ENTREVISTA CON RUBÉN MARTÍNEZ DALMAU

El vicepresidente valenciano de Podemos: “En toda Europa hay gobiernos de coalición”

Exasesor de Chávez, crítico con Maduro, se define como liberal-demócrata y lidera la pata de Podemos en el Consell. Inclasificable. Dalmau lleva el área de Vivienda y quiere ganarse a los promotores

Foto: Rubén Martínez Dalmau, vicepresidente de la Generalitat valenciana.
Rubén Martínez Dalmau, vicepresidente de la Generalitat valenciana.

El 26 de mayo de 2017, en uno de los momentos de mayor efervescencia política en Venezuela, Rubén Martínez Dalmau publicó una dura tribuna conjunta en 'El País' con el catedrático de Derecho Constitucional Roberto Viciano en la que denunciaba el progresivo deterioro democrático del régimen de Nicolás Maduro. "En cuatro años ha socavado los cimientos populares que sustentaban con fuerza el proceso de cambio, ha violado los derechos humanos y ha sumergido al país en una ola de represión y de dificultades. Mientras, la corrupción ha campado a sus anchas. Una nueva aristocracia petrolera se ha conformado bajo el paraguas de la renta del crudo, el clientelismo, las comisiones por el manejo del mercado interior y la especulación de divisas en un ineficiente mercado cambiario controlado por el Gobierno", asestaba.

El coautor del rotundo reproche no era un cualquiera. En 1993 contribuyó a la creación del Centre d´Estudis Polítics i Socials (CEPS), el 'think tank' valenciano que nutrió de cuadros al Podemos primerizo, le dotó de contenido intelectual y en el que colaboraron en mayor o menor medida un buen número de dirigentes de la formación morada, desde Pablo Iglesias a Íñigo Errejón. Doctor en Derecho, licenciado en Ciencias Políticas, profesor titular de Constitucional en la Universidad de Valencia y consultor de diferentes universidades latinoamericanas, desde 1999 Dalmau había participado, además, en los equipos técnicos redactores de las constituciones de los nuevos gobiernos bolivarianos de Venezuela, Bolivia o Ecuador. Especializado en procesos constituyentes populares, fue de los primeros dirigentes de Podemos en marcar distancias con lo que estaba ocurriendo al otro lado del charco. Otros, todavía se muestran condescendientes con Maduro.

Si el pueblo español hubiera querido que el PSOE gobernase en solitario le hubiera dado mayoría absoluta

Dalmau es hoy vicepresidente del Gobierno valenciano de coalición con el PSPV-PSOE de Ximo Puig y el Compromís de Mónica Oltra. Tras una primera legislatura en la que los morados prefirieron ejercer una vigilancia desde las Cortes Valencianas sin tocar gestión, la suma de las fuerzas de izquierda en la Comunidad Valenciana en las autonómicas del 28 de abril propició una nueva mayoría que dio lugar a una segunda temporada del Pacte del Botànic en la que Podemos dirigirá, además de una vicepresidencia encargada, más formalmente que en la práctica, de coordinar las políticas medioambientales del Ejecutivo autonómico, una Conselleria de Vivienda a la que se ha añadido la coletilla de Arquitectura Bioclimática para darle el barniz verde que quería su nuevo titular.

Martínez Dalmau, con Pablo Iglesias en un mitin de campaña en Valencia. (EFE)
Martínez Dalmau, con Pablo Iglesias en un mitin de campaña en Valencia. (EFE)

