Nace Tsunami Democràtic

JxCAT busca salvarse del naufragio y da a Quim Torra por amortizado políticamente

Torra podrá recurrir una sentencia que tal vez acabaría inhabilitándolo, pero con el recurso eso no acabaría con la legislatura. Eso sí, no podría ser candidato a la Generalitat

Foto: El presidente de la Generalitat, Quim Torra, a la derecha. (EFE)
El presidente de la Generalitat, Quim Torra, a la derecha. (EFE)

JxCAT busca salvarse del naufragio en la reunión que mantendrá mañana y pasado en Bruselas con Carles Puigdemont, al mismo tiempo que da al 'president' Quim Torra por amortizado políticamente. Torra será juzgado en el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña por haberse negado a retirar la pancarta del lazo del Palau de la Generalitat, tal y como le pedía la Junta Electoral. Torra podrá recurrir una sentencia que tal vez acabaría inhabilitándolo, pero como cabe recurso eso no acabaría con la legislatura. En realidad, el único efecto es que no podría volver a presentarse, pero como ningún sector cuenta con él como candidato, la relevancia política de ese proceso penal es relativa.

Días confusos para el independentismo. Torra se juega la inhabilitación pero la situación en el espacio posconvergente resulta tan confusa que hasta eso pasa a un segundo plano. Según explican fuentes de JxCAT, la clave pasa por que el partido no se rompa en el próximo mes, ya sea por la situación de confusión tras la sentencia del Tribunal Supremo, ya sea por la presión del sector que aspira a montar un partido bisagra, como es el caso de los que irán a la reunión de Poblet.

Pero no solo es eso. La cumbre soberanista en Ginebra de este fin de semana acabó sin acuerdos reseñables, según fuentes de JxCAT: los políticos evitaron mojarse, fueron incapaces de alcanzar un acuerdo de mínimos y solo se encargó a las entidades sociales una nueva movilización permanente denominada Tsunami Democràtic, sin líderes y operando básicamente en redes sociales, que quiere simular por la base la unidad que no hay entre las cúpulas de los partidos. Se habla de una imprecisa movilización continuada basada en la desobediencia civil pacífica.

Más allá de eso, no se alcanzaron en Ginebra acuerdos significativos. Y la presentación de la Diada, que contó con presencia institucional en el Palau, también resultó confusa. La Diada se dedicará a los “presos políticos” y a los “exiliados”. Pero no se ven muchas novedades. La sensación es, por un lado, de estancamiento. Por otro, se ofrece una imagen de caos entre los líderes, que no acaban de explicar ni qué harán cuando haya una sentencia del Tribunal Supremo, ni de qué modo se implicarán las instituciones en esta respuesta civil.

Puigdemont, en el centro

En contra de lo que pueda parecer, Puigdemont no está tensionando la formación, sino que se ha posicionado en el centro. El inquilino de Waterloo es el primero que coincide con los planteamientos de ERC: que la independencia va para largo y que no se puede esperar separarse del resto de España en tres meses, según apuntan fuentes de su entorno en Bélgica. Pero son los independientes que él mismo llevó a las listas de JxCAT los que le presionan en este sentido: los Josep Costa, Laura Borràs e incluso el propio Torra. Todos estos son mucho más radicales que el propio Puigdemont.

El entorno más radical de Puigdemont le presiona para que tome postura a favor de la desobediencia y la unilateralidad, algo de lo que muchos dudan

Además, la interferencia de unas cada vez más posibles elecciones estatales en noviembre rompe la posibilidad de que pueda haber elecciones anticipadas. Todos los sectores, Puigdemont también, aceptan que las elecciones catalanas no pueden coincidir con las españolas. Y eso colocaría la convocatoria de nuevos comicios para marzo del año próximo.

Seis meses más

Por tanto, ya se habla de manera abierta de que la legislatura catalana ha de durar, como mínimo, seis meses más… Algo muy complicado si, como apunta el vicepresidente catalán, Pere Aragonès (ERC), parece difícil poder aprobar unos nuevos Presupuestos, por falta de mayoría en el Parlament. En este entorno, todo resulta muy volátil y es cada vez más difícil poder hacer predicciones.

Puigdemont, según aseguran desde Bruselas, no ha pedido nada. Solo quiere que la sentencia llegue cuanto antes porque sin el fallo del Supremo no se puede planificar nada. Más allá de eso, todo es incierto, incluyendo si al final habrá uno o dos PDeCAT. Sí que ha conseguido que se pueda incluir a la Crida en la operación paraguas que se plantea alrededor de JxCAT.

Cataluña

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