FRANCISCO LLERA, CATEDRÁTICO CIENCIA POLÍTICA

"La universidad vasca ya no es referente ético: el relato que transmite es 'ETA no ha existido"

El director del Euskobarómetro achaca el "veto" de sus compañeros a ser catedrático emérito y continuar otros cinco años en la UPV a su "combate contra las injusticias del terrorismo"

Foto: Francisco Llera trabaja con el portátil en casa durante el confinamiento por la crisis sanitaria provocada por el coronavirus. (EC)
Francisco Llera trabaja con el portátil en casa durante el confinamiento por la crisis sanitaria provocada por el coronavirus. (EC)
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La puerta a continuar en la Universidad Pública Vasca (UPV-EHU) durante cinco años está ahora abierta tras el sonoro portazo inicial recibido, pero por mucho que la situación del catedrático de Ciencia Política Francisco Llera (Asturias, 1950) vaya camino de reconducirse en su aspecto “estrictamente formal”, lo que “no se va a resolver” es el “fondo” de la cuestión que subyace en el "veto" recibido por parte de sus propios compañeros del departamento —que el mismo creó en 1991— para ser nombrado catedrático emérito de cara a poder seguir vinculado a la institución académica durante otro lustro.

Su caso es solo un “síntoma más” de que la “falta de libertades” o el “totalitarismo identitario” están todavía muy vigentes en el País Vasco y siguen marcando el paso en muchos ámbitos, al menos en el académico que él bien conoce. Porque los méritos que acompañan a casi medio siglo de una trayectoria docente en la UPV-EHU plagada de títulos, cargos y condecoraciones pueden llegar a ser insustanciales ante el peso del currículo de la significación política de quien alzó la voz contra ETA, lo que le llevó a sufrir en sus carnes el acoso y la persecución etarra —atentado frustrado incluido—, y el inmenso poder de cuestiones que exceden de los límites académicos, caso del “odio”, la “venganza”, la “cobardía” o el “miedo”.

Francisco Llera, el pasado año, durante la presentación de uno de los informes del Euskobarómetro. (EFE)
Francisco Llera, el pasado año, durante la presentación de uno de los informes del Euskobarómetro. (EFE)

Son estas circunstancias las que, para el director y fundador en 1995 del Euskobarómetro, sustentan el “boicot” de sus propios compañeros del Departamento de Ciencia Política, donde solo encontró un único respaldo para poder extender su carrera en la universidad pública vasca otro lustro, frente a dos rechazos y 12 abstenciones. De no ser por la rebeldía del Departamento de Historia Contemporánea de la UPV-EHU, que ha auspiciado su candidatura a catedrático emérito, la trayectoria docente de Llera se hubiera silenciado. Pero, sea cual sea la resolución del proceso —“la vicerrectora ha admitido la propuesta y está pendiente de la revisión/informe de mi expediente por la Comisión de Profesorado Universitario, cuya propuesta será votada por el Consejo de Gobierno y firmada por la rectora”—, la mordaza nunca llegaría a las palabras, como lo evidencia a las claras Llera, que no calla ante el “verdadero problema de fondo” que existe en Euskadi.

“He dicho muchas veces en relación al final del terrorismo que ‘muerto el perro no se acaba la rabia’ y a los hechos me remito. Es inaceptable cualquier tipo de connivencia o chalaneo con esta gentuza. Solo contribuye a su blanqueo y a llenar el pozo séptico en el que se mantiene la subcultura de la violencia tejida durante décadas e inoculada en todos los intersticios de esta sociedad”, denuncia con contundencia.

PREGUNTA. Con el paso de los días, ¿encuentra alguna respuesta al veto de sus compañeros o se hace todavía menos comprensible este boicot?

RESPUESTA. La aceptación o no de una propuesta de profesor emérito para un catedrático que llega a su edad de jubilación obligatoria es un acto académico basado en estrictos criterios académicos y referidos a los méritos que el candidato acredita y el proyecto de continuidad que propone. Cuando la decisión no se circunscribe a este ámbito, dado que no se motiva, las razones son de otro tenor. He sido ingenuo y he dado por supuesto que era simplemente un trámite. La perplejidad ‘relativa’ y los interrogantes vinieron después y se acrecentaron cuando el Rectorado no dudaba de la calidad y validez de tal decisión. A ver cómo responde a mi impugnación de la misma.