En conversación con El Confidencial, en su despacho provisional en la décima planta de una de las torres de la Ciudad Administativa 9 d'Octubre de Valencia, el nuevo vicepresidente demuestra que ha asimilado a velocidad de vértigo su nuevo rol institucional y ha interiorizado un discurso de cierre de filas con sus socios bastante alejado de la posición crítica de la pasada legislatura: "La negociación del Botànic no ha sido fácil. Ha sido un ejercicio democrático de poner en común diferentes posiciones y prioridades. Podemos fue con todo su baluarte de propuestas, pero el PSOE y Compromís también. Pero, cuando llegas a una síntesis en la que todo el mundo está de acuerdo y tiene unas medidas emancipatorias, tu obligación como demócrata es ser leal con ese programa". E insiste en esa idea cuando se le pregunta por algunas propuestas habituales del discurso de Podemos en la autonomía [tasa del azúcar, recogida de envases, expropiación de pisos vacíos, tasa turística autonómica…] que han quedado fuera del programa de Gobierno. "Lo que no podemos nunca es imponer, porque en el marco de una negociación democrática la imposición es antidemocrática. Por eso yo soy muy leal. ¿Significa eso que vamos a renunciar a poder ir más allá del Botànic? No. Siempre y cuando las medidas que se planteen no sean contrarias a lo que dice el Botànic y sean consensuadas".

La experiencia de gobierno valenciano de coalición ha sido reivindicada por Pablo Iglesias como modelo de colaboración con Pedro Sánchez para el Gobierno de España. El presidente socialista se ha negado a entregar esa misma cuota de poder al líder de Podemos, que ha rechazado la alternativa de ofrecer nombres de independientes. Sánchez camina hacia una primera investidura fallida el próximo 23 de julio y no descarta aventurarse a unas nuevas elecciones si no recibe el respaldo parlamentario de Podemos.

PREGUNTA. ¿Cree que sería bueno para Podemos que hubiera unas nuevas elecciones?

RESPUESTA. No sería bueno para nadie. Ni para Unidas Podemos ni para nadie. Lo que no podemos decir es que lo que se ha votado no sirve. Hay un PSOE que es mayoritario pero que está a más de 50 escaños de tener la mayoría absoluta. Tiene que negociar con las fuerzas correspondientes y si elige fuerzas progresistas tiene que ser Unidas Podemos. No creo que deba o quiera negociar con PP o Ciudadanos, aunque sinceramente no sé qué pasa por la cabeza de Pedro Sánchez. Algunos partidos no se han dado cuenta de que hemos dejado atrás la historia electoral de mayorías absolutas. Si el pueblo español hubiera querido que el PSOE gobernase en solitario le hubiera dado mayoría absoluta, como lo hizo con Felipe González, o cercano a la absoluta como con José Luis Rodríguez Zapatero. Ahora mismo los 123 diputados del PSOE están muy lejos de los 176. ¿Cuál es el mandato del pueblo español? La respuesta es: No vais a gobernar solos.

P. Sí. Pero si el PSOE insiste en su posición, ¿qué opciones tiene su partido?

R. Es como si nosotros nos hubiésemos puesto tozudos en que queremos la Presidencia de la Generalitat. Es que no te corresponde. Por peso electoral en el caso español ocurre exactamente igual. Con 123 diputados, Sánchez no puede estar pensando en gobernar en solitario porque no tiene la fuerza. Ha habido un espejismo, que fue la moción de censura. A diferencia de los procesos de investidura, en las mociones de censura con que venza el no sobre el sí y se censure al presidente saliente ya es suficiente. Pero el proceso de investidura no es así. Ya no se trata de sustituir a alguien, sino de investir a un presidente con un marco político y un plan político determinado. Y eso no es lo mismo que ganar una moción de censura. El espejismo de la moción de censura es que el PSOE con una minoría de votos podía gobernar, pero eso en una investidura lo veo muy difícil. Es más, en toda la Europa parlamentaria, los gobiernos de coalición son habituales y nadie se sorprende.

Sobre su acuerdo político con Ximo Puig y Mónica Oltra: "Mi obligación como demócrata es ser leal con ese programa"

P. ¿La alternativa son otras elecciones, entonces?

R. Creo que el PSOE no puede modificar las cosas como están. Tiene que entender que tiene que gobernar en coalición. Si se enrocase, entiendo que finalmente no habría investidura y habría que decidirlo en un marco electoral, pero también creo que eso sería terrible que pasara. Si finalmente hay unas nuevas elecciones, es por culpa de que el PSOE no ha entendido el nuevo escenario electoral en el que está. Si la gente ha votado, creo que quiere que su voto sea válido y se convierta en Gobierno.

