HACIA EL CONSEJO EUROPEO DEL 17-18 DE JULIO

Sánchez se lanza a una gira europea para lograr el fondo UE tras el fracaso de Calviño

El presidente visitará La Haya, Berlín y Estocolmo para ablandar a los 'frugales' y afianzar su alianza con Merkel. El Ejecutivo cree que no sale debilitado por el fiasco de la vicepresidenta para el Eurogrupo

Foto: Pedro Sánchez (d) y el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, el pasado 8 de julio en el Museo Reina Sofía, en Madrid, ante el 'Guernica'. (Reuters)
Pedro Sánchez (d) y el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, el pasado 8 de julio en el Museo Reina Sofía, en Madrid, ante el 'Guernica'. (Reuters)

Pedro Sánchez enfila una semana decisiva. Europa, Europa, Europa. Es lo que centra su trabajo en la Moncloa y fuera de ella, insisten en el Ejecutivo y en el partido. Tanto que su exposición en la campaña de las elecciones vascas y gallegas del 12 de julio, que concluyó este viernes, ha sido limitada. Con el varapalo a su espalda de la caída de su vicepresidenta tercera, Nadia Calviño, como jefa del Eurogrupo, un empeño en el que se había volcado en las últimas semanas, el líder socialista emprende la negociación definitiva del fondo de reconstrucción europeo por el coronavirus, que quiere que se desbloquee en julio, sin más dilación, y con la envergadura diseñada por la Comisión, de 750.000 millones de euros. Dimensión que, respiraban aliviados este viernes en el Gobierno, ha respetado el presidente del Consejo Europeo, el belga Charles Michel.

Sánchez sabe que afronta un diálogo muy complicado, una lucha a muerte con los países 'frugales' —Holanda, Suecia, Austria y Dinamarca—, los que más reparos ponen a enchufar un cañón de recursos tan importante a los socios más afectados por el covid. El presidente ya comenzó a fortalecer los lazos con los primeros ministros de Portugal, António Costa, e Italia, Giuseppe Conte, en Lisboa y Madrid, a principios de esta semana, pero ahora llega la hora de la verdad. Sánchez emprende una ofensiva diplomática desde el lunes, con tres estaciones consecutivas, tres paradas que ya estaban previstas desde antes de la derrota de la vicepresidenta tercera.

Pedro Sánchez y el 'premier' sueco, Stefan Löfven (i), el 5 de septiembre de 2018 en Enköping. (EFE)
Pedro Sánchez y el 'premier' sueco, Stefan Löfven (i), el 5 de septiembre de 2018 en Enköping. (EFE)

Primero, La Haya, para entrevistarse el 13 de julio con el 'premier' holandés, el liberal Mark Rutte, la cabeza de los 'halcones' del norte. Después, Berlín, el martes 14, para verse con la canciller alemana, la democristiana Angela Merkel, clave porque su país preside de manera rotatoria el Consejo de la UE y porque mantiene una posición más sensible a los países del Sur. Y última parada, a las afueras de Estocolmo, para despachar el miércoles 15 con el jefe del Ejecutivo sueco, el socialdemócrata Stefan Löfven, en su residencia presidencial de verano de Harpsund. Tres reuniones previas al decisivo Consejo Europeo de los días 17 y 18 de julio, cita que podría alargarse más jornadas o retomarse en una segunda sesión más hacia finales de mes. No solo está sobre la mesa el fondo de recuperación, también el Marco Financiero Plurianual —el Presupuesto de la UE—, para el periodo 2021-2027.

En la Moncloa creen que la derrota de Calviño no "debilita" la posición española, porque ahora deciden los líderes, los 27, y por unanimidad


En la Moncloa defienden que el trabajo ímprobo de negociación no se ha complicado después de que el irlandés Paschal Donohoe se hiciera con la jefatura del Eurogrupo, batiendo a Calviño en segunda vuelta por 10 votos a 9. "No nos debilita para nada. Las conversaciones sobre el fondo de recuperación se sitúan a nivel de líderes de la UE, no de ministros de Finanzas", señalan. Es decir, la inyección extraordinaria de recursos de la UE, entre subsidios y préstamos, ha de ser aprobada por unanimidad por los Veintisiete. Y en el Consejo, advierten, "no hay voto secreto", como ocurre para elegir al líder del Eurogrupo, que conforman 19 países, los integrados en la zona euro. La esperanza de España es que ningún país pequeño —o sea, los 'frugales', muy cohesionados— imponga su veto.

