Cs reabre el debate sobre la integración en el PP y se da dos meses para decidirlo
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NUEVO RUMBO TRAS EL 4-M

Cs reabre el debate sobre la integración en el PP y se da dos meses para decidirlo

Arrimadas impulsará una convención política en julio tras abrir el partido a la militancia y sondear los territorios. El 4-M obliga a revisar la estrategia y la relación con los populares para enfrentar a Sánchez

placeholder Foto: Inés Arrimadas y Edmundo Bal, durante un acto electoral de Ciudadanos en Madrid. (EFE)
Inés Arrimadas y Edmundo Bal, durante un acto electoral de Ciudadanos en Madrid. (EFE)

Después de la debacle electoral del 4-M que dejó fuera de la Asamblea madrileña a Ciudadanos, el partido naranja intentará recomponerse en el medio plazo. Hay una fecha clave encima de la mesa: el mes de julio, cuando se celebrará la convención política anunciada por Inés Arrimadas, la primera desde que está al frente de la formación. El principal objetivo es lanzar un proceso participativo, abierto a la militancia en las 17 CCAA y cuya preparación comenzará en breve. Fuentes de la cúpula insisten en descartar un cambio de liderazgo, aunque no esconden que por primera vez se intuye un cuestionamiento desde las bases hacia la presidenta. Incluso podría darse un debate para modificar el nombre del partido (y consolidarlo como la opción liberal en España).

Con todo, dirigentes de primer nivel coinciden en que lo esencial será revisar la estrategia en las visitas a los territorios y tras un batacazo en Madrid sin precedentes. En el partido, aseguran que "lo más importante en este momento" es escuchar a la militancia y conducir las propuestas que los afiliados hagan a esa convención. El debate sobre algún tipo de convergencia o integración con el PP, al menos en determinadas comunidades o provincias, vuelve a estar encima de la mesa. Sobre todo porque ‘pesos pesados’ asumen que, tras el cúmulo de fracasos, la formación necesita fijar urgentemente un nuevo rumbo. Decidir el camino que tomará.

La líder naranja, que en febrero cumplió un año como presidenta, tenía previsto abrir el partido a la militancia tras la debacle de noviembre de 2019 y la dimisión de Albert Rivera, pero la pandemia frustró sus planes.

Foto: El candidato de Ciudadanos a la presidencia de la Comunidad de Madrid, Edmundo Bal. (EFE)

El 'shock' sufrido desde entonces no ha permitido una recuperación interna ni de apoyos entre el electorado (como se ha visto en todas las citas electorales celebradas), pero hay cargos que también apuntan a las decisiones de la nueva etapa con Arrimadas al frente, como la campaña catalana y, muy especialmente, la moción de censura en Murcia. En las elecciones de Galicia, el partido nunca tuvo esperanzas por la hegemonía de Alberto Núñez Feijóo, y en el País Vasco, el único lugar en el que firmaron una coalición con el PP, obtuvieron representación gracias a ese pacto. Lo peor empezó en Cataluña, con un resultado muy malo que ni siquiera esperaban en el escenario más pesimista.

Después llegó lo de Murcia y el adelanto electoral en Madrid. Las consecuencias son de sobra conocidas, pero políticamente también supuso un antes y un después en la relación con el PP. Los puentes entre Pablo Casado y Arrimadas se rompieron y, a pesar de algún contacto reciente (la llamada de la líder de Ciudadanos a propósito de la necesaria despolitización del CGPJ), no se han vuelto a recomponer. En el partido naranja, dan por hecho que eso tendrá que cambiar. Entienden que compartiendo dos gobiernos autonómicos (Andalucía y Castilla y León) y ayuntamientos como el de Madrid, la situación no puede prolongarse mucho más. Insisten en que deben recuperar un cauce de diálogo.

Tras la noche electoral del 4-M, Arrimadas se ratificó en su voluntad de "relanzar el centro liberal en España"

Arrimadas dejó muy claro al tomar el timón del partido que su objetivo era mantener la autonomía del proyecto a pesar de los intentos de fusión del PP. La bautizada como opa, que los naranjas percibieron desde el primer minuto como “hostil”. Tras la noche del 4-M, la presidenta se ratificó en su voluntad de “relanzar el centro liberal en España”. En todo caso, advierten fuentes de la cúpula, el intento de reconstruir ese espacio por las bases, el reencuentro con la militancia y sondear a cargos públicos que todavía no se han marchado al PP no significa que la estrategia no cambie de cara a los procesos electorales.

Ganar peso ante una futura negociación

Hace ya muchos meses, cuando el panorama actual era inimaginable, los principales dirigentes no descartaban este escenario. Y, de hecho, marcar un perfil propio en la política nacional y hacer valer sus 10 escaños (como ocurrió en los estados de alarma) tenía mucho que ver con recuperar peso para futuras decisiones. En caso de tener que llegar a un acuerdo con el PP, apuntaban desde el entorno de Arrimadas, “necesitamos estar fuertes para poder negociar”.

