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Alta tensión en JxCAT: las 'tres damas' que quieren decapitar a Jordi Sànchez
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'GUERRA CIVIL' EN EL INDEPENDENTISMO CATALÁN

Alta tensión en JxCAT: las 'tres damas' que quieren decapitar a Jordi Sànchez

Laura Borràs, Elsa Artadi y Aurora Madaula son de sectores distintos, pero su enfrentamiento con el secretario general ha unido sus intereses

Foto: El secretario general de JxCAT, Jordi Sànchez (i), conversa con la presidenta del Parlamento de Cataluña, Laura Borràs. (EFE/Quique García)
El secretario general de JxCAT, Jordi Sànchez (i), conversa con la presidenta del Parlamento de Cataluña, Laura Borràs. (EFE/Quique García)

Junts per Catalunya (JxCAT) está atravesando una delicada situación interna, con tensiones que no acaban de suavizarse a pesar de que sus dirigentes tratan de no dejar traslucir el magma interno que envenena semana a semana las relaciones entre las diferentes familias. El secretario general de la formación, Jordi Sànchez, intenta controlar el aparato del partido, tanto orgánica como territorialmente, pero cada día que pasa ciertos sectores que componen la formación cobran mayor protagonismo en la política catalana.

Las tensiones internas han cristalizado en una suerte de frente común de varios dirigentes que tiene como nexo de unión su enfrentamiento con el secretario general. “Jordi Sànchez tiene un hándicap: no proviene de las filas del nacionalismo o de los sectores de la antigua Convergència, sino de la izquierda. Y no de una izquierda cualquiera, sino del PSUC. Su formación intelectual, por tanto, es diferente, pero también sus ideas y, por descontado, su praxis. De ahí que haya sectores convergentes en los que produce rechazo”, señala a El Confidencial una fuente de JxCAT que había militado en Convergència Democràtica (CDC).

Foto: Borrás, Puigdemont, Batet y Sànchez, en un encuentro en Bruselas. (EFE)

En ese frente común han coincidido tres mujeres con un cierto peso dentro de la organización. Por un lado, Laura Borràs, la presidenta del Parlament; por otro, Elsa Artadi, jefa de filas de Junts en el Ayuntamiento de Barcelona, y, por último, Aurora Madaula, perteneciente al círculo más cercano a Carles Puigdemont.

“Las tres damas jamás tuvieron nada en común, pero el rechazo a Jordi Sànchez las ha llevado a una alianza estratégica para desbancar al secretario general”, señalan las fuentes. Cada una de ellas tiene su propio listado de agravios y ese es el cemento que cohesiona el frente interno que acaban de formar. Borràs, que reclama un peso específico en la cúpula del partido, no ocultó nunca su rechazo a Sànchez. En privado, no ha escondido que sus relaciones son pésimas. Además, desde los círculos que apoyan al secretario general se apunta que, antes de salir indultado de la cárcel, un grupo de personas cercanas a la presidenta del Parlament inició una guerra sucia contra él.

Foto: Reunión de JxCAT para la preparación del inicio del año político. (EFE)

De hecho, también se apunta hacia el sector que lideraba Elsa Artadi como responsable de esa guerra sucia, una de cuyas acciones se materializó en la petición de dimisión de Jordi Sànchez por haber dicho que el referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017 no fue para reclamar la independencia, sino para obligar al Gobierno central a sentarse a negociar. La situación fue tan tensa que algunos militantes impulsaron una recogida de firmas para exigir la dimisión del líder de Junts. A los pocos días, con el segundo de Puigdemont ya en la calle, el tema se enterró y la iniciativa se paralizó tan rápidamente como había empezado.

Uno de los principales colaboradores del secretario general puso en la diana a Laura Borràs y a Elsa Artadi. Esta última, que estaba llamada a ser la vicepresidenta del Govern y consejera de Economía en esta legislatura, fue retirada de la lista de JxCAT para formar parte del Ejecutivo catalán. “Se ha querido hacer ver en algún momento que fue Artadi quien dio un paso atrás para hacerse fuerte en el Ayuntamiento de Barcelona, pero eso no es así: fue la cúpula de Junts quien decidió que ella no entraría en el Govern. Y, concretamente, la decisión fue una cuestión personal de Jordi Sànchez”, afirman las fuentes.

Foto: La portavoz de JxCAT, Elsa Artadi. (EFE)

La cosa no quedó ahí: semanas más tarde, el secretario general comenzó a sondear las posibilidades de presentar un nuevo nombre como candidato al Ayuntamiento de Barcelona, lo que obligó a Artadi a improvisar sobre la marcha y a anunciar su candidatura como alcaldable casi dos años antes de las próximas elecciones. “Era un modo de decir que ella está ahí y que batallará por ser la candidata, que durante la última legislatura ya fue la jefa de filas y que hay que contar con ella”, explican en JxCAT. El cabeza de lista en las últimas municipales fue Joaquim Forn, que no pudo ejercer de concejal por hallarse cumpliendo condena tras el juicio del 1-O.

Aurora Madaula, por su parte, es una de las integrantes de lo que se conocía como el ‘grupo de amigos’ de Puigdemont. Disfruta de excelentes relaciones con Waterloo y tiene hilo directo con el ‘expresident’ fugado. En 2019, fue una de las impulsoras de la plataforma Acció per la República, uno de los satélites utilizados por el líder secesionistas para simular pluralismo. También fue una de las impulsoras de la Crida a la Solidaritat, el embrión de Junts per Catalunya. Sus óptimas relaciones con Puigdemont y con Aleix Sarri, el principal asesor de este, son avales que la sustentan y la hacen, de momento, intocable. Por si fuera poco, está en el Gobierno del Consell per la República, el extraño órgano áulico que el huido ubicó en Waterloo. Su espaldarazo definitivo fue en el mes de mayo pasado: cuando el abogado Jaume Alonso-Cuevillas dimitió como miembro de la Mesa del Parlament, Madaula le sustituyó, y así el 'grupo de amigos' siguió teniendo su cuota de poder dentro de la Cámara. Su formación y su ideario independentista, sin embargo, están más cerca de Laura Borràs que de Jordi Sànchez, lo que facilita el acercamiento entre ambas.

Foto: Carles Puigdemont recibe en la sede del gobierno regional a alcaldes de municipios catalanes en septiembre de 2017. (EFE)

Algunos, en JxCAT, consideran la alianza de las ‘tres damas’ un pacto contra natura, ya que en el pasado estuvieron enfrentadas entre sí, no tienen una estrategia común y, por si fuera poco, las tres tienen un gran afán de protagonismo y el objetivo de marcar perfil propio. “Esa alianza acabará a bofetadas”, vaticina una de las fuentes consultadas. De momento, sin embargo, entre pugna y pugna han encontrado un encaje y un enemigo común, lo que les proporciona una base desde la que desarrollar una oposición interna coincidente. Y no puede descartarse, de cara al próximo congreso del partido, que esa alianza estratégica se extienda con el apoyo a una candidatura unitaria que intente desbancar definitivamente a Sànchez de la secretaría general del partido.

Junts per Catalunya (JxCAT) está atravesando una delicada situación interna, con tensiones que no acaban de suavizarse a pesar de que sus dirigentes tratan de no dejar traslucir el magma interno que envenena semana a semana las relaciones entre las diferentes familias. El secretario general de la formación, Jordi Sànchez, intenta controlar el aparato del partido, tanto orgánica como territorialmente, pero cada día que pasa ciertos sectores que componen la formación cobran mayor protagonismo en la política catalana.

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