DEBATE EN LA CÁMARA BAJA

El Congreso respalda con un amplísimo sí el decreto de nueva normalidad del Gobierno

La norma recibe 265 síes, 77 noes y 5 abstenciones. El PP se separa radicalmente de Vox y apoya finalmente un texto que ahora se tramitará como proyecto de ley y será enriquecido con enmiendas

Foto: El ministro de Sanidad, Salvador Illa, este 25 de junio en el Congreso. (EFE)
El ministro de Sanidad, Salvador Illa, este 25 de junio en el Congreso. (EFE)

Sí amplísimo del Congreso a la nueva normalidad. Respaldo inequívoco, de mayoría absoluta más que sobrada, al real decreto ley del Gobierno que regula ya la vida de los ciudadanos después de la caída del estado de alarma. El Ejecutivo saca adelante la primera norma poscovid con el acuerdo no solo de PNV y Ciudadanos, los socios con los que tenía garantizada la convalidación de la Cámara Baja, sino también del PP, que arrancado el debate este jueves en el pleno confirmó su apoyo. Los populares se separan por completo de Vox, que "impugnan" el concepto de nueva normalidad, por considerarlo "totalitario". Se abre paso, aunque tímidamente, a la posibilidad de un acuerdo transversal para la reconstrucción económica y país tras la emergencia del covid-19.

El decreto ley, aprobado el pasado 9 de junio por el Consejo de Ministros, recibió 265 votos a favor (PSOE, PP, Unidas Podemos, Ciudadanos, PNV, Más País, PRC, Unión del Pueblo Navarro, Coalición Canaria-Nueva Canarias, Foro Asturias y Teruel Existe), por 77 en contra (Vox, ERC, JxCAT y EH Bildu) y 5 abstenciones (Compromís, BNG y CUP). Un sí incontestable también a cambio de que el texto se tramite como proyecto de ley, por lo que ahora comenzará su debate en las dos Cámaras y podrán incorporarse enmiendas, opción a la que el ministro de Sanidad, Salvador Illa, ya se abrió desde la tribuna durante su defensa del decreto ley. El Gobierno acepta que a partir de ahora se añadan las "aportaciones de todos los grupos parlamentarios", pero pide que la tramitación se haga de forma "ágil y urgente", para tener cuanto antes "un marco para hacer frente a los posibles brotes".

Precisamente ese es el propósito del decreto convalidado este jueves. Porque aunque la epidemia ya está controlada, subraya el Gobierno, gracias a la alarma, "el peligro sigue ahí" y se deben "adoptar todas las precauciones y las medidas necesarias, hasta que se pueda contar con un tratamiento eficaz o una vacuna segura". Solo entonces concluirá la emergencia sanitaria por coronavirus. "No podemos tirar por la borda lo que hemos conseguido entre todos. Debemos ser muy conscientes de que el virus sigue ahí. Y que sigue provocando brotes localizados en nuestro país. También los está provocando en el resto de países europeos, a pesar de las medidas de control puestas en marcha. Y se está extendiendo a gran rapidez por distintas zonas del mundo, especialmente en el continente americano", que es el gran foco de preocupación en todo el mundo.

Illa, acogido con un aplauso de los suyos, subraya que el decreto permite atajar los brotes ("el peligro sigue ahí") y refuerza la coordinación entre AAPP


Por esa razón, era "inaplazable" disponer del decreto cuanto antes, en cuanto decayera la alarma, defendió Illa, acogido calurosamente por los partidos del Gobierno con una fuerte ovación. El texto, tratado en el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud y en la conferencia de presidentes, comprende unas medidas de mínimos. En síntesis, la obligación de la mascarilla, la fijación de la distancia de seguridad en 1,5 metros y la higiene reforzada en espacios públicos y privados. También se incluyen medidas específicas de prevención y contención en espacios de trabajo, centros educativos, servicios sociales, comercios, hoteles, bares o restaurantes. Y se refuerza asimismo el papel coordinador del Ministerio de Sanidad.

