Los dos salvavidas que rescataron al juez Marlaska en el último momento
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el recurso por el cese de pérez de los cobos

Los dos salvavidas que rescataron al juez Marlaska en el último momento

El ministro del Interior era candidato a abandonar el Gobierno, pero al final pesaron sus buenas relaciones con Marruecos y con la Sala de lo Contencioso

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Marlaska. (EFE)

Fernando Grande-Marlaska, el ministro del PSOE peor valorado de todo el Ejecutivo según el CIS del pasado abril (3,8 puntos sobre un máximo de 10), era uno de los miembros del gabinete llamados a salir del Gobierno, pero, contra todo pronóstico, Pedro Sánchez optó finalmente por mantenerlo en su puesto en la gran remodelación del pasado sábado. Una de las razones de su continuidad que ya circuló este fin de semana, como adelantó El Confidencial, fueron las dificultades de última hora para encontrar un candidato idóneo que quisiera hacerse cargo de la importante cartera de Interior. Pero hay otros dos motivos de peso que han emergido con fuerza en las últimas horas.

El primero es la buena relación de Marlaska con Marruecos. La crisis de Ceuta del pasado mayo dejó sentenciada a la hasta ahora ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya. Rabat la acusó de desafiar su soberanía por aceptar el ingreso hospitalario en España del líder del Frente Polisario, Brahim Gali. Las relaciones entre el reino aluí y el Gobierno de Pedro Sánchez saltaron por los aires y sembraron el terreno para que se produjera la entrada masiva de marroquíes en la ciudad autónoma.

Foto: El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. (EFE)

Fuentes internas de Interior explican que Marlaska tuvo un papel clave en la reconstrucción de los puentes con el vecino del sur, gracias a su buena relación con los mandos policiales de ese país. El antiguo juez de la Audiencia Nacional y exmagistrado de la Sala de lo Penal del mismo órgano se encargó de normalizar la situación en las semanas siguientes a la crisis de Ceuta, aunque también influyeron otros factores en la marcha atrás de Marruecos, como el rechazo frontal de la Unión Europea al desafío de Rabat y la constatación de que, a la larga, esa estrategia ponía la opinión pública en contra de Mohamed VI, sobre todo, por el uso de menores no acompañados.

El otro factor que pesó a favor de la continuidad de Marlaska tiene que ver precisamente con su faceta de juez. La Sala de lo Contencioso de la Audiencia Nacional tiene pendiente el recurso interpuesto por Interior contra la sentencia del Juzgado Central de lo Contencioso-Administrativo número 8 que el pasado marzo dictaminó que el cese del coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos fue “ilegal”. La resolución no solo dijo que fue “injusta y arbitraria” y “dictada a sabiendas de su injusticia”, sino que explicitó que el departamento de Marlaska relevó de su puesto al mando del instituto armado por el mero hecho de “cumplir con lo que la ley y el mandato judicial ordenaban”.

Interior admitió que el relevo vino de la negación del coronel a proporcionar información sobre la investigación del origen de la pandemia

El fallo fue un golpe en la línea de flotación de Marlaska. El ministro defendió personalmente la destitución de Pérez de los Cobos en junio de 2020. En un primer momento, aseguró que se debía a una remodelación organizativa de la Guardia Civil. Pero este diario desveló que, en la propia orden de cese, Interior admitió que la razón del relevo era que el coronel se había negado a proporcionar información al Gobierno sobre la investigación judicial del origen de la pandemia, que afectaba a la manifestación del 8-M a la que asistieron miembros del Ejecutivo, y apuntaba a dirigentes del PSOE, como el entonces delegado de Moncloa en la Comunidad de Madrid, José Manuel Franco, además de al responsable del Centro de Coordinación y Emergencias Sanitarias de Sanidad, Fernando Simón.

La onda expansiva de la sentencia de la Audiencia Nacional llegó a Moncloa. La oposición exigió en bloque el cese de Marlaska y censuró a Sánchez por mantenerlo en el puesto. Solo los diputados de Bildu y ERC evitaron que el ministro fuera reprobado en el Congreso. Sin embargo, el responsable de Interior ha trasladado al presidente del Gobierno que la Sala de lo Contencioso terminará asumiendo la posición del ministerio y revocará el fallo que dio la razón a Pérez de los Cobos. Las fuentes consultadas dicen que Marlaska ha asegurado a su entorno que confía en hacer valer sus buenas relaciones con los magistrados de esa instancia judicial, forjadas supuestamente durante su etapa como juez central de Instrucción y miembro de otra sala de la Audiencia, la Penal.

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Una resolución favorable sería un balón de oxígeno para la maltrecha carrera política de Marlaska. Su nombre estuvo en el aire hasta el último instante de la crisis de Gobierno. Sin embargo, Sánchez valoró más las ventajas de su continuidad que el riesgo de apostar por un advenedizo para los dos años que restan de legislatura. Ni siquiera tenía a un candidato para hacerse cargo de un departamento tan sensible como Interior. Una de las opciones que barajó fue mover a Margarita Robles desde el Ministerio de Defensa. Pero la salida definitiva del Gobierno de José Luis Ábalos también dejó a Robles sin recambio en su cartera actual.

Además del escándalo por el cese de Pérez de los Cobos, Marlaska ha estado en el centro de otras polémicas, como la filtración a la prensa de un informe sin autor conocido ni membrete oficial que culpó a Ciudadanos de las agresiones que sufrieron sus dirigentes en la marcha del Orgullo de 2019; el acercamiento de presos etarras a cárceles del País Vasco; la reestructuración del organigrama de Interior para mantener en el cargo al comisario José Antonio Rodríguez alias ‘Lenin’ tras su jubilación del cuerpo; la compra de una cinta de correr con dinero del ministerio; la sentencia que tumbó la patada en la puerta de la Policía para perseguir el incumplimiento de las medidas para frenar el coronavirus, y su participación activa en la campaña del PSOE de las elecciones a la Asamblea madrileña del pasado 4 de mayo.

Fernando Grande-Marlaska, el ministro del PSOE peor valorado de todo el Ejecutivo según el CIS del pasado abril (3,8 puntos sobre un máximo de 10), era uno de los miembros del gabinete llamados a salir del Gobierno, pero, contra todo pronóstico, Pedro Sánchez optó finalmente por mantenerlo en su puesto en la gran remodelación del pasado sábado. Una de las razones de su continuidad que ya circuló este fin de semana, como adelantó El Confidencial, fueron las dificultades de última hora para encontrar un candidato idóneo que quisiera hacerse cargo de la importante cartera de Interior. Pero hay otros dos motivos de peso que han emergido con fuerza en las últimas horas.

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