CIERRE DE CAMPAÑA ELECTORAL EN EUSKADI

El rival que pone en alerta al PNV: las 'bajas' por el brote de covid y las óptimas encuestas

Teme una desmovilización por el creciente foco de Ordizia, la posibilidad de que surjan brotes en otras zonas de Euskadi (se analiza un posible foco en Vitoria) y por el "somnífero" de los sondeos

Foto: Urkullu y Ortuzar, durante un acto electoral de la campaña. (EFE)
Urkullu y Ortuzar, durante un acto electoral de la campaña. (EFE)

En el que fue, sin duda, el más plácido debate electoral en ETB al que se ha enfrentado Iñigo Urkullu en sus tres reválidas electorales camino de Ajuria Enea, no sorprende que el lendakari y candidato a la reelección por el PNV fuera el único que incidió en el llamamiento a la participación en la jornada electoral de este domingo durante el minuto final con que contaron los aspirantes de los diferentes partidos para su último mensaje.

Sus últimas palabras estaban muy pensadas. Para entonces, en la noche del martes, el creciente brote de coronavirus detectado en Ordizia no solo había irrumpido con fuerza en la campaña sino que además había vuelto a poner en primera línea el debate sobre la idoneidad del momento para celebrar las elecciones con plenas garantías sanitarias y democráticas, algo que la oposición ya había puesto en duda el pasado 18 de mayo, cuando Urkullu decidió levantar la situación de emergencia sanitaria vigente en Euskadi para convocar los comicios el 12 de julio. El foco detectado en esta localidad guipuzcoana, que sigue creciendo conforme se acerca la cita con las urnas, con 58 positivos a día de hoy en un contexto, además, marcado por más de 70 brotes activos en el conjunto de España que han obligado a adoptar medidas de confinamiento en Cataluña y Aragón, ha alimentado el temor en la formación ‘jeltzale’ a una elevada abstención, dada la inquietud que existe entre la ciudadanía por lo que acompaña los primeros pasos de la ‘nueva normalidad’.

El PNV es consciente de que una notable caída en la participación puede dejar sin efecto los inmejorables pronósticos de los sondeos, que apuntan a que la formación ‘jeltzale’ avanza con paso firme para incrementar aún más si cabe su dominio en Euskadi, situándose incluso a las puertas de superar el techo electoral logrado en 1984 con Carlos Garaikoetxea antes de la escisión del partido —entonces obtuvo 32 escaños, y en las últimas elecciones, 28—. Sus aspiraciones dependen en gran parte de la movilización en las urnas, ya que en Sabin Etxea se asume que serían los grandes damnificados de darse una elevada abstención.

Por ello, su gran rival en las urnas de este domingo es una abstención histórica. “Me preocupa menos la oposición que la abstención”, ha admitido de forma elocuente el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, sabedor de que un retroceso significativo en la participación enterraría las aspiraciones de lograr el triunfo que vaticinan los sondeos. Pese a que el voto por correo se ha incrementado cerca de un 150% en relación a los comicios de 2016, los partidos temen que se pueda dar una elevada abstención en el actual contexto: con el covid en peligroso ascenso y a mitad de julio. Ya hace cuatro años, se registró una de las participaciones más bajas en unas elecciones autonómicas, con el 60,02%, y ahora existe la preocupación de que la desmovilización pueda ser superior, a la vista de estos condicionantes. La participación más baja se dio en los comicios de 1994, cuando el 59,69% de la ciudadanía ejerció el derecho al voto.

Ortuzar: "Me preocupa menos la oposición que la abstención. Se equivocará gravemente quien deje de ir a votar por entender que la victoria es segura"

Existe temor en el PNV ante una desmovilización ciudadana por la actual evolución del covid, pero también por el muy favorable viento a favor de las encuestas, que puede llevar a parte de su electorado a permanecer en casa y no acudir a votar. Por ello, se han reproducido los mensajes llamados a evitar esta relajación, porque no solo está en juego un triunfo histórico sino también el deseado objetivo de Urkullu de conformar un Gobierno “fuerte y estable” que avalan de forma unánime todas las encuestas, que le otorgan una holgada mayoría junto al PSE-EE en caso de reeditar el Gobierno de coalición, lo que le permitiría afrontar el escenario poscovid sin depender de la oposición a la hora de ofrecer las necesarias respuestas a nivel económico o social. "Se equivocará gravemente quien deje de ir a votar el domingo por entender que la victoria 'jeltzale' es segura", ha alertado Ortuzar ante el riesgo del "efecto somnífero" de las encuestas.

Se sabía que la campaña y la jornada electoral del 12 de julio iban a estar condicionadas por el covid en las formas, con actos adecuados a las medidas sanitarias preventivas, y en el fondo, con las cuestiones económicas, sanitarias y sociales en el centro del debate político en lugar de las cuestiones identitarias o soberanistas —han quedado relegadas a un plano muy secundario en estas dos semanas—, pero el PNV no contaba con que el coronavirus se colara con fuerza en el cierre de la caravana electoral por el brote de Ordizia, al que se suma ahora un posible foco en Vitoria que analiza el Servicio vasco de Salud tras registrarse 17 positivos en 48 horas, lo que ha "sorprendido" a las autoridades sanitarias vascas.

