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Marruecos ralentiza los controles en Ceuta para favorecer el paso por Tánger
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OPERACIÓN PASO DEL ESTRECHO

Marruecos ralentiza los controles en Ceuta para favorecer el paso por Tánger

La enorme diferencia de precios de hasta 250 euros desvía parte del tráfico hacia la ciudad autónoma, cuyas zonas de embolsamiento de vehículos se han visto desbordadas. Hasta 12 horas de colas para cruzar la frontera

Foto: Zona de espera de vehículos de la frontera del Tarajal (Ceuta). (Javier Sakona)
Zona de espera de vehículos de la frontera del Tarajal (Ceuta). (Javier Sakona)
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Reduan salió la tarde del domingo de Madrid rumbo a Fez, en Marruecos, su localidad natal. Viaja con su mujer embarazada y sus tres hijos. “He ahorrado más de dos años para este viaje”, explica. Llegó al puerto de Algeciras pasadas las cinco de la mañana, pero no pudo embarcar hasta cinco horas más tarde. Ha llegado a mediodía a la zona de espera de Loma Colmenar, en Ceuta, a solo medio kilómetro de la frontera del Tarajal. “Sé que no pasaremos hasta medianoche o más”, suspira. Pero le compensa. Sabía a lo que se atenía cuando eligió cruzar por Ceuta. El sábado lo hicieron unos compañeros de trabajo y les costó 14 horas llegar hasta suelo marroquí desde la ciudad autónoma. Sabiéndolo, barajó viajar por Tánger, pero el precio le hizo desistir rápidamente. En su caso, son cinco pasajes más el vehículo: “Los billetes me han costado 280 euros por Ceuta, y por Tánger me salían más del doble y soy un trabajador, es mucho dinero para mí”.

Abdel, tangerino afincado en Canarias, no lo tiene tan claro. Él, rizando el rizo, llegó a Huelva tras un viaje en barco de 44 horas y otras cuatro por carretera hasta Algeciras para cruzar el Estrecho. Pero se encontró con el tapón de Ceuta. “Todo el mundo se lo ha pensado, es mucha la diferencia de precio. Es lo que hay”, se encoge de hombros. “Pero pensaba que esperaría tres o cuatro horas, no 10 o 12, o vete a saber lo que vamos a esperar”, explica sentado en su silla de 'camping' junto a la valla de la zona de espera. “Tres o cuatro horas por 250 euros merece la pena, te ahorras un dinero. Pones 100 euros más y te compras el cordero [que cada familia ha de sacrificar en la tradicional Pascua del Sacrificio (Eid el Adha), que se celebra este domingo], pero 10 o 12 horas ya es mucho, no sé si compensa”.

placeholder Abdel. (Javier Sakona)
Abdel. (Javier Sakona)

Reduan y Abdel son solo dos de los 40.000 marroquíes que han cruzado la ciudad autónoma este pasado fin de semana en el marco de la operación Paso del Estrecho (OPE). En años anteriores, ni Reduan ni Abdel habrían elegido Ceuta para regresar a su país en las vacaciones de verano. Lo más normal es que hubiesen optado por una de las navieras que unen Algeciras con el macropuerto de Tánger Med o por la línea marítima que conecta Tarifa con Tánger Ville. Este año, la diferencia de precios ha inclinado la balanza hacia la ciudad autónoma. Pero el volumen de viajeros que han elegido esta vía ha superado con creces todas las previsiones. Ceuta está registrando cifras sin precedentes en esta fase de la OPE, con un incremento de viajeros del 45% respecto a 2019. En solo tres días han cruzado la ciudad autónoma desde el puerto a la frontera más de 10.000 vehículos llegados de todos los rincones de España y de media Europa, en especial Francia, Bélgica y Alemania.

