Casado y Arrimadas reconstruyen puentes durante un almuerzo privado en Madrid
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TRAS LA CRISIS DE MURCIA

Casado y Arrimadas reconstruyen puentes durante un almuerzo privado en Madrid

Hace unos días, los dos líderes compartieron mesa y mantel, sin sus respectivos equipos, para recuperar la relación que los dos partidos tenían antes de la crisis de Murcia, que fue un punto de inflexión

placeholder Foto: Pablo Casado e Inés Arrimadas, antes de comenzar una reunión en 2020. (David Mudarra)
Pablo Casado e Inés Arrimadas, antes de comenzar una reunión en 2020. (David Mudarra)

La moción de censura en Murcia fue un antes y un después para PP y Ciudadanos. Pablo Casado e Inés Arrimadas, que siempre habían mantenido una buena relación e incluso cerraron la primera coalición electoral entre los dos partidos para los comicios vascos del verano pasado, congelaron sus contactos. Los puentes estaban prácticamente rotos entre cúpulas. Pero hace unos días, los dos líderes compartieron un almuerzo privado en Madrid, sin sus respectivos equipos. Según ha podido confirmar este diario, fue una comida entre máximos dirigentes encaminada a recomponer la relación política de dos formaciones que siguen gobernando autonomías y ayuntamientos conjuntamente. La cita no trascendió a sus agendas públicas.

El punto de inflexión llegó el pasado marzo con la operación murciana. Para los populares, la postura de Ciudadanos, que planteó una moción para terminar con su Gobierno de coalición y pasar a presidir la Región de Murcia de la mano del PSOE, fue una “traición”. En Génova, recibieron la noticia con asombro y reconociendo que había sido absolutamente imprevisible.

La interlocución con la cúpula naranja, entonces en manos de Carlos Cuadrado como número dos ‘de facto’, era fluida y constante. También los contactos entre la propia Arrimadas, Casado y su secretario general, Teodoro García Egea. El PP no solo salvó la moción, preservando el Ejecutivo, sino que también logró romper por la mitad el partido naranja en Murcia y coronarse en Madrid dos meses después, fruto del adelanto electoral que propició Isabel Díaz Ayuso.

Foto: Pablo Casado, acompañado de varios de sus diputados. (EFE)

Para Ciudadanos, las consecuencias fueron mucho peores: su formación pagó cara aquella operación y perdió de un día para otro dos gobiernos autonómicos, el de Murcia y el de Madrid. Además, después del 4-M, desaparecieron definitivamente de la Asamblea madrileña, pasando de 26 diputados a ninguno en solo dos años.

El trasvase de cargos institucionales de Ciudadanos a las filas del PP, muchos de la mano del exsecretario de Organización Fran Hervías, que ahora viste la camiseta azul, irritó aún más la relación entre ambos. Parecía irreconciliable. Aun así, en las filas naranjas reconocían desde hace semanas que “las cosas no podían continuar así” siendo socios en Andalucía, Castilla y León o el Ayuntamiento de Madrid, entre otros. La situación en la Junta andaluza lleva días en un estado delicado después de que Vox cumpliera su amenaza bloqueando la agenda legislativa del Gobierno.

En todo caso, Arrimadas tenía decidido ir reconstruyendo los puentes cuando pasara un poco de tiempo (no así con los barones del PP donde gobierna su partido, con los que ha mantenido el contacto) y el primer paso fue la llamada del 21 de abril para avanzar en la despolitización del CGPJ. Génova respondió entonces que la posición del PP estaba clara y registrada en una iniciativa legislativa (que se debatió en 2018) ya con Casado al frente, y que se volvió a registrar este año. En realidad, el acuerdo del órgano de gobierno de los jueces (que no tiene visos de prosperar) necesita un entendimiento entre PP y PSOE.

Foto: El presidente de Vox, Santiago Abascal, en un acto en Sevilla. (EFE)

La llamada entre Arrimadas y el jefe de la oposición sirvió para establecer el primer contacto directo tras la crisis de Murcia. De ahí surgió mantener las conversaciones, recuperando poco a poco las dinámicas anteriores y, después, el almuerzo de hace unos días.

El encuentro, en todo caso, aunque mantenido en la esfera de la agenda privada, se produjo poco antes de que estallara la crisis migratoria y diplomática en Ceuta. Y esta semana el protagonismo ha sido para los posibles indultos a los presos del 'procés', después del demoledor informe del Tribunal Supremo, que los rechaza de plano. La posición de PP y Ciudadanos en el último asunto no tiene diferencias. Ambas formaciones han elevado duramente el tono contra el Gobierno de Pedro Sánchez, que ya llevaba días preparando el terreno con el mensaje de que prevé concederlos. El ministro Juan Carlos Campo habló de “naturalizar” y el presidente dijo que “hay un tiempo para el castigo y otro para la concordia”.

Populares y naranjas coincidieron también en la iniciativa de plantear mociones en todos los ayuntamientos de España y parlamentos autonómicos sobre los indultos para que el resto de partidos se retraten, especialmente el PSOE, que se encuentra dividido según la comunidad autónoma.

Foto: Foto: EFE.

El debate sobre la relación que tendrán PP y Ciudadanos en el futuro más próximo sigue abierto en canal. Ambas formaciones trabajan en sus respectivas convenciones para los próximos meses. La de Arrimadas será de carácter político (centrada en el proyecto liberal y sin hablar de pactos ni estatutos) en el mes de julio. Antes, su ejecutiva visitará las distintas CCAA mientras dirigentes de máximo nivel piden un entendimiento con el PP para constituir una sola alternativa a Sánchez. Las vías para ese acuerdo son múltiples, pero coinciden en aunar fuerzas contra el actual Gobierno.

En el caso del PP, Casado pilota directamente la organización de la convención nacional de otoño, con la que quiere forjar esa alternativa de gobierno impulsando un proyecto nacional que trascienda incluso las siglas de su partido.

La moción de censura en Murcia fue un antes y un después para PP y Ciudadanos. Pablo Casado e Inés Arrimadas, que siempre habían mantenido una buena relación e incluso cerraron la primera coalición electoral entre los dos partidos para los comicios vascos del verano pasado, congelaron sus contactos. Los puentes estaban prácticamente rotos entre cúpulas. Pero hace unos días, los dos líderes compartieron un almuerzo privado en Madrid, sin sus respectivos equipos. Según ha podido confirmar este diario, fue una comida entre máximos dirigentes encaminada a recomponer la relación política de dos formaciones que siguen gobernando autonomías y ayuntamientos conjuntamente. La cita no trascendió a sus agendas públicas.

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