Rubén Martínez Dalmau, con Ximo Puig y Mónica Oltra. (EFE)
Rubén Martínez Dalmau, con Ximo Puig y Mónica Oltra. (EFE)

Encasillar a Martínez Dalmau es complicado. No se deja. Cuando se le pregunta por su posición ideológica se define con el amplio concepto de "demócrata". "Me considero heredero del pensamiento democrático, de lo que se llamó liberalismo democrático de finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX. Autores como Thomas Paine o como Rousseau o Condorcet los he leído mucho y me gustan mucho. Hoy nutren mi perspectiva ideológica otros autores, como toda la escuela de Harvard en Estados Unidos, que trabajan el tema del constitucionalismo popular. Gente como [Bruce] Ackerman, profesores que trabajan en el ámbito de la teoría de la democracia. Creo en la democracia participativa y los mecanismos de consultas populares, creo en el parlamentarismo de calle. Me considero un demócrata, de hecho formo parte dentro del marco de mi materia, que es Derecho Constitucional, de los que nos llamamos constitucionalistas democráticos o populares, que entienden que la Constitución no es un instrumento de dominación de élites, sino que tiene que ser un fruto de la voluntad popular que sirva para la emancipación de la gente".

P. ¿Y cómo ve la Constitución española?

R. La veo algo desfasada. Sirvió para lo que sirvió. Yo nunca he hablado mal de la Constitución de 1978. Tampoco se podía hacer mucho más. Tenías al franquismo y las fuerzas vivas del franquismo al lado; a los poderes fácticos. Tenías una élite política que todavía no estaba incorporada dentro de un pensamiento democrático pleno. Creo que fue fruto de su tiempo. Pero hace tiempo que pienso que a la Constitución se le ven las costuras. Yo, que todavía no tengo 50 años, no solo es que no pude votar la Constitución, es que tenía siete años.

P. ¿En qué se le ven las costuras?

R. En muchas cosas. Por ejemplo, no es verdad que haya un derecho constitucional a la vivienda. El artículo 47 está incluido dentro del capítulo que llamamos de principios rectores, que por el artículo 53.3 de la misma Constitución no son de directa aplicación por parte del juez. El derecho a la vivienda solo es aplicable en la medida en que el legislador lo desarrolle. Ocurre igual con el medioambiente, que no es un derecho real. En la parte dogmática, que es la parte de derechos de la Constitución, necesita una puesta en funcionamiento importante. Tampoco hay mecanismos de democracia participativa. En 40 años solo ha habido dos referéndums y ni siquiera son vinculantes.

Los promotores inmobiliarios no nos van a marcar las políticas, pero tampoco son gente loca que todo lo que dicen está mal

Las referencias a la vivienda y el medioambiente de Martínez Dalmau no son gratuitas. Son precisamente las dos áreas en las que Podemos quiere influir dentro del Gobierno valenciano. Lo primero que hizo el vicepresidente morado fue reunirse con la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH). Pero en las pocas semanas que lleva al frente de su cometido político ha tenido otros encuentros más discretos. Se ha reunido ya con los representantes de los promotores inmobiliarios de las tres provincias de la Comunidad Valenciana [Fernando Alonso, Antonio Fernández y Jesualdo Ros] y el presidente de la patronal autonómica, Antonio Olmedo. "Me dijeron que yo fui el primer 'conseller' que los había recibido. Ni siquiera los del Partido Popular. Tenemos capacidad de regulación y de apoyar promociones. Los promotores no nos van a marcar nuestras políticas, pero tampoco son gente loca que todo lo que dicen está mal. Muchas de las ideas que plantean tienen cierto sentido", afirma Dalmau revelando la vertiente pragmática con la que parece que ha enfocado su nueva labor como gestor.