Ceuta está registrando cifras sin precedentes en esta fase de la OPE, con un incremento de viajeros del 45% respecto a 2019

Varios son los factores que han propiciado esta tormenta perfecta en la operación de 2022. Tras dos años de pandemia y con las conexiones entre España y Marruecos cerradas, se preveía un aumento del volumen de viajeros. Pero la coincidencia con la celebración este próximo domingo de la Pascua del Sacrificio, la primera sin restricciones por covid, ha desbordado los cálculos multiplicando la cifra de viajeros. A ello se suma la enorme diferencia de precios entre las navieras que operan entre Algeciras y Ceuta, más ágiles y competitivas, y las que operan con Tánger, que han disparado sus precios. A lo que hay que incluir la posibilidad de repostar en Ceuta, donde la gasolina es considerablemente más barata que en el resto de la Península al aplicarse un impuesto reducido a los carburantes.

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Zona de espera de vehículos de la frontera del Tarajal (Ceuta). (Javier Sakona)

La posibilidad de usar una línea menos concurrida y con mejores barcos, y de paso ahorrarse una buena cantidad de dinero en un viaje ya de por sí largo y caro, ha terminado desviando buena parte del flujo de viajeros hacia la ciudad autónoma. Algo que no ha hecho ni pizca de gracia al otro lado de la frontera.

La "pachorra" marroquí

“Marruecos está ralentizando los controles provocando este caos para favorecer la línea con Tánger, está más que claro”, zanja sin dudarlo un agente de la Guardia Civil sobre el terreno y que sabe bien cómo acostumbran a trabajar sus colegas del otro lado. Un método de trabajo que explica gráficamente una de las sanitarias que lleva a cabo controles covid: “Cogen el pasaporte y se recuestan para verlo con su pachorra habitual, vamos, como siempre, pero con la que hay montada”.

placeholder Zona de espera de vehículos de la frontera del Tarajal (Ceuta). (Javier Sakona)
Zona de espera de vehículos de la frontera del Tarajal (Ceuta). (Javier Sakona)

Una 'pachorra' que sufrió en primera persona Mohamed, un ceutí que cruzó este domingo por el carril de residentes habilitado en el paso fronterizo: “Entré a las 11 menos cuarto y crucé la barrera de la aduana marroquí a las cuatro de la tarde. La policía española no tardó más de tres minutos en sellarme los dos pasaportes, a partir de ahí, en la explanada de la parte marroquí había carriles medio vacíos y las autoridades marroquíes trabajan a un ritmo muy relajado”.

El tapón está en Marruecos, admiten en privado fuentes oficiales. España apenas se demora en los controles documentales y no hace registros, al tratarse de personas y vehículos que vienen del espacio Schengen, explican. Los verdaderos controles los hace Marruecos. Verifican y registran minuciosamente cada vehículo y su equipaje, con la agravante de que no hay coche en la OPE que no venga cargado hasta arriba de pasajeros y maletas. A lo que hay que añadir los controles covid y que muchos viajeros tienen solo dos dosis de la vacuna frente al covid cuando Marruecos exige tres para considerarlas pauta completa o con certificados que no aceptan las autoridades marroquíes, con lo que se tienen que dar la vuelta. Y si un coche levanta sospechas y lo quieren registrar a fondo, no lo apartan a un lado para que siga avanzando la cola. Lo registran con su proverbial parsimonia en la zona internacional, aunque eso suponga bloquear el paso durante 20 minutos más.

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Zona de espera de vehículos de la frontera del Tarajal (Ceuta). (Javier Sakona)

Un repentino celo por controlar cada paso cuyo impacto va acumulándose hasta provocar demoras de 12 horas para cruzar la frontera, desbordando la zona de espera habilitada, con capacidad para un millar de vehículos.

Sea o no el objetivo de Marruecos, lo cierto es que no ha logrado colapsar Ceuta. Aunque ha hecho sudar a la Policía Nacional, la Policía Local y a los operarios de la empresa municipal que gestiona la explanada, el atasco no ha afectado a la ciudad autónoma. Los únicos que han sufrido las consecuencias de la estrategia de Marruecos han sido los propios marroquíes en tránsito hacia su país. Y eso que para Rabat la operación Paso del Estrecho se llama ‘Marhaba’, bienvenida en marroquí.

