Por encima de los 100 escaños, según Génova

El PP alienta el voto útil con sondeos que acercan a Casado al empate con Sánchez

Pendientes de la inacción de Sánchez ante Torra, el PP detecta como escollo para su subida la fidelidad del electorado de Vox y la ayuda para Abascal de la exhumación de Franco

Foto: Casado clausura acto del PP en Toledo. (EFE)
Casado clausura acto del PP en Toledo. (EFE)

"Pasamos de los 100 escaños y del 22% de voto desde la semana pasada, y seguimos subiendo", aseguraban en la dirección del Partido Popular en el arranque de las jornadas de violencia callejera de los independentistas catalanes. Con Pedro Sánchez "sobrepasado" por los acontecimientos, según Pablo Casado, y sin visos de que vaya a tomar medidas extraordinarias salvo la de difundir que no coge el teléfono a Torra, en el propio PP reconocen que la precampaña de verdad empieza ahora y que lo visto en Cataluña marcará los pronósticos demoscópicos a partir de este lunes.

Al PSOE le queda también la baza de sacar a Franco del Valle de los Caídos, un factor que puede favorecer la intención de voto de Vox, el principal escollo que encuentran ya los populares en sus sondeos para 'rebañar' algunos escaños en las circunscripciones de siete o menos escaños. Antes incluso de constatarse la pasividad del Gobierno ante la reedición de la intentona separatista del 1-O, el partido de Santiago Abascal se confirmaba en las encuestas como principal garantía para la continuidad del PSOE en el primer puesto en la mayoría de las provincias.

Vox logró el 28-A un 10% de los votos y 24 escaños, alrededor de la mitad de los previstos en los sondeos. Dos meses después, en los comicios europeos del 26 de mayo, la candidatura presentada por Abascal se quedó en el 6,2%. Con ese dato, más los de las municipales y autonómicas y los sondeos de septiembre, en la sede de Génova daban por hecho que podrían recuperar a la mayoría de sus antiguos votantes fugados a Vox. Ahora no ven las cosas tan claras y temen que la inacción de Sánchez ante el desafío separatista y el próximo espectáculo de la exhumación de Franco consoliden e incluso aumenten la intención de voto hacia Vox y, de rebote, frenen el ascenso de los populares.

Los dirigentes del PP al frente de las candidaturas tienen todas las esperanzas puestas, más que en las encuestas, en el ambiente que detectan en sus provincias, muy diferente al del 28-A. "Esta vez la gente volverá a votar con la cabeza en vez de con el corazón", comentan al asegurar que su llamamiento a la unidad del centro derecha sí está calando esta vez. Tienen el argumento reforzado de las 34 circunscripciones donde el voto a Vox no sirvió para nada ("cero diputados", repiten"), e incluso favoreció al bloque de izquierdas. Pero el crecimiento teórico del PP, por el momento, procede sobre todo de antiguos votantes de Ciudadanos.

En la dirección del PP dicen que sus expertos escrutadores de encuestas, las propias y las que publican los medios, les daban antes del fin de semana de terrorismo callejero en Barcelona hasta los 106 diputados en el supuesto más optimista y con un PSOE a la baja, por debajo de los 123 de la pasada legislatura. El reparto de escaños que manejan en Génova obedece más a simulaciones aplicadas a los resultados anteriores, mientras que el porcentaje de voto es fijo y creciente, el 22% de primeros de octubre y con una subida de un punto a la semana.

El líder de Vox Santiago Abascal (i), el líder de Ciudadanos Albert Rivera (c), y el presidente del PP Pablo Casado, durante el desfile del 12-O. (EFE)
El líder de Vox Santiago Abascal (i), el líder de Ciudadanos Albert Rivera (c), y el presidente del PP Pablo Casado, durante el desfile del 12-O. (EFE)

Difundir que Casado pisa los talones a Sánchez en intención de voto es uno de los principales mensajes de campaña que el PP ensaya para los próximos días con el fin de concentrar el voto útil de todo el centro derecha. En la anterior campaña, el PSOE supo explotar la imagen de una posibilidad cierta de victoria del 'trifachito' (PP más Cs y Vox) para captar el voto útil de la izquierda, y el PP se propone ahora aglutinar al electorado de centro derecha como único partido capaz de apartar a Sánchez del Palacio de la Moncloa.

Con ese fin de ampliar el menguado espectro de su electorado del 28-A, el Partido Popular aplica en el arranque de la precampaña electoral un nuevo reparto de papeles entre sus principales dirigentes, distinto al protagonismo absoluto y único de Pablo Casado del 28-A. Repite Cayetana Álvarez de Toledo en el frente catalán como cabeza de lista y acaparadora de las iras de los independentistas mientras el presidente del PP se hace acompañar en los actos más institucionales por la expresidenta del Congreso y antigua mano izquierda de Mariano Rajoy, Ana Pastor.

Pastor es la apuesta del partido como escolta de Casado para el 10-N, una representante cualificada y con la mejor imagen de la etapa anterior

La presencia destacada de la nueva número dos de Casado en la candidatura de Madrid viene a cubrir el flanco que dejó vacío en la anterior campaña Adolfo Suárez Illana, primer fichaje estrella del presidente del PP nada más llegar al cargo. Las meteduras de pata de Suárez en marzo, antes de empezar la campaña y a cuenta del aborto, obligaron a la dirección a dejarle en segundo plano pese a que al principio contaban con su figura como herederos de la Transición y del centrismo 'auténtico'.

Ana Pastor es la apuesta del aparato del partido en esta campaña por escoltar a Casado con una representante cualificada y depositaria de la mejor imagen de la etapa anterior del PP. El último viernes de precampaña estuvieron juntos en la firma del pacto de coalición con Foro para presentarse a las urnas en Asturias y luego coincidieron en los actos de los Premios Princesa de Asturias.

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