SE QUEDA SIN ESCAÑO EN EL CONGRESO

"Crispación y radicalización": los errores de Maroto que expulsan al PP del País Vasco

Hay factores que explican su derrota electoral más allá de la debacle general del partido y la división del voto de la derecha: "La radicalización no es lo que esperaba el votante del PP en Álava"

Foto: Maroto y Casado, durante un mitin de campaña en Vitoria. (EFE)
Maroto y Casado, durante un mitin de campaña en Vitoria. (EFE)

Bromeaba con los periodistas Javier Maroto a la hora de depositar el voto este domingo en el colegio Sagrado Corazón de Vitoria que había perdido cinco kilos de peso durante la campaña electoral por la presión que supone compaginar las labores de candidato del PP al Congreso por Álava con las de jefe de campaña del partido a nivel nacional. Lo que no se imaginaba entonces era que, horas después, también iba a perder el escaño por Álava al que optaba tras dejarse estos días por el camino 10.000 votos en este territorio.

La derrota personalizada en Maroto es el mayor exponente de la debacle sin precedentes en las elecciones generales del PP en el conjunto de España, y en especial en el País Vasco, donde los populares se quedan por primera vez en la historia sin representación en el Congreso de los Diputados tras perder los dos escaños logrados en los anteriores comicios —uno por Álava y otro por Vizcaya—. Atrás, muy atrás, han quedado esos tiempos en que los populares vascos contaban con siete asientos. Ahora, el PP vasco, arrastrado en líneas generales por la hecatombe sufrida por el partido, desaparece de la Cámara Baja tras perder en la comunidad 55.000 votos con respecto a 2016 y lograr 94.518 sufragios, apenas el 7,44% del total.

La derrota de Javier Maroto ejemplifica la debacle sin precedentes del PP vasco, que por primera vez se queda sin representación en el Congreso

Si dura es la derrota en el conjunto de España, especialmente lo es en Álava, por la persona y por el lugar, el tradicional bastión de los populares en el País Vasco. El varapalo, además, deja muy debilitado al partido a las puertas de las elecciones forales y municipales del próximo 26 de mayo, donde, en el caso de Álava, el PP aspira a recuperar el poder en las dos principales instituciones del territorio, la Diputación Foral y el Ayuntamiento de Vitoria.

En los anteriores comicios generales, en los que el País Vasco sufrió el tsunami de Podemos, que arrasó en los tres territorios, el PP fue la segunda fuerza en Álava con 34.276 votos, por delante del PNV (26.703) y el PSOE (26.381). Un año antes, en las municipales, el PP, liderado por un Maroto que optaba a la reelección, ganó en Vitoria con holgura —obtuvo el 30,1% de los sufragios, con 35.722 apoyos—, si bien EH Bildu, que se situó como la segunda fuerza, le regaló la alcaldía al PNV con tal de desalojar del poder al dirigente popular. Hoy, el PP, con Maroto de nuevo a la cabeza, es la quinta fuerza en Álava con 24.304 votos.

¿Por qué el exalcalde de Vitoria ha sufrido este duro revés en su feudo? Hay dos circunstancias relacionadas entre sí que son compartidas por todos: el declive del PP en el conjunto de España y la fragmentación del voto de la derecha. "Hay un factor estructural que no está relacionado específicamente con Álava, y es la fragmentación del voto de la derecha en España. Álava es la provincia vasca que más tiene que ver con España", afirma Braulio Gómez, politólogo y responsable del Deustobarómetro. Maroto perdió el escaño en dura pugna con EH Bildu por un margen de casi 400 votos. De haber logrado atraer algunos de los 5.587 votos que ha obtenido Vox o de los 7.039 de Ciudadanos, el vicesecretario de Organización del PP tendría un asiento en el Congreso y, de este modo, el País Vasco no se convertiría en la única comunidad de España que ha dejado a la derecha sin representación en la Cámara Baja. “Ha habido una pequeña fragmentación del voto, pero la suficiente para perder el escaño”, señala.