"Cosas distintas"

Ya Sánchez, el pasado miércoles, cuando volvió a mostrarse "razonablemente optimista" sobre las opciones de Calviño —la vicepresidenta explicaba este viernes que tenía 10 votos amarrados, los que le daban la victoria en primera ronda, pero "al final alguno de los ministros no hizo lo que dijo que iba a hacer"—, subrayó que las negociaciones sobre el Eurogrupo y el fondo discurrían por carriles independientes. "No hay ningún tipo de ecuación o de combinación en que una cosa y la otra estén mezcladas. Son dos cosas distintas: una cosa es la presidencia del Eurogrupo y otra es una negociación como país para tener cuanto antes el fondo de recuperación", aseguró.

Sánchez defenderá ante Rutte y Löfven que España está comprometida con las reformas y que una salida asimétrica rompería el mercado interior

Afirmación que su equipo mantenía este viernes en un encuentro informal con los periodistas, pese al duro golpe propinado a Calviño. "Nuestra posición está muy trabajada y sólida. No cambia en lo esencial nada la votación de ayer [por la de este jueves en el Eurogrupo]. No cambian ni la estrategia negociadora ni nuestros argumentos". A ello se añade que desde el Gobierno se defiende que se ha hecho una "labor extraordinaria" a favor de la candidatura de la vicepresidenta. "Estamos satisfechos", repiten, pese al fracaso evidente.

Sánchez se lanza a una gira europea para lograr el fondo UE tras el fracaso de Calviño

El presidente, al igual que Costa o que Conte —que ya visitó Lisboa, Madrid y La Haya, y ahora se desplazará a Berlín—, insiste en que julio "debe ser el mes del acuerdo". El mes en que se cierre la negociación, porque entonces la respuesta al desastre económico y social provocado por la pandemia del covid-19 llegará muy tarde. En el equipo de Sánchez subrayan que, en este punto, a una semana del Consejo Europeo, es "muy importante" que Sánchez se entreviste con Rutte y Löfven, y también con Merkel, que "está jugando un papel activo a favor de una solución" y "está en contacto con los 'frugales". Además, de ella y del presidente francés, Emmanuel Macron, partió la propuesta de un fondo de ayudas de 500.000 millones de euros no reembolsables. Esa fue la base del plan de la Comisión —750.000 millones, repartidos entre 500.000 M en subsidios y 250.000 M en créditos—, y cuya dimensión ha respetado el presidente del Consejo, Charles Michel, que ha mantenido contactos con todos los líderes antes de presentar su propio diseño, este viernes.

"A Holanda y Suecia vamos a llevar un mensaje constructivo y positivo. Queremos convencerles por qué es bueno para Europa, en el interés de la UE, aprobar un paquete financiero ambicioso", explican los colaboradores del presidente. El argumento es que solo con una respuesta "excepcional" para un momento "excepcional" podrá lograrse una "salida rápida" de la crisis en todo el continente, para "relanzar" Europa y que la recuperación sea en forma de V. Sánchez y Conte han explicado que una salida asimétrica, en la que unos socios del club comunitario logren recuperarse antes que otros, puede ser letal para la UE, ya que se rompería el mercado interior. "Todos perderíamos", insisten. Porque del mercado único también se benefician los Estados más reticentes al fondo y los que quieren poner condiciones más duras, apostilló Sánchez el miércoles.

Los mercados esperan un pacto "ambicioso"

"Los mercados financieros son ahora mismo bastante estables porque hay una expectativa de acuerdo ambicioso y rápido. Esta es una enorme oportunidad para buscar una salida que acelere las reformas en el ámbito verde y digital que Europa estaba persiguiendo. Europa debe salir de esta crisis más fuerte, más verde y más digital, con un mejor capital humano y más cohesionado", defienden en la Moncloa. Sánchez insistirá a Rutte y Löfven que España está comprometida con las reformas, "a la vanguardia", en el sentido en el que quiere remar la Comisión: transformación digital y transición ecológica.

Madrid ve razonable una supervisión del Consejo, pero se niega a que sea por unanimidad, a que haya troikas o vetos que dificulten el desembolso

La interlocución con Merkel, con la que el líder socialista se entrevistará el martes y con la que hay buena "sintonía", será más sencilla, esperan, porque "entiende la gravedad del momento". España confía en que la canciller haga valer "su peso político". Pero la votación del Eurogrupo demostró que no basta con eso. Calviño estaba apoyada por los grandes países —Alemania, Italia, Francia y España, además de Portugal—, que representan el 80% del PIB de la zona euro, y fue sin embargo batida por los pequeños.

