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Las ganas de Feria activan en Sevilla un negocio que duplicará al de la Semana Santa
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TRAS DOS AÑOS EN BLANCO POR EL COVID

Las ganas de Feria activan en Sevilla un negocio que duplicará al de la Semana Santa

El recinto estrenará un sistema de ventilación antiCovid, una iluminación 100% led, tecnología aplicada al cobro en las casetas y hasta semáforos personalizados con figuras flamencas

Foto: Sevilla se prepara para la Feria de Abril. (EFE/Julio Muñoz)
Sevilla se prepara para la Feria de Abril. (EFE/Julio Muñoz)

Que hay ganas de Feria no es sólo una percepción o un deseo irrefrenable para la mayoría de los sevillanos y también para visitantes de dentro y fuera de España seducidos por el atractivo de esta fiesta universal. Es un desvelo que se mide también en cifras de negocio, previsiones disparadas en una ciudad que se prepara para afrontar la que será, sin duda, una de las semanas de mayor impacto económico de los últimos años. Después de dos ediciones suspendidas por la pandemia, el deseo de diversión y convivencia compite con las necesidades de recuperación económica y, por ello, se mima especialmente un evento que supone para la ciudad un impacto cercano a los 900 millones de euros, o lo que es lo mismo, más del 3% del PIB de Sevilla. Un volumen que duplica al de la Semana Santa y que convierte a esta semana de farolillos en la más rentable del año.

Foto: La Esperanza de Triana al llegar al centro de Sevilla. EFE Julio Muñoz

La Semana Santa, fecha en la que Sevilla ingresa más de uno de cada cien euros que factura en todo un año, vio cubiertas sus expectativas acercándose al balance de 2019. Pero la previsión económica para la Feria siempre duplica las cifras. Es complicado hacer un exhaustivo informe económico, pues hay también actividades sumergidas, pero en 2009 investigadores de la Universidad de Sevilla realizaron un cálculo que sirve de referencia y que se actualiza anualmente con la evolución del IPC y las particularidades de cada edición, ya que desde 2017 la Feria cuenta con un día más del habitual, dado que se celebra de sábado a sábado, mientras que antes era de lunes a domingo. Y, según esta referencia, esta primavera la Feria de Sevilla tendrá un impacto de más de 860 millones de euros, que se desglosa entre el negocio directo que se produce en el recinto, también el gasto realizado por el visitante en la ciudad y la repercusión económica que supone para colectivos muy variados, desde carpinteros y electricistas, a caseteros, diseñadores y talleres de moda flamenca, vendedores ambulantes y dueños de atracciones.

La cuenta atrás para la Feria de Sevilla se inicia con la colocación del primer tubo de la portada, que en esta edición fue antes de la Navidad, a mediados de diciembre. Es un acto simbólico pero que activa realmente el negocio para la ciudad. El Real de la Feria, el recinto por el que se repartirán este año 1.054 casetas, cuenta con 275.000 metros cuadrados distribuidos entre 25 manzanas y 15 calles en los que un total de 400 trabajadores de contratas municipales emplean 125.000 horas de trabajo para que todo esté a punto en la madrugada del 1 de mayo para proceder al encendido de las más de 200.000 bombillas que iluminan esta ciudad efímera y que, por primera vez, serán todas led para reducir la contaminación y el consumo eléctrico: la factura disminuirá de 236.000 euros a la mitad y se emitirán a la atmósfera 22 toneladas menos de CO2.

Foto: Montaje de las casetas de la Feria de Abril. (EFE/José Manuel Vidal)

Una Feria más sostenible, en la que también habrá aparcamiento para poder llegar hasta el recinto en bicicletas y patinetes. Dos de las novedades con las que cuenta esta edición y que se unen a la principal: la gran expectación generada por la que será la mayor concentración de personas desde el inicio de la pandemia y prácticamente sin restricciones. No obstante, el Ayuntamiento de Sevilla ha modificado la estructura y la estética de las casetas obligando a la instalación de un sistema de ventilación con techo a doble altura que mejora la circulación del aire y reduce la temperatura en el interior, el hogar de los sevillanos particulares y de entidades privadas, pues sólo nueve son públicas y de acceso libre sin invitación.

En Sevilla la Feria también evoluciona y se adapta a los nuevos tiempos y este año se estrenará también el uso de nuevas tecnologías aplicables al pago y el cobro de las consumiciones. En las barras de los caseteros circulará una moneda digital y solidaria, la Illa, que se usa desde hace varios meses en el barrio de Los Pajaritos, una de las zonas más deprimidas de la ciudad. La intención es que su utilización se extienda en la Feria y ello ayude a su difusión, pues las monedas adquiridas y guardadas como recuerdo supondrán una donación efectiva al proyecto social. El plato de jamón y la jarra de rebujito se podrá pagar en illas o bien con pulseras. Ésta última es la iniciativa de una empresa granadina, Bracelit, que ha presentado un dispositivo en forma de brazalete que permitirá el acceso a las casetas y el pago de las consumiciones que, según las previsiones de la hostelería, serán también un 25% más caras este año. La Feria no se escapará de los efectos de la crisis mundial y la subida de los precios y, de hecho, ya el montaje y la contratación de grupos musicales ha supuesto un desembolso mayor para los dueños de las casetas de hasta el 30% más. Un efecto que notará en su bolsillo cualquier feriante a partir de la noche del pescaíto, el pistoletazo oficial a la fiesta que tendrá lugar en la madrugada del sábado.

