Cs cambia la estrategia en el Congreso y se aleja de la negociación con Sánchez
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EL FUTURO DEL CENTRO DERECHA

Cs cambia la estrategia en el Congreso y se aleja de la negociación con Sánchez

El grupo parlamentario descarta negociaciones como venía haciendo. Ni siquiera hablaron para el último decreto. Arrimadas asume que hay que prepararse para que Sánchez salga del Gobierno

placeholder Foto: La líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas. (EFE)
La líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas. (EFE)

Después de meses intentando llegar a acuerdos con el Gobierno de Pedro Sánchez, especialmente durante la pandemia y los estados de alarma, con la voluntad de erosionar la relación con sus socios independentistas, Ciudadanos ha cambiado el paso y no contempla nuevos acuerdos con el Ejecutivo, al menos de forma generalizada. El camino que ahora ha tomado el partido de Inés Arrimadas es muy distinto, en lo que claramente ha influido el batacazo del 4-M. Esta semana, hubo un ejemplo significativo al votar en contra del decreto tras la alarma propuesto por el Gobierno y que deja en manos del Tribunal Supremo la gestión de la etapa final de la crisis sanitaria.

Fuentes del entorno de Arrimadas reconocen que en la estrategia anterior lo normal habría sido intentar negociar el apoyo o la abstención y tratar de mejorar el contenido del decreto en la medida de lo posible. Fue lo que la presidenta naranja inauguró como “oposición útil” y que le llevó a apoyar todos los estados de alarma, la inmensa mayoría de los decretos e incluso a negociar unos Presupuestos Generales que dejaran fuera a ERC, y que al final no salieron adelante. Era la hoja de ruta por la que apostó el ex vicesecretario general Carlos Cuadrado, que actuaba 'de facto' como mano derecha de Arrimadas y que controlaba la interlocución con el Gobierno, fundamentalmente a través del secretario general de la Presidencia, Félix Bolaños.

También era una estrategia que muchos dirigentes del partido, especialmente los que están en los gobiernos con el PP, no compartían y a los que a menudo incomodaba. Algunos advirtieron de las dificultades que afrontaban para explicar la posición nacional del partido en sus respectivas comunidades y ayuntamientos, pero la cúpula naranja apostó por hacer visibles sus 10 diputados y alimentar un perfil propio dentro del Congreso, que se distinguiera del PP y, por supuesto, de Vox. Lo que se bautizó como el nuevo giro al centro y que ahora, todo apunta, ha quedado suspendido.

placeholder Inés Arrimadas y Francisco Igea, en Fitur. (EFE)
Inés Arrimadas y Francisco Igea, en Fitur. (EFE)

La propia Arrimadas confirmó este viernes en una visita a Fitur que su partido “nunca ha sido ni será socio de Sánchez” y, aunque volvió a defender su postura de “oposición útil”, afirmó que el presidente y sus socios “generan muchos problemas a España”, mostrando su defensa a una alternativa a la gestión sanchista. Un día antes, en una entrevista televisiva, llegó a afirmar que “los constitucionalistas debemos prepararnos para cuando Sánchez y sus socios no gobiernen”.

En realidad, la líder de Ciudadanos, poco después de la dimisión de Albert Rivera, lanzó la llamada ‘vía 221’, proponiendo un pacto entre PSOE, PP y el partido naranja con el objetivo de evitar el pacto de gobierno con Podemos. Siempre mantuvo que su grupo no era un socio de los socialistas aunque mantuvieran negociaciones. Aun así, el giro era evidente, puesto que su predecesor había instaurado un veto expreso a Sánchez para concurrir a las elecciones de abril de 2019 (en las que obtuvo el mejor resultado de la historia del partido), que ella retiró y que ahora podría recuperar.

La catarsis madrileña (Ciudadanos desapareció en la noche electoral del 4-M de Madrid) ha devuelto una reflexión interna al partido. A pesar de seguir convencidos de un ideario moderado y liberal (distinto al del PP), son muchos los dirigentes que descuentan el marco que se impondrá en futuras citas electorales: con Sánchez o contra Sánchez.

placeholder Arrimadas y Juan Marín, en Fitur. (EFE)
Arrimadas y Juan Marín, en Fitur. (EFE)


La convención y las vías con el PP

Y, precisamente, la convicción de que eso será lo que se juegue en las urnas (como demostraron las elecciones madrileñas) ha devuelto al seno del partido, tal y como adelantó este diario, el debate sobre una futura convergencia o integración con el PP que permita acudir a los comicios en un mismo bloque como alternativa real y efectiva a Sánchez. Las mismas fuentes insisten en que un acercamiento a los populares para hacer frente a la opción de PSOE, Podemos y sus socios será inevitable, y se muestran convencidos de que no es incompatible con la defensa de los valores naranjas.

Es cierto que de cara a la convención política que Arrimadas quiere celebrar en julio esta cuestión saldrá a colación de una u otra manera. Con todo, en el partido aseguran que “aún queda tiempo para las generales” (ahora que Sánchez no parece tener ningún interés en adelantarlas) y, si en Andalucía tampoco se celebran en el corto plazo, hay tiempo para consensuar el futuro del partido. Arrimadas cree importante escenificar la necesidad de un partido liberal en esa convención, en la que no se hablará de estrategia (pactos) ni de cambio de estatutos (lo que se necesitaría para formular un cambio de nombre en la formación). Solo se hablará de ideario.

Foto: Inés Arrimadas y Edmundo Bal, durante un acto electoral de Ciudadanos en Madrid. (EFE)

Pero a nadie se le escapa, apuntan dirigentes autonómicos y municipales a este diario, que la línea política e ideológica que se someta a debate llevará aparejado otro sobre si estarán abiertos a acuerdos a ambos lados del arco parlamentario o si la urgencia es sumar contra Sánchez. Y cada vez son más voces, incluida la de la presidenta, según sus últimas declaraciones, las que piensan que la segunda idea gana fuerza.

Si realmente las conclusiones son coincidentes (aunque tarden algo más de tiempo en llegar), la siguiente cuestión será la manera en que se establezcan posibles acuerdos con el PP. Hay distintas vías abiertas: una convergencia de ambos partidos en la que se impondría el PP, coaliciones electorales en los territorios donde los partidos consideren que es imprescindible para sumar o una integración en la formación que lidera Pablo Casado, intentando mantener la corriente naranja.

placeholder Inés Arrimadas y Begoña Villacís. (EFE)
Inés Arrimadas y Begoña Villacís. (EFE)

Son opciones que algunos dirigentes tienen en la cabeza, reconociendo que es pronto para cualquier decisión. Lo más inmediato, en todo caso, pasará por recomponer las relaciones de confianza con sus socios en muchos gobiernos autonómicos que tan tocadas dejó la moción de censura en Murcia.

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