Toni Cantó, un camaleón naranja en el 'oasis valenciano'
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POLÍTICO DE CIUDADANOS

Toni Cantó, un camaleón naranja en el 'oasis valenciano'

Tras darse a conocer en la política nacional con un estilo hipercrítico, solo ha recuperado protagonismo en la Comunidad cuando ha bajado de Twitter para dialogar con la izquierda

Foto: Toni Cantó, en la sede de Ciudadanos en Valencia. (Marga Ferrer)
Toni Cantó, en la sede de Ciudadanos en Valencia. (Marga Ferrer)

-¿No cree que Ciudadanos se ha convertido en un partido un poco camaleón?

-Sí, un poco sí, la verdad.

Cuando el pasado vienes 18 de diciembre un periodista le preguntó a Toni Cantó por su capacidad y la de su partido para mudar el color de la piel, a algunos de los presentes les dejó algo perplejos la sinceridad del coordinador autonómico y portavoz de la formación naranja en el Parlamento regional. En ese momento, Cantó ya sabía que pocos días después se iba a revelar su identidad en el programa 'Mask Singer' de Antena 3, así que se permitió la licencia de 'trolear' a los plumillas a los que había convocado en un encuentro informal para explicarles lo cerca que estaba de alcanzar un acuerdo para respaldar los presupuestos del año que viene con el 'president' de la Generalitat, el socialista Ximo Puig, con el que se había citado el lunes siguiente.

Finalmente, el acuerdo terminó rebajado a una abstención a las cuentas del llamado Consell del Botànic, después de que el tripartito que lo compone solo aceptase algunas de las enmiendas propuestas por Cantó. Tras varios días de reuniones técnicas, Compromís y Podemos se negaron a admitir una minireforma fiscal con rebaja en el IRPF que los socialistas sí estaban dispuestos a aceptar.

La negociación cruzada entre los partidos botánicos y Ciudadanos ha monopolizado las crónicas políticas locales en las últimas semanas en la Comunidad Valenciana. En el 'oasis' valenciano, donde la crispación y polarización que transmite la política nacional se perciben como un fenómeno más capitalino que real, el idilio vivido entre Ximo Puig y Cantó, con varios encuentros oficiales y oficiosos en las últimas semanas, ha competido en espacio en las redacciones con los líos internos que periódicamente salpican la vida interna del Ejecutivo autonómico.

Ximo Puig y Toni Cantó, en uno de sus encuentros.
Ximo Puig y Toni Cantó, en uno de sus encuentros.

Mientras la vicepresidenta Mónica Oltra (Compromís) se revolvía contra el vacío que a menudo le regala Puig y reclamaba más cogobernanza, el 'president' se fotografiaba con un político que, cuando regresó a Valencia el año pasado para ocupar la candidatura autonómica, no dudaba en lanzar duras críticas contra los socialistas ("el PSC valenciano" era su frase preferida) y en despreciar permanentemente las políticas de sus socios de Compromís y Podemos. La red social de Twitter, la favorita de Cantó, tiene tanta memoria como la desgana con la que los compañeros de Gobierno de Puig han abordado las conversaciones con quien periódicamente los ha vilipendiado. ¿Regalarle la foto del pacto? No, gracias, ha sido la respuesta final de valencianistas y morados.

Con todo, tras perder visibilidad mediática desde que Albert Rivera lo envió a Valencia, las negociaciones en torno a los presupuestos autonómicos han servido al político y actor para ganar protagonismo y salir de la irrelevancia a la que parecía abocado. Desde su aterrizaje autonómico, nunca Cantó había acumulado tantos titulares como cuando ha seguido a pies juntillas la orden de la nueva lideresa de Ciudadanos, Inés Arrimadas, se ha bajado de Twitter y ha dialogado con los partidos de izquierda. Que se abran carriles transversales es hoy más noticia que los discursos de confrontación.

La duda para muchos observadores es, por una parte, si Ciudadanos logrará recuperar espacios a largo plazo con su nueva estrategia o si su electorado será devorado, a derecha e izquierda, por el PP y por el PSOE. Y por otro, si la transformación camaleónica de Toni Cantó es real o meramente impostada; es decir, si mantendrá su perfil dialogante en el futuro. Si se analiza la trayectoria del político nacido en Valencia en 1965, no es difícil concluir que hará lo que mejor encaje con su supervivencia.

