COMICIOS GENERALES DEL 10 DE NOVIEMBRE

La 'guerra' en el PP de Guipúzcoa amenaza al 10-N y a las elecciones vascas

La nueva imposición del candidato Íñigo Arcauz deja "muy tocada" a la formación, con Sémper como gran damnificado por el "castigo" de Génova: "Existe el riesgo de ser irrelevantes en el País Vasco"

Foto: Borja Sémper y Pablo Casado sonríen en unas fiestas en San Sebastián. (EFE)
Borja Sémper y Pablo Casado sonríen en unas fiestas en San Sebastián. (EFE)

Si hay un lugar que el PP da por perdido de antemano de cara a las elecciones generales del 10 de noviembre, ese es Guipúzcoa, donde apenas obtuvo el 5,08% de los votos en los comicios del 28 de abril, que en su conjunto arrastraron a los populares vascos a una debacle histórica al perder los dos escaños en el Congreso y quedarse por primera vez en la democracia sin representación en la Cámara Alta. Pero el asumido fracaso electoral en Guipúzcoa se trata de un mal menor, piensan en la dirección territorial del partido. Porque, antes de la cita con las urnas, se ha perdido mucho más que cualquier representación en la Cámara Alta.

Son varias las derrotas de antemano. Se ha resquebrajado la confianza entre el PP de Guipúzcoa y Génova. Aún persiste el fuerte malestar, cuando no indignación, en la dirección territorial, y por extensión en la cúpula vasca, por la nueva imposición desde Madrid del candidato Íñigo Arcauz, a quien se rechaza no solo por las abiertas diferencias políticas –el aspirante abandera postulados más radicales– sino por su trayectoria profesional y personal. “No responde a la imagen y trayectoria ética y ejemplar de este partido”, protestó con contundencia el comité electoral de Guipúzcoa ante su elección en una resolución que fue remitida a la dirección nacional.

Se refiere el PP de Guipúzcoa, en esencia, a las presuntas deudas contraídas a nivel profesional por Arcauz, que en 2015 fue dejado de lado por el partido tras acabar la etapa de cuatro años de concejal en San Sebastián, hasta que fue recuperado por el presidente del partido, Pablo Casado, para las elecciones generales del 28 de abril. Ya entonces el comité electoral del territorio mostró su disconformidad con esta designación en una queja fundada en los mismos argumentos. Por ello, no se entiende que Génova no atienda a los argumentos ofrecidos e incida en un candidato que suscita un fuerte rechazo a nivel interno. "¿Por qué?", se preguntan.

La derrota interna la escenifica Borja Sémper, el gran damnificado de antemano por el 10-N. Existe el convencimiento general en el PP vasco de que en la elección de Arcauz hay implícito "un castigo" al presidente del partido en Guipúzcoa, uno de los principales apoyos que tuvo Soraya Sáenz de Santamaría en el proceso interno para suceder a Mariano Rajoy al frente del partido, y una de las voces internas más críticas con Génova en la actualidad. Quien está considerado un 'verso libre' dentro del partido ha intensificado sus posicionamientos críticos con la dirección y las estructuras internas tras las llegada de Casado.

Hace un mes escaso, cuando el PP vasco celebró en Vitoria una convención para definir un perfil propio que marque distancias con Génova, Sémper elevó la voz con contundencia contra Cayetana Álvarez de Toledo, la número 2 del partido y mano derecha de Casado, por cuestionar este pretendido nuevo discurso y poner en duda la trayectoria política de los populares vascos por su “tibieza” ante el nacionalismo. “Mientras algunas caminaban cómodamente sobre mullidas moquetas otros nos jugábamos la vida en la calle defendiendo la Constitución”, censuró el hoy portavoz del PP en el Ayuntamiento de San Sebastián, quien no dudó en esconder las siglas del partido durante su campaña a la alcaldía del consistorio de la capital guipuzcoana, lo que fue criticado abiertamente por Arcauz. Ahora, su insistente apuesta por otro candidato para el 10-N, y más tras los resultados de hace medio año, no ha sido tenida en cuenta por Madrid, que no le ha brindado el apoyo reclamado.

Llueve sobre mojado en las relaciones entre Génova y el PP vasco, que ha quedado relegado a un papel secundario en Madrid después de una etapa dorada con Rajoy a raíz del proceso interno para asumir el liderazgo del partido, en el que la formación presidida por Alfonso Alonso avaló de forma mayoritaria a Sáenz de Santamaría. Las discrepancias son palpables y los encontronazos no se ocultan. En este escenario, Sémper abanderó la rebelión de los populares vascos por el expediente informativo abierto por Génova al secretario general en Guipúzcoa y representante en las Juntas Generales del territorio, Juan Carlos Cano, por votar a favor de que EH Bildu presidiera la comisión de Derechos Humanos en una decisión que el afectado achacó a una “confusión” –su postura, en su caso, no fue determinante para el resultado final–. “Se ha puesto bajo sospecha de ser filoetarra a un hombre que ha dado su vida por el PP”, se reprochó a la dirección nacional. Los populares vascos enmarcaron la actuación de Génova en una respuesta a las duras críticas vertidas tras el 28-A por Cano, que atribuyó la debacle electoral al "abandono de la moderación" y al "blanqueo" a la extrema derecha, al tiempo que reprochó que las decisiones para Guipúzcoa se adopten en Madrid. El expediente abierto sigue todavía pendiente de resolución.

La actuación de Madrid ha dejado "muy tocada" a la dirección de Guipúzcoa: "No sé a qué está jugando Génova. Les importa poco que el partido se rompa"

El escepticismo es palpable en el PP de Guipúzcoa, donde se asume que la actuación de la dirección nacional ha dejado “muy tocada” a la formación. “No sé a qué está jugando Génova. Les importa poco que el partido se rompa”, censura una voz autorizada, que atribuye todo a “peleas personales”.

