El líder del Polisario sale de España al segundo intento y tras una jornada de caos
  1. España
DESCOORDINACIÓN ENTRE MINISTERIOS

El líder del Polisario sale de España al segundo intento y tras una jornada de caos

Brahin Ghali salió de España de madrugada, pero el Gobierno no ha dado una versión convincente que explique por qué no embarcó horas antes en el avión militar fletado por Argel

placeholder Foto: El líder del Frente Polisario, Brahim Ghali. (Reuters)
El líder del Frente Polisario, Brahim Ghali. (Reuters)

El líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, salió ayer de madrugada desde Pamplona en un avión francés fletado por el Gobierno argelino en Burdeos y dotado de unidad medicalizada (un Hawker 1000 de la compañía Airlec). Su repatriación puso fin a una jornada frenética que arrancó con su comparecencia por videoconferencia ante el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz y su alta en el hospital de Logroño donde se encontraba hospitalizado.

Horas antes, Argelia había intentado llevarse a Ghali en un 'jet' oficial (Gulfstream 7T-VPM) que acabó dando la vuelta a la altura de Ibiza y volviendo a su país, en una extraña maniobra que el Gobierno español tardó horas en aclarar y que dejó una sensación de desconcierto y falta de coordinación entre los diferentes ministerios. Después de que El Confidencial revelase la operación fracasada, la ministra portavoz, María Jesús Montero, afirmó que no tenía constancia de los hechos, mientras el Ministerio de Asuntos Exteriores guardaba un llamativo silencio y el de Defensa declinaba pronunciarse al respecto. Fue el Departamento de Transportes, a través de un portavoz, el que confirmó el destino del aparato y el objetivo, así como que el aterrizaje no pudo llevarse a cabo.

placeholder Recorrido del avión medicalizado que ha trasladado a Ghali de Pamplona a Argel.
Recorrido del avión medicalizado que ha trasladado a Ghali de Pamplona a Argel.
placeholder El avión ha aterrizado en el aeropuerto Boufarik de Argelia tras un vuelo de 1 hora y 11 minutos.
El avión ha aterrizado en el aeropuerto Boufarik de Argelia tras un vuelo de 1 hora y 11 minutos.

Ya entrada la noche, desde el Ministerio de Exteriores admitían que la notificación del despegue la habían tramitado ellos, "como es la regla ordinaria". El problema, afirmaron, es que el aeropuerto riojano de Agoncillo había denegado su aterrizaje asegurando que no reunía las características ni las condiciones para acoger el Gulfstream. Finalmente, el ministro de Fomento, José Luis Ábalos, añadía que dicho aeródromo "no tenía los dispositivos" para recibir la aeronave, justificando la decisión en una misteriosa niebla que dificultaba la visibilidad de la pista, así como en algunos requisitos básicos como una dotación de bomberos adecuada.

placeholder El avión medicalizado que traslada a Argel al líder del Frente Polisario, Brahim Gali, despega del aeropuerto español de Pamplona. (EFE)
El avión medicalizado que traslada a Argel al líder del Frente Polisario, Brahim Gali, despega del aeropuerto español de Pamplona. (EFE)

Una versión que hace agua

La versión oficial es complicada de sostener. Para empezar, porque las condiciones meteorológicas no fueron peores ayer que las de días anteriores, en que sí estuvo operativo el aeródromo. Además, El Confidencial preguntó a primera hora de este martes al respecto y un portavoz de Aena dijo que no estaba programado ningún aterrizaje, pero en ningún momento se mencionó que las instalaciones no estuvieran operativas.

Este mismo fin de semana, el equipo de fútbol de la Unión Deportiva Las Palmas de Segunda División utilizó el aeródromo de Agoncillo para disputar en la capital riojana su último partido de liga contra la Unión Deportiva Logroñés. El conjunto canario aterrizó el sábado y despegó de vuelta a Las Palmas a última hora del domingo. El propio Logroñés ha usado el aeropuerto cada vez que tenía que desplazarse para jugar fuera de casa, incluso en los peores momentos de la pandemia.