La de la división del voto es la lectura sencilla. Porque, si se miran a los números, Ciudadanos y Vox no han atraído ni a la mitad de los 10.000 votos perdidos por el PP en Álava —de hecho, la formación de Albert Rivera ha perdido 1.300 apoyos con respecto a 2016 en esta provincia—. Por ello, detrás hay otras explicaciones, que pueden ser más o menos compartidas. Gómez es muy contundente al respecto y apunta a la “estrategia de crispación y radicalización” que ha articulado Maroto como jefe de campaña a nivel nacional y que, en el caso de Álava, se ha traducido en una “fuerte agresividad” hacia el resto de fuerzas, especialmente contra el nacionalismo, lo que ha creado “un sentimiento de rechazo” entre muchos votantes del PP que avalaban ese espacio de “moderación y negociación” que le llevaba a colaborar con el PNV en las instituciones. Durante su etapa política en Vitoria, especialmente al frente del Ayuntamiento de Vitoria, Maroto se había caracterizado por llegar a entendimientos con las diferentes formaciones, incluida la antigua Batasuna. “Esta radicalización no es la que esperaba el votante del PP en Álava, que estaba acostumbrado a esta cierta moderación, colaboración con el nacionalismo”, expone.

La estrategia de crispación y radicalización ha generado un sentimiento de rechazo entre muchos votantes del PP de Álava que avalaban ese espacio de moderación que le llevaba a colaborar con el PNV

En esencia, para Gómez, el “gran error” de Maroto ha sido “articular una campaña para toda España contraria a sus propios intereses en Álava”. "La campaña diseñada iba en contra del PP vasco", sentencia. Además, a esta estrategia “particularmente dañina” para los populares vascos se le une la “propia personalidad” de quien es uno de los hombres fuertes de Pablo Casado. Sin embargo, el profesor de Ciencia Política de la Universidad del País Vasco (UPV-EHU) y miembro del equipo que elabora el Euskobarómetro Rafa Leonisio no cree que el “protagonismo” que ha buscado Maroto durante su agresiva campaña, con duros insultos al candidato de EH Bildu, Iñaki Ruiz de Pinedo, a quien llamó “miserable”, “cobarde” y “escoria” durante un debate organizado por 'El Correo', le “haya afectado negativamente a la hora de frenar ese voto que se le iba a escapar” a otras fuerzas de la derecha por la caída generalizada del PP. “Es su perfil. Además, estamos hablando de que ha perdido el escaño por 300 y pico votos. Es como lanzar una moneda al aire. Cuando estás en una posición débil, a poco que te roben unos votos…”, esgrime.

Más allá de personalismos y de actitudes, Leonisio apunta "al viento en contra del PP” en el conjunto de España y que ha pasado factura en Álava, un territorio que tiene "un comportamiento muy similar” al del resto de provincias españolas, para explicar este "auténtico desastre" de resultados. “Es pura matemática. Si la bajada del PP es general, Álava no es una excepción”, asevera. No obstante, aunque el perfil de Maroto es de “sobra conocido”, Gómez sí considera que el dirigente popular se ha equivocado al incidir en sus discursos controvertidos. En especial, el que une el fraude en las ayudas sociales con la inmigración, mensaje que le reportó unos grandes resultados en las elecciones municipales de 2015 dentro de un contexto generalizado de pérdida de apoyos en el PP. “Ha insistido en polémicas populistas que ya no son de este tiempo. En esta ocasión, no ha estimulado el voto”, subraya.

Que Maroto se haya quedado fuera del Congreso después de que los cuatro escaños en juego por Álava hayan ido a parar al PNV, PSOE, Podemos y EH Bildu no ha sorprendido a todos. De hecho, algunos sondeos apuntaban a esta posibilidad. Y, en este escenario, el PP apostó por radicalizar la campaña con enfrentamientos duros con el resto de fuerzas. A este respecto, el director del Deustobarómetro estima que las duras descalificaciones vertidas contra el candidato ‘abertzale’ al final de la campaña han ido en su contra, ya que “han podido movilizar” a votantes de la antigua Batasuna que tradicionalmente no comulgan con las elecciones generales. “Al estigmatizar al adversario ha activado el voto alrededor de EH Bildu”, opina Gómez para explicar que la coalición 'abertzale' haya subido unos 9.000 votos en relación a 2016 y haya superado al PP gracias a los 24.687 sufragios obtenidos —ha pasado del 9,5% del apoyo en esta provincia al 13,9%—. En todo caso, hay que tener en cuenta que ya de por sí la consigna de EH Bildu en Álava para estas elecciones generales era muy clara: movilizar al electorado para derrotar al dirigente popular. "Bildu ha conseguido su objetivo de lograr una gran movilización en Álava para echar a Maroto", corrobora Leonisio.