En el momento actual, sigue habiendo dirigentes dentro de la ejecutiva que no cierran la puerta a una suerte de entendimiento con el PP. Sobre todo, en aquellos territorios en que definitivamente creen que pasarían a ser una fuerza extraparlamentaria. “Nunca nos hemos cerrado a intentar llegar a acuerdos si tenían sentido”, defienden algunos miembros de la cúpula, recordando el caso de Cataluña (donde el PP no aceptó) y Euskadi (donde finalmente hubo acuerdo).

Foto: Ayuso, junto a Almeida, Casado y Egea. (EFE) Opinión
Madrid grita libertad
Francisco Igea

En una tribuna publicada recientemente en este diario, el vicepresidente de Castilla y León, Francisco Igea, llegó a pedir un “acuerdo nacional para alcanzar la irrenunciable obligación de sacar a Sánchez de la Moncloa”. Igea no pertenece a la ejecutiva nacional del partido y se había mostrado contrario a coaliciones preelectorales con el PP, pero entiende que el contexto actual debe hacer reaccionar a su partido. “Es necesario apoyarse en el grito de libertad de Madrid para impulsar una política verdaderamente liberal. El Partido Popular y Ciudadanos deben entender que no pueden fallarle a esa inmensa marea de ciudadanos”, escribió en El Confidencial. Edmundo Bal, en calidad de portavoz de la ejecutiva, aseguró este lunes que el objetivo de "expulsar a Sánchez" de la Moncloa es compartido, aunque no valoró ningún tipo de acercamiento al PP.

El PP solo ve la absorción

Las cosas ahora son muy distintas a como eran hace un año y medio, y en el PP no han vuelto a hablar de fusión o coaliciones, porque directamente entienden que el proyecto político naranja tiene muy difícil sobrevivir. En Ciudadanos, descuentan un goteo de nuevas bajas, como ya ha ocurrido con diputados de la Comunidad Valenciana y la exconsejera madrileña Marta Rivera de la Cruz (que probablemente formará parte del nuevo Gobierno de Ayuso en Madrid), pero apuntan a que los dirigentes con más valor cualitativo (por conocimiento y experiencia) no estarán en ese 'pack': la propia Arrimadas, Begoña Villacís, Juan Marín, Edmundo Bal o Daniel Pérez. “Todos son perfiles que encajan por completo en la reunificación del centro derecha”, insisten fuentes populares.

Las críticas cosechadas por exdirigentes de peso miraban directamente a la política de bloques: "O estás con Sánchez o no lo estás"

En el PP, contaban hace tiempo con que antes o después llegaría la fusión. Incluso en Ciudadanos, manteniendo la autonomía del proyecto y las siglas, no descartaban listas conjuntas o coaliciones para vencer a PSOE y Unidas Podemos. Con la llegada de la pandemia, el núcleo duro de Arrimadas (fundamentalmente encabezado por Carlos Cuadrado) optó por un giro en la estrategia, abriéndose a acuerdos con el Gobierno para mermar la influencia de sus socios habituales, los grupos nacionalistas e independentistas.

Las críticas cosechadas por exdirigentes de peso, que tenían predicamento y aún lo tienen sobre miembros de la formación, miraban directamente a la política de bloques: “O estás con Sánchez o no lo estás. Y la nueva estrategia es, aunque sea para aislar a otros, estar con él. No lo podemos compartir”. Los resultados y las distintas opciones se analizarán en la convención política del mes de julio, adelantándose a sus rivales (el PP celebrará la suya, en la que tiene puestas muchas esperanzas, en otoño, y también el PSOE hará lo mismo con una propia). Y en ese punto, consideran dirigentes naranjas, llegarán las reflexiones generalizadas sobre lo que tiene o no que hacer el partido para intentar sobrevivir a futuras citas electorales.

Después de la debacle electoral del 4-M que dejó fuera de la Asamblea madrileña a Ciudadanos, el partido naranja intentará recomponerse en el medio plazo. Hay una fecha clave encima de la mesa: el mes de julio, cuando se celebrará la convención política anunciada por Inés Arrimadas, la primera desde que está al frente de la formación. El principal objetivo es lanzar un proceso participativo, abierto a la militancia en las 17 CCAA y cuya preparación comenzará en breve. Fuentes de la cúpula insisten en descartar un cambio de liderazgo, aunque no esconden que por primera vez se intuye un cuestionamiento desde las bases hacia la presidenta. Incluso podría darse un debate para modificar el nombre del partido (y consolidarlo como la opción liberal en España).

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