ENCARGO DESDE EL PASADO LUNES

Sanidad estudia ya grados de confinamiento ante eventuales rebrotes en varias CCAA

El Gobierno acuerda preparar ya "todos los escenarios" ante futuras recaídas. La dificultad mayor es la coordinación supraautonómica. Se trata de ver alternativas e instrumentos correspondientes

Foto: El ministro de Sanidad, Salvador Illa, este 18 de junio en la Comisión de Reconstrucción del Congreso. (EFE)
El ministro de Sanidad, Salvador Illa, este 18 de junio en la Comisión de Reconstrucción del Congreso. (EFE)
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Este domingo, 21 de junio, a las 00:00, decaerá el estado de alarma y, con él, se dará por concluida la desescalada y España entrará formalmente en la nueva normalidad, aunque las comunidades autónomas, las competentes en materia sanitaria, podrán aún ordenar restricciones de aforo o de actividad. Pero, como no se cansa de repetir el Gobierno, el coronavirus no ha desaparecido. Sigue ahí. El riesgo continúa. Más desde el momento en que se permita la libre circulación y se abran las fronteras, primero para los socios europeos, el mismo 21-J, y después, para Portugal y, escalonadamente, para terceros países, a partir del 1 de julio. Por eso el Ejecutivo ya está estudiando el proceso inverso al de las últimas semanas. Cómo escalar de nuevo. Analizar diversos escenarios, de menos a más grave, para saber qué respuesta proporcionar. Preparar cómo maniobrar en caso incluso de que haya repuntes simultáneos en varias CCAA.

El pasado lunes, en la reunión del comité técnico para la desescalada, órgano que preside Pedro Sánchez y en el que se sientan, entre otros, los cuatro vicepresidentes del Ejecutivo y la portavoz, María Jesús Montero, se discutió sobre la necesidad de dibujar posibles alternativas de futuro. Y se acordó, según confirmaron varios ministros a este diario, "tener todos los escenarios previstos". De modo que se encargó al Ministerio de Sanidad, que dirige Salvador Illa, plasmar en un documento todas las opciones, de menos a más dura. "Sistematizar la reescalada en caso de que sea necesario", como resumen distintas fuentes. En ese texto se está trabajando ya, subrayan por su parte en el entorno más cercano del político catalán.

En la reunión del lunes no se llegó a concretar, a hilar fino, precisamente porque ha de estudiarse cada paso cuidadosamente. Pero sí se hizo esa encomienda a Sanidad por "la necesidad de ser previsores" —una de las acusaciones constantes al Gobierno por parte de la oposición es que llegó tarde a la hora de atajar la pandemia de covid-19— y por los riesgos que entraña tanto la caída del estado de alarma, porque ya estará permitida la movilidad sin restricciones, como la apertura de fronteras. En concreto, el Ejecutivo considera "crítica" la entrada de turistas de terceros países a partir del 1 de julio. De ahí que uno de los requisitos consensuados con la UE que España pedirá es que la situación epidemiológica del Estado de origen sea análoga o mejor a la del bloque comunitario. Con la epidemia controlada dentro de España, el peligro mayor procede ahora mismo de los casos importados, especialmente de puntos ahora mismo muy azotados, como los del continente americano.

El 'plan de reescalada' se debe al fin de la alarma y la movilidad sin restricciones, la apertura de fronteras, los brotes fuera y para "ser previsores"


Además, el Gobierno mira con atención los rebrotes en Portugal —razón por la que el país vecino ha pedido retrasar la apertura de fronteras hasta el 1 de julio—, Alemania o China. El ministerio que dirige Illa ya ha advertido de que una recaída no tiene por qué coincidir con el otoño o el invierno. No hay evidencia científica sólida que relacione la incidencia del coronavirus con un clima caluroso y seco, de modo que no se descarta un repunte en pleno verano. El ejemplo es Irán, que sufre una segunda onda epidémica pese a las altas temperaturas.

El 116 de la Constitución

Una de las cuestiones a las que el documento que prepara Sanidad quiere dar respuesta es cómo afrontar un rebrote simultáneo en varias comunidades. Y no es sencillo. Una vez decaiga la alarma, el ministerio pierde el mando único y todas las competencias vuelven a las comunidades autónomas —aquellas que han ido entrando en fase 3 (todas menos Madrid y parte de Castilla y León) ya las han recuperado—. Aunque el decreto ley de nueva normalidad, el marco regulatorio que regirá a partir de este domingo en todo el país, refuerza el papel coordinador de Sanidad, no confiere al departamento que dirige Illa las facultades extraordinarias de que ha disfrutado durante el periodo de alarma, que finalmente se habrá prolongado por 99 días. Una de las principales virtudes de esta es que permite restringir un derecho fundamental como la libertad de circulación, recogida en el artículo 19 de la Carta Magna.