Diputado en el Congreso por UPyD entre 2011 y abril de 2015, fue uno de los fichajes mediáticos de Rosa Díez hasta que el invento de la exsocialista comenzó a hacer aguas y a ser opada desde un emergente Albert Rivera con ganas de conquistar la política española desde Cataluña. Tras quedar en minoría en los líos intestinos de UPyD, Cantó no tardó en dar el salto a Ciudadanos junto con un grupo de militantes y, en las elecciones generales de diciembre 2015, se coló en la lista naranja al Congreso como número dos por Valencia, por detrás de Vicente Ten. Apenas unos meses después, como consecuencia de la repetición de las elecciones ante la ausencia de acuerdos para formar Gobiernos, el actor escaló una posición y compareció como número uno en la lista valenciana.

En el paso desde el partido de Rosa Díez al de Rivera ya demostró sus dotes camaleónicas y de interpretación política. "No es el tipo de política que yo quiero practicar", contestaba meses antes a una periodista cuando le preguntó por las primeras fugas desde las filas lilas a las naranjas, y él todavía permanecía junto a la política vasca.

Foto: Manuel Mata, portavoz y negociador del PSPV-PSOE, y Toni Cantó al fondo hablando por teléfono.

En Ciudadanos logró abrirse hueco en Madrid. Parecía destinado a ocupar un espacio visible en la política nacional. Sus dotes para la oratoria en público, su capacidad para navegar con cierto éxito en el polarizado universo de las redes sociales, generando adhesiones a su derecha y enemistades a su izquierda, una costumbre que todavía practica, y su aparente cercanía al núcleo de confianza de Rivera le otorgaron protagonismo en el escenario capitalino.

Sin embargo, el entonces líder naranja tenía reservada para él otra misión: la de tratar de frenar el hundimiento al que parecía abocado su partido en la Comunidad Valenciana, donde nadie ejercía liderazgos claros y se multiplicaban las escaramuzas internas.

Inés Arrimadas y Toni Cantó. (EFE)
Inés Arrimadas y Toni Cantó. (EFE)

En junio de 2017, cuatro diputados autonómicos capitaneados por el exportavoz en las Cortes Valencianas, Alexis Marí, abandonaron la disciplina del grupo para pasarse al mixto con críticas a la dirección nacional y reproches sobre la ausencia de democracia interna y de autonomía en la toma de decisiones. La crisis venía de lejos, cuando Marí fue apartado de su puesto de síndico tras mostrarse crítico con el trato que los Presupuestos Generales del Estado pactados por Mariano Rajoy y Ciudadanos para 2017 daban a la Comunidad Valenciana. En octubre de 2018, abandonaría también la formación naranja Carolina Punset, pareja de Marí y entonces eurodiputada. Punset dio el portazo cuestionando la estrategia de Rivera de desplazar el partido hacia la derecha para convertirlo en la “marca blanca del PP”.

Marí y Cantó no eran desconocidos. Ambos se habían enfrentado ya orgánicamente en UPyD. El primero abandonó el partido lila de Rosa Díez tras perder el pulso interno y estuvo en el germen la implantación de Ciudadanos en la Comunidad Valenciana. Pero una vez dentro del partido naranja, mientras Cantó cerraba filas con la estrategia de reforzar los bloques izquierda-derecha marcada por Rivera para tratar de dar el 'sorpasso' al PP, Marí iba evolucionando hacia posiciones más pactistas que le han llevado incluso a mantener encuentros en la cárcel con los líderes independentistas catalanes. Punset trabaja ahora como asesora del presidente de la Generalitat, Ximo Puig, en asuntos europeos. "Si mañana tiene que decir que ha sido siempre seguidor de Farabundo Martí para ir en una lista lo diría", afirma Marí, uno de los personajes de la política valenciana más críticos con Cantó. Aun así, le reconoce sus dotes para el oportunismo político y su capacidad de trabajo.

El político naranja ha revelado otra virtud: su capacidad para ser leal a la estrategia marcada por sus superiores, aunque en su caso haya supuesto evidenciar fuertes contradicciones en el discurso. Toni Cantó ha correspondido a la confianza que le dio Arrimadas cuando le otorgó el control de Ciudadanos en la Comunidad Valenciana con una representación profesional del nuevo rol de partido pragmático y dialogante. Quién sabe, quizás la líder de Ciudadanos ha obsequiado al actor con el papel que mejor le encaja para encontrar un hueco en la política valenciana. Con permiso de Twitter.

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