El covid marca el cierre de la campaña por el brote de Ordizia, al que se suma ahora un posible foco en Vitoria que se analiza tras 17 positivos en 48 horas

El brote de Ordizia, que acumula a día de hoy 58 positivos, con contagios además en otros puntos de Guipúzcoa y que también han alcanzado a Vizcaya —la mitad de los infectados no residen en este municipio de la comarca del Goierri—, ha embarrado el final de campaña con un pulso entre EH Bildu y la formación de Urkullu. La coalición ‘abertzale’ ha pedido suspender las elecciones en este municipio de algo más de 10.000 habitantes por boca de su alcalde, Adur Ezenarro, que ha advertido de que no se hará responsable de las “consecuencias” de que las personas que están aisladas acudan a votar sin conocer el resultado de las pruebas PCR o con falta de “garantías suficientes” a nivel sanitario, mientras que el lendakari ha replicado que se dan plenas condiciones para votar sin riesgo al haberse establecido las medidas preventivas adecuadas. “Si es seguro ir a la playa o al monte respetando las medidas de prevención, más va a ser ir a votar”, ha aseverado en un discurso que ha reiterado en los dos últimos días.

Ordizia, que curiosamente era el sitio elegido inicialmente por Podemos para cerrar la caravana electoral con la presencia de Pablo Iglesias, marca en el plano informativo el cierre de una campaña anodina que ha transcurrido sin grandes sobresaltos, y en la que el aspecto visual ha tenido más protagonismo que el oral, que las palabras, que los mensajes. La formación morada quiso agitar la campaña en las redes sociales con una parodia viral de los Power Rangers contra ‘Urkutron’ que intentaba dejar en evidencia a los dos socios de su deseado tripartito de izquierdas —presentaba al PSE-EE como perezoso y acomodado y a EH Bildu como alguien sin huevos—, si bien la estrategia tuvo su efecto contrario.

Euskadi cierrra una campaña anodina que ha transcurrido sin grandes sobresaltos, en la que el aspecto visual ha tenido más relevancia que el oral

El PNV deja en esta campaña que hoy concluye la imagen de sus candidatos "echándose al monte" —por ser “una de las actividades preferidas por los vascos"— con una acción simultánea en cimas de las tres provincias vascas para “simbolizar el esfuerzo que la sociedad vasca va a tener que acometer ante la crisis en un reto que debemos afrontar en grupo sin que nadie se queda atrás". Uno de los símbolos del nacionalismo, el árbol de Gernika, ha sido el lugar elegido por Pablo Casado e Inés Arrimadas para participar en un histórico acto conjunto para reivindicar el papel del PP y Ciudadanos —concurren en coalición por primera vez en unas elecciones en Euskadi— “como símbolo del compromiso con la Constitución” y que levantó ampollas en las filas ‘jeltzales’ —Ortuzar dijo el día previo que se trataba de una convocatoria “sonrojante” y que ambas fuerzas “talarían con gusto” el árbol de Gernika—.

Casado se ha volcado en el apoyo a Carlos Iturgaiz, con seis visitas durante la campaña al candidato popular a lendakari. También la aspirante del PSE-EE, Idoia Mendia, ha contado con el respaldo de su partido y del Gobierno, con la presencia de numerosos ministros socialistas y la triple participación del presidente, Pedro Sánchez. Los socialistas han querido echar mano de la imagen de la gestión del Ejecutivo español en la crisis sanitaria.

También la emergencia sanitaria ha llevado a EH Bildu a cambiar los escenarios simbólicos escogidos para hacer campaña. Si en anteriores campañas habían parado a las puertas del cuartel de la Guardia Civil en Intxaurrondo, entre otros emplazamientos, en esta ha habido comparecencias ante las puertas del hospital de Txagorritxu de Vitoria, el punto cero de la pandemia en el País Vasco. A otro cuartel muy castigado por los terroristas, el de Oñati, ha acudido Vox dentro de las diferentes paradas estratégicas con una caravana electoral que ha estado acompañada de incidentes en cada acto. En el mitin de Sestao, la diputada Rocío de Meer recibió una pedrada, según denunció la formación de Santiago Abascal a través de una fotografía y un parte médico cuya veracidad fue negada por Podemos, y que llevó a la Junta Electoral del País Vasco a aprobar una declaración para llamar a la ciudadanía a que este partido pudiera realizar la campaña sin “injerencias, coacciones ni actos de violencia”.

Vox puede lograr lo que hasta ahora no ha conseguido Ciudadanos, entrar en el Parlamento vasco, ya que algunas encuestas lo sitúan a las puertas de obtener un escaño por Álava. Por ello, otro de los principales objetivos del PNV de cara al 12 de julio es impedir que los “fachas” ocupen uno de los 75 asientos de la Cámara de Vitoria. “No me digáis que no es un reto apasionante: dejar a los fachas en la calle y mantener nuestro Parlamento limpio de ultras, xenófobos y machistas”, clamó Ortuzar en un mitin tras conocerse el estudio electoral de EiTB que pone en juego entre ambas formaciones el 25 y último escaño por Álava en el hemiciclo.

Esta es 'a priori', sobre el papel, una de las pocas incógnitas a dirimir de cara a unas elecciones en que la sociedad vasca parece tener asumido que ‘todo el pescado está vendido’. Esta sensación y el temor entre la ciudadanía a los brotes del coronavirus podrían convertirse en el principal enemigo del PNV, que en las últimas horas de campaña ha insistido en su llamamiento a la participación de la población, y a la no relajación de sus bases. “Vivimos un momento crítico. El tren del futuro pasa por el domingo. Solo pasa una vez y si no lo cogemos, lo perderemos”, ha advertido Urkullu de cara al que puede ser su tercer —y ¿último?— mandato.

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