CRISIS TRAS LA CAÍDA DE ALFONSO ALONSO

La cúpula del PP vasco se prepara para una limpia del equipo parlamentario en las listas

El equipo del ya expresidente de los populares vascos teme que Génova impondrá la salida de la práctica totalidad del grupo de nueve personas que ha ocupado la Cámara de Vitoria esta legislatura

Foto: Alonso se despide, emocionado, tras la comparecencia en que anunció su dimisión. (EFE)
Alonso se despide, emocionado, tras la comparecencia en que anunció su dimisión. (EFE)

La dimisión de Alfonso Alonso es, de momento, la única baja consumada en el seno del PP vasco a raíz de la crisis abierta por el pacto electoral cerrado por Génova con Ciudadanos de cara a las elecciones autonómicas del 5 de abril sin contar con la cúpula de Euskadi y la posterior decisión de Pablo Casado de fulminar al líder de los populares vascos como candidato a lendakari. Sobrevolaba en el ambiente previo a la junta directiva regional de este lunes la posibilidad de nuevas salidas y el exministro de Sanidad, consciente de primera mano de las intenciones de algún miembro de su equipo, abortó cualquier intento de abandonar el barco entre los suyos.

“Les he pedido que se mantengan en sus puestos, en sus responsabilidades, que sigan trabajando, que luchen duro a lo largo de la campaña y que apoyen a Iturgaiz [su sustituto al frente de la lista electoral]”, admitió Alonso en su comparecencia de despedida, arropado por la mayoría —no todos— de la ejecutiva vasca, donde primaban las lágrimas y los rostros desencajados. Había sido una junta directiva especialmente emotiva, con palabras de reconocimiento y agradecimiento a Alonso, que aprovechó esta afectividad para cerrar la puerta a más bajas. “He visto en ellos sentido de la responsabilidad”, agradeció.

24 horas después, el equipo más cercano a Alonso trataba este martes de “recuperarse del palo”, dejar atrás el “lado emotivo” y mirar hacia delante, dada la trascendencia de las inminentes elecciones vascas, donde el PP se juega caer en la irrelevancia política en Euskadi en el peor punto de partida posible: en medio de una fuerte marejada interna, con la baja de dos de sus principales pesos electorales tras la reciente salida de Borja Sémper y en el declive electoral en que está instalado desde hace años.

La cúpula del PP vasco se prepara para una limpia del equipo parlamentario en las listas

Con la mirada puesta en el futuro, en el equipo de Alonso se avistan negros nubarrones en el horizonte de cara a los resultados de la cita electoral, pero también en relación con la composición de las listas, donde se teme la salida de la práctica totalidad del equipo de nueve personas que ha ocupado el hemiciclo del Parlamento vasco en la legislatura. Se acepta que en estos momentos no va a haber bajas 'motu proprio' del partido, pero al mismo tiempo se asume que va a haber numerosas salidas impuestas en las planchas electorales.

El acuerdo con Cs le garantiza dos puestos de salida y los lugares de privilegio en las listas están llamados a ser ocupados por afines a Casado

La situación es la que es y no alimenta el optimismo: los sondeos vaticinan un descenso electoral —de hasta tres o cuatro escaños—, el acuerdo electoral con Ciudadanos garantiza a la formación naranja dos puestos de salida en Álava y Vizcaya, y los puestos de privilegio están llamados a ser ocupados por afines a Casado en medio de la tormenta política entre Génova y una dirección regional abiertamente sorayista. En este escenario, el equipo de Alonso se prepara para una purga en las listas electorales, y más cuando los casadistas han respaldado públicamente su decisión de sacrificar al exministro de Sanidad, abrazado abiertamente a Iturgaiz y posicionado para ocupar los puestos de privilegio en las planchas electorales.

Se teme una limpia, si bien en la cúpula del País Vasco, donde el apoyo a Alonso ha sido mayoritario, se confía en tener mano en la configuración de las listas. Con Alonso ya fuera de juego, se espera que Génova ‘afloje’ y tenga en cuenta la opinión de Vitoria, en especial en la plancha electoral de Álava, el suelo electoral del PP, y que hace cuatro años aportó cinco de los nueve escaños logrados en la Cámara de Vitoria —Vizcaya y Guipúzcoa aportaron dos asientos cada territorio—. “Aún hay tiempo y margen para llegar a acuerdos”, sostienen fuentes de la ejecutiva. “Lo vamos a pelear”, insiste otra voz relevante del PP vasco.

