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Intrahistoria del cisma entre el PSC y Colau: “Hay muchos nervios en la cúpula municipal”
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LOS COMUNES TANTEAN A ERC

Intrahistoria del cisma entre el PSC y Colau: “Hay muchos nervios en la cúpula municipal”

Los socialistas dejan en el aire los Presupuestos del Ayuntamiento. Denuncian un mal reparto de las inversiones y que la alcaldesa se apropia de proyectos impulsados por el PSC

Foto: Ada Colu y Jaume Collboni durante la ofrende a Rafael Casanovas. (EFE/Alejandro García)
Ada Colu y Jaume Collboni durante la ofrende a Rafael Casanovas. (EFE/Alejandro García)

Esta debía ser una semana clave para la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. Su objetivo era presentar el proyecto de Presupuestos, pero las desavenencias con su socio de Gobierno, el PSC, han echado por tierra sus aspiraciones. Los socialistas no aprueban el reparto de los gastos que hace Barcelona en Comú (BeC). La formación de Colau concentra la mayor parte de las inversiones en el centro de la ciudad, donde proyecta crear una ‘superilla’, es decir, un área de varias manzanas en las que está prácticamente prohibido el tráfico rodado, al tiempo que contempla eliminar las bonificaciones a las terrazas que se concedieron a la restauración y no prevé partidas para subir salarios a los funcionarios o para mantener los transportes públicos.

Foto: Ada Colau. (EFE/Marta Pérez)

Los Presupuestos tenían que presentarse este miércoles, pero la ruptura entre los socios ha tensionado la situación, hasta el punto de que la alcaldesa provocó una reunión urgente inmediata con el primer teniente de alcalde, el socialista Jaume Collboni. Este último canceló incluso un viaje institucional a México el próximo fin de semana para dirigir personalmente las conversaciones. Las dos formaciones negocian a contrarreloj una reformulación de los números.

La situación política es delicada. El malestar de los socialistas es tal que Colau tuvo que suspender también el acto de presentación del Compromiso Metropolitano 2030, organizado por el Plan Estratégico Metropolitano de Barcelona (PEMB) por el boicot de los alcaldes socialistas del cinturón de Barcelona. La ruptura del consenso en la capital y su área de influencia contrasta con el acuerdo en el Gobierno central entre PSOE y Podemos. Pero hay un detalle muy importante: en Barcelona, la alcaldesa es Colau y las últimas encuestas le auguran una tercera posición, tras ERC y el PSC. Esta eventualidad ha hecho saltar las alarmas en la casa de los comunes.

placeholder Colau saluda a Joan Laporta. (EFE/Marta Pérez)
Colau saluda a Joan Laporta. (EFE/Marta Pérez)

Así, la lectura oculta de la crisis de Gobierno en la alcaldía de Barcelona hay que buscarla en las prisas de la alcaldesa por cerrar los Presupuestos cuanto antes. “Cualquier coalición tiene diferencias y en los temas que se aprueban siempre hay matices. Pero nos negamos a aprobar unos Presupuestos en falso”, advierten los socialistas. De hecho, según ha podido conocer El Confidencial, el aparato de los comunes contempló, aunque sólo fuese teóricamente y sobre el papel, aprobar las cuentas sin el apoyo de sus socios del PSC. En otras palabras: pasar el proyecto a otro grupo municipal por si lo quería apoyar.

Esa opción hacía necesario el apoyo de ERC y, para ello, se estudió una compleja carambola. Colau debía confíar en que el ‘president’, Pere Aragonès, necesitase los votos de los comunes en el Parlament para gobernar tras la crisis entre los dos partidos que conforman el Govern. De ese modo, los republicanos auspiciarían que su líder en el Ayuntamiento, Ernest Maragall, facilitase la aprobación de las cuentas municipales. Ya ocurrió el año pasado con los Presupuestos para 2022: ERC ordenó a Maragall suavizar las embestidas contra Colau y de ese modo los comunes se abstuvieron en la Cámara y el Govern sacó adelante sus números sin problema. Y lo mismo ocurrió en el Ayuntamiento. La historia, no obstante, podría repetirse este año, aunque habrá que ver si la alcaldesa finalmente acepta las peticiones de reformulación de cuentas que le hace el PSC.

Foto: La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau (d), y el primer teniente de alcaldía, Jaume Collboni. (EFE)

Lo cierto es que, en estos momentos, ERC no está por la labor. El apoyo de los comunes no aporta mucho en el Parlament, puesto que los republicanos y Catalunya en Comú sumarían 41 escaños, muy lejos de los 68 de la mayoría absoluta, aunque en ciertas votaciones podrían servir para sacar adelante algunas iniciativas. Fuentes conocedoras de esta situación señalaron que “BeC intentó jugar a dos bandas, como en un juego de trileros, pero ERC no cayó en la trampa y no siguió su juego”. Fuentes del Consistorio barcelonés reconocen que hay nerviosismo en la cúpula municipal “y de ahí el vodevil de los Presupuestos”. De momento la alcaldesa se sume en la incertidumbre producida por el desmarque de su socio de Gobierno. Y deberá tener buena cintura para negociar unas cuentas espectaculares que, por primera vez en la historia, superan los 3.500 millones de euros.

Los puntos de desacuerdo

La principal medida que divide a los dos socios de Gobierno es la bonificación de la tasa de terrazas a 9.000 bares y restaurantes. El PSC quiere mantener las ayudas, mientras los comunes se oponen. “El sector no se ha recuperado de la pandemia y estamos en estos momentos en un proceso de ampliación de las terrazas”, apuntan fuentes socialistas.