"Es mi currículo de defensa de las libertades y contra las injusticias del terrorismo y sus redes de cooptación y apoyo lo que está tras mi liquidación"

P. Dado que desvincula la decisión de las razones académicas, ¿a qué achaca el veto? ¿A su significación política? ¿Al miedo que existe entre sus compañeros ante el control de la izquierda 'abertzale' en la UPV-EHU?

R. En este caso concreto, y si nos atenemos a los motivos explicitados por quien asumió el protagonismo público del no, los motivos hay que referirlos al ámbito de la venganza y el odio en que se ha desenvuelto la vida en la sociedad vasca, incluida la universidad, durante años. Y para que no falte de nada, el aderezo del silencio cómplice, la cobardía o el miedo al señalamiento y al futuro de cada carrera individual en un medio putrefacto. Por lo tanto, es mi currículo de defensa de las libertades y el pluralismo, y mi combate contra las injusticias del terrorismo y sus redes de cooptación y apoyo lo que está detrás de mi liquidación.

P. ¿Llegará a ser catedrático emérito tras el paso dado por el Departamento de Historia Contemporánea de auspiciar su candidatura o cree que se lo impedirán en alguna instancia superior en la UPV-EHU?

R. Ateniéndonos a la normativa y a la interpretación que de esta han hecho la rectora y la vicerrectora en sus respuestas a las cartas de apoyo de mis colegas universitarios (más de 300 de todas las universidades y campos científicos de España), no debería haber ya ningún obstáculo. El escándalo sería mayúsculo.

"He recibido silencio del nacionalismo. Supongo que tendrá que ver con el viejo ‘algo habrá hecho"

P. ¿Ha recibido algún apoyo desde el ámbito nacionalista por no entender o estar de acuerdo con lo ocurrido?

R. He recibido silencio. Supongo que tendrá que ver con el viejo ‘algo habrá hecho’.

P. ¿Le duele más el veto de sus compañeros o determinados silencios políticos e institucionales?

R. Todo ello, porque, aunque con mucho escepticismo, siempre confías en que las cosas cambien de verdad. Estamos tan acostumbrados a la orfandad política e institucional en esta sociedad, a la huida inmoral de la mala conciencia o de la cobardía….

Francisco Llera aplaude desde la ventana de su hogar a los sanitarios que luchan contra el coronavirus. (EC)
Francisco Llera aplaude desde la ventana de su hogar a los sanitarios que luchan contra el coronavirus. (EC)

P. ¿Considera que no solo se está siendo injusto con usted sino también con quienes se pusieron en la pancarta a favor de la libertad o con aquella parte de la sociedad que se posicionó frente a ETA?

R.- Lo que más me indigna, y no es por mí caso, es la instrumentalización y el abandono de muchos de los que sufrieron y lucharon en primera fila contra el totalitarismo y la perversión moral, empezando por las víctimas del terrorismo, cuya memoria y justicia acaba ‘estorbando’ a muchos mediocres e inmorales de nuestra política. Han caído en la perversión de caricaturizar como crispadores y resentidos a quienes mantienen la dignidad de una lucha necesaria ante un blanqueo indecente del pasado.

P. ¿La UPV-EHU sigue presa de la falta de libertad?

R. Sin duda. Es un ámbito preferente de su reciclaje y de su estrategia de control hegemónico. El miedo y la cobardía se comprueba cada día.

P. La espiral del silencio, el control que tratan de ejercer el mundo ‘abertzale’ en la universidad, ¿son todavía aún mayores que cuando ETA estaba activa?

R. Ahora es más sibilino y, además, cuenta con los múltiples mecanismos institucionales de lo que ellos llaman la ‘construcción nacional’, impuesta con criterios etnicistas y de exclusión de quienes no compartan sus referentes.

"Se ha caído en la perversión de caricaturizar como resentidos a quienes mantienen la dignidad de una lucha necesaria ante un blanqueo del pasado"

P. ¿En qué ha cambiado el ámbito académico en Euskadi, si es que ha cambiado, en relación al silencio ante la espiral de terror de ETA en sus cerca de 50 años de docencia?

R. ETA no ha existido y, si queda algo, es que fue necesaria para 'defenderse' del Estado y de la colonización española. Ese es el relato dominante y que se trasmite a las nuevas generaciones.

