Pacto en falso de JxCAT y ERC para ganar tiempo sin acordar ni sobre qué negocian
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Posturas alejadas y antagónicas

Pacto en falso de JxCAT y ERC para ganar tiempo sin acordar ni sobre qué negocian

Según los republicanos, se explora un acuerdo de investidura. En cambio, para los de Carles Puigdemont, están negociando un Gobierno de coalición

placeholder Foto: Pere Aragonès conversa con Laura Borràs y Roger Torrent tras un acto este miércoles de Òmnium Cultural. (EFE)
Pere Aragonès conversa con Laura Borràs y Roger Torrent tras un acto este miércoles de Òmnium Cultural. (EFE)

JxCAT y ERC salieron ayer de la reunión con la CUP con un comunicado conjunto tan pomposo como hueco titulado 'Compromiso por un acuerdo nacional de autodeterminación'. En la práctica, el único consenso es seguir hablando. Ni siquiera han pactado sobre qué versará la futura negociación. Según ERC, con JxCAT se tratará sobre la investidura. En cambio, para los de Carles Puigdemont, el diálogo versará sobre cómo se configura el Gobierno de coalición, tal y como confirman portavoces oficiales de este partido. Todo apunta a que el “compromiso de mínimos” que anuncia el comunicado es más bien un principio de acuerdo cerrado en falso. Su única utilidad es ganar tiempo y aliviar la presión que pueda ejercer la ANC sobre el futuro inmediato.

La presidenta de esta asociación, Elisenda Paluzie, ha convocado una manifestación en plaza Sant Jaume este domingo para exigir un Govern independentista en la Generalitat. Con la escenificación de ayer, ERC y JxCAT se sacuden un tanto de encima esta presión y pretenden evitar que se les culpe del fracaso de las negociaciones y una repetición electoral que a día de hoy parece la opción más probable.

La repetición de las elecciones amenaza Cataluña

No es que después de tres meses de contactos se haya vuelto a la casilla de salida. Es que no se sabe cuál es esta casilla de salida. ¿La autodeterminación? ¿La investidura de Aragonès? ¿El reparto de la Generalitat? Nadie lo sabe porque acuerdo, acuerdo, no hay.

La única ganadora de la jornada es la CUP, que ayer ejerció de gran mediadora entre los hermanos mayores del independentismo. Nadie podrá culparles de la repetición electoral. Siempre podrán decir que hicieron todo lo posible.

Pero, más allá de eso, nadie se aclara ni sobre lo que se dialoga. ERC presentó como una gran victoria que en el documento acordado desaparece el ente de coordinación independentista que se iba a crear y del que iban a formar parte los tres partidos más la ANC y Òmnium. El texto se compromete a “convocar una primera reunión de trabajo para construir un gran acuerdo nacional para la autodeterminación que vaya más allá de partidos políticos y que agrupe la amplia mayoría social del país favorable a la solución democrática que vive el país”. Pero suena demasiado a aquel proceso constituyente que impulsó Quim Torra y presidía Lluís Llach. Este proceso constituyente acabó en nada.

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)

No parece que el flamante acuerdo para la autodeterminación vaya a llegar más lejos. Sus bases son mucho más frágiles. Y su definición, muy vaga, como cuando hablan de “crear un espacio para el debate de la estrategia independentista más allá del marco de la gobernabilidad”. Sin acuerdo y con los comunes cada vez en una situación más difícil, no parece que haya más salida que una repetición electoral en el mes de julio.

Aislar la investidura

ERC también defiende que se ha logrado “aislar la investidura” de cuestiones problemáticas como la hoja de ruta a seguir o el modo concreto en que se actúa de manera unilateral una vez que dentro de dos años se constate el fracaso de la mesa de diálogo. Pero si JxCAT sigue asegurando que de lo que se ha de hablar es sobre cómo se forma la coalición y, por tanto, el reparto de carteras de la Generalitat, en la práctica, no se ha pactado nada que garantice que Pere Aragonès pueda ser investido antes de que venza el límite legal, fijado para el 26 de mayo.

No hay más acuerdo que la predisposición de ambos partidos a seguir hablando

Sí que se muestra voluntad de seguir hablando. No hay un ruptura total de puentes. Pero parece poco avance para el escaso tiempo que queda: hasta el 26 de mayo. Por ahora, todo sigue igual. Los cuatro votos prestados que prometió JxCAT han desaparecido y sin ellos Aragonès no puede lograr la investidura en una segunda sesión. Y de puertas adentro, el papel de Jordi Sànchez ya está cuestionado incluso por sus propios compañeros de JxCAT, según apuntan fuentes internas de esta formación.

Triste papel de los comunes

Los grandes perdedores de la jornada fueron los comunes de Jéssica Albiach, que pasaron en su día de eventual socio de gobierno a espantajo para asustar a los de Puigdemont. La CUP está exigiendo que, si se ha de pactar con ellos, se comprometan a llevar a cabo actos de desobediencia. En la práctica, no se les convocó a la reunión de ayer en el Parlament y han quedado fuera de juego por ser poco independentistas.

Foto: El secretario general de JxCAT, Jordi Sànchez. (EFE)

ERC llevaba dos días negociando con los comunes, pese a que desde el lunes estaba claro que los cuatro votos de JxCAT que necesitaba se habían volatilizado. A día de hoy, esos votos siguen sin aparecer. Y los republicanos se niegan a aceptar que estén negociando un Gobierno de coalición. Tal y como han dejado la situación, más allá de a quién se acabe responsabilizando del fracaso, en este momento Cataluña va de cabeza a nuevas elecciones.

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