Necesidad de "amplio acuerdo"

Un decreto, pues, "esencial", a ojos del Ejecutivo, para articular la respuesta frente al covid-19 en la nueva normalidad, porque "facilita la prevención y la actuación en caso de posibles brotes" y porque "contribuye a la coordinación de todas las administraciones sanitarias". Este texto se complementará con un plan de reescalada que reglará los niveles de amenaza o riesgo y la respuesta concreta y coordinada que deba darse, en función de la envergadura del repunte de contagios.

Pastor agradece a Illa el trabajo hecho aunque le indica los errores, no achacables a la "mala fe". El sí del PP es a cambio de que se sumen enmiendas

El ministro defendió que se trata, en consecuencia, de un conjunto de medidas "necesarias", "proporcionadas" y elaboradas con "un alto grado de consenso". Por ello, reclamó que, dada la "lección de ejemplaridad" de la ciudadanía a lo largo de un duro confinamiento, los grupos sean capaces de alcanzar un "amplio acuerdo" en torno al decreto para seguir manteniendo el virus "bajo control".

El Congreso respalda con un amplísimo sí el decreto de nueva normalidad del Gobierno

Y amplio acuerdo lo hubo. Incluso del PP. La exministra Ana Pastor, representante del ala moderada del equipo de Pablo Casado, hiló un discurso crítico en algunos momentos con la gestión del ministro —"ha sobrado propaganda", hay cosas que no se han "hecho bien", ha cambiado de "criterio"—, aunque le agradeció su trabajo de estos meses y atribuyó los fallos no a la "mala fe". Simplemente, "en buena parte no han acertado". "A mi juicio, una parte se podía haber evitado. El virus campa libremente, pero no es por casualidad que tengamos cifras terribles", señaló.

La exministra y expresidenta del Congreso recalcó que el sí del PP obedece a que el Gobierno acepta la tramitación del decreto como proyecto de ley, por lo que se incorporarán enmiendas. Los populares quieren introducir medidas que juzga "imprescindibles", como que Sanidad "siga asumiendo que es la autoridad máxima de salud pública". En opinión de Pastor, el real decreto ley es "exiguo", "inexistente", porque lo que hace el ministro es "quitarse de en medio" para pasarle toda la gestión a las comunidades autónomas, las administraciones competentes. El PP reclama planes de contingencia, medidas de refuerzo en puertos y aeropuertos, control de la movilidad —el Gobierno ya ha dicho que esto no es posible sin recurrir al estado de alarma—, fortalecimiento de la sanidad exterior y del Consejo Interterritorial, o creación de una Oficina de Atención a las Víctimas del covid-19. En suma, que el proyecto contenga "todas las medidas para estar preparados" no solo frente a brotes esporádicos, sino una recaída "excepcional que abarque a todas las CCAA y tenga miles de afectados".

"No tengamos una visión partidista"

Pastor defendió "reformas estructurales" y un pacto de Estado por la Sanidad. Justo el área en el que puede haber un acercamiento más global —descontado Vox— en la Comisión de Reconstrucción del Congreso. "Me duele que hablemos de sanidad solo cuando hay pandemias [...]. Esto no es un tema de competencias —señaló a los grupos nacionalistas, socios del Ejecutivo y siempre celosos del reparto de poder—, sino de salud pública. Sean generosos y doten al Ministerio de Sanidad de los instrumentos necesarios para hacer una política nacional. No tengamos una visión partidista". El tono de Pastor fue claramente colaborativo, lejos del asumido por la portavoz de su grupo, Cayetana Álvarez de Toledo, o incluso de su jefe de filas. "Estamos aquí para ayudar por el bien de la salud pública de nuestro país", remachó. La exministra fue aplaudida por su bancada, pero mientras la dirección, encabezada por Álvarez de Toledo, permaneció sentada en sus escaños, el resto de diputados populares se pusieron en pie.

