Cataluña se encamina hacia una reedición del 'procés': "Hemos vuelto a enero del 16"
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Los partidos catalanes empiezan a negociar

Cataluña se encamina hacia una reedición del 'procés': "Hemos vuelto a enero del 16"

Si la comunidad repite los mismos errores de primar la confrontación institucional a la gestión política, la economía catalana seguirá cayendo en una sima

placeholder Foto: Vista del hemiciclo del Parlament. (EFE)
Vista del hemiciclo del Parlament. (EFE)

¿Y la declaración unilateral de independencia (DUI) en Cataluña? Ni está ni se la espera. Casi todos los partidos independentistas habían prometido en campaña que si lograban el 50% de los votos más uno, inmediatamente reactivarían la declaración de independencia (proclamada en el Parlamento catalán el 27 de octubre de 2017) o proclamarían una DUI. Pasada la jornada electoral, todo queda en un sueño: los independentistas tienen algo más del 50% de la representación del voto en la Cámara, pero no han declarado la independencia… ni la declararán.

La promesa no fue un calentón de campaña: era una estrategia planificada para atraer voto, con la esperanza de no tener que llevarla a cabo y, en todo caso, echar la culpa a los rivales de que no había suficiente consenso. Pero ahora quienes la propusieron guardan un sepulcral silencio, como si la DUI nunca hubiese existido en su vocabulario. "Resulta cuando menos curioso que omitan toda referencia a la DUI y, en cambio, ahora hablen de nuevo de referéndum, que en campaña ni sacaron a colación", reprocha a El Confidencial un diputado del PSC, el partido que ganó las elecciones.

Foto: Varios 'mossos', durante una concentración en apoyo de Pablo Hasél. (EFE)

Este viernes se produjo la primera reunión oficial entre ERC y JxCAT. Sus comités negociadores hicieron una primera toma de contacto en la que ni siquiera han fijado posiciones. En realidad, poco tienen que negociar, aparte de ver cómo convencen a la CUP de que dé luz verde a un Govern independentista para preservar el frente identitario en las instituciones catalanas. "Cambian los caballos, pero la situación es la misma que en la pasada legislatura y que en la otra", escenifica un dirigente soberanista a este diario.

Lo que se prepara, pues, es una vuelta a empezar. Es tornar a la vía del referéndum, contrapuesta a la DUI. De hecho, el bloque independentista tiene ahora 74 diputados, los mismos que tras las elecciones del 2012, cuando Artur Mas quiso ser el rey del secesionismo apostando por primera vez por la independencia. Entonces, CiU logró 50 escaños (perdió 12 en esas elecciones), ERC sacó 21 y la CUP, tres. En aquellos momentos, el bloque soberanista obtuvo 1.734.000 votos (el 14-F, logró 1.360.000) frente a 1.628.000 votos del bloque constitucionalista (1.233.000 en el 2021).

Vuelta a empezar

La casilla, pues, vuelve al año 1 del ‘procés’, al menos para los representantes de la oposición. "El hecho de retomar la senda del ‘procés’ nos aboca a una legislatura que, al margen de las confrontaciones institucionales que pueda haber, nos devolverá al bucle de hace casi una década, cuando a alguien se le ocurrió que la petición de un referéndum era una buena excusa para encender la mecha del independentismo en Cataluña", afirma la fuente opositora citada.

Para los independentistas, en cambio, la situación no es la misma. "Hoy tenemos a una Convergència debilitada, dividida, destruida y con tensión por recomponerse en un partido de centro. Y tenemos a una ERC que ganó por un escaño y no puede marcar agenda. Hemos pasado una travesía del desierto y la subida en estas elecciones demuestra que la movilización de la calle funciona", afirma un dirigente independentista a El Confidencial.

Esta fuente rebate, así, que estemos al inicio de otro ‘procés’, aunque reconoce que se ha retrocedido y, en todo caso, "nos encontramos en una casilla a año o año y medio del 1 de octubre. Estamos como en enero de 2016, cuando la investidura de Carles Puigdemont como ‘president’. Eso quiere decir que hemos avanzado algo, pero no lo suficiente". Queda por saber si verdaderamente los partidos mayoritarios se instalarán de nuevo cómodamente en otro ‘procés’ y si perpetuarán el cómodo escenario de la confrontación permanente.

