El informe Ciencia Libera constata que la mayoría de los espacios naturales están contaminados
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Elaborado en colaboración con el CSIC

El informe Ciencia Libera constata que la mayoría de los espacios naturales están contaminados

Se trata del primer trabajo de investigación a gran escala realizado en España para determinar el alcance de la contaminación difusa en el medio natural, y los resultados son inquietantes

placeholder Foto: El 97% de las aguas analizadas están contaminadas (EFE)
El 97% de las aguas analizadas están contaminadas (EFE)

El informe Ciencia Libera, llevado a cabo en el marco del proyecto del mismo nombre impulsado por SEO/BirdLife en alianza con Ecoembes, aporta nuevos e inquietantes datos sobre el impacto que genera el abandono de basura en la naturaleza, el fenómeno conocido como 'littering' o basuraleza.

El estudio ha sido realizado por técnicos de SEO/BirdLife en colaboración con investigadores del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IDAEA-CSIC) y del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC-CSIC).

Se debe seguir investigando para a evaluar cómo estos contaminantes están afectando a la flora, la fauna e incluso a la salud humana

Para su realización se ha analizado la presencia de 119 contaminantes, escogidos por su alto nivel de toxicidad y su elevado efecto contaminante en hábitats y especies, en 140 Áreas Importantes para la Conservación de las Aves y la Biodiversidad (IBA), incluyendo un centenar de Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA) pertenecientes a la Red Natura 2000; 29 parques naturales y tres Parques Nacionales (Islas Atlánticas, Cabañeros y Picos de Europa).

Por tipo de medio, en el agua se encontraron contaminantes en el 97% de las áreas de estudio. Tan solo cuatro de los espacios acuáticos analizados estaban libres de contaminación.

Foto: El modelo promueve que la conservación de la naturaleza beneficie a los ciudadanos y a la economía. (José Luis Gallego)

Por familias de contaminantes los fármacos son los más detectados en las aguas analizadas. La cafeína está presente en el 74% de las muestras, seguida del valsartán, medicamento empleado para controlar la presión arterial (44% de las muestras analizadas), el anticonvulsivo carbamazepina (39% de las muestras analizadas) y el tramadol (33%), analgésico empleado en tratamientos neurológicos. Otros fármacos de uso más extendido, como el paracetamol (23%) también son habituales, al igual que la nicotina (23%).

placeholder Recogida de muestras en el entorno fluvial (Proyecto Libera)
Recogida de muestras en el entorno fluvial (Proyecto Libera)

Los retardantes de llama (OPFR, por sus siglas en inglés), empleados habitualmente en productos de origen plástico y que llegan al medio natural por la lixiviación de sus componentes, se han hallado en el 70% de las muestras. Los plaguicidas se han detectado en el 57% de las muestras, y también se han identificado 17 tipos de perfluorados (PFAS, por sus siglas en inglés), empleados en la fabricación de Teflón, Gore-Tex, ceras para material de esquiar y espumas anti-incendios, entre otras aplicaciones.

Respecto al análisis de los suelos, todas las muestras analizadas detectaron algún tipo de contaminante, destacando la presencia de los hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAH, en sus siglas en inglés), detectados en un 71% de las muestras.

Foto: El mercurio procede de Groenlandia. (Unsplash/@greenland)

Otro tóxico muy común es el tricloropropano (TCP), que se utiliza para la fabricación de barnices y lacas, así como en la del poliestireno y los termoplásticos. El estudio resalta también la presencia de ftalatos, un compuesto altamente contaminante que se emplea como aditivo para aportar flexibilidad a los plásticos. Por último cabe destacar la elevada incidencia de clorpirifós (27% de las muestras) un insecticida organofosforado de uso muy extendido en el control de plagas agrícolas hasta su prohibición el año pasado.

El DDT sigue ahí fuera

Los análisis químicos del suelo y los sedimentos revelan la persistencia en el medio de productos en desuso desde hace décadas. Es el caso de los Bifenilos Policlorados (PCB), que se emplearon masivamente en España en los años 70 como aislantes para equipos eléctricos como transformadores, interruptores, condensadores o termostatos; y del famoso dicloro difenil tricloroetando, más conocido por sus siglas, DDT, asociado con el cáncer por la OMS y utilizado a gran escala entre 1950 y 1977, cuando fue prohibido.

Los vestigios de DDT se detectan en hasta un 80% de los suelos y en 75% de los sedimentos. En cuanto a los PCB, los compuestos analizados llegan a detectarse hasta en el 69% de las muestras analizadas en suelos; y en el 33%, en sedimentos.

placeholder El estudio se ha llevado a cabo con la colaboración del CSIC (Foto: CSIC)
El estudio se ha llevado a cabo con la colaboración del CSIC (Foto: CSIC)

Por último, los metales pesados se encuentran en niveles anormalmente altos, y por encima de los umbrales asociados con un riesgo ambiental, en al menos 13 (9.4%) de las IBA estudiadas. Algunos casos eran esperables, como es la presencia de altos niveles de mercurio o arsénico en IBA cercanas a antiguas minas de cinabrio u otros sulfuros metálicos. En otras áreas no asociadas a este tipo de realidades, se han detectado niveles elevados de hasta 9 elementos.

Para Asun Ruiz, directora ejecutiva de SEO/Birdlife, los datos del estudio revelan “estamos ante un problema ambiental y de salud pública generalizado y, por tanto, de primer orden que requiere de soluciones sobre el terreno, tareas de seguimiento para comprobar cómo evoluciona y de mucha más investigación”.

Foto: Las colillas son el residuo más abundante. (EFE)

Oscar Martín, consejero delegado de Ecoembes, apuntaba a la responsabilidad de todos para “ser parte de la solución al problema de la basuraleza”. En su opinión, “debemos actuar como agentes del cambio adoptando una posición activa para reducir nuestra generación de residuos, escogiendo entre las diferentes opciones de compra aquellas que permitan reutilizar sus materiales y los minimicen; y, por último, tal como marca la jerarquía de residuos, reciclar de forma adecuada la basura que generamos, que debería ser cada vez menos”.

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