P. Entonces, ¿ha perdido autoridad moral la universidad pública?

R. La universidad pública es muy grande y diversa, pero ha dejado de ser el referente ético que fue.

P. ¿Considera que se está perdiendo la memoria, de forma interesada o no, en Euskadi y el conjunto de España?

R.- Desgraciadamente, creo que sí. Más allá de la retórica y de algunos rituales, el fondo es un incordio para lo ‘políticamente correcto’ y, no digamos, para el nacionalismo hegemónico.

P. Existía la preocupación entre las víctimas a que se blanqueara a la izquierda ‘abertzale’ una vez ETA ha dejado las armas. ¿Este proceso está llegando más rápido de lo que se temía?

R. Son tantas las evidencias y tantos los intereses de los poderes establecidos…

"En Bildu siempre se han creído más de lo que son y ahora, sin coste ni renuncia, se sienten legitimados para dar lecciones y blanquear todas sus fechorías"

P. ¿Cree que EH Bildu está envalentonado con un Gobierno español necesitado de apoyos del nacionalismo vasco y catalán en el Congreso?

R. Sin duda. Siempre se han creído más de lo que son, pero ahora, sin coste ni renuncia alguna, se sienten legitimados para dar lecciones, no arrepentirse de nada y blanquear todas sus fechorías. ¿Quiénes son los responsables?

P. El Gobierno de Pedro Sánchez acaba de llegar a un acuerdo con EH Bildu para derogar la reforma laboral...

R. Lo que acaba de suceder con el acuerdo sobre la derogación de la reforma laboral con EH Bildu es el ejemplo de que para algunos políticos vale todo por determinadas estrategias de poder. Es absolutamente intolerable, primero, por innecesario; segundo, por irresponsable en la actual coyuntura de crisis de empleo; tercero, por hacerlo sin el acuerdo y la negociación con los agentes sociales; cuarto, por las 'formas' (contradicciones, rectificaciones, oscurantismo, engaños…); y quinto, porque es políticamente inmoral pactar con quienes no se han arrepentido de nada y siguen siendo un partido ‘antisistema’.

"Hay quien se plantea una posible mayoría EH Bildu-PSE-Podemos, que sería una felonía. Por este camino, el fin del PSOE en Euskadi está asegurado"

P. El pacto se ha suscrito además el mismo día en el que EH Bildu se ha negado a condenar el ataque al domicilio particular de Idoia Mendia y Alfonso Gil…

R. El mismo partido que sufre en primera persona de algunos de sus miembros la intimidación, el acoso, la venganza, el desprecio, etc. pacta con los herederos de los terroristas y, por lo tanto, blanquea sus fechorías y su totalitarismo. Lo peor, es que, por lo visto ya, esto puede ir a más y hay quien ya se está planteando (en Podemos abiertamente y en el PSOE en la fontanería) una posible mayoría EH Bildu-PSE-Podemos en el País Vasco, que sería una auténtica felonía en estos momentos. Por este camino, el fin del PSOE en el País Vasco está asegurado. ¿Cómo se sentirán los miles de militantes y votantes socialistas que han sufrido y sufren las fechorías y la arrogancia de esta chusma nazi? ¿Se han parado sus dirigentes a pensarlo? Deberían hacerlo y rectificar.

P. La campaña de ataques a sedes del PSE, PNV y Podemos, así como al domicilio particular de Idoia Mendia y Alfonso Gil este martes, ¿puede implicar un rebrote de la violencia?

R. Es lo que hay y es un aviso para navegantes. La violencia difusa y la intimidación y el control social no desaparecen si no erradicamos su subcultura. Este es un ejemplo del mal diagnóstico y del peor tratamiento aplicado. La ‘recría’ del terrorismo y la violencia la tenemos por todos los rincones y la tenemos en la universidad y en las escuelas.

"La convocatoria electoral es una irresponsabilidad basada en las prisas e intereses partidistas para hurtar a la ciudadanía una pausada deliberación"

P. Como fundador y director del Euskobarómetro, ¿qué valoración puede hacer de la convocatoria de las elecciones el 12 de julio en pleno estado de alarma?

R. Una irresponsabilidad basada en las prisas e intereses partidistas de algunos para hurtar a la ciudadanía una pausada e informada deliberación de lo que nos está pasando y de las responsabilidades de gestión.

P. Y cómo docente con larga trayectoria, ¿qué opina del plan del Gobierno vasco para el regreso a las aulas en la crisis sanitaria con la pandemia?

R. Otra irresponsabilidad que forma parte de la campaña desde los continuos desmarques de la gestión centralizada y coordinada de la crisis.

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