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Zona de espera de vehículos de la frontera del Tarajal (Ceuta). (Javier Sakona)

Desde la Delegación de Gobierno en Ceuta, se ha trasladado a su homólogo en M’diq (Rincón, para los españoles) la necesidad de agilizar el paso fronterizo y se ha barajado incluso dosificar los barcos que cruzan el Estrecho para no terminar de congestionar la ciudad autónoma. Una petición para que se “alivie el protocolo de controles” que ha hecho también la asociación Residentes en Ceuta, presidida por el ceutí Abdelmalik Mohamed, con hilo directo con la Aduana marroquí y habitual interlocutor informal con las autoridades marroquíes.

Falta de comunicación

Para Mohamed, el verdadero problema está en la falta de comunicación. Los acuerdos se fraguan entre Madrid y Rabat, pero la realidad es muy diferente sobre el terreno y surgen necesidades y tensiones que difícilmente se pueden prever en las altas instancias. “El gran problema es que la cooperación entre ambos países a nivel frontera no es la más adecuada para hacer frente a una situación que se sabía que podía ser excepcional, máxime si tenemos en cuenta los años de cierre por pandemia”, explica Abdelmalik Mohamed.

“Es necesario que la nueva situación de colaboración entre los dos países se traduzca en un entendimiento a pie de frontera. Los hechos demuestran que es necesaria la puesta en marcha de un Comité Regional/Provincial OPE. Que funcionarios de ambas aduanas puedan reunirse y organizar con tiempo y suficiencia operativa la excepcionalidad de una situación”, explica Mohamed, para quien es urgente una colaboración “real”, sobre el terreno, y no los habituales contactos telefónicos. Aquí no sirve la diplomacia telefónica.

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Zona de espera de vehículos de la frontera del Tarajal (Ceuta). (Javier Sakona)

Ya hace unas semanas, la aduana de Bab Sebta trasladó sus quejas por lo que consideraba excesivos controles en la parte española. Ahora le paga con la misma moneda. Pero siempre habrá tiempo de responder, aún queda la fase de retorno y las tornas habrán cambiado. Será España la que realice los controles y Marruecos quien deba gestionar en su lado la cola que se genera. Tensiones y desconfianzas tradicionales en una frontera entre dos lados que se miran de reojo. Aunque el deshielo diplomático haya permitido reabrir los pasos fronterizos de Ceuta y Melilla, la desconfianza de siglos sigue latiendo.

Pero poco o nada les importa eso a los miles de marroquíes que han cruzado y siguen cruzando el Estrecho. Son las primeras vacaciones sin restricciones en dos años y son muchas las ganas acumuladas de volver a ver a la familia, y qué mejor ocasión que hacerlo en la fiesta grande de los musulmanes, la Pascua del Sacrificio. Aunque haya que esperar 12 horas en Ceuta.

Reduan salió la tarde del domingo de Madrid rumbo a Fez, en Marruecos, su localidad natal. Viaja con su mujer embarazada y sus tres hijos. “He ahorrado más de dos años para este viaje”, explica. Llegó al puerto de Algeciras pasadas las cinco de la mañana, pero no pudo embarcar hasta cinco horas más tarde. Ha llegado a mediodía a la zona de espera de Loma Colmenar, en Ceuta, a solo medio kilómetro de la frontera del Tarajal. “Sé que no pasaremos hasta medianoche o más”, suspira. Pero le compensa. Sabía a lo que se atenía cuando eligió cruzar por Ceuta. El sábado lo hicieron unos compañeros de trabajo y les costó 14 horas llegar hasta suelo marroquí desde la ciudad autónoma. Sabiéndolo, barajó viajar por Tánger, pero el precio le hizo desistir rápidamente. En su caso, son cinco pasajes más el vehículo: “Los billetes me han costado 280 euros por Ceuta, y por Tánger me salían más del doble y soy un trabajador, es mucho dinero para mí”.

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