"La gran dificultad es la limitación y coordinación supraautonómica. Las CCAA no pueden decidir más allá de su territorio", expone un ministro

Por el momento, desde que arrancó la desescalada, se han detectado pequeños rebrotes muy localizados y controlados rápidamente gracias a la detección precoz, que es fase en esta fase de combate contra el SARS-CoV-2. Pero la situación se agravaría si se observara una nueva transmisión comunitaria del virus. Además de la legislación autonómica, se puede recurrir, para confinamientos muy puntuales y focalizados, a la Ley Orgánica 3/1986, de Medidas Especiales en Materia de Salud Pública. Esta permite a las autoridades sanitarias competentes adoptar medidas de "reconocimiento, tratamiento, hospitalización o control cuando se aprecien indicios racionales que permitan suponer la existencia de peligro para la salud de la población". También faculta a las autoridades sanitarias a ordenar las iniciativas "oportunas para el control de los enfermos", de sus contactos, y del "medio ambiente inmediato", y las que se consideren "necesarias en caso de riesgo de carácter transmisible". El confinamiento debe ser ratificado siempre por un juez.

Sanidad estudia ya grados de confinamiento ante eventuales rebrotes en varias CCAA

Antes de la declaración de alarma, el 14 de marzo, se realizaron dos confinamientos localizados: en la Conca d'Òdena (la comarca de Igualada, en Barcelona) y en un hotel de Adeje (Tenerife). En el primer caso se aisló a unas 70.000 personas, y en el segundo, se cuarentenó a unos 800 turistas. Focos muy pequeños. El Ejecutivo ya ha advertido en numerosas ocasiones de que una reclusión general de la población, como la que ha estado vigente en los últimos tres meses, solo es posible con el instrumento de la alarma, reconocido en el artículo 116 de la Constitución, y que "ha funcionado". Illa y el resto del Gobierno no han descartado en ningún caso echar mano de este mecanismo jurídico si es necesario, aunque explora alternativas, sin descartar cambios legales, que habrán de ser estudiados por los grupos en la comisión mixta Congreso-Senado de evaluación que ha ofrecido Pedro Sánchez. Foro cuyas conclusiones tardarán en ver la luz.

"La gran dificultad es la limitación y coordinación supraautonómica. Las CCAA no pueden tomar decisiones más allá de su territorio y es dudosamente constitucional limitar derechos fundamentales sin estado de alarma", indica un ministro y miembro del comité de desescalada. Señala así uno de los obstáculos con los que tropieza el Ejecutivo: cómo ordenar un confinamiento si se produjera un rebrote de manera simultánea en varios territorios. La ley que regula los estados de alarma, excepción y sitio, de 1981, prevé que el primero pueda aplicarse no de manera homogénea en todo el país, pero ha acabado siendo un instrumento muy combatido por la oposición. De hecho, el Gobierno ha pactado por separado con ERC y con Ciudadanos explorar un plan B jurídico sin necesidad de alarma. "Es que no entiendo esta obsesión por no tirar del 116, cuando es evidente que ha funcionado. Francamente, limitar un derecho fundamental sin recurrir a la alarma no lo veo", advierte otra ministra consultada.

"Los brotes pueden venir"

Cuestiones como atajar recaídas en varias CCAA sin tal vez llegar a recurrir de nuevo a la herramienta del 116 de la Constitución son "las que se están estudiando" ahora mismo, resalta un tercer ministro: "Buscamos tener la conclusión y respuesta a corto plazo. Pero en síntesis se trata de combinar la Ley de Medidas Especiales de 1986 y el estado de alarma atendiendo a la naturaleza del supuesto que hubiéramos de confrontar. Si el rebrote puede enfrentarse sin generalizar medidas, es decir sin necesidad de confinamientos indeterminados, podría valer con ley de 1986 con intervención judicial posterior. Se trata de utilizar todas las posibilidades que tenemos al alcance atendiendo a la entidad de la medida a adoptar en relación con los derechos fundamentales".

