CAMBIOS EN LA OFERTA

La banca prepara una revolución en las comisiones en fondos de inversión

Las familias españolas cuentan con más de 318.000 millones de euros en fondos. La banca persigue los ingresos por comisiones de estos productos, pero evoluciona su estrategia

Foto: Foto: Istock.
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Bancos (oferta) y familias (demanda) han coincidido en situar los fondos de inversión como el producto estrella de ahorro en los últimos cinco años de recuperación económica. La escasa o nula rentabilidad de los depósitos expulsó a los ahorradores hacia los fondos, vendidos de forma masiva por la banca en sus oficinas porque no exigen solvencia, al no estar en balance, y dan ingresos por comisiones clave para sus cuentas de resultados. Sin embargo, en los últimos dos años, están cambiando la distribución y el cobro a los clientes.

Hacienda ha dado un último empujón para acelerar el cambio en fondos, que cuentan con 318.000 millones de las familias españolas. La comisión de custodia que han empezado a incluir algunos bancos para la compra, venta y mantenimiento de fondos de terceros será deducible en la base imponible del IRPF. Así lo ha decidido la Subdirección General de Tributos, tal y como avanzó este medio, tras una consulta vinculante de CaixaBank.

Varios bancos tienen ya comisiones de custodia para segmentos concretos. BBVA, en su plataforma ‘online’ con 2.400 fondos de terceros, con un 0,4% combinado con retrocesiones. Santander repercute un 0,36% para la inversión en banca privada de fondos de terceros, mientras que Sabadell hace lo propio con un 0,3%. CaixaBank tiene una comisión de custodia del 0,75%, aunque solo con clases limpias, sin retrocesiones y, por lo tanto, con una comisión de gestión menor.

Hacienda ha dado un último empujón para acelerar el cambio en fondos, que cuentan con 318.000 millones de las familias españolas

Además, varios bancos están planteándose establecer comisiones de este tipo, según diversas fuentes consultadas. Por una parte, por la mayor demanda de fondos internacionales, que ya cuentan con 170.000 millones en España. Por otra, porque hay entidades enfocadas en primar la distribución y el asesoramiento como modelo de negocio para obtener ingresos frente a la fábrica, como ocurría tradicionalmente.

La deducción que permitirá Hacienda en cuanto sea pública la respuesta, algo que se espera para la segunda mitad de septiembre, será un argumento para los canales de venta. Y también incentivará que otros bancos ofrezcan modelos de compra, venta y custodia de fondos con clases limpias a través de comisiones de custodia, o que las entidades que ya lo tienen lo extiendan a otros segmentos de su clientela.

La comisión de custodia es similar a las que existen en 'brokerage' de acciones, y es algo novedoso en fondos. Un inversor que tenga 100.000 euros y pague una comisión de custodia sin asesoramiento del 0,75%, cada año podrá rebajar la factura fiscal en la declaración de la renta 750 euros. A efectos de Hacienda, el impacto será leve, ya que estas comisiones repercuten IVA.

Algunos asesores consultados apuntan a que la opción de pagar custodia y ahorrarse la retrocesión es mejor en carteras donde prima la renta variable. En los fondos de bolsa la retrocesión puede alcanzar el 1%. Sin embargo, en las carteras más conservadoras el cambio no es tan rentable, ya que con los fondos de bonos el diferencial entre clase limpia y clase con retrocesión no es tan elevado.

Cuando se trata de perfiles más prudentes, con escaso peso de fondos de bolsa, “lo que más conviene al cliente desde el punto de vista de los costes a asumir es que su banco le proporcione únicamente el servicio de ejecución de órdenes sin coste de asesoramiento/gestión, aunque bajo esa fórmula deba adquirir las clases normales [mayor comisión de gestión] de los fondos”, arguye Guillermo Santos, socio de iCapital.

La normativa MiFID II entró en vigor el año pasado, por fascículos y con retraso. El Ministerio de Economía —primero con Luis de Guindos y después con Nadia Calviño— y la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) optaron por una transposición dura, según la patronal del sector, Inverco, de una directiva europea que pone el acento en la transparencia y en la protección del inversor.

El nuevo marco normativo incentiva el pago explícito, algo que ha reconocido la CNMV que quiere que se extienda

MiFID II amenazó con ser un tsunami para la industria de fondos, especialmente para la banca, al limitar el cobro de retrocesiones, que es la parte de comisión de gestión que se queda el vendedor. La distribución corre principalmente a costa de la banca, con el 90% de la venta de fondos, según datos de Inverco, e ingresos por retrocesiones de entre 1.300 millones y 1.500 millones anuales. Hasta ahora, estos gastos estaban ocultos para el inversor. Es decir, no podía saber qué parte se quedaba la gestora y cuál el distribuidor.

El nuevo marco normativo incentiva el pago explícito, algo que ha reconocido la CNMV que quiere que se extienda. Hay varias vías para ello, como la mencionada comisión de custodia, el asesoramiento independiente y las carteras de gestión. El asesoramiento independiente exige un contrato con pago explícito de comisión y prohíbe las retrocesiones. En este caso, el asesor puede diseñar una planificación financiera y una cartera para el cliente.

No hay datos globales para este modelo. CaixaBank ha sido el que ha más lo ha defendido públicamente. En su caso, alcanzó al acabar el primer trimestre los 2.500 millones en este segmento para clientes de más de 15 millones, lo que supone el 4% del patrimonio total en banca privada. Santander, BBVA y Bankinter también han lanzado servicios similares. Diaphanum, por su parte, nació como sociedad de valores orientada al asesoramiento independiente, y gestiona 1.100 millones, según el último ‘ranking’ de Funds People.

Pero la gran apuesta del sector está siendo la gestión discrecional de carteras. Básicamente, el cliente firma un contrato por el que delega un patrimonio que administrará el banco con carteras estándar según varios perfiles de riesgo. En menos de dos años, este servicio ha alcanzado los 70.000 millones con 600.000 contratos, una quinta parte del total de las instituciones de inversión colectiva (IIC) en España. El problema para los clientes es que no hay rentabilidades previas comparables entre entidades, como sí ocurre con los fondos de fondos perfilados, que habían sido la principal apuesta en años anteriores y siguen siéndolo en algunas entidades.

Desde el sector, se critica que pese al empuje público en favor de las comisiones explícitas, estas llevan aparejadas IVA, lo que supone un coste adicional que no ocurre con comisiones de gestión, retrocesiones, etc. En cualquier caso, el pago explícito favorece a la banca por la previsibilidad de ingresos, facilitando el diseño de presupuestos y estrategias. El entorno de tipos al 0%, además, ha aumentado la dependencia de la banca del ingreso por comisiones.

El nuevo esquema distingue comisiones y permitirá a los inversores más activos comparar opciones para abaratar los costes y, así, incrementar su rentabilidad esperada. El problema es que la falta de revisión o la confianza ciega en el banco puede llevar a clientes a pagar más comisiones que antes. Por ejemplo, pueden pagar por un asesoramiento que deriva en una cartera de fondos internacionales, y después pagar la de custodia, que no siempre están incluida, además de los propios costes de los productos, aunque sean más reducidos con clases limpias. “MiFID II no ha traído un marco más ventajoso en cuanto a costes para los clientes”, critica Guillermo Santos, que agrega: “Por ahora, está aportando más confusión y está siendo utilizado por numerosas entidades para lograr un incremento de comisiones”.

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