Foto: El alza de la inflación y de los materiales de construcción ha impactado en Vive y HMB. (EFE/Javier Cebollada)

Un segundo bloque de incompatibilidades entre los dos socios hace referencia a las inversiones en la ciudad. En las cuentas provisionales presentadas por Colau al PSC se contemplan 700 millones de euros para este apartado. “Lo negativo es que la mayor parte se gastará en la dichosa ‘superilla’. Tal y como están redactados, hay un desequilibrio inmenso, porque casi todo el gasto se concentra en el distrito del Eixample, en el centro de la ciudad, dejando a los barrios sin apenas inversiones. Hay que corregir esa inversión y distribuir mejor el dinero”, explica a El Confidencial una fuente del PSC.

El tercer motivo de discordia es que en el paquete anticrisis no se contemplan cuestiones como las ayudas a pymes y autónomos por el aumento de los costes energéticos, tampoco subvenciones al transporte público o el subir los salarios a los funcionarios. “Se trata de costes que se han de tener en cuenta en un paquete de inversiones anticrisis. En un presupuesto expansivo como el que tenemos, se han de prever partidas para hacer frente a esos sobrevenidos”, explican los socialistas.

‘Apropiación’ del trabajo ajeno

Al margen del presupuesto, los socialistas echan en cara a Colau que se apropie de los éxitos logrados por ellos. Las fuentes consultadas subrayan que se ha arrogado la Copa América de Vela, un evento que la propia alcaldesa, así como BeC, rechazó por su carácter "elitista y capitalista". Respecto al Mobile, el principal salón mundial de las telecomunicaciones, Colau mostró desde el primer momento su rechazo. “La política de grandes eventos en la ciudad puede atraer mucho dinero en muy pocos días para sectores muy determinados, pero no es un modelo sostenible para la ciudad”, apuntó además de apoyar las denuncias de explotaciones laborales. Recientemente, el salón confirmó su permanencia en la ciudad hasta 2030 y la dirigente se apropió de esa victoria. “En realidad, quien pilotó las negociaciones y quien llevó todo el peso fueron los socialistas. Igual que ocurrió con la Copa América, ésa es una iniciativa que lleva la marca del PSC, es típica de este partido”, señalan a El Confidencial fuentes del Ayuntamiento.

placeholder Colau interviene en la cena de inauguración del Mobile World Congress. (EFE/Quique García)
Colau interviene en la cena de inauguración del Mobile World Congress. (EFE/Quique García)

También reprochan a la alcaldesa que reivindique las bonificaciones de los transportes públicos al 50%. “El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, fue quien decidió la rebaja, no ella. Y es del PSOE, no de BeC. Además, ahora somos los socialistas quienes estamos negociando mantener esa bonificación del 50% durante todo el año que viene y de que el impacto se contemple dentro de los Presupuestos. Colau no puede decir que ha hecho algo cuando no tiene en cuenta esta circunstancia”, apuntan las mismas voces. Además, deploran que tanto la alcaldesa como su formación no tengan empacho en enviar mensajes a sus activistas con una afirmación dudosa: “Hemos conseguido la rebaja temporal del transporte público”.

Las inversiones del Estado en la ciudad de Barcelona son otra fuente de discordia. Colau se cuelga medallas con esos proyectos, pero los socialistas insisten en que las grandes partidas destinadas a la construcción de la estación central del AVE en la Sagrera, en la reforma de la Estación de Sants o en la Biblioteca Provincial fueron consecuencia “de las reivindicaciones del PSC. Esos temas se desbloquearon gracias al trabajo y a la mediación de los socialistas, no de Colau ni de los comunes”, afirman desde el PSC.

Foto: La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, en el patio del Congreso. (EFE/Zipi)

Las fuentes consultadas señalan que no es que no haya diálogo entre los dos socios del Gobierno municipal. El principal problema es que Colau va a su bola y hace lo que le conviene intentando rentabilizar políticamente todo”. Por eso le achacan ponerse de perfil en los temas que pueden afectarle negativamente y arrogarse la paternidad de los proyectos que han sido un éxito, aunque con anterioridad los haya denostado. Una de las fuentes consultadas dibuja otra anécdota: “Durante años, lleva machacando con el tema de que el Ayuntamiento barcelonés ha parado miles de desahucios. Pero los datos hechos públicos este mismo miércoles apuntan a que Barcelona es la provincia de España con mayor tasa de desalojos. Y Barcelona es la ciudad que se lleva la palma. Estamos en récords, pero negativos. También ha pedido que se congelen los alquileres, como han hecho otros muchos colectivos. Si hay algo en ese sentido, ¿alguien se apuesta a que Colau dirá que fue gracias a ella?”. Por actuaciones como ésta, la primer edil se está quedando cada día más sola, políticamente hablando. Sus socios le recuerdan que quizás ha olvidado que saber escuchar puede ser el mejor remedio.

Esta debía ser una semana clave para la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. Su objetivo era presentar el proyecto de Presupuestos, pero las desavenencias con su socio de Gobierno, el PSC, han echado por tierra sus aspiraciones. Los socialistas no aprueban el reparto de los gastos que hace Barcelona en Comú (BeC). La formación de Colau concentra la mayor parte de las inversiones en el centro de la ciudad, donde proyecta crear una ‘superilla’, es decir, un área de varias manzanas en las que está prácticamente prohibido el tráfico rodado, al tiempo que contempla eliminar las bonificaciones a las terrazas que se concedieron a la restauración y no prevé partidas para subir salarios a los funcionarios o para mantener los transportes públicos.

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