La Comunidad Valenciana, en especial ciudades como Valencia o Alicante, no es ajena al incremento de los precios del alquiler. Podemos ha logrado introducir en el acuerdo programático referencias a ejercer una mayor presión sobre los grandes tenedores de viviendas vacías, pero ha renunciado a intervenir los precios en el mercado mediante decreto o imposiciones legislativas.

P. ¿Lo haría si pudiera, intervenir los precios?

R. No lo sé. Creo que hay que regular lo regulable. No sé hasta qué punto los controles de precios te llevan a políticas eficientes. En ámbitos comparados, las experiencias no han sido buenas. Es mejor lo que estamos haciendo, que es buscar precios referenciales y beneficiar a los tenedores de vivienda que alquilan a precios referenciales, que no especulan con el precio. De esta forma, tienes dos ventajas, la primera es que el mercado se mantiene y la segunda es que no tienes pagos en B, que es lo que suele haber cuando hay control de precios. En Berlín se ha hecho sobre el aumento del precio de la vivienda, no sobre la regulación máxima del precio de la vivienda. Es diferente. No se ha centrado en toda la ciudad, sino en lugares donde hay una particular tensión.

Es prioritario hablar con la Sareb. No ha habido avances. Ellos tienen casas sin gente y nosotros gente sin casas

P. ¿El índice de precios con incentivos fiscales es la única solución que plantean?

R. Para nada. Es un mecanismo. Se ha hecho un esfuerzo particular en la búsqueda de índices correctos porque hoy en día tenemos mapeada la Comunidad Valenciana y puedes llegar a saber los precios medios no solo ciudad por ciudad, sino barrio por barrio. Es un esfuerzo muy importante que se hizo la legislatura pasada y es una herramienta que nos ayuda a entender cómo se mueve el precio y cuáles son las necesidades. Lógicamente estamos hablando de varios mecanismos más para intentar mantener el precio del alquiler comedido. Creemos que lo principal que hay que hacer es poner en marcha la Ley de la Función Social de la Vivienda. Los grandes tenedores con viviendas cerradas tienen que sacarlas al mercado, sobre todo los bancos.

Dalmau, en un acto de Podemos.
Dalmau, en un acto de Podemos.

P. ¿Tienen cálculos?

R. No los tenemos. Ha habido bastante opacidad en los datos. A partir de ya nos tenemos que poner a hablar con ellos. Tenemos un convenio a punto de aplicar con Criteria-Caixa precisamente para que algunas de las viviendas que tienen como excedente nos sean cedidas para casos de emergencias habitacionales. Tenemos claro que la mayor parte de las viviendas vacías las tienen los bancos y los fondos directamente relacionados con los propios bancos. Pero también hay que trabajar con la Sareb, que tiene una gran parte de las viviendas, que es verdad que son las de peor calidad. No hay convenios con la Sareb. No ha habido avances. Se ha intentado en varias ocasiones ver cómo se podía plantear y no ha habido acuerdo. Para mí va a ser prioritario sentarnos a negociar con la Sareb. Ellos tienen casas sin gente y nosotros gente que necesita casas. Sobre todo para casos de emergencia habitacional, de violencia machista de mujeres que se ven con sus hijos en la calle. Todo eso nos solucionará mucho.

P. ¿Se han aplicado ya sanciones?

R. Todavía no se han aplicado sanciones. La Ley de Función Pública está por reglamentar. Vamos a empezar con la reglamentación de la ley para que podamos hacerla efectiva. Vamos a poner en marcha también un plan de choque para casos que tenemos ahora de emergencia habitacionales con la compra de una treintena de viviendas. Después hay que reordenar todo el parque público. Es muy antiguo, con miles de pisos muy degradados. En la etapa del Partido Popular se compraron viviendas en lugares donde no hacía falta.