Foto: Manifestación de #LunarOff. (EFE)

Otros pagos ya se han hecho efectivos y, a pesar de la subida, no han rebajado el consumo. Las tiendas y talleres de trajes de flamenca han vaciado sus percheros y almacenes y hasta última hora la demanda de vestidos y complementos ha sido espectacular para un gremio especialmente castigado por la pandemia. De luto, porque desfilaron incluso de riguroso negro, el sector se unió en 2020 para manifestarse y reclamar ayudas para sobrevivir al sufrir un 100% de caída de sus ingresos. Muchos se quedaron en el camino, pero otros han resurgido ahora con fuerza con muchas expectativas de recuperar el volumen de negocio de antes de la crisis sanitaria, que superó los 25 millones de euros. El epicentro de esta industria está en Sevilla. Algunos estudios estiman que da empleo a más de 300 empresas que producen y exportan a toda España, Madrid y Barcelona fundamentalmente, y también al extranjero. El coste medio de un traje de flamenca es de unos 250 euros, que se eleva hasta 1.500 euros según el diseño y la marca. Las colas de clientes en las puertas de estos negocios se repiten desde hace días y los comerciantes están solicitando a los proveedores nuevas mercancías ante el gran aumento de la demanda.

Una primavera pletórica

La ciudad hierve desde hace un mes. Después de la Semana Santa la ocupación hotelera se mantenido muy alta, en gran parte por la celebración de la final de la Copa del Rey en el Estadio de la Cartuja. Un triunfo para el Betis, uno de los clubes locales, y también para la economía local. El partido que enfrentó a los verdiblancos con el Valencia supuso el retorno de los aficionados a las gradas en las finales después de dos años y tuvo un impacto en la ciudad cifrado en 45 millones de euros, una elevada cantidad teniendo en cuenta que un finalista era local. La ocupación hotelera superó el 80%. Una previsión que ya se ha superado para la Feria de Sevilla, pues un 85% de las plazas están reservadas para el primer fin de semana y desde este viernes al próximo sábado se han vendido ya 5.000 billetes de avión para Sevilla a través de agencias.

Foto: Joaquín levanta el título. (EFE/José Manuel Vidal)

Sin duda, la Feria es un buen argumento para la promoción exterior de la ciudad. Y este año, también como novedad, habrá semáforos turísticos en los accesos al recinto ferial. La iniciativa parte de una empresa privada que promociona la firma MacarenayPaco. Las siluetas de una flamenca y un guitarrista se estamparán en las luces de los semáforos, personalizándolos con una imagen que, seguro, tendrá un gran impacto mediático. Según sus creadores, se trata de un concepto de arte urbano cuyo objetivo es desarrollar conciencia social y crear valor turístico y cultural en Sevilla. El Ayuntamiento sevillano tiene previsto la instalación de estos semáforos en seis pasos de peatones próximos a la portada y a las principales calles que dan acceso al recinto.

Hay otro dato interesante a la hora de valorar el impacto económico: muchos de los turistas que llegan a Sevilla en esta semana vienen atraídos por la Feria taurina y gran parte de ellos cuentan con un alto nivel adquisitivo, procedentes de Francia pero también de Colombia y México. Un turista de calidad que interesa mucho a los gestores del turismo en la capital.

Estos datos apuntan a que la afluencia de público en la Feria de Sevilla regresará este año a las mejores cifras de la prepandemia. ¿Cuánta gente pisará el recinto? Hubo un tiempo en el que las autoridades locales recurrían a la mítica cifra del millón de visitantes. Pero en realidad son muchos más y se calcula que la media ronda el medio millón de personas cada día, cifra que sube o baja en función de los datos que arrojan los balances de los servicios públicos: basura y usuarios de transporte público. En 2018 el balance fue de cuatro millones de personas. Y este año todo apunta a que las ganas de Feria pulverizarán todos los marcadores.

Que hay ganas de Feria no es sólo una percepción o un deseo irrefrenable para la mayoría de los sevillanos y también para visitantes de dentro y fuera de España seducidos por el atractivo de esta fiesta universal. Es un desvelo que se mide también en cifras de negocio, previsiones disparadas en una ciudad que se prepara para afrontar la que será, sin duda, una de las semanas de mayor impacto económico de los últimos años. Después de dos ediciones suspendidas por la pandemia, el deseo de diversión y convivencia compite con las necesidades de recuperación económica y, por ello, se mima especialmente un evento que supone para la ciudad un impacto cercano a los 900 millones de euros, o lo que es lo mismo, más del 3% del PIB de Sevilla. Un volumen que duplica al de la Semana Santa y que convierte a esta semana de farolillos en la más rentable del año.

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