"Había muchas dudas de que nosotros podíamos participar en la elaboración de las candidaturas", dejó testimoniado Alfonso Alonso en su despedida

De plazo hay hasta este lunes, cuando se deben formalizar las diferentes candidaturas a las elecciones vascas. Pero existe pesimismo. Ya antes de ser fulminado a consecuencia de su rebeldía ante las formas y el fondo del acuerdo con Ciudadanos, Alonso ya era consciente de que Génova iba a imponer su criterio: “Había muchas dudas de que nosotros podíamos participar en la elaboración de las candidaturas”, dejó testimoniado este lunes en su defunción política, donde no pasó por alto la “manera muy diferente de entender España y de cómo se articula su diversidad” que le separa de Casado.

También está el peso de los precedentes, en la doble cita electoral de las generales, donde Génova impuso en contra del criterio del PP vasco las candidaturas de Beatriz Fanjul (Vizcaya) o Iñigo Arcauz (Guipúzcoa), alineados con la corriente más dura frente a los postulados moderados del equipo de Alonso. Ahora, esta línea más beligerante se plasma en la elección para liderar el partido en las elecciones autonómicas, para las que Casado ha recuperado a Carlos Iturgaiz, que paradójicamente había abandonado la actividad política hace apenas 10 meses tras ser relegado a un puesto secundario en las listas de cara a las elecciones europeas después de 15 años de servicio al partido en Bruselas, y evidenciando su profundo malestar con la dirección del PP.

En su estreno, el que fuera presidente del PP vasco entre 1996 y 2004 ya ha dejado clara su pretensión de acercamiento a Vox, algo que Alonso rechazaba de plano. La intención de contar con el partido de Santiago Abascal, que se presentará a las elecciones vascas —en breve, dará a conocer su candidato a lendakari—, es una de las muchas diferencias que separan al actual y anterior candidato a Ajuria Enea del PP. Es de prever que esta diferencia de postulados que abandera Iturgaiz se plasme en la configuración de las listas electorales, con afines en los puestos de salida. En estos puestos de cabecera podría estar Carmelo Barrio, un veterano del partido compañero de Iturgaiz en los momentos más duros de ETA contra su partido y que asumió la portavocía del Parlamento vasco en los últimos coletazos de la legislatura tras la decisión de Sémper de abandonar la política para dedicarse a la empresa privada.

Entre el resto de cargos del PP que han ocupado el hemiciclo de la Cámara vasca en los últimos cuatro años, algunos ya son conscientes de que no van a repetir y otros tienen serias dudas sobre su continuidad en el actual escenario político interno. En las elecciones autonómicas de 2016, resultaron elegidos parlamentarios del PP Alfonso Alonso, Carmelo Barrio, Javier de Andrés (sustituido poco después por Javier Ruiz de Arbulo), Laura Garrido y María del Carmen López de Ocariz por Álava, Antón Damborenea y Nerea Llanos por Vizcaya, y Borja Sémper (reemplazado a finales de legislatura por Asun Guerra) y Juana de Bengoechea por Guipúzcoa.

Hay conjura para mostrar “lealtad” a Iturgaiz, pero no cesa el malestar por la aniquilación de Alonso. “Nos imponen candidatos, intervienen el partido y eliminan el proyecto de vascos para vascos”, ha censurado en Twitter el único representante del partido en las Juntas Generales de Guipúzcoa —el Parlamento foral—, Juan Carlos Cano. Este territorio ejemplifica las tensiones existentes con Génova desde que Casado se hizo con el liderazgo del partido a mediados de 2018, con enfrentamientos sonados que acabaron por forzar la salida de Sémper. Arrinconado por Génova, fue el gran damnificado por este pulso. Tras su marcha, el partido sigue sin liderazgo, con el secretario general, José Luis Arrue, asumiendo las riendas en funciones, después de que la dirección nacional paralizase la elección como presidente guipuzcoano del candidato oficialista propuesto por su antecesor en el cargo.

“No cuento con la confianza de la dirección y en esa circunstancia es imposible seguir ostentado esta responsabilidad. No es posible ejercer el liderazgo sin capacidad de decidir algunas cosas”, justificó Alonso para dar cuerpo este lunes a su dimisión en una comparecencia en la que no estuvo arropado por la presidenta de Vizcaya, Raquel González, quien horas antes había apoyado públicamente la decisión de Casado. Llueve sobre mojado. La capacidad de decisión en la configuración de las listas, asume el equipo del ya expresidente de los populares vascos, está muy en el aire. “El PNV se está frotando las manos con todo lo que está sucediendo”, sentencia un alto cargo del PP vasco ante las repercusiones que se prevén tras los últimos acontecimientos políticos en torno al partido.

País Vasco

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