Hay mucho en juego. Se ha perdido ya mucho a presente y existe la serie amenaza de que las pérdidas se proyecten a futuro, con las elecciones autonómicas vascas del próximo año a la vuelta de la esquina, y en las que el PP vasco se enfrenta a la posibilidad de caer en la irrelevancia política en su progresivo retroceso electoral. Por ello, con la mirada puesta en la trascendental cita con las urnas de 2020, se ha firmado lo que se califica de “falsa paz” de cara al 10-N. El malestar también alcanza a la decisión de Madrid de designar de nuevo a Beatriz Fanjul como abanderada de la plancha por Vizcaya –el único consenso se da en Álava, donde la lista está encabezada por Mari Mar Blanco en sustitución del hoy senador autonómico Javier Maroto–, pero a nivel público se ha optado por enterrar el hacha de guerra y trasladar una imagen de unidad. De lo contrario, como advierte un destacado dirigente del PP vasco, “existe el riesgo de ser irrelevantes en el País Vasco”. “El electorado castiga todo este tipo de cosas”, remarca.

Se ha impuesto una tregua con vistas a las trascendentales elecciones vascas de 2020: "Existe el riesgo de ser irrelevantes en el País Vasco"

Así, se ha impuesto ahora la tregua. Al respecto, Arcauz, fiel a Casado, da por “cerrada” la polémica interna de cara al 10-N. “Todos estamos ahora en la misma dirección, remando juntos”, apunta en un cierre de filas de cara al exterior. Según asegura, ha “limado asperezas” y “curado las heridas” con Sémper, que en la pasada campaña electoral le dejó abandonado. Y ahora todo hace indicar que el líder de los populares guipuzcoanos volverá a estar ausente en la campaña, salvo, en su caso, contadísimas excepciones. Su participación en la caravana electoral guipuzcoana está a día de hoy en el aire. “Me ha dicho que participará en función de su agenda. Hay que tener en cuenta que es concejal en San Sebastián y parlamentario vasco”, revela de forma clarificadora el candidato popular. El propio Sémper, que ha optado por mantener un perfil bajo en estas últimas semanas a nivel público, también ha dejado constancia de que su disponibilidad la marcarán sus compromisos institucionales. El PP vasco celebrará un acto con los tres candidatos territoriales en Vitoria el 1 de noviembre que contará con la presencia de Casado, que abrirá un periodo electoral que, en el caso de Guipúzcoa, llevará a Alfonso Alonso a San Sebastián (día 4) e Irún (6) para participar en eventos con el cabeza de lista.

Iñigo Arcauz, flanqueado por Txema Murguiondo y Asun Guerra, en la presentación de las líneas maestras del programa electoral este miércoles en la sede del PP de San Sebastián. (J.M.A.)
Iñigo Arcauz, flanqueado por Txema Murguiondo y Asun Guerra, en la presentación de las líneas maestras del programa electoral este miércoles en la sede del PP de San Sebastián. (J.M.A.)

Arcauz, partidario de llegar a acuerdos con Vox, lidera una lista que apenas introduce un cambio con relación a los anteriores comicios. De ella sale Silvia Garcia Baglietto, que tras integrar la candidatura del PP por Guipúzcoa el 28 de abril en el quinto puesto formó parte de la plancha de la formación de Santiago Abascal en Irún como suplente última en las elecciones municipales que tuvieron lugar apenas un mes después, el 26 de mayo. Tampoco hay diferencias sustanciales en torno a las principales líneas de su programa, que ahora da más relevancia si cabe a la “unidad constitucional” y a la necesidad de “terminar con la inestabilidad política en España” a raíz del ‘procés’ y la “irresponsable” respuesta que está dando el presidente en funciones, Pedro Sánchez, al desafío soberanista catalán.

Las líneas maestras de su programa fueron desglosadas esta semana en un encuentro con los medios de comunicación en la sede del PP de San Sebastián, donde Arcauz hizo especial hincapié con una clara intencionalidad en su apuesta por la defensa de los pequeños emprendedores y los autónomos. “Hay que intentar ayudar a aquellos emprendedores que fracasan. Tristemente hay casos de fracasos entre emprendedores, Hay que intentar ayudar a estas personas que no han tenido suerte al iniciar un negocio”, expuso en un mensaje no exento de un claro mensaje dirigido a la dirección del PP de Guipúzcoa por los argumentos esgrimidos ante Génova para desactivar su candidatura.

El sondeo de intención de voto del Gobierno vasco de cara al 10-N vuelve a dejar sin representación al PP tras perder sus dos escaños el 28 de abril

La recuperación del PP a nivel nacional que auguran las encuestas ante el 10-N no se sustentaría en el País Vasco, según determina el sondeo de intención de voto hecho público este pasado lunes por el Gobierno vasco, que deja sin representación a los populares en esta comunidad tras perder el 28 de abril sus dos escaños en el Congreso por Vizcaya y Álava. La encuesta tampoco deja bien parado al PP vasco de cara a las elecciones vascas del próximo año, previstas en principio para otoño, al acentuar su progresivo hundimiento con la pérdida de dos de los nueve parlamentarios actuales en la Cámara de Vitoria –lograría cuatro asientos por Álava, dos por Vizcaya y uno por Álava–.

Para la cita con las urnas del próximo año, el partido liderado por Alonso espera que surta efecto el perfil propio de centralidad desde la moderación basado en la foralidad y la defensa del Concierto que dibujó en la convención de septiembre en Vitoria para no caer en la irrelevancia política. Pero está por ver cómo afecta el 10-N de cara a un partido que, de primeras, y a la espera de los resultados que deparen las urnas, ya ha provocado derrotas y derrotados.

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