Sánchez se lanza a una gira europea para lograr el fondo UE tras el fracaso de Calviño

España, a grandes rasgos, no ve con malos ojos la propuesta de Michel presentada este viernes, aunque quiere analizarla con detalle para ver en qué medida el cambio de los criterios de reparto de las ayudas puede perjudicar o mermar la partida que le corresponda. El presidente del Consejo plantea reducir a 1,074 billones de euros el marco plurianual para 2021-2027 —un 2,36% menos que lo propuesto por la Comisión—, pero a cambio mantiene el fondo de recuperación en 750.000 millones, y también su distribución entre subvenciones a fondo perdido (500.000 M€) y préstamos (250.000 M €). El líder belga reconoció que, aunque hay discrepancias entre los socios en torno a este punto, es necesario mantener ese equilibrio "para evitar sobrecargar a los Estados miembros con un alto nivel de deuda", porque sería "no solo un problema para ellos, sino para el mercado único", informa EFE.

Pedro Sánchez y la canciller alemana, Angela Merkel, el pasado 18 de octubre en Bruselas. (Reuters)
Pedro Sánchez y la canciller alemana, Angela Merkel, el pasado 18 de octubre en Bruselas. (Reuters)

Una cuestión espinosa es la gobernanza del plan. Michel plantea que los países que se acojan a las ayudas presenten planes de "recuperación y resiliencia" para el periodo 202-2023 a la Comisión, que respeten las recomendaciones y prioridades formuladas por Bruselas. Los planes deberán ser aprobados por el resto de Estados miembros por mayoría cualificada, a propuesta de la Comisión. Los socios del club deberán cumplir con los objetivos marcados para seguir recibiendo reembolsos.

Vigilante con la PAC y la cohesión

El Gobierno de Sánchez cree que ha de buscarse un "equilibrio". Que haya una "razonable supervisión" sin que se llegue al veto o a la inoperancia. Es decir, España acepta que sea el Consejo el que apruebe los planes de recuperación por mayoría cualificada, pero en ningún caso por unanimidad, porque ello permitiría a un solo país vetar a otro. El Ejecutivo preferiría que se empleasen mecanismos de supervisión de la UE "bien rodados y útiles", en palabras de la ministra de Exteriores, Arancha González Laya, como el semestre europeo, en el que quien tiene el rol protagonista es la Comisión, que hace una evaluación más técnica.

El Gobierno quiere dedicar los fondos a transición ecológica, transformación digital, capital humano, ciencia, sistema sanitario y agricultura

Pero capitales como La Haya quieren que el control lo tengan los líderes de los 27. "No tenemos problema en la implicación del Consejo. Pero no queremos una nueva troika ni vetos de nadie ni un proceso que haga imposible o retrase o haga poco eficiente el desembolso y la ejecución de fondos. La respuesta de Michel habrá que analizarse en detalle", explican desde el equipo del presidente. En suma, España no quiere ver 'hombres de negro', ni una condicionalidad dura, porque el agujero económico no ha venido propiciado por una negligencia de los Estados miembros en el cuidado de sus cuentas públicas, sino por el coronavirus.

Sánchez se lanza a una gira europea para lograr el fondo UE tras el fracaso de Calviño

Las claves de la negociación del fondo son, por tanto, el tamaño del mismo —España quiere que sea, "como mínimo", de esos 750.000 millones—, los criterios de reparto, la condicionalidad y la gobernanza. Además, para el Gobierno es igual de relevante la negociación del marco plurianual. Y en este punto su pelea será doble: que se respete la dotación a la Política Agraria Común (PAC) y a los fondos de cohesión, políticas "antiguas" pero que han tirado del carro de la economía en esta crisis. Así, el Ejecutivo defenderá que no haya recortes en ambos puntos.

A la Moncloa no le gusta hablar de "líneas rojas", pero sí insiste en que defenderá la "importancia de un paquete financiero basado en el de la Comisión y que Michel mantiene en sus grandes líneas, y que es ambicioso". "No vamos a aceptar fácilmente que haya recortes en ese fondo", advierten, recordando que la propuesta española inicial hablaba de 1,5 billones de euros, por lo que el plan de la Comisión y del Consejo es justo la mitad, y no deja de ser una cifra muy relevante, subrayan. Respecto a los planes de reforma, aún tendrán que elaborarse en función del diseño que aprueben los 27, pero como Ejecutivo "reformista", los ejes a los que quiere dedicar las ayudas son, en esencia, seis: transición ecológica y sostenibilidad, transformación digital, educación y capital humano, ciencia e innovación, robustecimiento del sistema sanitario y refuerzo de la resiliencia y la protección social y apoyo a la agricultura.

