La naturaleza española estrena parque nacional
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Un tesoro natural

La naturaleza española estrena parque nacional

Este valioso enclave natural, clasificado como Reserva de la Biosfera, alberga el 65% de los bosques de pinsapo de España, un hábitat singular que hasta ahora no estaba representado en la Red de Parques Nacionales.

placeholder Foto: Sierra de las Nieves. Foto: EFE
Sierra de las Nieves. Foto: EFE

Los amantes de la naturaleza estamos de celebración. Tras ser aprobada por el Consejo de Ministros, la propuesta de declaración del Parque Nacional de la Sierra de las Nieves inicia su trámite final en las Cortes para convertirse en Ley. De esta manera este bellísimo y singular espacio natural andaluz gozará de la máxima protección al convertirse en nuestro decimosexto parque nacional.

El propósito de la Red de Parques Nacionales es salvaguardar los espacios naturales que mejor representan nuestros ecosistemas más característicos. Desde marismas a campos de lava; desde cumbres nevadas a praderas submarinas de posidonia; hayedos, desiertos, volcanes, dehesas o cañones fluviales. Un variado mosaico formado hasta ahora por 15 espacios protegidos que suman en su conjunto más de 400.000 hectáreas de 20 provincias y 13 comunidades autónomas y representa cerca del 1% del territorio español.

placeholder La Sierra de las Nieves, próximo Parque Nacional. Foto: EFE
La Sierra de las Nieves, próximo Parque Nacional. Foto: EFE

El Parque Nacional de la Sierra se las Nieves sumará a la red tras 23.000 hectáreas de naturaleza salvaje, sorprendente bien conservada, sin alteración urbanística del paisaje ni infraestructuras que lo fraccionen. La superficie incluirá terrenos de catorce municipios diferentes de la provincia de Málaga, siendo la bella localidad de Ronda la que ejercerá como capital del parque al ocupar un 22,5% de su extensión total.

Con la incorporación de la Sierra de las Nieves, la red incorpora el alto valor que representan sus pinsapares.

Además su reino vegetal incluye varios árboles monumentales como el famoso Pinsapo de las Escaleretas, con alrededor de 500 años, y muchas otras especies espectaculares y poco frecuentes en Andalucía, como el quejigo de montaña, el tejo o el mostajo, así como numerosos endemismos de flora que la convierten en destino indispensable para los amantes de la botánica.

Pero sin lugar a dudas, y más allá del importante valor ecológico de su conjunto de ecosistemas, la belleza de los pinsapares es el principal motivo para dotar del máximo grado de protección a la Sierra de las Nieves. Y es que pasear entre estas auténticas reliquias vegetales y gozar de la rica biodiversidad que albergan es un privilegio que puede tener los años contados.

UN AUTÉNTICO SUPERVIVIENTE

El pinsapo (Abies pinsapo) es uno de los árboles más bellos y singulares de la flora ibérica. Se trata de un rarísimo abeto que logro adaptarse al clima mediterráneo tras la última glaciación y mantener un reducto de su población en las serranías andaluzas, el 65% en la Sierra de las Nieves y el 35% restante en la Sierra de Grazalema (Cádiz).

placeholder Los pinsapares son su principal tesoro. Foto: Reuters
Los pinsapares son su principal tesoro. Foto: Reuters

El carácter endémico de esta variedad arbórea, su restringida área de distribución natural y su alta vulnerabilidad al cambio climático han motivado que el pinsapo sea catalogado como especie en peligro de extinción, como el lince ibérico, el oso pardo o el águila imperial.

Los informes sobre los efectos del cambio climático en esta especie de abeto señalan que el aumento de las temperaturas y la alteración del régimen de lluvias, con una clara tendencia al descenso de precipitaciones, pueden alterar gravemente las condiciones que han propiciado la supervivencia de los pinsapos en nuestra latitud, hasta provocar su desaparición definitiva en el presente siglo.

MUCHO MÁS QUE PINSAPOS

Pero en la Sierra de las Nieves hay mucho más que pinsapos. Entre las aves sobresale su nutrida colonia de aves rapaces, representadas por especies como el águila real, águila perdicera, buitre leonado, azor, halcón peregrino o búho real.

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Meloncillos. Foto:EFE

Respecto a los mamíferos salvajes destaca la presencia de la cabra montesa, la nutria y el meloncillo o el nóctulo gigante, el mayor murciélago europeo, que tienen en estos parajes, pertenecientes a la Serranía de Ronda, una de sus mejores áreas de reproducción. También existe una nutrida variedad de anfibios y reptiles y un par de tesoros exclusivos entre sus peces de río: el pez fraile y el cacho de Málaga.

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