los 18 europaíses a partir de los cuales los estatutos ya recogían que la entidad debía imponer un sistema rotatorio en las votaciones. Si hasta la fecha votaban los seis miembros del Comité Ejecutivo del BCE y los representantes de cada uno de los 18 bancos centrales de los países que comparten el euro -en total, 24 votos-, en adelante habrá 21 votos: los seis del Comité Ejecutivo, cuatro votos más de los cinco países con más peso en la Eurozona -Alemania, Francia, Italia, España y Países Bajos- y los once votos restantes se los repartirán los otros catorce países miembros de la región. Las rotaciones tendrán lugar en estos dos últimos bloques: en el primero uno de los representantes no votará y en el segundo, cuatro.

En resumen, a los Consejos de Gobierno seguirán asistiendo y participando los seis miembros del Comité y todos los gobernadores o presidentes de los bancos centrales nacionales del euro -en total, 25 personas desde enero-, pero los votos quedarán reducidos y rotarán según un calendario ya definido por la entidad. 

3. Que conste en acta

En 2015 el BCE también incorporará a su estrategia una de las herramientas de comunicación que ya emplean otros bancos centrales, como la Fed o el Banco de Inglaterra. Cuatro semanas después de cada reunión publicará las actas de cada cita, un documento con el que ofrecerá un mayor detalle sobre el contenido de las discusiones y la visión de la institución. ¿Significa eso que el mercado podrá conocer exactamente lo que han dicho Draghi o el presidente del Bundesbank, Jens Weidmann? No, porque las opiniones serán "presentadas de forma anónima". 

4. Y, por supuesto, la compra de deuda

Aunque los cambios anteriores ya son sustanciales, puesto que modificarán el modo en que el BCE se comunica con los inversores y los agentes económicos, 2015 está llamado a acoger un cambio aún de mayor envergadura en la historia de la institución: la posibilidad de que la entidad lance un programa completo de expansión cuantitativa (QE) que incorpore ya la compra de deuda soberana. Por ahora, el el BCE ya está comprando cédulas hipotecarias y titulizaciones, pero todo indica que en 2015 ampliará su punto de mira para adquirir más activos, como deuda corporativa -la emitida por las empresas- o, principalmente, deuda soberana -la emitida por los Estados-, que es la que acapara todas las miradas. 

No sería la primera vez que el BCE compra deuda pública, pero sí la primera en la que no esterilizaría esas adquisiciones

No sería la primera vez que el BCE compra deuda pública en el mercado, porque entre 2010 y 2012 dedicó más de 200.000 millones de euros a la adquisición de títulos periféricos, pero esta vez habrá una diferencia. Si entonces retiraba del sistema la misma cantidad de dinero que destinaba a las compras. en una maniobra conocida como esterilización y que perseguía no fabricar inflación, en esta ocasión se espera que no las esterilice y que, por tanto, imprima dinero nuevo con el objetivo de que esos nuevos euros ayuden a reactivar la economía y erradicar las presiones deflacionistas. En caso de dar este paso, la polémica estará servida, porque Draghi estará llevando al BCE hasta el límite de su mandato... e incluso para algunas voces, principalmente provenientes de Alemania, lo vulnerará. 

Los expertos pronostican que Draghi no esperará demasiado para lanzar el QE. Tras precisar en diciembre que no necesita la unanimidad del Consejo para aprobarla, en una clara alusión a que no le importa que Weidmann u otros miembros voten contra el QE, las expectativas contemplan que el BCE lo pondrá en marcha en la primera cita de 2015, la del 22 de enero.

Aunque, para alimentar aún más la polémica, un ingrediente de última hora podría alterar sus planes. ¿Cuál? La nueva dosis de incertidumbre proveniente de Grecia. ¿Se atreverá Draghi a impulsar un programa que incluya la compra de deuda soberana cuando un país del euro podría impagar o reestructurar su deuda y por tanto provocar pérdidas en la instituciónnbsp;Así es la vida del BCE. Con el año nuevo, estrenará nueva vida... pero soportará dudas viejas. 

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