Cómo perdieron en un mes más de 300.000 millones los gigantes tecnológicos chinos
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Cómo perdieron en un mes más de 300.000 millones los gigantes tecnológicos chinos

Los mercados financieros pusieron este viernes punto final a un mes de julio convulso. Si las bolsas ya iniciaban el segundo semestre del año con dudas

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Paneles de información bursátil en Beijing. (Reuters)

Los mercados financieros pusieron este viernes punto final a un mes de julio convulso. Si las bolsas ya iniciaban el segundo semestre del año con dudas por las altas valoraciones alcanzadas y los temores sobre la inflación, el resurgir de la pandemia, favorecido por la expansión de la variante delta, ha exacerbado la volatilidad en los parqués internacionales.

Pero ninguno de estos factores ha sido el causante de los movimientos más bruscos que ha experimentado el mercado a lo largo del mes y que ha tenido en los gigantes tecnológicos chinos sus más reseñables víctimas. Si ya a finales de 2020, la cancelación de la salida a bolsa de Ant -el brazo financiero de Alibaba- evidenció que las autoridades del gigante asiático tenían bajo el foco las actividades de los milmillonarios negocios de internet del país, a principios de julio fueron las medidas regulatorias contra Didi, el llamado 'Uber chino', apenas dos días después de que el grupo comenzara a cotizar en Wall Street, las que desencadenaron unas preocupaciones que no han hecho sino intensificarse con el paso de las semanas, a medida que el gobierno que dirige Xi Jinping ha ido intensificando su andanada regulatoria, y que arrojan un saldo demoledor para las cotizadas chinas, tanto en el mercado asiático como, incluso en mayor medida, para las que cotizan en otros países.

El índice CSI 300 de la bolsa china se dejó en el mes un 7,9%, mientras que el Hang Sheng, de Hong Kong, retrocedió cerca de un 10%. En ambos casos, se trata de sus peores guarismos desde octubre de 2018. Por su parte, el Nasdaq Golden Dragon China Index, que engloba a las compañías chinas que cotizan en Wall Street, experimentó un derrumbe sin igual desde finales de 2008, en plena crisis tras el colapso de Lehman Brothers, al dejarse en torno al 22% de su valor.

Foto: EC.

En dinero contante y sonante, esto ha supuesto la volatilización de miles de millones de euros. Solo entre los gigantes Tencent, Alibaba, Meituan, Pinduoduo y Didi han visto mermar su capitalización conjunta en algo más de 300.000 millones de euros, de los que más de la mitad corresponden a la depreciación de Tencent y Alibaba, que han pasado de ser a finales de junio la séptima y la décima mayores cotizadas del mundo a la novena y la duodécima, un mes después. Otras compañías más pequeñas, como los grupos de educación online -otro de los sectores sobre el que la regulación ha hecho estragos- Tal Education Group, New Oriental Education Technology o 17 Education & Technology han sufrido la pérdida de en torno al 70% de su valor.

En torno a las intenciones del gobierno chino con estos movimientos, se ha abierto un encendido debate, con sus detractores y sus defensores. Aparentemente, las autoridades del gigante asiático estarían estrechando su vigilancia sobre posibles comportamientos monopolísticos (en una muestra también de incomodidad con el poder que están acumulando alguno de estos grupos), el uso indebido de los datos de los clientes de las plataformas tecnológicas (especialmente en el caso de las que cotizan en Estados Unidos) y buscando la manera de ensanchar el terreno para otro tipo de inversiones que en el país se consideran más estratégicas. El éxito o no de tales esfuerzos solo se puede juzgar con el tiempo.

La incertidumbre regulatoria ha costado a Tencent y Alibaba fuertes ajustes de valoración

Pero lo que cada vez parece más improbable es que se trate de un arrebato puntual que vaya a suavizarse en los próximos meses. Desde el propio gobierno chino se ha deslizado en las últimas horas la idea de que se van a endurecer los requisitos para las compañías chinas que pretendan cotizar en el extranjero, una práctica que han empleado muchos de los grandes grupos del país como manera de acceder a financiación exterior. "El reciente enfoque regulatorio que impacta al mercado, como las reglas antimonopolio y de seguridad de datos en el sector de Internet, podría estar aquí para quedarse", advertían este viernes los analistas de Goldman Sachs en una nota citada por 'Bloomberg'.

El halo de desconfianza generado por estas medidas ha llevado a las autoridades supervisoras del mercado estadounidense, la SEC, a vetar temporalmente la posibilidad de que las empresas chinas se lancen a cotizar en la bolsa del país. El descalabro de Didi, que tras un estreno exitoso se ha dejado cerca del 40% de su valor en un mes (lo que ha alimentado especulaciones de que podría abandonar el parqué y resarcir a los accionistas afectados por sus caídas) ha despertado unas suspicacias hacia las acciones de compañías chinas que tardará en diluirse.

De momento y pese a gozar aún con opiniones mayoritariamente positivas por parte de los analistas, compañías como Tencent y Alibaba han visto a lo largo de las últimas semanas numerosos ajustes a la baja en las valoraciones que les otorgan las distintas firmas de inversión, en una muestra del daño que las incertidumbres regulatorias hacen a la historia de inversión de estos gigantes del parqué.

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