"Aunque la evolución epidemiológica es buena, no bajamos la guardia", señala Illa. Se trabaja para activar los planes de contingencia con rapidez

El documento que prepara Sanidad, en consecuencia, planteará "varios escenarios con sus correspondientes instrumentos", como una gradación. De menos a más grave. Con y sin alarma. El más extremo, y que el Ejecutivo no descarta pero al que no quisiera llegar por las enormes consecuencias económicas, es el de un segundo confinamiento generalizado.

Illa aseguraba este jueves en la Comisión de Reconstrucción del Congreso que ahora mismo el sistema sanitario tiene recursos suficientes para hacer frente a un posible rebrote de coronavirus. "Aunque la evolución epidemiológica es buena, no bajamos la guardia. Trabajamos para que, si fuera necesario, los servicios de salud puedan accionar sus planes de contingencia y reactivar, de forma rápida", en "un máximo de cinco días, "todas sus capacidades sanitarias replegadas". Adicionalmente, el Estado y las CCAA están desarrollando ya sus reservas estratégicas de productos sanitarios, material y medicamentos.

Sanidad estudia ya grados de confinamiento ante eventuales rebrotes en varias CCAA

El ministro señalaba que, más allá de los sistemas de alerta temprana desarrollados, es necesario "apuntalar la integración automática y en tiempo real de los datos de la historia clínica electrónica de los centros sanitarios, lo que nos permitirá aumentar la velocidad y la cantidad de la información". Reforzar la vigilancia, apuntó, "implica también "dimensionar y dotar de forma adecuada los equipos de profesionales en todos los niveles administrativos". O sea, no recortar plantillas. Y otra lección de esta crisis es "aumentar la adaptabilidad y la rapidez de respuesta del sistema".

La mayor concienciación ciudadana y la mejor preparación de los sanitarios hace presumir que una segunda ola, si la hay, "sea más benigna"

"Los brotes pueden venir y los vemos en todos los países que han sufrido la pandemia", recordó Illa. No obstante, la mayor concienciación de los ciudadanos y la mayor preparación de los sanitarios hace presumir que la segunda ola, si la hay, sea "más benigna". "Pero toda preparación es poca y la prudencia tiene que ser máxima", avisaba el ministro a renglón seguido. El Gobierno quiere prepararse para lo peor. Dibujar "todos" los escenarios por si la crisis del covid-19 se agudiza y vuelve a golpear un país ya muy azotado por la pandemia y un sistema sanitario exhausto tras meses de tensión.

Sanidad deja en manos de los médicos la decisión de reducir la cuarentena de 14 a 10 días

El Ministerio de Sanidad hizo público este jueves el documento 'Estrategia de detección precoz, vigilancia y control del covid-19', que supone la rebaja de la cuarentena de 14 a 10 días siempre con observación médica. El protocolo ha sido revisado por la Ponencia de Alertas y Planes de Preparación y Respuesta y por la Comisión de Salud Pública del Consejo Interterritorial y presentado al Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, al que hizo referencia este jueves el director del CCAES, Fernando Simón. El texto fue actualizado el 16 de junio de 2020. 

El documento señala que "en los casos que no requieran ingreso hospitalario y sean manejados en el ámbito de atención primaria, se indicará aislamiento domiciliario, siempre que pueda garantizarse el aislamiento efectivo". Cuando este no pueda garantizarse, se indicará el aislamiento en hoteles u otras instalaciones habilitadas para tal uso".

 

Añade que, "siguiendo las recomendaciones de la OMS, el aislamiento se mantendrá hasta transcurridos tres días desde la resolución de la fiebre y del cuadro clínico con un mínimo de 10 días desde el inicio de los síntomas". "En los casos asintomáticos, el aislamiento se mantendrá hasta transcurridos 10 días desde la fecha del diagnóstico. El seguimiento será supervisado hasta el alta epidemiológica de la forma que se establezca en cada comunidad autónoma".

Esta rebaja de la cuarentena de 14 a 10 días en los casos leves será aplicable en atención primaria, en residencias de mayores, cárceles y otras instituciones cerradas y en el ámbito laboral. Para los trabajadores sanitarios, se mantiene el plazo de 14 días de cuarentena y PCR negativa. En los casos de pacientes que han requerido atención hospitalaria, el aislamiento será de 14 días, siempre que hayan transcurrido tres días desde la resolución de la fiebre y el cuadro clínico. Pero si antes de transcurridos estos 14 días de aislamiento domiciliario desde el alta hospitalaria se realiza una PCR y da resultado negativo, se podrá sacar de la cuarentena al paciente. 

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