No podemos comprar la visión neoliberal del Estado mínimo que no tiene que tener funcionarios

P. Su vicepresidencia en teoría coordina las políticas medioambientales y contra el cambio climático, pero no tiene las competencias, que están en 'conselleries' de Compromís. ¿Realmente se va a producir esa coordinación?

R. Va a través de un decreto de competencias delegadas del ‘president’, al igual que ocurre con vicepresidencia de Mónica Oltra con las políticas sociales. La diferencia es que la segunda vicepresidencia no tiene competencias sustantivas. Las competencias sustantivas las tienen las 'conselleries'. Yo tengo un papel de armonización de políticas verdes. Habrá una comisión interdepartamental que va a presidir el vicepresidente segundo. Dentro de los planes de transición verde y de lucha contra el cambio climático hay que poner en común cuáles son los esfuerzos que se están realizando por todas las 'conselleries'. Las políticas verdes son transversales, afectan no solo a Medio Ambiente, sino a Industria, Comercio, Ordenación del Territorio. ¿Cuál es la 'conselleria' que no tiene competencias en la protección del medioambiente? Si realmente entendemos que la protección del medioambiente, la lucha contra el cambio climático y la transición energética están en una vicepresidencia para darle la importancia que tiene que tener, entenderemos que la coordinación es muy importante para poder avanzar. Hay que poner en marcha las dos agencias valencianas que van a aplicar las políticas.

P. ¿Qué sentido tiene montar una agencia, qué valor aporta desde el punto de vista de la gestión pública?

R. Muchísimo, todo el sector instrumental funciona con partes de la Administración Pública reguladas con una normativa específica que se focaliza en un problema o un asunto de gestión. Para eso el concepto de agencia es muy utilizado en Ciencia de la Administración.

P. ¿Pero no hay un riesgo de generar duplicidades?

R. Eso es lo que hay que evitar. Las agencias son mecanismos contrastados en la Administración Pública para hacer más eficiente la gestión, de tal forma que se entiende que la gestión ordinaria la lleva la Administración Pública ordinaria, y para casos muy concretos hay una agencia o una entidad pública que tiene una regulación propia y se encarga de ser más eficiente a la hora de gesitonar. En la lucha contra el cambio climático vas a necesitar personas que realicen prospectivas, que busquen en modelos comparados cuáles son más eficientes en la lucha contra el cambio climático. Todo eso lo tienes que hacer y hacerlo en el marco de una agencia que se dediquee específicamente a eso.

P. ¿Pero eso implica incrementar el número de cargos de confianza? Se lo pregunto porque ha habido críticas al incremento de altos cargos de este segundo Botànic.

R. Justamente la vicepresidencia segunda ha sido muy austera. Solo tiene una dirección general. No creo que nosotros hayamos propiciado mucho el aumento de altos cargos.

P. ¿Pero cree que todo el incremento ha sido necesario u obedece a un acomodamiento de los partidos que componen el Consell?

R. Creo que la Administración Pública tiene que dar respuestas eficientes. Y las respuestas eficientes tienen que darlas personas al cargo de las responsabilidades. No podemos comprar la visión neoliberal del Estado mínimo que no tiene que tener funcionarios y que al final cualquier tipo de ampliación en la capacidad de gerencia está mal de por sí. Pues no, mire. ¿Qué está mal? Está mal el enchufismo, que haya un sobredimensionamiento de altos cargos para contentar a diferentes sectores políticos de un partido X.

P. ¿Y no es esto lo que ha pasado?

R. Creo que no. La Comunidad Valenciana es la que menos cargos gestores de España tiene en relación con su población. No estamos hablando del caso de Madrid o de Andalucía, donde hay muchos más cargos de confianza y cargos de gestión. Hemos sido muy comedidos. Pero lo que tampoco puede ocurrir es que tengamos deficiencias en la gestión por falta de personas que tomen decisiones. Eso no puede ocurrir. Estamos jugándonos el bienestar de la gente y no puede ocurrir que no incorporemos el número necesario de personas para poder gestionar correctamente.

Comunidad Valenciana

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
8 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios