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La realidad de la 'nueva' Prisa: del frenesí a una calma que todavía no renta
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La realidad de la 'nueva' Prisa: del frenesí a una calma que todavía no renta

Tras las turbulencias de ejercicios anteriores, el grupo de medios y educación atraviesa un periodo de mayor tranquilidad, pero que no le está sirviendo para recuperar terreno en bolsa

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Después de un largo periodo de frenesí, Prisa —y con ella sus acciones— parece haberse adentrado desde hace meses en un escenario de calma que no pocos de sus accionistas agradecerán. Solventada la refinanciación de las deudas, ejecutadas importantes desinversiones, encauzada la batalla interna en favor de Amber y ejecutada la restructuración del negocio con la separación de los segmentos de medios y educación, la compañía parece haber dejado atrás los episodios en que lo que parecía dirimirse era su propia viabilidad para centrarse en la mucha más anodina labor de ejecutar sus actividades de la mejor manera posible.

Ese cambio de fase, plasmado en infinidad de hitos en el tramo final de 2020 y principios de 2021 —venta de Santillana España, oferta de Blas Herrero por 'El País', destitución de Javier Monzón como presidente o entrada de Vivendi en el accionariado—, ofreció en sus primeros compases unos rendimientos más que reseñables (entre finales de septiembre y principios de diciembre, su acción se revalorizó más de un 170%) para los sumamente castigados accionistas de la compañía.

Pero aquel ímpetu inicial no tardó en diluirse y la cotización de Prisa refleja hoy niveles casi un 20% inferiores a los que mostraba el pasado marzo, con una evolución progresiva aunque moderadamente a la baja (este año, pierde poco más de un 5%), que no hace sino ahondar las heridas que aún perduran desde el estallido de la crisis del covid, con caídas acumuladas que superan el 40%, y más allá.

Los analistas están rebajando las expectativas sobre el negocio educativo del grupo

En el mercado, han sido aplaudidas de forma casi unánime las medidas más recientes de la compañía, encaminadas a dotarse de una estructura financiera más manejable y a maximizar el valor de sus negocios a través de la división de sus unidades principales. Y los resultados del primer semestre, con una mejora del 25% del ebitda y un recorte de las pérdidas a una cuarta parte de las registradas el año anterior, han venido a confirmar que la tendencia del negocio es positiva.

Sin embargo, al bucear en los números, los expertos han encontrado razones para mantener una mirada cauta hacia Prisa. Si bien el negocio de medios, tradicionalmente el lastre principal del grupo, logró rebasar sus expectativas (merced al mejor comportamiento de la publicidad y la buena evolución del sistema de suscripciones 'online'), el contrapunto lo puso la rama de educación, considerada la mayor esperanza para la compañía.

Foto: Vista de la fachada del edificio de la sede en Madrid del Grupo Prisa. (EFE)

"Hemos incluido en nuestras estimaciones una caída más pronunciada en educación en 2021, pero también una recuperación más lenta en 2022 y 2023, principalmente por el impacto de la pandemia en el segmento de escuelas privadas, particularmente en el modelo didáctico, basado en la venta de libros escolares", señala un informe publicado por Banco Santander esta misma semana, en el que recorta la valoración otorgada a la compañía.

La evolución del negocio educativo no es una preocupación exclusiva de Santander, sino que ha sido una mención recurrente en los informes de los analistas en las últimas semanas, a medida que se percibe que algunos cambios provocados por la pandemia pueden ser más duraderos de lo que se asumía. "La visibilidad de Santillana sigue siendo baja, y aunque las dificultades en las campañas comerciales son temporales (deberían aliviarse con el despliegue de la vacunación), la migración de estudiantes a las escuelas públicas podría ser peor de lo que anticipamos, y puede llevar a Prisa a ajustar a la baja los precios de los sistemas tradicionales y de aprendizaje", advertían en Alantra tras la presentación de sus resultados.

De hecho, algunos de los principales competidores de Prisa en este segmento, como Arco Platform y Vasta Platform, han sufrido también este deterioro de expectativas, con recortes sobre el parqué que superan el 40% en los últimos 12 meses.

Los rivales de Prisa en el área de educación suman caídas superiores al 40% en 12 meses

En este escenario de escepticismo sobre el potencial de esta rama del negocio, Prisa cuenta con argumentos para seguir mejorando su visión en el mercado, prosiguiendo la reestructuración de sus negocios, tanto en el área de medios como en educación, con el foco puesto en la digitalización de sus actividades. Una tarea en la que la calma que parece imperar actualmente en la compañía resulta, sin duda alguna, un punto a favor, pero que difícilmente arrojará resultados sustanciales a corto plazo.

Y esta no es una cuestión baladí para una compañía que, pese a todas las mejoras obtenidas en los últimos tiempos, sigue cotizando con unas ratios de apalancamiento muy exigentes (deuda financiera neta de 6,3 veces el ebitda reportado estimado para 2022) que impedirán que la compañía alcance ni siquiera en 2023 la rentabilidad en términos de flujos de caja libre para el accionista (FCFE), según los cálculos de Santander.

En este escenario, desde el banco, consideran que para la cotización de Prisa el principal catalizador debe provenir de la monetización del negocio de educación (la tantas veces mentada opción de un 'spin-off' en bolsa o la venta de una participación a un socio), pero con algunas informaciones señalando las dudas del presidente, Joseph Oughourlian, sobre la conveniencia de ejecutar este movimiento en el corto plazo y con el deterioro de expectativas de este segmento —que sin duda afectará a las valoraciones—, no hay razones para pensar que esto pueda producirse a corto plazo.

Así, Prisa puede seguir aprovechando este periodo de calma para tratar de encarrilar su aún compleja hoja de ruta. Pero los inversores que esperen traducirlo en una mejora de sus acciones seguramente tendrán que armarse de paciencia.

Después de un largo periodo de frenesí, Prisa —y con ella sus acciones— parece haberse adentrado desde hace meses en un escenario de calma que no pocos de sus accionistas agradecerán. Solventada la refinanciación de las deudas, ejecutadas importantes desinversiones, encauzada la batalla interna en favor de Amber y ejecutada la restructuración del negocio con la separación de los segmentos de medios y educación, la compañía parece haber dejado atrás los episodios en que lo que parecía dirimirse era su propia viabilidad para centrarse en la mucha más anodina labor de ejecutar sus actividades de la mejor manera posible.

Santillana Amber Capital
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