¿SERÁN LOS BANCOS NUEVAS 'UTILITIES'?

El IRPH, las 'revolving' o por qué un banco jamás será como una eléctrica

La presión judicial aleja el sueño de los banqueros de ser como las 'utilities' para los inversores. El coste del capital sigue siendo de dos dígitos si se calcula con las valoraciones

Foto: Planta eléctrica y molinos de viento. (EFE)
Planta eléctrica y molinos de viento. (EFE)
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"Los bancos son negocios cada vez más seguros y estables por los requerimientos de capital, como las 'utilities'". Este es el mensaje que pregonan los banqueros y que, hasta cierto punto, ha calado en los supervisores. Pero no en el mercado. Y la incertidumbre provocada por las sentencias judiciales del IRPH o las tarjetas 'revolving' son una prueba más del ingente volumen de riesgos con el que lidian los bancos y sus accionistas.

Los ejecutivos del 'lobby' bancario aprovechan cualquier ocasión para intentar que circule la idea de que el coste del capital se ha reducido. Este concepto hace referencia a la rentabilidad que exigen los inversores para realizar una apuesta, y que crece cuanto mayor es la aversión al riesgo y la incertidumbre asociada a la inversión y viceversa.

Entre bancos, supervisores y analistas había cierto consenso en que el coste del capital se situaba en torno al 10%. El Banco de España (BdE) estimó en su informe anual de 2017 que superaba este umbral, frente al 6% del conjunto del universo cotizado. Antes de la crisis, tanto los bancos como el resto de valores tenían un coste del capital levemente inferior al 6%, que se disparó a partir de 2008. En el conjunto de las cotizadas cayó con la recuperación económica, pero no en los bancos, aquejados por los tipos de interés bajos o negativos, que presionan su rentabilidad. La prima de riesgo de los bancos frente al resto de valores ascendía a 400 puntos básicos.

El coste de capital es subjetivo, ya que depende del sentimiento de los inversores, y es difícilmente calculable. El Banco Central Europeo (BCE) acuñó una fórmula que usan los supervisores nacionales. CaixaBank Research también creó una metodología propia a partir del PER del sector y del EuroStoxx, para tener en cuenta ambas primas de riesgo, en contraposición con el 'bund' alemán. El resultado fue que el coste del capital no ha bajado de 2015… ¿hasta ahora?

Lo cierto es que hay una aproximación que usan muchos analistas, frente a las críticas de los más puristas, que consiste en comparar el ROE con el valor en libros. Así, si un banco cotiza con el mismo valor que el contable, los inversores se conforman con su rentabilidad. Si supera el valor en libros es porque el ROE es mayor al coste del capital y viceversa. Pues bien, los siete bancos cotizados destruyen valor: Bankinter está cerca de la unidad, CaixaBank en 0,6 veces, Santander en 0,5 veces y Sabadell, Unicaja, Bankia y Liberbank, en 0,3 veces.

José Ignacio Goirigolzarri, Ana Botín y Carlos Torres. (EFE/EC)
José Ignacio Goirigolzarri, Ana Botín y Carlos Torres. (EFE/EC)

Los banqueros defienden que el coste de capital se ha reducido o se reducirá, aunque no han publicado ninguna estimación clara. Pero argumentan que cada vez tienen más capital por los requerimientos de los supervisores, lo que eleva la solvencia y la certidumbre del negocio de cara a futuro. También arguyen que la rentabilidad por dividendo es atractiva —compite ya con las 'utilities'— y que, por lo tanto, los bancos son negocios equiparables a empresas reguladas del sector energético, caracterizadas por ser estables y consideradas como anticíclicas por el mercado. Las energéticas españolas, como Endesa o Iberdrola, responden a esta descripción.

Así, los banqueros defienden que el coste del capital ha disminuido a una horquilla de entre el 7% para el negocio nacional y el 8,5% para el internacional —como la presencia en emergentes de Santander o BBVA—. Tomando esta referencia, la banca está cerca de empatar en rentabilidad generada frente a la demandada por los inversores. Es decir, el retorno sobre fondos propios (ROE), está cerca del coste del capital (COE).

"El mercado aún no lo ha visto, pero acabará premiando la evolución reciente de los bancos", asegura un ejecutivo bancario. En su carta a los accionistas, Ana Botín, presidenta de Banco Santander, hizo una referencia a que el grupo cántabro ha aumentado el dividendo por acción, "una mejora que considero que el mercado bursátil aún no reconoce".

Los banqueros han pasado de quejarse por los tipos de interés negativos, pese a que los supervisores insisten en que el 'dinero gratis' ha ayudado a la recuperación del sector y que el efecto neto es positivo, a hacerlo de la respuesta del mercado. "Deberíamos estar cotizando con una valoración de un 40% mayor, pero los inversores aún no reconocen la mejoría en capital y en los resultados sin extraordinarios", asegura otro ejecutivo bancario.

Sin embargo, esta es una de las claves por la que es difícil que, hoy por hoy, los bancos sean 'utilities'. Siempre hay extraordinarios. Santander y BBVA admitieron golpes contables contra resultados de 1.500 millones y 1.300 millones por Reino Unido y Estados Unidos respectivamente.

El año anterior, el banco presidido por Carlos Torres, inmerso en un desafío reputacional por el caso Villarejo, sufrió en bolsa por el desplome de la lira turca. Banco Sabadell sufrió su mayor caída en bolsa desde el Brexit (-14%) tras publicar resultados anuales por provisiones no consideradas por el mercado y el aviso del potencial impacto de una nueva guía del BCE que penaliza en capital las hipotecas impagadas en balance provisionadas por debajo del 60%, algo que es para todo el sector y que obligará a ventas masivas con pérdidas —o incrementando el coste del riesgo con más provisiones— al propio Sabadell, Bankia o CaixaBank.

Estos dos últimos bancos principalmente, aunque todo el sector estaba amenazado, han estado en cuarentena en los análisis de los bancos de inversión por su exposición al IRPH. La sentencia del Tribunal de Justicia Europeo (TJUE) parece favorable al sector, pero no elimina el riesgo de litigios. La sentencia del Supremo sobre las tarjetas 'revolving' también abre la puerta a más litigios. Porque siempre hay riesgos.

Las 'utilities' son negocios contracíclicos o defensivos en bolsa. No es el sector que más sube en época de crecimiento, pero suele ser el que mejor aguanta ante una crisis o, cuanto menos, incertidumbre. Así ha venido ocurriendo en los dos últimos años cada vez que saltaban las alarmas. Iberdrola, por ejemplo, está en máximos históricos. Los bancos, por su parte, sufren cada vez que hay una crisis y también han tenido un pobre comportamiento en el parqué en el ciclo actual de recuperación.

¿Conseguirá la banca resistir la próxima crisis? Está por ver. Obviamente, las entidades tienen más capital que nunca y, por lo tanto, un colchón inmejorable para aguantar turbulencias, como indican las pruebas de resistencia, aunque Banco Popular superó este examen en su momento. Pero también cuentan con más morosidad en balance que en el pasado y dependen de la evolución del crédito o de la venta de productos financieros para su cuenta de resultados, cuestiones muy ligadas al ciclo. Al final, la pregunta es: ¿Quién comprará bancos para afrontar una crisis?

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