santander también deshace su posición

BBVA vende la deuda vencida del AVE y deja al Gobierno en manos de los fondos buitre

El banco presidido por Francisco González se ha desprendido del crédito que concedió a Florentino Pérez para construir la línea férrea que une España con Francia

Foto: Vista de un tren AVE en la estación de Girona. (EFE)
Vista de un tren AVE en la estación de Girona. (EFE)

El presidente de BBVA, Francisco González, suele ir siempre por libre. No transigió con la invitación que la vicepresidenta del Gobierno Elena Salgado le hizo en su día para comprar acciones de Bankia, ni con la recomendación que posteriormente le sugirió Luis de Guindos para que financiase Sareb, el banco malo del Estado. Ahora ha decidido vender la deuda vencida de TP Ferro, la empresa creada por ACS y la francesa Eifagge para gestionar el AVE que une España con Francia, actualmente en liquidación.

Fuentes financieras han confirmado que BBVA se ha desprendido de su posición en el préstamo sindicado de 428 millones de euros que un grupo de bancos —BBVA, CaixaBank, Caja Madrid (ahora Bankia), Banesto (Santander), ING y Royal Bank of Scotland (RBS)— concedieron a ACS y a Eifagge para construir la línea férrea que comunica ambos países a través del túnel del Perthús. La entidad dirigida por Francisco González traspasó en los últimos meses de 2017 los cerca de 30 millones que aún le quedaban a varios ‘hedge funds’ o fondos oportunistas, pese a la recomendación del Gobierno de mantenerse en el pasivo.

Desde BBVA han declinado hacer comentarios sobre esta operación, en la que el banco ha perdido la mayoría del dinero que prestó, puesto que TP Ferro está en fase de liquidación. De hecho, el administrador concursal ha presentado un arbitraje contra el Reino de España y la República de Francia para reclamar unos 500 millones de euros por la quiebra de esta línea de alta velocidad, que fue concedida durante el último mandato de José María Aznar y ratificada posteriormente por José Luis Rodríguez Zapatero.

TP Ferro.
TP Ferro.

Santander también ha seguido sus pasos, aunque financieras indican que a la entidad presidida por Ana Botín le queda todavía alguna posición abierta. Por el contrario, CaixaBank y Bankia aún mantienen gran parte del dinero prestado y que ACS e Eiffage dejaron de devolver cuando advirtieron a ambos estados que los ingresos generados por el tráfico ferroviario entre Figueras y Perpignan eran insuficientes para pagar la deuda.

El movimiento de BBVA y Santander no ha sentado bien en el Ministerio de Fomento, que ha visto cómo se ha quedado sin aliados para buscar una solución pactada a una infraestructura que se considera estratégica y que inauguró en 2013 el actual rey de España, Felipe VI, cuando todavía era príncipe de Asturias y de Girona, junto a Mariano Rajoy y Artur Mas. Los nuevos dueños de este préstamo son Neuberger Berman, Blue Montain Capital Management y Avenue Capital, principalmente, que no están dispuestos a rendirse con facilidad ante el Gobierno, quien hasta la fecha ha hecho oídos sordos a su reclamación.

Guerra judicial

Los administradores concursales, que se han puesto en manos de los abogados Gómez Acebo y Pombo y Quinn Emanuel Trial Lawyers, presentaron el pasado mes de agosto un arbitraje ante los tribunales de justicia de Bélgica para dirimir las diferencias. España y Francia debían haber nombrado ya a las dos personas que formarían parte del tribunal compuesto por un máximo de cinco miembros, pero según los representantes de los ‘hedge funds’, ambos estados no han cumplido con su obligación para dilatar el problema y asumir las responsabilidades.

El presidente de BBVA, Francisco González. (EFE)
El presidente de BBVA, Francisco González. (EFE)

Como ha sucedido con las autopistas quebradas y con el gaseoducto del Castor, la concesión de TP Ferro tenía adherida la cláusula de la responsabilidad patrimonial de la Administración (RPA), un colchón que se otorgaba a las constructoras para que, en caso de problemas —menos tráfico o menos viajeros—, no perdieran dinero con la inversión. España y Francia, que niegan tener obligación de compensar a los acreedores, se han hecho cargo de la gestión de los trenes entre Figueras y Perpignan al tratarse de una piedra angular del futuro corredor del Mediterráneo.

Mientras tanto, el PSOE de Pedro Sánchez sigue esperando la respuesta del PP para saber si finalmente compensará, además de a los acreedores, a ACS por esta quiebra. El partido socialista hizo una interpelación el pasado verano en la Mesa del Congreso para conocer la postura del Gobierno, tras el escándalo de la indemnización de 1.300 millones abonada a la constructora dirigida por Florentino Pérez por el Castor. Siete meses después, nadie del Partido Popular ha respondido, al tiempo que se ha conocido la sentencia del Tribunal Constitucional que anula la forma en que se compensó al presidente del Real Madrid.

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