Cs resalta la importancia y el "coraje" de saber pactar y el PNV avisa: no aceptará una "merma" de competencias durante la tramitación

Ciudadanos y PNV fueron los primeros en prestar el apoyo al Ejecutivo, antes de que el Consejo de Ministros alumbrara el texto. Ambos agradecieron las conversaciones con el Ejecutivo y que este asumiera sus planteamientos. "Es el real decreto ley del plan B, hacía falta diseñar mecanismos para que no fuera necesaria la alarma", se congratuló el diputado naranja Edmundo Bal, que subrayó la importancia de "pactar" y "ceder al interés común" —algo que requiere "coraje"—, y que cargó contra los grupos que anunciaron su voto en contra y que son además aliados de investidura de Pedro Sánchez, ERC y Bildu (JxCAT también rechazó la norma, pero es oposición total al Gobierno). "Les falta gritar 'viva la muerte", denunció. Lo que hizo Bal fue reivindicar el giro de su partido como "política útil" que sirve a los ciudadanos.

El PNV advirtió contra un eventual intento de hacer estables algunos cambios recogidos en el decreto, porque este ha de tener, por su propia naturaleza, "carácter provisional", por lo que la formación no ve "sentido", dijo su portavoz, Aitor Esteban, tramitarlo como proyecto de ley. El diputado nacionalista advirtió por adelantado al Gobierno de que su grupo "no aceptará una merma de las competencias" autonómicas ni un "desprecio" a las instituciones vascas y navarra. No comparte el PNV la necesidad de crear "agencias a tutiplén" —el PP reclama una Agencia Nacional de Salud Pública, semejante al Centro Estatal de Salud Pública que prevé la ley de 2011 y que comparte Illa— ni de reforzar el Consejo Interterritorial. Así que el PNV apoya el texto porque lo ve "equilibrado" y "respetuoso" con las competencias de las CCAA, pero se teme que se aproveche su paso por las Cámaras para recortarles poderes.

Entre los síes, también Ana Oramas, de Coalición Canaria —que alertó no obstante del "coladero" de posibles infecciones a través de los aeropuertos de Madrid y Barcelona que se utilizan como tránsito para viajar a otros destinos—; Tomás Guitarte, de Teruel Existe —que lamentó que algunas restricciones durante la alarma estuvieran más pensadas para las zonas urbanas que para la España vaciada—, y José María Mazón, del PRC. En la abstención se quedó Joan Baldoví, de Compromís, que aunque reconoció algunos avances de las últimas semanas —como la reformulación del fondo covid, en el que ganó peso la ponderación por población—, entiende que el Gobierno debiera negociar más con su partido. "Falta mejorar las formas con los grupos y lo saben", amonestó.

"Así no"

El apoyo de Ciudadanos (y luego del PP) molestó a ERC y Bildu. La portavoz 'abertzale', Mertxe Aizpurua, aunque agradeció su labor a Illa, denunció la "preocupante querencia" del Ejecutivo por votar con la derecha de la Cámara. Así que el rechazo el decreto, justificó, lo hacía su grupo por "responsabilidad". "Así no. Si siguen por ahí no habrá camino progresista por recorrer. Sean honestos y díganle a sus votantes que prefieren a la derecha", que optan por una "nueva mayoría", distinta a la de la investidura de Sánchez, "basada en los recortes y el neoliberalismo". Bildu se había abstenido en las prórrogas de la alarma, incluso cuando los republicanos se acogieron al no, pero considera que el crédito del Gobierno se ha consumido por ahora.

