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La banca privada opta por estructurados y 'hedge funds' ante la sangría de los bonos
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PÉRDIDAS EN LOS CLIENTES CONSERVADORES

La banca privada opta por estructurados y 'hedge funds' ante la sangría de los bonos

Las entidades están introduciendo novedades en las carteras de los clientes de altos patrimonios para evitar las pérdidas en los clientes conservadores a cambio de iliquidez

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Gestores y asesores buscan alternativas a la renta fija ante la sangría que están sufriendo los bonos en 2022. La subida de tipos está inundando de pérdidas a los clientes más conservadores, que no están acostumbrados a los números rojos, al buscar preservar su capital. Esto supone presión para las entidades con las que trabajan.

El resultado está siendo poner encima de la mesa nuevas opciones de inversión para sustituir la renta fija. Se trata de estrategias alternativas a las inversiones tradicionales en bolsa y renta fija que están teniendo mejor comportamiento que los bonos, pero para las que el cliente debe asumir una prima de iliquidez. Los dos ejemplos más comunes están siendo los productos estructurados y los ‘hedge funds’.

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El miedo a la recesión y a los tipos eleva la apuesta por la liquidez en los fondos
Óscar Giménez Carlos Rodríguez EC Diseño Fernando Anido

Sobre los fondos de cobertura, “hay una alta demanda de ‘hedge funds’. Las fuertes caídas que estamos viviendo en la mayoría de segmentos del mercado han detonado que vuelvan a la palestra, ya que están registrando buenos resultados mientras el resto de activos languidecen”, señala Alberto Martínez, responsable de Ventas para España de iM Global Partner.

Asimismo, los clientes o sus asesores están recibiendo ofertas en las últimas semanas de estructuras garantizadas, según fuentes del mercado. Se trata de productos que se comercializaron de forma masiva en el pasado, pero que, por la presión del supervisor y los riesgos de litigios por la forma en que se vendieron, han quedado solo para la banca privada.

Estos productos invierten una parte del capital y crean una garantía mediante derivados. Se establece un cupón y un capital garantizado, aunque según el vehículo puede depender de un índice subyacente. En los últimos días, por ejemplo, UBS está ofreciendo estructuras garantizadas al 100% sobre los índices EuroStoxx, S&P y Nasdaq.

En el caso de los productos del banco suizo, el estructurado ligado al EuroStoxx garantiza el 100% y paga un 1,25% anual si el índice europeo cierra el año en positivo respecto al valor inicial que tenía cuando se generó la estructura. También está la opción de que la estructura tenga memoria para el cupón. Es decir, que se paguen cupones atrasados cuando se cumpla la condición del EuroStoxx, pero entonces los cupones serían del 1,05% anual.

Foto: Foto: Reuters/Albert Gea.

Sabadell, por ejemplo, también está ofreciendo estructurados en banca privada. Los que empezaron a funcionar el mes pasado vencerán en abril de 2027. No obstante, este estructurado funciona con una parte fija del 70% y otra variable del 30%. En abril de 2023, el cliente recupera el 70% con un cupón del 4%. En la parte variable, si el valor de los subyacentes (Banco Santander y el grupo energético TotalEnergies) supera el 90%, el cliente cobra un cupón del 4% cada año. Y si alguno de los dos valores está por debajo, no se paga cupón y se mantiene la estructura. Pero si en algún momento supera el 100%, se cancela la estructura y el cliente recupera toda la inversión. En caso de llegar a 2027 sin que estén por encima del 75% del valor inicial, se asumen pérdidas sobre el principal.

Este tipo de estructuras es común en banca privada por oleadas. Justo cuando empezó la pandemia, en pleno confinamiento, la banca privada recuperó los estructurados ante el desplome de los mercados financieros. Pero la recuperación posterior de los mercados con los tipos de interés anclados en cero o cerca de este nivel volvió a enterrar el producto, que se vende bien en banca privada cuando hay volatilidad. En este caso, los inversores de renta variable sufren pérdidas que están aún lejos de las ganancias del año pasado, pero los de bonos están perdiendo hasta el 10% de su inversión, algo que choca con la idea de invertir en este activo. Además, los gestores españoles siguen teniendo una visión negativa hacia la renta fija, como se ve en la 'VII Encuesta de sentimiento de mercado' de El Confidencial.

Los estructurados no están libres de riesgo. De hecho, tanto en el inicio de la Gran Crisis Financiera, en 2008 y 2009, como en la crisis de deuda, en 2011 y 2012, hubo pérdidas masivas por el desplome de los subyacentes. Desde entonces, colean litigios y no se han vuelto a ofrecer de forma masiva, sino que la oferta se limita a los grandes patrimonios.

Descorrelacionarse

La otra vía que están explorando los bancos son los ‘hedge funds’, o estrategias propias tradicionalmente de estos vehículos, consistentes en preservar el capital y obtener retornos positivos ante cualquier circunstancia de mercado. Para ello, realizan apuestas alcistas y bajistas, con el fin de que el resultado neto sea favorable.

Foto: EC.

Las entidades españolas están interesándose por este tipo de estrategias, según fuentes del mercado. Para ello, están recurriendo a firmas internacionales que tienen en su oferta este tipo de inversiones, pero con formato de fondo de inversión. “Los inversores se habían acostumbrado a un entorno fácil, en el cual tanto la renta variable como la renta fija lo hacían bien, gracias a las políticas monetarias acomodaticias de los bancos centrales. Esto hacía la vida complicada a los ‘hedge funds’, que tienden a ser inversores contrarios, y ponerse cortos de aquellos segmentos que lo han hecho demasiado bien”, explica Alberto Martínez.

El ejecutivo de iM Global Partner indica que los vientos de cola parecen haberse convertido en vientos en contra por la inflación. “La capacidad de los ‘hedge funds’ de ponerse largos o cortos de casi cualquier mercado hace que en estos momentos puedan sacar partido, por ejemplo, de la caída de la renta fija y la renta variable, la revalorización del dólar o la apreciación de las materias primas”, añade, aunque matiza que hay dispersión de resultados y riesgos de iliquidez o por la falta de transparencia, con lo que apuesta por replicar el rendimiento de los fondos de cobertura más grandes diversificando en estrategias y gestores.

Gestores y asesores buscan alternativas a la renta fija ante la sangría que están sufriendo los bonos en 2022. La subida de tipos está inundando de pérdidas a los clientes más conservadores, que no están acostumbrados a los números rojos, al buscar preservar su capital. Esto supone presión para las entidades con las que trabajan.

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