REUNIÓN EXTRAORDINARIA DEL CONSEJO

El Gobierno espera que el giro del PP no sea treta electoral y asume el alejamiento de ERC

Montero reitera que no es importante si Sánchez descuelga el teléfono y llama a Casado, sino si los conservadores han hecho una "reflexión profunda" de que han de cambiar su estilo de oposición

Foto: La ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, este 26 de junio en la Moncloa. (EFE)
La ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, este 26 de junio en la Moncloa. (EFE)

Puede haber una "nueva actitud" en el PP, visible tras su apoyo a la convalidación del real decreto ley de nueva normalidad, pero quizá es un respaldo coyuntural, que obedece más a componendas electorales que a otra cosa. Es lo que percibe el Gobierno tras la votación de este jueves en el Congreso, en la que los populares se alejaron de Vox y se sumaron a la casi totalidad de fuerzas parlamentarias. Votación en la que quien sí marcó kilómetros de distancia fue ERC, que no para de insistir en que no es compatible con Ciudadanos. El Ejecutivo no desea perder a su socio de investidura y sí ha optado por jugar las dos barajas —los republicanos y Cs—, pero asume que la relación con los de Oriol Junqueras no atraviesa su mejor momento. La Moncloa "quiere pensar" que ERC se mantiene en la mayoría. Pero ya no da por hecho nada, algo muy revelador porque los Presupuestos Generales del Estado están en el horizonte más inmediato y son la llave de la legislatura para Pedro Sánchez. La mano está tendida a ERC, proclama el Gobierno, y el presidente mantiene su compromiso de retomar la mesa de diálogo con Cataluña este mes de julio, y aunque está hablando con la formación independentista, aún no se ha anunciado fecha para el segundo encuentro.

Este viernes volvió a reunirse el Consejo de Ministros, en esta ocasión con carácter extraordinario para aprobar la prórroga de los ERTE de fuerza mayor y el cese de actividad extraordinaria de los autónomos hasta el 30 de septiembre. Tras la cita del Gabinete, compareció la portavoz, María Jesús Montero, que en una primera intervención puso los frutos del diálogo social como ejemplo de lo que ha de trasladarse a la política, porque los ciudadanos necesitan "más política útil y menos crispación".

Que el jueves apoyara en el Congreso el PP el decreto de nueva normalidad —a condición de que se tramite como proyecto de ley y se introduzcan enmiendas, como así será— es, para el Ejecutivo, una buena noticia que celebra, una "nueva actitud" que Sánchez espera que Pablo Casado extienda a otras materias, especialmente ámbitos "críticos para España", como la defensa de una posición común en Europa, para reclamar juntos la colosal ayuda de 140.000 millones de euros procedentes de los fondos de reconstrucción.

La Moncloa acoge "con cautela" el paso dado por el PP, porque lo importante es si tiene "continuidad" y piensa qué oposición quiere hacer en cuatro años


Pero ese respaldo al decreto presentado por el ministro de Sanidad, Salvador Illa, no es más algo de "sentido común", puesto que se trata de "proteger la salud" de los españoles, de modo que lo que hizo el PP, siguió la portavoz, fue sumarse al acuerdo alcanzado con las comunidades autónomas —cinco de ellas gobernadas por los conservadores— y de la mayoría de fuerzas políticas. La ministra advirtió, no obstante, de que lo importante no son los "hechos puntuales", un apoyo esporádico a un decreto, sino que haya "continuidad" en ese giro.

"Fracasó" en hacer caer al Gobierno

En suma, lo que espera el Gobierno del PP es que haya hecho una "reflexión profunda" respecto al papel a jugar "en la reconstrucción del país", y que su giro no responda a un "paréntesis electoral", a la cercanía de las autonómicas vascas y gallegas del 12-J. Dicho de otro modo, el Ejecutivo quiere que los conservadores salgan del "frente del no que habían conformado con Vox" para "arrimar el hombro", porque si no es el momento ahora, en la salida de una emergencia sanitaria bestial como la del coronavirus, "¿entonces cuándo?". Así que el cambio de paso del PP lo acoge la Moncloa "con cautela y prudencia", y será "la continuidad" de ese comportamiento y la "honestidad" de sus actos los que determinarán si es algo duradero.

Montero vuelve a reclamar a Casado "que hable bien de España" y defienda los intereses del país, y no que haya condicionalidad en los fondos de la UE

"Ojalá que sí, que la votación exprese la coherencia y tenga continuidad a lo la largo de los próximos años y meses —añadió Montero—, y no esté circunscrito a la ventana de los comicios, que no responda a un interés electoral, sino a una reflexión profunda. Celebramos que se haya producido y ojalá tengamos la normalidad de otros países europeos", en los que la interlocución de gobiernos y oposición está naturalizada. La pregunta que hace el Ejecutivo al PP es si ya ha asumido que no está en el poder, porque "si albergó la posibilidad de que el Gobierno no se sostuviera, fracasó", ya que el Ejecutivo de coalición de PSOE y Unidas Podemos está "fuerte, está cohesionado" y no tiene sentido, alegó, que Casado se sitúe en "un frente del no que no aporta nada y que lo asimila a la ultraderecha". La cúpula del PP sí hizo el cálculo, durante el periodo de alarma, de que el Ejecutivo podría implosionar cuando llegara el momento de reconstruir el país y, tal vez, de hacer recortes si los ordenara Bruselas.

