Puigdemont y ERC aparcan 'sine die' la reforma del Consell per la República
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Tras el fracaso de sus elecciones

Puigdemont y ERC aparcan 'sine die' la reforma del Consell per la República

El 'expresident' dejó constancia de su desacuerdo en un tuit la pasada semana y aprovechó para desacreditar la mesa de diálogo. ERC y Waterloo separan sus caminos

Foto: Carles Puigdemont. (EFE/Claudia Sancius)
Carles Puigdemont. (EFE/Claudia Sancius)

Carles Puigdemont y ERC han aparcado de manera indefinida la reforma del Consell per la República, el proyecto de Gobierno en el exilio que lidera el 'expresident' catalán en Waterloo. La razón estriba en el fracaso que han supuesto las elecciones a la Asamblea de Representantes, una especie de Parlament paralelo, de hace una semana, ya que apenas han votado 22.500 personas. En la práctica, se ha oficializado la ruptura entre los republicanos y el entorno de Puigdemont, según detallan fuentes de ERC. A partir de ahora, cada parte seguirá su camino, como en el cuento de Borges 'El jardín de los senderos que se bifurcan'.

En la Generalitat, asumen que Puigdemont se dedicará a desprestigiar el proyecto estrella del Ejecutivo catalán, la mesa de diálogo. Por su parte, los republicanos no van a hablar mal del Consell per la República, pero consideran que tras el revés de las elecciones a la Asamblea de Representantes, el Consell se irá desacreditando poco a poco con el tiempo.

El propio Puigdemont dejó constancia de su desacuerdo en un tuit la pasada semana: “Tienen razón: tiene sesgo partidista, no es transversal y no representa el conjunto del independentismo, que es mayoritario en el Parlament de Cataluña (estaban hablando de la mesa del diálogo, ¿no?)”. El tuit condensa la nueva crisis interna que vive el independentismo: torpedo a la mesa de diálogo, cuya próxima reunión está prevista para este mes de enero, y reproche por no haber apoyado al Consell per la República y las elecciones a la asamblea.

Foto: Josep Lluís Alay. (EFE)

No ha habido candidatos de ERC a la asamblea, y muy pocos de la CUP. Pero no ha sido solo eso. El ninguneo de ERC llegó mucho más lejos. El día después de las elecciones, la noticia de las elecciones a la Asamblea de Representantes casi se dio en el minuto 30 del informativo de TV3. Pero hay que entender que una participación tan baja otorga muy poca legitimación democrática al proyecto de Puigdemont. Y eso incluso él lo sabe.

Tampoco el perfil del grueso de los 121 representantes elegidos da mucho lustre al proyecto. Muy pocos políticos de peso, a excepción de la presidenta del Parlament, Laura Borràs, o la diputada en el Congreso Pilar Calvo. Hay muchos regidores de JxCAT y activistas y perfiles extremos del independentismo, como el payaso Jordi Pessarrodona; Pere Cardús, hijo del sociólogo nacionalista Salvador Cardús y actualmente secretario de Quim Torra; el 'mosso' Albert Donaire; la exdiputada de Catalunya Sí que es Pot Àngels Martínez, la que retiró las banderas españolas de las bancadas de Cs y populares el 6 y 7 de septiembre de 2017, y el agitador Rai López.

ERC, a la espera

Con estos resultados, ERC considera que el proyecto está acabado y que no ha de hacer nada para desprestigiarlo. Que es cuestión de tiempo. Puigdemont, en cambio, tiene que jugar al ataque para desacreditar a la Generalitat y al Parlament, acusándolos de autonomistas y colaboradores con las autoridades españolas.

El acuerdo para la investidura de Pere Aragonès entre ERC y JxCAT ya recogía la formación del "espacio libre en el exilio —Asamblea de Representantes, Consell per la República y Presidencia del Consell—, donde se constituirán las estructuras del exilio que deben trabajar para desarrollar la estrategia política, la internacionalización y un frente común para la defensa de los derechos civiles y colectivos de los catalanes".

El apoyo al Consell per la República estaba en el pacto de investidura de ERC y JxCAT

El pacto entre los dos partidos independentistas daba tanta legitimidad al Consell que ya preveía en su punto 3.4 que “el muy honorable 'president' Puigdemont convocará en Bruselas la sesión constitutiva de la Asamblea de Representantes por la República, y será el primer presidente del Consell per la República”. Al parecer, no se confiaba mucho en el criterio de la asamblea, ya que el resultado estaba decidido por anticipado.

Papel mojado

Tras el último divorcio entre Puigdemont y los republicanos, esta parte del acuerdo de investidura es papel mojado. Puigdemont no quiso esperar a la reforma del Consell para convocar sus elecciones al Parlament paralelo. Y ahora ERC se desentiende de su suerte. Iban a colocar a la 'exconsellera' de Salut Alba Vergés en el Consell, pero esto ya no va a pasar. ERC prefiere mantenerse al margen y esperar el próximo error de Puigdemont.

El principal problema es la falta de transparencia. Puigdemont se comprometió a explicar el origen de sus fondos y sus cifras. Pero las cosas no cuadran. Un supuesto censo de más de 80.000 miembros muy movilizados, pero donde solo votan 22.000. Y apenas 39.000 se habían descargado la aplicación móvil con que se vota. Todo apunta a que las cifras no son reales. No hay bajas, no se sabe cuántos están al corriente de pago. Tampoco se ha explicado nunca el origen de los fondos que pagan esta aventura exterior de Puigdemont.

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