Pedro Sánchez saluda al primer ministro holandés, Mark Rutte, el pasado 2 de diciembre de 2019, a su llegada a la COP25, celebrada en Madrid. (EFE)
Pedro Sánchez saluda al primer ministro holandés, Mark Rutte, el pasado 2 de diciembre de 2019, a su llegada a la COP25, celebrada en Madrid. (EFE)

De la aprobación del fondo de recuperación dependerá una cuestión doméstica pero fundamental para la viabilidad de la legislatura: el diseño de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2021. El Gobierno plantea unas cuentas de reconstrucción, para las que llama a todas las fuerzas políticas. Pero es consciente de que no podrá cuadrar el círculo. Y mientras ese momento llega, no dejará de mantener las dos puertas abiertas. A Ciudadanos y ERC. Antes habrá de resolverse la gran batalla europea, la que más preocupa a Sánchez y la que arranca con los jirones de una derrota, al no haber logrado aupar a Calviño a la cúpula del Eurogrupo.

Sin autocrítica por el fiasco de Calviño: "No ha fallado nada"

En el Ejecutivo no creen que la diplomacia española haya errado a la hora de negociar la candidatura de Nadia Calviño para el Eurogrupo. Las fuentes de la Moncloa se mostraban este viernes totalmente contundentes: "No ha fallado nada. Éramos razonablemente optimistas, pero los países votan lo que quieren y han votado en secreto. Se ha hecho un buen trabajo. No ha fallado nada".

Además, en el Gobierno subrayan que la vicepresidenta tercera se quedó "a un solo voto" de la victoria, ya que en primera y segunda ronda logró nueve apoyos. El problema fue que en la segunda vuelta no captó ningún respaldo más y el aspirante irlandés, el conservador Paschal Donohoe, sumó los votos del candidato retirado, el liberal luxemburgués Pierre Gramegna. Ello frustró que, por primera vez, el Eurogrupo fuera dirigido por una mujer. En la Moncloa se quedan con que la responsable socialista inició la carrera con más votos de partida (9), y avalada por los grandes (Alemania, Italia, Francia, además de Portugal o Grecia y España). 

Calviño pierde la batalla por el Eurogrupo, que presidirá el irlandés Donohoe

El Ejecutivo cree que el efecto del fiasco de Calviño es neutro. No "debilita" la negociación del fondo de recuperación, pero tampoco la hace más sencilla por el hecho de que España haya perdido una de sus batallas y ahora deba ser compensada. Son dos pugnas distintas, insisten. "Las decisiones son otras y los actores son otros". 

"Siempre que pierdes una votación piensas qué puedes hacer mejor. Pero hemos hecho una labor extraordinaria. Estamos satisfechos. No tenemos una crítica que hacernos en ningún caso". La posición respecto al fondo está "trabajada y es sólida", rubrican. 

Lo cierto es que ya es la segunda derrota en la UE que acumula el presidente en aproximadamente un año. En 2019, tras las europeas, empujó para que se hiciera con las riendas de la Comisión el socialdemócrata holandés Frans Timmermans, pero finalmente la elegida fue la conservadora alemana Ursula Von der Leyen. Fruto de aquella negociación, no obstante, el exministro de Exteriores Josep Borrell se convirtió en el alto representante de la UE

 

Los miembros socialistas del Gabinete salieron rápidamente en apoyo de la titular de Asuntos Económicos y Transformación Digital. Pero bastantes más horas tardó el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias. Los enfrentamientos del jefe de Podemos con Calviño, representante de la ortodoxia en el Ejecutivo, son conocidos. 

El presidente, Pedro Sánchez, enfila una semana europea sin que haya podido aprovechar el último día de campaña de las elecciones vascas y gallegas del 12-J. El líder socialista tenía previsto cerrar el viaje hacia las urnas en Vigo, junto al secretario general y candidato del PSdeG, Gonzalo Caballero, pero su avión, sufragado por el partido, sufrió una avería técnica, por lo que no pudo ni despegar de Madrid. Le sustituyó en el mitin el ministro de Transportes y secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos

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