El Gobierno espera que el giro del PP no sea treta electoral y asume el alejamiento de ERC

Europa es, precisamente, otro de los ejes discursivos del Ejecutivo. La titular de Hacienda subrayó que el Gobierno tiene puestos ahora "los cinco sentidos" en la ayuda que ha de llegar de la UE, y en la que se avanzará en el Consejo Europeo de mediados de julio. España demanda que los países más azotados por la pandemia reciba mayor volumen de recursos —entre transferencias y préstamos— y en el menor tiempo posible para poder reactivar el tejido económico. Montero volvió a instar al PP a que "defienda los intereses del país en Europa" y retire el documento "ignominioso, infame" que el partido envió esta semana a la Comisión Europea en el que denuncia los "abusos" cometidos presuntamente por Sánchez durante la alarma. "Que hable bien de España" y lleve los intereses del país a su familia política, el Partido Popular Europeo, porque sin las ayudas de la UE, insistió la ministra, será imposible salir "con fortaleza" de la pandemia.

La pelea del presidente ante sus socios europeos se libra en un frente nada menor: que no haya condicionalidad en los fondos. El Ejecutivo considera incluso "antidemocrático" que el PP pida que se preserven sus reformas económicas, las que se aprobaron con Mariano Rajoy en el poder, porque de las urnas de 2019 nació un Gobierno bicolor con otras recetas distintas. Esas reformas requieren de "una mirada y una revisión" para combatir la "desigualdad".

"Cien por cien disponibles"

"No se puede decir en Europa que se pongan condicionalidades a la entrega del dinero porque o significa que no se acepta el resultado democrático para que el Gobierno de España sea autónomo para poner en marcha el modelo productivo, o está significando que nos amenacen con mandarnos a los hombres de negro porque no somos personas de fiar", argumentó. Casado ha afirmado recientemente que "la condicionalidad más importante por parte de Europa para entregar los fondos era que no tocaran las reformas del PP".

"Necesitamos una derecha con la que queremos pactar. Sí queremos llegar a acuerdos con el PP, y no depende de quién levanta el teléfono", alega

Montero fue preguntada si Sánchez tiene intención de llamar a Casado para propiciar el acuerdo en los pactos de reconstrucción. "Tenemos algo tan gordo entre manos que no se trata de si se descuelga o no el teléfono". La portavoz subrayó que no hay "problema" en que el presidente o sus ministros se reúnan con el PP, todos están "cien por cien disponibles" para mantener encuentros, contactar telefónicamente... Ese es no es el "problema", lo importante, dijo, es si hay una "voluntad sincera de diálogo".

Así que todo depende de qué quieren hacer los populares en los próximos años, a ojos del Gobierno. "Necesitamos una derecha moderada con la que queremos pactar. Sí queremos llegar a acuerdos con el PP, pero créanme que no depende de quién levanta el teléfono, sino de si ha llegado al convencimiento de que con la política útil tendrá el reconocimiento de los ciudadanos.

Sin fechas para la mesa de diálogo aún

La "mano tendida" del Gobierno, señaló Montero, es a todas las fuerzas políticas. Y se hace extensiva, claro, a ERC, aunque el partido está ahora más beligerante con el Ejecutivo, y este cree que está muy condicionada por el horizonte electoral en Cataluña. Los de Junqueras son aliados necesarios para los Presupuestos si Cs, el comodín que tiene Sánchez, cerrara la puerta. "Yo quiero pensar que Esquerra está en la mayoría [...]. No se entendería que una formación de izquierdas, como se declara y como es, no apoyara unas cuentas públicas e iniciativas legislativas respecto a lo que estamos haciendo para intentar proteger sobre todo a los más vulnerables", contestó Montero, de manera muy expresiva. Incluso lo reiteró: "Quiero pensar que [ERC] sí está en esa mayoría, y que dependiendo de los elementos que pongamos encima de la mesa tendremos un amplio espacio para dialogar, debatir, y que para los intereses de Cataluña, como ocurrió con el proyecto [de Presupuestos] anterior [de 2019, que fue tumbado por el Congreso], esté subrayado" en los próximos PGE.

"Yo quiero pensar que ERC está en la mayoría [...]. No se entendería que una formación de izquierdas no apoyara unas cuentas públicas", razona

Respecto a la mesa de diálogo, Montero no dio fechas. Los gabinetes de los dos gobiernos se pondrán de acuerdo y se informará cuando se cierre hora y lugar, aunque en principio, como informó este diario, el siguiente encuentro debiera producirse en Barcelona y después de las elecciones del 12-J.

La portavoz insistió en que las conversaciones sobre los PGE supondrán renuncias para PSOE y Unidas Podemos. Así, recordó que el Gobierno de coalición cuenta solo con 155 escaños, y eso "obliga a abrir posibilidad de acuerdos a otras fuerzas políticas", y aunque se acuda a las negociaciones con un cuerpo fiscal consensuado entre los socios, las demás fuerzas con las que se hable podrán "modular" las medidas planteadas. "Como en toda negociación, uno va con una propuesta pero tiene que saber que cuando salga ha tenido que renunciar a algunas cuestiones para que las demás puedan progresar", advirtió, en un claro mensaje (otro más) a Podemos, no sin recalcar que la política fiscal es "uno de los elementos de certidumbres que necesitan las empresas y un país para hacer la reconstrucción".

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