POPULARES VALENCIANOS

La vieja guardia del PP mueve la silla a Bonig pero Casado esperará para ejecutar el relevo

Una cena convocada por Pedro Agramunt en la que participarán Camps y otros antiguos cuadros del partido revela el malestar interno con la actual dirección regional, perdedora el 28-A

Foto: Reunión de la junta directiva regional del PP de la Comunitat Valenciana.
Reunión de la junta directiva regional del PP de la Comunitat Valenciana.

Movimiento de placas tectónicas en el Partido Popular de la Comunidad Valenciana. Tectónicas porque como siempre ocurre en la formación conservadora las rebeliones y las operaciones de desgaste hacia las cúpulas empiezan teniendo un carácter subterráneo y acaban emergiendo con menor o mayor fuerza en función de cómo Génova resuelve las crisis. En este caso, el detonante de que hay marejada interna ha sido la convocatoria de una cena en un restaurante de Alboraia (Valencia) este viernes por la noche en la que en lugar de karaoke habrá "megafonía y podrá intervenir todo el mundo", señala uno de los mensajes de WhatsApp que circula entre los asistentes que ya han confirmado. "No habrá presidencia ni protocolos. Hablaremos de recuperar el orgullo y la ilusión por el Partido Popular, reivindicar nuestro patrimonio e historia", se afirma como motivación del encuentro, que tiene poco de gastronómico y mucho de político.

Tras la convocatoria hay antiguos cuadros del partido vinculados a la vieja guardia y que han ido quedando descolgados de las listas. Todos ellos son muy críticos con la figura de la actual presidenta regional, Isabel Bonig, que no solamente perdió las elecciones autonómicas el pasado 28 de abril, sino que además situó al PP como segunda fuerza en la Comunidad Valenciana después de 28 años. Uno de los principales promotores del ágape, al que podría asistir más de un centenar de personas, es Pedro Agramunt, que fue senador hasta la pasada legislatura, cuando quedó fuera de la candidatura. El histórico dirigente popular, que fue presidente del PP regional antes de la llegada de Eduardo Zaplana, se vio envuelto en la polémica de la llamada diplomacia del caviar, entre acusaciones por miembros del Consejo de Europa de posible cobro de favores por parte del Gobierno de Azerbaiyán. Finalmente fue castigado por este organismo con una infracción grave y renunció a su puesto para "no perjudicar al PP".

José Manuel García Margallo y Pedro Agramunt. (EFE)
José Manuel García Margallo y Pedro Agramunt. (EFE)

También han confirmado su asistencia a la cena el expresidente de la Generalitat Francisco Camps; el eurodiputado y exministro de Exteriores José Manuel García Margallo, exdiputados y cuadros históricos de Castellón como Marisol Linares. Todos comparten la nostalgia de los tiempos de hegemonía del Partido Popular y la percepción de que el de Bonig es un proyecto agotado y que tarde o temprano tendrá que producirse un relevo, si bien no hay ni consenso ni una idea clara sobre quién puede protagonizar el asalto al liderazgo. "La cuestión es que no se trata solo de cambiar a una persona por otra. Hay que trabajar más un proyecto, conectar de nuevo, crear relato..... es mucho más. No es ni rebelión ni cabreo. Es que vuelva un proyecto ilusionante y que vuelva a conectar con la sociedad", señalas fuentes cercanas a los convocantes.

En el Partido Popular existe la percepción de que las dudas sobre el liderazgo de Bonig también están presentes en Génova. Sin embargo, la batalla orgánica valenciana no está ahora entre las prioridades de Pablo Casado. El líder popular está centrado en tratar de resolver la gobernabilidad de la Comunidad de Madrid y de Murcia y atento a una posible repetición de las elecciones generales. "Génova no están pensando ahora ni en Isabel ni en Eva [Ortiz, la secretaria general regional] ni en nadie de los actuales miembros de la dirección general. Por el momento no es urgente", señalan miembros del casadismo en Valencia, que apuntan, no obstante, a que Casado apostará por un relevo en el medio plazo casi con toda seguridad. No obstante, muchos casadistas no contemplan acudir a la cena del viernes. "No es el momento y no aporta nada", dicen.

Tras las elecciones autonómicas, Bonig y su dirección decidieron mantenerse en el cargo. La presidenta regional siempre ha reivindicado que se merece una segunda oportunidad, al igual que el propio Casado, que perdió contra Sánchez con el peor resultado en unas generales de la historia del Partido Popular. Si decide enrocarse, el/la posible aspirante tendrá que pelearlo en unas primarias, como ocurrió en el proceso de relevo de Mariano Rajoy a nivel nacional. La otra opción es la convocatoria de un congreso extraordinario o una posible renuncia voluntaria que ahora mismo no parecen que vayan a producirse.

En teoría, según los estatutos, los populares valencianos no celebran congreso regional hasta abril de 2020, tres años después del que ganó Bonig con más del 90% de los votos tras ser ungida por Rajoy y sin candidaturas alternativas. Pero para que ese congreso se celebre tiene que convocarlo la junta directiva regional y autorizarlo la dirección nacional. Antes de esto, tienen que producirse los congresos provinciales que todavía están pendientes. En Alicante, el zaplanista Carlos Mazón se perfila como nuevo presidente tras haber asumido la presidencia de la Diputación provincial. Con la alcaldía también en manos del popular Luis Barcala con apoyo de Ciudadanos, Alicante se perfila como bastión conservador frente a la Generalitat del Botànic de Ximo Puig, Mónica Oltra y Rubén Martínez Dalmau.

Valencia, en cambio es una guerra de guerrillas, sin bloques claros, con el actual presidente de la gestora, el alcalde de Alfafar, Juan Ramón Adsuara, con intención de optar al liderazgo provincial si respaldo claro de Bonig ni tampoco de Génova. En Castellón habrá que ver si Miguel Barrachina, ahora en la órbita de la presidenta regional, revalida la presidencia.

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