Hay un último detalle que pone en tela de juicio la explicación del Ejecutivo y es que los aviones que usan los equipos de fútbol son mucho más grandes que el que despegó este martes desde Argel para recoger a Ghali. Así, por ejemplo, en el aeropuerto de Logroño toman tierra sin problemas los CRJ de Air Nostrum, de unos 40 metros de largo, e incluso los Airbus 310, de 47 metros. El Gulfstream 2000 con matrícula 7T-VPM que debía repatriar al dirigente saharaui apenas mide 19 metros.

Foto: El Hospital San Pedro, donde está ingresado Ghali. (A. S.)

En definitiva, la pista de Agoncillo reúne de sobra las características necesarias para que hubiera aterrizado. De hecho, en los últimos meses han aterrizado en Logroño una decena de aviones de similares características al que había enviado Argelia, como ha hecho público el propio aeropuerto en su perfil de la red social Twitter.

placeholder Personal de confianza de Ghali a la entrada del aeropuerto de Pamplona. (EFE)
Personal de confianza de Ghali a la entrada del aeropuerto de Pamplona. (EFE)

Lo cierto es que un vuelo de Estado procedente de un país extranjero nunca se hace sin la autorización expresa de las autoridades españolas, siempre a través de los cauces diplomáticos habituales con el Ministerio de Exteriores. Antes de partir, normalmente con muchos días de antelación, se pide un sobrevuelo detallado que tiene que ser autorizado por el país de destino, en este caso España. En dicha ficha, se indican el trayecto, la hora de salida y llegada aproximadas, así como el aeropuerto de destino. Y se detalla un manifiesto de carga y pasajeros.

Foto: Imagen de archivo del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali. (EFE)

Todas las fuentes consultadas en aviación civil, en Exteriores y en el Ministerio de Defensa insisten en que es muy extraño que un avión entre en el espacio aéreo español sin tener una autorización expresa y estudiada con antelación. “Para que un avión dé la vuelta, tiene que ocurrir algo muy extraño. O el sobrevuelo no se ha tramitado bien, o ha saltado algún aviso para no dejarlo entrar, o ha habido algún problema con el plan de vuelo. Pero es algo tan raro que no se me ocurren precedentes con aviones de Estado”, subraya una de las fuentes.

Laya, desaparecida

La respuesta del Gobierno español a la crisis diplomática con Marruecos en los últimos días ha provocado perplejidad en Exteriores, especialmente por la falta de presencia pública de su titular, Arancha González Laya. En los últimos tres días, el Ministerio de Exteriores marroquí ha emitido tres inusuales comunicados sobre el conflicto con España. A los dos primeros respondió el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en rueda de prensa, de tal forma que el jefe del Ejecutivo ha confrontado con el ministro marroquí, en lugar de que lo hubiera hecho la homóloga española, como es habitual en estos casos.

Foto: La ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya. (EFE)

Fuentes diplomáticas consideran llamativo que no se preserve al presidente en la relación con Marruecos, teniendo en cuenta que cuando se supere la crisis Sánchez tendrá que liderar esos contactos, mientras que el futuro de la ministra es más incierto. En el arranque de la crisis, ya fue cuestionada la posición de la ministra por la forma en que se trajo a España al líder del Frente Polisario y por no haber evitado la filtración del traslado.

El mutismo de este martes de Exteriores no ha ayudado a aliviar la sensación de que en el centro del huracán está su responsable. Ya para el ingreso de Ghali en el hospital riojano chocó con su colega en Interior, Fernando Grande-Marlaska; ahora, en el caso del avión, puede que haya chocado con Robles. ¿Exteriores autorizó el vuelo y Defensa frenó la operación? Es un interrogante sin respuesta, pero lo que se sabe fortalece esta hipótesis: en el ministerio de Laya, dicen que fueron ellos los que dieron el visto bueno al despegue y al aterrizaje en el destino marcado; fuentes militares citadas por EFE puntualizan que sus controladores fueron los que ordenaron el regreso.

* Si no ves correctamente el módulo de suscripción, haz click aquí

Ibiza Audiencia Nacional Homicidios
El redactor recomienda