Foto: El 'vicepresident' del Govern en funciones, Pere Aragonès (d), conversa con la candidata de En Comú Podem, Jéssica Albiach (i). (EFE)

"Volver al mismo escenario es muy negativo, porque la economía se va resintiendo. En estas elecciones la abstención ha subido por la pandemia, pero también hay otros factores: se ha comprobado que hay una desafección de la gente por la política y los políticos, que los jóvenes están hartos de la Administración y que no les dan esperanzas de futuro, que el catalanismo moderado no visualizó suficientemente su opción y que una parte de la burguesía catalana sigue votando a JxCAT por inercia pero cuando el nuevo Govern en el que mandará ERC y la CUP comience a subir impuestos se generará un espacio político de centro y esa burguesía abandonará a Puigdemont", vaticina otro alto dirigente del nacionalista no unilateralista.

Esta fuente critica que durante los últimos años ha habido una paralización de la gestión de gobierno, agudizada durante la última legislatura, con Quim Torra a la cabeza del Gobierno. Y es que en año y medio no se aprobó ni una sola ley. Los esfuerzos del Ejecutivo catalán se dirigieron a desgastar al Estado mediante la confrontación política y la gestión se resintió: no solo se desatendieron prioridades sociales, sino que también hubo un éxodo masivo de empresas y se perdieron importantes negocios internacionales, como la ubicación en Barcelona de la Agencia Europea del Medicamento, por ejemplo. Además, la inestabilidad política y la imagen de inseguridad jurídica lastraron las inversiones extranjeras, que dejaron de confiar en Cataluña como destino.

El peligro de repetir elecciones

Ese es el principal problema que tanto el catalanismo moderado como la oposición ven en la Cataluña actual. Si la comunidad repite los mismos errores de primar la confrontación institucional a la gestión política, la economía catalana seguirá cayendo en una sima. "El pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla, y en Cataluña algunos dirigentes soberanistas han perdido la memoria o no han aprendido la lección", subraya un dirigente independentista no unilateralista.

Desde la oposición, no obstante, no descartan que se pueda producir una situación de bloqueo y Cataluña tenga que volver a las urnas. "Los de JxCAT están muy dolidos, porque por primera vez otro partido nacionalista les ha quitado la llave del poder y presionarán lo indecible, lo mismo que la CUP. La estrategia de Aragonès es desinflar el suflé y tratar de negociar a varias bandas, pero no las tendrá todas consigo, porque la CUP pedirá contrapartidas muy duras que posiblemente no sean aceptadas ni por ERC ni por JxCAT. En ese caso, la situación puede llegar al extremo de que se tengan que repetir elecciones".

En la CUP, por su parte, admiten que pondrán "mucha carne" en el asador y que quieren influir en el Govern, ya sea desde dentro o desde fuera (eso aún está por decidir). Y, además, creen que "JxCAT no está en condiciones de exigir mucho, porque no les bastan los votos de los dos partidos mayoritarios para gobernar. De modo que han de transigir en algunas de las líneas prioritarias que les planteemos. Además, JxCAT no puede arriesgarse a perder el poder, porque ¿qué va a hacer con cientos de cargos de confianza que llevan una década cobrando sueldazos del erario público? No puede arriesgarse a dejar a sus cuadros en la calle y sin trabajo", subraya la fuente.

Este nuevo ‘procés’, sin embargo, tiene un importante matiz, que todas las fuentes consultadas reafirman: el peso del fugado Carles Puigdemont ha decaído. "Que espabilen, porque se les acaba el ‘capital Puigdemont’. No pueden vender humo eternamente", avisan desde la CUP. Y desde el PDeCAT vaticinan que "Puigdemont no tendrá el mismo peso específico en el Govern que antes, y menos con Pere Aragonès. Pero la situación es igualmente complicada para Cataluña".

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