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Ucrania expone las contradicciones de JxCAT ante el derecho de autodeterminación
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Independentistas apuestan por Rusia

Ucrania expone las contradicciones de JxCAT ante el derecho de autodeterminación

ERC y Aragonès han fijado una posición proucraniana alineada con la UE, pero en el partido de su socio en la Generalitat las posiciones se encuentran más polarizadas y divididas

Foto: Laura Borrás (JxCAT) y Pere Aragonès. (EFE/Toni Albir)
Laura Borrás (JxCAT) y Pere Aragonès. (EFE/Toni Albir)

La crisis de Ucrania ha puesto a JxCAT ante las contradicciones que genera el derecho a la autodeterminación en un contexto de conflicto internacional. El partido se ha posicionado de una manera vaga y contradictoria, igual que Carles Puigdemont. En cambio, la Generalitat y su presidente, Pere Aragonès, se han pronunciado a favor de su integridad territorial. Por el contrario, personalidades del independentismo más radical están pidiendo a la Generalitat que juegue la carta rusa, como es el caso del intelectual Ramon Cotarelo o del empresario Santiago Espot, que ahora ha creado su propio partido. El dilema para el soberanismo es que, si apoya a Ucrania, está en contra de la secesión de Donetsk y Lugansk, que incluso celebraron un referéndum de independencia en 2014. El silencio de personalidades como el jefe de la oficina de Puigdemont, el prorruso Josep Lluís Alay, o de la presidenta del Parlament, Laura Borràs, también resultan significativos.

ERC y Aragonès han fijado una posición proucraniana alineada con la UE, a la que se ha sumado la 'consellera' de Acció Exterior, Victòria Alsina. Pero la postura oficial de JxCAT, partido en donde no milita la 'consellera', dejó ver ambivalencias. En un hilo de Twitter fueron capaces de decir una cosa y la contraria. “Condenamos radicalmente la agresión del régimen ruso contra Ucrania, una nación que tiene derecho a vivir en paz y ejercer su derecho a la autodeterminación”. Solo que no es Ucrania la que ha ejercido el derecho a la autodeterminación, sino la región prorrusa del Donbás.

“Rechazamos la cínica perversión del derecho a la autodeterminación que pretende el régimen de Putin. Una nueva prueba de que hace falta un marco regulatorio europeo e internacional para resolver los conflictos por vías pacíficas y democráticas”, señalaba el partido de Carles Puigdemont más adelante. Pero es que justo lo que pasó el 1-O en Cataluña fue una consulta unilateral al margen de Europa y de cualquier regulación.

En el Parlament, el diputado de JxCAT, Quim Calatayud, ha asegurado que la violencia no arreglará nada en Ucrania. Y ha comparado el ataque ruso en Ucrania, con casi un centenar de muertos en el primer día, con la acción policial el 1-O. Es la visión del soberanismo, que equipara a Rusia con España, a Ucrania con Cataluña y al Donbás con Tabarnia. La bronca en el Parlament ha sido considerable.

Foto: Los presidentes de Rusia y China, Vladimir Putin y Xi Jinping, durante su reciente encuentro en Pekín. (Reuters vía Kremlin)

Pero otras personalidades del mundo independentista hacen lecturas más radicales. El exmilitante de Terra Lliure Fredi Bentanachs —que hace una semana se manifestaba junto a Laura Borràs en la Meridiana— pedía que se aprovechase el actual caos en Europa para volver a declarar la independencia unilateral de Cataluña. Santiago Espot ha ido más allá. El empresario ha pedido que la Generalitat imite a Mali, ya que el país africano ha reconocido a las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk.

Críticas cruzadas

Ramon Cotarelo, que en otro tiempo había hecho campaña a favor de JxCAT, ahora reniega del posicionamiento oficial del partido. Calificó en Twitter a JxCAT de “grupo de sabiondos” y añadió: “La independencia de los EEUU se hizo mediante una guerra. Y otras muchas. Recordad: ‘calla, salvo lo que quieras decir mejore el silencio’”.

La desconfianza hacia la UE y los coqueteos con Rusia tientan a los más radicales

El periodista cercano a Puigdemont Vicent Partal publicaba en VilaWeb que había que apoyar a Ucrania, pero sin cerrar del todo la puerta a Rusia: “En la cuestión de la invasión de Ucrania, sí. Pero la obligación del independentismo es hacer la independencia lo antes posible, aprovechando todos los recursos que tenga a su alcance. Y esto hace que sea absurdo el rechazo de hipotéticas ayudas de cualquier país, así de entrada y de forma categórica. Incluso si estas ayudas fueran claramente interesadas”.

Silencios

Mientras, los silencios se combinan con mensajes algo ambiguos de figuras del independentismo. Es el caso de Puigdemont. “La guerra, el horror y la amenaza en Europa: el desafío es gravísimo y de terribles consecuencias. La UE debe reaccionar con mayor firmeza, unidad y decisión ante esta violación del derecho internacional”, dijo el expresidente catalán. O su Consell per la República. Una semana después de anunciar que crea un Ministerio de Exteriores de la Cataluña Libre “complementario” con la Conselleria de Acció Exterior de la Generalitat, su departamento ni ha dicho nada ni ha emitido comunicado alguno sobre la crisis ucraniana. Supuestamente, ese “ente” iba a llegar donde la Generalitat no podía, al estar sujeta a la legalidad española. No ha sido así.

La crisis de Ucrania ha puesto a JxCAT ante las contradicciones que genera el derecho a la autodeterminación en un contexto de conflicto internacional. El partido se ha posicionado de una manera vaga y contradictoria, igual que Carles Puigdemont. En cambio, la Generalitat y su presidente, Pere Aragonès, se han pronunciado a favor de su integridad territorial. Por el contrario, personalidades del independentismo más radical están pidiendo a la Generalitat que juegue la carta rusa, como es el caso del intelectual Ramon Cotarelo o del empresario Santiago Espot, que ahora ha creado su propio partido. El dilema para el soberanismo es que, si apoya a Ucrania, está en contra de la secesión de Donetsk y Lugansk, que incluso celebraron un referéndum de independencia en 2014. El silencio de personalidades como el jefe de la oficina de Puigdemont, el prorruso Josep Lluís Alay, o de la presidenta del Parlament, Laura Borràs, también resultan significativos.

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