ERC y Bildu, aliados de investidura, se quejan de que el Gobierno prefiera a la derecha. Vox pide que no se dé "ni un euro más" a la OMS

Xavier Eritja, de ERC, cargó contra el vaciamiento de competencias de las CCAA y la falta de diálogo con su grupo: "Nuestro no sigue siendo un aviso a navegantes. El diálogo y la negociación se practican a diario". Ya ERC se había quejado de los modos del Ejecutivo y de que hubiera optado por Cs, un rechazo que la Moncloa minimiza, aunque cada vez el camino hacia los Presupuestos Generales del Estado, la clave de bóveda de la legislatura, pueda ir complicándose por esta pata. Concep Cañadell, de JxCAT, arremetió contra el "paternalismo centralista" del decreto. Los dos diputados anticapitalistas de la CUP se situaron sin embargo en la abstención.

El Congreso respalda con un amplísimo sí el decreto de nueva normalidad del Gobierno

La intervención más estentórea fue la de Juan Luis Steegmann, de Vox, que ve en el decreto un "nuevo acto de propaganda política" y un "inadmisible alegato en defensa de la negligente acción del Gobierno". Además de las críticas durísimas al Ejecutivo y al ministro por su gestión, el diputado se descolgó con una petición al bipartito para que promueva "una acción internacional para exigir responsabilidades al Gobierno comunista chino y sus cómplices de la OMS y no destine ni un euro más a esa organización". Una respuesta en línea con lo hecho por el presidente de EEUU, Donald Trump. Frente a un Estado de las autonomías "de la confusión" y "fallido", frente a un Estado "débil en manos de un Gobierno incompetente", y frente a una "Europa débil y genuflexa ante el Gobierno chino", la ultraderecha defiende una sanidad "unitaria y fuerte". Steegmann concluyó con la coletilla habitual de su formación: el de Sánchez es un Ejecutivo "ilegítimo" y "continuadamente irresponsable" que tendrá "enfrente" a los muertos por la pandemia y a Vox "con ellos".

Los pilares del decreto

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, hizo un repaso durante su intervención en la tribuna del Congreso de las principales medidas que contiene el real decreto ley 21/2020, de nueva normalidad, ya convalidado este jueves. Son estas: 

-Medidas de prevención e higiene: distancia de seguridad fijada en 1,5 metros, uso obligatorio de mascarilla en espacios cerrados y al aire libre (bajo multa de 100 euros) e higiene reforzada en espacios públicos y privados. 

-Medidas de prevención e higiene en entornos de trabajo, centros de salud, servicios sociales, establecimientos comerciales, hoteles y alojamientos turísticos, bares y restaurantes... Aquí se deja bastante libertad a las CCAA para que ellas regulen aforos, actividades..

-Coordinación de las residencias de mayores, foco de la pandemia, con el sistema sanitario de cada comunidad autónoma. 

-El Consejo Superior de Deportes, previa consulta al organizador, al gobierno autonómico y al Ministerio de Sanidad, decidirá sobre la asistencia de público a las competiciones profesionales deportivas. 

-Obligación de respetar el volumen de ocupación en los medios de transporte público de competencia estatal o sujetos a contrato público. En los servicios de transporte con asiento preasignado, el operador deberá recabar la información de contacto de los pasajeros, que deberá estar disponible durante un mínimo de cuatro semanas con posterioridad al viaje, con la finalidad de poder realizar la trazabilidad de los contactos.

 

-Garantía de suministro de los medicamentos considerados esenciales en la gestión del covid-19. También se faculta al ministro de Sanidad a ordenar que se fabriquen, con carácter prioritario, medicamentos esenciales, si fuera necesario. 

-Medidas de detección precoz y de vigilancia epidemiológica. Se mantienen las obligaciones de recogida, tratamiento y remisión de información al Ministerio de Sanidad. Además, los servicios de salud de las CCAA deben garantizar la realización de PCR a todos los casos sospechosos de covid tan pronto como sea posible desde la aparición de los síntomas. Y toda esta información debe ser transmitida a Sanidad en tiempo y forma. 

-Garantía de las capacidades del sistema sanitario. Se establece la obligación de las CCAA de disponer de profesionales sanitarios suficientes, y de planes de contingencia ante el covid. Sanidad ha de disponer también de toda esta información.

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