Guanacos, los curiosos camélidos salvajes de la Patagonia
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Crónicas de la vida salvaje

Guanacos, los curiosos camélidos salvajes de la Patagonia

Rodeados por las impresionantes montañas que caracterizan este espacio natural protegido, declarado Reserva de la Biosfera, estos herbívoros ofrecen imágenes de una gran belleza

placeholder Foto: Guanacos en el Parque Nacional de las Torres del Paine, Chile. (Andoni Canela)
Guanacos en el Parque Nacional de las Torres del Paine, Chile. (Andoni Canela)

Las extrañas formas de las nubes delatan el fuerte viento que sopla allí arriba. Son nubes lenticulares que se asemejan a imaginados ovnis. El sol está a punto de perderse en el horizonte. Con las últimas luces, un grupo de guanacos pasta bajo imponentes montañas de granito.

El viento es constante, feroz. Hay días que resulta insoportable. Durante el verano austral potentes rachas de viento barren la Patagonia provenientes del océano Pacífico. Sobre llanuras infinitas y montañas perdidas vive nuestro protagonista de hoy.

Glaciares de decenas de kilómetros forman parte del Campo de Hielo sur. Otros menores se descuelgan por la vertical de las montañas

El guanaco (lama guanacoe) es un camélido salvaje que habita en zonas montañosas y esteparias de América del Sur. No tienen joroba ni se parecen tanto a los camellos, pero pertenecen a la misma familia. Los guanacos se alimentan principalmente de hierba. También de brotes, ramas y musgos. Estos herbívoros se mueven en grupos familiares formados por un macho y varias hembras acompañadas de sus crías.

placeholder Crías de guanaco. (Andoni Canela)
Crías de guanaco. (Andoni Canela)

Las crías, llamadas chulengos, nacen en verano y menos de una tercera parte logra sobrevivir al primer año. En esta parte de la Patagonia los guanacos son la presa preferida del puma, sobre todo los chulengos de hasta tres meses. Cuando acecha el peligro, los guanacos, emiten una especie de relincho de alerta. Esta señal de alarma pone en aviso al resto del rebaño de la cercanía de los pumas.

Foto: Sierra de las Nieves. Foto: EFE

Me encuentro cerca del Parque Nacional Torres del Paine. Situado al sur de la Patagonia chilena, Torres del Paine es un lugar repleto de lagos, montañas de formas singulares y glaciares. Esta zona protegida es también Reserva de la Biosfera. Se encuentra en la región de Magallanes y la Antártica Chilena. Entre innumerables picos, destacan los Cuernos y las Torres del Paine, cumbres inconfundibles que se elevan por encima de los 3.000 metros de altura.

placeholder Guanaco adulto. (Andoni Canela)
Guanaco adulto. (Andoni Canela)

Aparte de glaciares y montañas, aquí predomina la estepa patagónica: una extensión infinita de herbazales y matorral con reducidos bosques autóctonos. Florestas de ñires y lengas se refugian en los barrancos y en zonas de laderas escarpadas.

El paisaje verde del verano patagónico contrasta con los numerosos lagos de esta zona. Son lagos de origen glaciar de un intenso color azul turquesa. Mirando hacia los Andes se ve siempre una línea de altas montañas y picos abruptos. Hay glaciares de decenas de kilómetros que forman parte del Campo de Hielo sur. Otros más pequeños cuelgan casi verticales de las montañas.

placeholder Silueta de un guanaco recortada en el cielo. (Andoni Canela)
Silueta de un guanaco recortada en el cielo. (Andoni Canela)

Una mañana con mucho frío veo volar a un grupo de cóndores. La luz es nítida y el viento corta como si fuera un cuchillo. Sobre las ramas de una lenga seca hay una pareja de caracaras, también denominados caranchos, unas rapaces que pertenecen a la familia de los halcones. En el terreno más llano y abierto, observo cauquenes y teros. Estas aves son muy habituales por estos parajes y suelen ir en parejas o en pequeños grupos.

Foto: El submarino 'Ran'. (Filip Stedt)

Los teros tienen una especie de grito de alarma que repiten sin cesar. Sus estridentes sonidos son de los más habituales de la Patagonia y de la pampa. En las áreas más boscosas habita el huemul, un ciervo en peligro de extinción que cuenta con menos de mil ejemplares.

placeholder Guanacos en combate. (Andoni Canela)
Guanacos en combate. (Andoni Canela)

A escasos cien metros de donde estoy sentado, una especie de armadillo (llamado aquí quirquincho) se mueve lentamente. Su piel me recuerda a una armadura de la Edad Media. Antes de que caiga la noche, mientras escucho al gran tucúquere (búho magallánico) me encuentro con un chingue, una especie de mofeta con un contrastado pelaje blanco y negro. Así son las jornadas de campo en este remoto y bellísimo lugar del planeta.

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