La dirección, atrincherada ante el 26-M

Casado se aferra a Madrid entre la supervivencia y el cambio de equipo

El equipo de Casado está decidido a resistir aunque el PP pierda todas las parcelas de poder y los críticos apuntan que su único margen de supervivencia está en salvar Madrid

Foto: Casado y Ayuso participan en el cierre de campaña este viernes. (EFE)
Casado y Ayuso participan en el cierre de campaña este viernes. (EFE)

El equipo de Pablo Casado parece afrontar la incertidumbre de los resultados electorales del 26 de mayo con la misma resolución de la que salió del desastre del 28-A: decidido a resistir pase lo que pase, aunque el PP pierda todas las parcelas de poder en juego. Sus críticos, veteranos y exsorayistas que se quedaron fuera de las listas, y antiguos partidarios de María Dolores de Cospedal, apuntan que el sucesor de Mariano Rajoy tendrá margen de supervivencia y autonomía en el cargo solo si salva los muebles en Madrid (Comunidad o ayuntamiento) y mantiene la Junta de Castilla y León. Y en cualquier caso esperan cambios en el comité de dirección y renovación forzosa y sin sectarismo al frente de los grupos parlamentarios.

En la sede de Génova son tan conscientes de su debilidad y de la transcendencia para el futuro del partido de la cita en las urnas de este domingo que han aplazado para el día siguiente los nombramientos en los grupos parlamentarios del Congreso y el Senado. Teodoro García Egea, secretario general y ejecutor de la criba de listas, ha asumido en la Cámara baja el papel de portavoz y negociador con los demás grupos.

Al estar señalado por críticos y barones regionales como responsable directo de las 'purgas' en las candidaturas, esos primeros movimientos del lugarteniente de Casado promovieron en el PP la teoría de que puede acabar de portavoz parlamentario y dejar la tarea de organización en el partido para la que le consideran "muy quemado". Egea rechaza ese posible cambio y aduce que tiene mucho trabajo por delante, la reconstrucción del PP para una nueva era, la de su jefe, que empezará después del 26-M.

En el Grupo Popular siguen los pasos de una recién llegada al Congreso, Concepción Gamarra, a quien la dirección ya promociona como jefa de la campaña de las municipales y autonómicas ante los próximos nombramientos. Alcaldesa de Logroño y partidaria de Soraya Sáenz de Santamaría en el arranque de las primarias del PP, en fuentes del partido resaltan su capacidad dialéctica y de gestión, además de sus facultades para "hacer equipo", como avales para que se convierta en la portavoz parlamentaria.

El candidato del PP al Ayuntamiento de Madrid, José Luis Martínez-Almeida. (EFE)
El candidato del PP al Ayuntamiento de Madrid, José Luis Martínez-Almeida. (EFE)

La pega que ponen a Gamarra es su desconocimiento del Congreso y, pendiente como queda del resultado final de la campaña para el 26-M que dirige, también señalan como candidata al puesto a una joven diputada por Valencia, casadista de primera hora: Belén Hoyo.

Los incondicionales de Casado aseguran que no temen revueltas ni presiones directas inmediatas en ningún ámbito de la organización, incluso en el caso de que el PP no logre mantener la Comunidad de Madrid ni recuperar la alcaldía de la capital. Apelan a la obviedad de que entre los 66 diputados populares no hay ni un solo disidente conocido, que entre los senadores no pasan de la media docena y que, en caso de nuevo desastre electoral, tampoco los dirigentes regionales van a estar para pedir muchas explicaciones.

En Génova no ven capacidad de movilización interna en su contra salvo en el caso de sus dos únicos presidentes autonómicos que no se examinan este domingo: Alberto Núñez Feijóo y Juan Manuel Moreno. Pero resulta que, en caso de desastre total, serán las dos únicas figuras de peso en el PP que tienen parcelas de poder y como tales presionarán, como ya han hecho, para exigir cambios de línea y equipos en la dirección nacional.

Madrid será la prueba para el futuro de Casado, según sus detractores. Aunque los casadistas de primera hora insisten en que siguen "pagando el impuesto de sucesión" (echan la culpa de los resultados a la herencia de Rajoy), los candidatos que encabezan las listas, Isabel Díaz Ayuso y Martínez Almeida, fueron impuestos por Casado en persona entre la terna final.

"Pueden mantenerlo, tutelado y de forma provisional, porque el partido no está para un congreso extraordinario hasta que se vaya fraguando un equipo alternativo". Esa es la hipótesis que manejan los críticos con el recordatorio añadido de que Feijóo dio la espantada en junio del pasado año, cuando era el sucesor de Rajoy más claro. La próxima primavera el presidente de la Xunta de Galicia tendrá que confirmar si no vuelve a aspirar al cargo, si descarta volver a la política nacional o si se retira a la actividad privada como parecía que iba a hacer en 2016.

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