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Juan Carlos I exigió a Corinna en un hotel de Londres que le devolviera los 65 M de Arabia
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reunión en 2014 en the connaught

Juan Carlos I exigió a Corinna en un hotel de Londres que le devolviera los 65 M de Arabia

El Rey reclamó a su antigua pareja en una cita secreta que pagara sus gastos personales con el dinero de la Fundación Lucum que le había donado en 2012 o que le devolviera la totalidad de los fondos

Foto: El rey emérito y Corinna. (Ilustración: Raquel Cano)
El rey emérito y Corinna. (Ilustración: Raquel Cano)
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Juan Carlos I se reunió con Corinna Larsen en Londres en septiembre de 2014 para pedirle que le devolviera los 65 millones de euros que le había donado dos años antes. La empresaria aceptó reintegrarle los fondos, pero puso como condición que el dinero quedara depositado en una cuenta a nombre del monarca y que este declarara los activos a la Hacienda española para evitar posibles responsabilidades penales, según han revelado a El Confidencial fuentes cercanas a ese encuentro. El Rey se negó presuntamente a aceptar esas exigencias y los 65 millones continuaron en manos de su antigua pareja.

La cita desencadenó las hostilidades posteriores entre Juan Carlos I y Corinna que está investigando un tribunal de Londres. La reunión se produjo el 16 de septiembre de 2014. El Rey despegó aquella mañana del aeropuerto de Torrejón de Ardoz a las 11:15 en un avión privado Bombardier Challenger 605 de la compañía Vistajet, acompañado de cuatro escoltas, entre ellos, su jefe de Seguridad, Vicente García-Mochales. El 'jet' aterrizó dos horas más tarde en el aeropuerto militar de Northolt, al norte de Heathrow, y la comitiva puso rumbo al hotel preferido de Juan Carlos I, The Connaught, un cinco estrellas en el que la habitación estándar supera los 1.000 euros por noche.

Foto: El rey emérito Juan Carlos. (Getty)

García-Mochales había enviado días antes un correo a Corinna para informarle de que su encuentro con el Rey tendría lugar a la hora del almuerzo en un reservado de The Sommerlier’s Table, un restaurante situado en los sótanos del propio The Connaught. Juan Carlos I no tendría que pisar las calles de Londres para verse con su examante. El asunto que quería tratar con ella era extremadamente confidencial.

En 2012, tras su caída en Botsuana, el banco Mirabaud de Ginebra pidió al monarca que se llevara a otra entidad los 65 millones de euros (100 millones de dólares) que le había regalado Arabia Saudí cuatro años antes. Mirabaud consideraba que el accidente en el safari había puesto al Rey en el punto de mira y había un alto riesgo de que acabara trascendiendo la existencia de esa cuenta opaca. Juan Carlos I apenas tuvo tiempo de reaccionar y, ante la ausencia de alternativas fiables, optó por entregarle el dinero a Corinna para que se lo custodiara hasta que encontrara otro banco de confianza. El rey aseguró a la intermediaria que quería regalarle los 65 millones, pero en su mente nunca estuvo desprenderse para siempre de esa suma.

Foto: La reina Sofía y el rey Juan Carlos, en una imagen de archivo. (Getty)

La empresaria accedió a recibir los 65 millones, pero exigió que la entrega fuera declarada legalmente como una donación por temor a que, en el futuro, un juez pudiera acusarla de blanqueo de capitales o evasión fiscal. El monarca aceptó esa condición y le transfirió los fondos. Durante los primeros meses no hubo ningún problema entre ellos, pero las tensiones surgieron cuando el Rey comenzó a pedirle a Corinna que pagara algunos de sus gastos personales con el dinero procedente de Mirabaud. Sin embargo, la empresaria se negó sistemáticamente a realizar ningún pago porque consideraba que el más mínimo reintegro con fondos salidos de Lucum sería suficiente para acusarla de estar desempeñando el papel de testaferro.

La reunión del 16 de septiembre de 2014 en el reservado del restaurante de The Connaught se produjo en ese contexto. Juan Carlos I pidió a Corinna que asumiera algunas de sus facturas o que, en su defecto, transfiriera los 65 millones a una nueva estructura opaca situada en el extranjero. Corinna se mostró dispuesta a devolverle esa fortuna, pero reclamó que la operación también fuera declarada ante las autoridades correspondientes. En concreto, la empresaria vinculó el reintegro total de los fondos a que el dinero quedara depositado en una cuenta abierta a nombre del Rey y que este notificara la existencia de ese patrimonio a la Hacienda española.

Foto: Corinna Larsen, en una imagen de archivo. (Getty)

El Rey se negó a aceptar esas condiciones. La aparición por sorpresa del dinero de Arabia Saudí provocaría un escándalo. La reunión en The Sommelier’s Table fue un fiasco. Juan Carlos I volvió a primera hora del día siguiente al aeropuerto de Northolt y puso rumbo de nuevo a Torrejón de Ardoz. La disputa sobre el destino del dinero continuó durante los siguientes años.

La empresaria interpuso una demanda contra el exjefe del Estado en los tribunales de Londres en diciembre de 2020 por acoso y espionaje ilegal. Sostiene que el monarca y el CNI registraron sus propiedades, la vigilaron y la difamaron para obligarla a entregar los 65 millones de euros. Juan Carlos I alegó que la demanda debía de ser archivada porque gozaba de inviolabilidad en territorio británico, pero el juez del caso rechazó el pasado marzo ese argumento y dejó al monarca a un paso del banquillo.

El Rey nunca declaró el dinero de Mirabaud. Tampoco el dinero de otra entidad opaca, la Fundación Zagatka, que le permitió esconder activos en otras entidades de suiza. Entre 2020 y 2021, tuvo que abonar a Hacienda más de cinco millones de euros para regularizar esa riqueza oculta.

Juan Carlos I se reunió con Corinna Larsen en Londres en septiembre de 2014 para pedirle que le devolviera los 65 millones de euros que le había donado dos años antes. La empresaria aceptó reintegrarle los fondos, pero puso como condición que el dinero quedara depositado en una cuenta a nombre del monarca y que este declarara los activos a la Hacienda española para evitar posibles responsabilidades penales, según han revelado a El Confidencial fuentes cercanas a ese encuentro. El Rey se negó presuntamente a aceptar esas exigencias y los 65 millones continuaron en manos de su antigua pareja.

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