"Haré lo que esté en mis manos por la financiación"

Rajoy busca cariño empresarial en un debut accidentado del AVE en zona 'comanche'

El presidente del Gobierno esquiva el debate catalán en la inauguración, con avería, del trayecto Madrid-Castellón. Rajoy confía en un acuerdo con el PSOE para avanzar en financiación

Foto: Juan Roig, Boluda, De la Serna, Moragues, Ximo Puig y Mariano Rajoy, en el tren inaugural del AVE Madrid-Castellón. (GOB)
Juan Roig, Boluda, De la Serna, Moragues, Ximo Puig y Mariano Rajoy, en el tren inaugural del AVE Madrid-Castellón. (GOB)

Con 32 minutos de retraso sobre el horario previsto, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha inaugurado este lunes el trazado del AVE Madrid-Castellón, una adecuación de vías para prolongar algo más de 70 kilómetros la línea actual que conecta la capital de España con Valencia. La puesta en servicio de este tramo llega con casi 10 años de demora y era muy deseada en los últimos meses por el Ministerio de Fomento, que anhelaba dar buenas noticias en un territorio, la Comunidad Valenciana, en el que ha calado el discurso reivindicativo que mantiene la Generalitat liderada por Ximo Puig y Mónica Oltra y donde son portada día sí, día también, los procesos judiciales de corrupción ligados al Partido Popular.

La jornada estaba marcada por la propuesta del presidente del Parlamento de Cataluña, Roger Torrent, de investir a Carles Puigdemont, y el rechazo de la euroorden de detención solicitada por la Fiscalía al juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena. Nada de esto estuvo presente ni en el discurso ni en el ambiente del viaje de Rajoy a Castellón desde Madrid. Más allá de un “todos tenemos que viajar en el mismo tren”, el jefe del Ejecutivo quería despejar el ambiente para darse un baño de satisfacción por la puesta en marcha de una infraestructura. Uno de los ocho motores encargados de mover el sistema de cambio de vías a la altura de Sagunto empañó el optimista plan. La avería obligó a una parada de casi 20 minutos y a una desaceleración: 32 minutos después, el AVE llegó a Castellón, una incidencia que alimentaba las críticas recibidas por la puesta en marcha del tramo, porque no acorta los tiempos de viaje dentro de la autonomía.

Rajoy baja del tren en la estación Joaquín Sorolla de Valencia, antes de su salida hacia Castellón. (EFE)
Rajoy baja del tren en la estación Joaquín Sorolla de Valencia, antes de su salida hacia Castellón. (EFE)

"Esta infraestructura mejorará de manera notable la conectividad con Madrid y Valencia y estimulará más el crecimiento económico, el número de viajeros y el de turistas", insistía Rajoy en una carpa montada en la estación de tren de Castellón en la que compartió discurso con Ximo Puig. Entre el público, dispuestos en sillas de plástico, todos los grandes patronos valencianos, desde el presidente de Mercadona, Juan Roig, al de Porcelanosa, Manuel Colonques, o el de la Asociación Valenciana de Empresarios (AVE), Vicente Boluda. La mayor parte de ellos, a excepción de los que le esperaban en Castellón, se incorporó en Valencia al convoy llegado desde Madrid, con el titular de Fomento, Íñigo de la Serna, la plana mayor de Renfe y Adif y los periodistas movilizados al efecto. En el vagón vip, Rajoy ha buscado la complicidad de estos patronos, con los que departió sobre el estado de las obras del corredor mediterráneo o la financiación autonómica. La plataforma que defiende el impulso al corredor, liderada por AVE, había sido además muy escéptica sobre el avance real del tren de alta velocidad inaugurado este lunes, que discurre sobre un tercer hilo compartido con Cercanías y mercancías y no sobre una plataforma propia.

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Con la agenda copada por un conflicto catalán que no le está aportando réditos electorales, los procesos judiciales que afectan al Partido Popular abiertos y las encuestas castigando el hígado de su formación, Rajoy necesitaba dar buenas noticias. Y su mantra es la buena marcha de la economía y los tantos que pueda apuntarse en esta línea por la acción de su Gobierno. Tras hacer balance en materia de creación de empleo y estabilidad de las cuentas públicas, sacó pecho sobre el grado de ejecución de las infraestructuras de su Gobierno: "Este proyecto es un hito del corredor mediterráneo, que para nosotros es una prioridad política, económica y social porque es una obra vertebradora y modernizadora y una muestra del impulso del Gobierno a la alta velocidad ferroviaria, que queda reflejado en los siete tramos de AVE cuyas obras finalizarán o entrarán en servicio en 2018", señalaba el presidente del Gobierno.

Ximo Puig y Mariano Rajoy, en el acto de inauguración del AVE Madrid-Castellón. (EFE)
Ximo Puig y Mariano Rajoy, en el acto de inauguración del AVE Madrid-Castellón. (EFE)

Sobre el corredor mediterráneo, muy demandado desde los territorios del este de España como acelerador de la actividad exportadora, Rajoy insistía en que está al 62% ejecutado y que implica una inversión de más de 20.000 millones. "Se está trabajando en todos los tramos y contamos con financiación suficiente para hacer frente a todos los compromisos", insistió.

Conversaciones en financiación

El viaje a Valencia sirvió además al presidente del Gobierno para conversar directamente con uno de los barones territoriales que más empujan para propiciar un cambio en el modelo de financiación autonómica, el valenciano Ximo Puig. En la intimidad del trayecto, ambos se han conminado a tratar de propiciar consensos; el primero con el líder del PSOE, Pedro Sánchez, con quien ya ha abierto vías de diálogo, y el segundo, con otros dirigentes socialistas, con los que ya ha mantenido encuentros.

"Haré todo lo que esté en mis manos. Me gustaría poder presentarme un día con un acuerdo sobre financiación autonómica. Te pido que hagas lo mismo", lanzaba a Ximo Puig durante su discurso. Previamente, el presidente valenciano le había reclamado el cumplimiento de los acuerdos de la Conferencia de Presidentes. "La infrafinanciación reduce al mínimo la capacidad para realizar otro tipo de políticas", señalaba Puig en referencia al gasto que las autonomías soportan en sanidad y educación. "Decía Ortega y Gasset: no pido organización de España por préterito, sino por razones de futuro". Los pasos para el pacto podrían estar cerca, según fuentes cercanas al Gobierno valenciano. Rajoy y Sánchez buscan acordar una posición básica común antes de convocar el Consejo de Política Fiscal.

Ximo Puig aprovechó el acto para hacer una defensa de su modelo de Estado, alejado de visiones centralistas y más transversal desde un punto de vista territorial. "Tenemos que superar la concepción radial de España en el ámbito de la política, la economía y las infraestructuras", asestó, para reclamar un "gran acuerdo" en materia de inversiones de cara a los próximos años.

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