EH Bildu ha ganado el escaño al PP en Álava tras crecer 9.000 votos: "Ha conseguido su objetivo de lograr una gran movilización para echar a Maroto"

De hecho, los principales líderes de la coalición ‘abertzale’ han celebrado con euforia —y sorna— la caída de Maroto, que se había convertido en uno de los grandes objetivos para estas elecciones de la antigua Batasuna, que ha duplicado su presencia en el Congreso al obtener cuatro escaños en la Cámara Baja —uno por Álava, otro por Vizcaya y dos por Guipúzcoa—. “Adiós Maroto. Adiós Pablo Casado, adiós trifachito. Ni pudistéis ni podéis ni podréis con nosotros. Gora Euskal Herria Askatuta!”, ha clamado en Twitter Arnaldo Otegi. “La noticia del día, por épica y por relevancia, es que hemos vuelto a mandar a Maroto a casa”, sacaba pecho en esta red social la dirigente 'abertzale' Bakartxo Ruiz, exhultante con la derrota del exalcalde de Vitoria, con “independencia” de que el escrutinio en Navarra no diera a EH Bildu el escaño que pugnaba con el PSOE.

"La noticia del día, por épica y por relevancia, es que hemos vuelto a mandar a Maroto a casa", saca pecho Bildu. "Adiós Maroto", celebra Arnaldo Otegi

"Perder 10.000 votos en Álava es muchísimo", evidencia Leonisio. El apoyo que otrora concitaba Maroto ahora ha podido ir a parar al PSOE y al PNV. En las filas del PP se considera que el voto más moderado se ha desplazado a la formación de Andoni Ortuzar, que ha logrado un triunfo histórico en Álava que ha contribuido a cimentar su holgada víctoria en las elecciones generales en el País Vasco, donde ha obtenido seis escaños, uno más que en 2016. Pero también los socialistas se han beneficiado. Así lo estima Gómez, que defiende que suele haber un trasvase de votos entre el PP y el PSOE en los comicios generales en función de las circunstancias. Los socialistas han crecido cerca de 90.000 votos en el País Vasco y se sitúan como segunda fuerza, aunque empatados a cuatro escaños con Podemos y EH Bildu. La debacle del PP vasco se evidencia en la pérdida de casi 40.000 votos en Vizcaya —obtiene 49.601 sufragios, el 7,21% del total— y de más de 14.000 en Guipúzcoa, donde consigue 20.613 apoyos, apenas el 5%.

De forma pública, en el PP vasco se eluden las críticas a Pablo Casado, muy cuestionado tras perder la mitad de sus escaños a pesar de que no se plantea dimitir. “No es momento [de abrir el debate sobre su marcha]”, asevera Amaya Fernández, secretaria general de los populares vascos, quienes han perdido el peso que tenían en Génova con Mariano Rajoy tras el apoyo mayoritario dado a Soraya Sáenz de Santamaría en las primarias del partido. También elude los reproches públicos el líder del PP vasco, Alfonso Alonso, quien no obstante sí ha deslizado alguna crítica por el excesivo viraje a la derecha al reclamar una “reflexión” interna para volver a ser “la gran fuerza del centro político español”. Aquí también hay reproches internos a Maroto, a quien señalan como uno de los grandes culpables del varapalo electoral sufrido por el partido al idear una equivocada estrategia de campaña para el conjunto de España con mensajes próximos al ideario de Vox.

El PP vasco elude abrir el debate sobre la marcha de Casado, pero Alfonso Alonso pide "una reflexión para volver a ser “la gran fuerza del centro político"

A nivel político, existe más o menos consenso. “Maroto ha pagado muy cara su apuesta por la crispación”, resume un destacado dirigente de otro partido en Álava en una valoración que es compartida de forma generalizada. El escenario ahora tras el 28-A es muy abierto. La debacle del PP personificada en Maroto, más allá del enorme significado político del presente, va a tener importantes consecuencias a corto plazo, en las elecciones de dentro de un escaso mes. "El golpe psicológico es tremendo", remarca Leonisio.

Para esta trascendental cita con las urnas, los populares en Álava parten con una desventaja de más de 15.000 votos con respecto al PNV —primera fuerza— y el PSE —segunda—, que han quedado en estos comicios generales en una posición muy igualada. “Es muy complicado que el PP se pueda recuperar en el conjunto de España”, coinciden en señalar Gómez y Leonisio. Es más, consideran que el objetivo que se tienen que marcar los populares es no perder más votos. “Todavía hay margen de caída”, afirma de forma elocuente el director del Deustobarómetro. “El panorama es muy complicado para el PP vasco. La historia nos dice que PP y PSOE sacan muchos más votos en las generales, por lo que sería muy extraño que subiera en votos. En muchas instituciones, se va a quedar fuera”, vaticina, por su parte, el miembro del equipo del Euskobarómetro.

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